jueves, 18 de agosto de 2016

REZAR

LORO QUE REZA ANTES DE DORMIR
Esto es lo que dice, a veces en verso (en inglés), según el patrón de las oraciones infantiles: «Ahora me voy a dormir. Pido al Señor que guarde mi alma. Si muero antes de despertarme, pido al Señor que lleve mi alma consigo. Querido Dios, por favor cuida de este pájaro, consérvalo cómodo y calentito y asegúrate siempre de que le quieren, en el nombre de Jesús. Amén. Te quiero, Niño Jesús. Gracias, querido Dios, te quiero. Gracias, querido Dios, por quererme. Amén. Te quiero, Niño Jesús. Gracias, querido Dios, por... En verdad te quiero, sí, te quiero, por la mañana... ¿Qué pasa?».



DIOS CONTIGO 




DE LOS EUFEMISMOS...

Un eufemismo es una palabra o expresión políticamente aceptable o menos ofensiva que sustituye a otra palabra de mal gusto o tabú, que puede ofender o sugerir algo no placentero o peyorativo al oyente.


Está claro que en nuestro ambiente sobrepasamos los eufemismos, y llegamos convertir las realidades feas o malas, en bonitas y buenas, con el viejo truco de cambiarles de nombre, creando un lenguaje social, por un supuesto respeto a la libertad de los demás. Así también solemos ridiculizar a otros cuando nos molesta el buen ejemplo que nos dan. Por ello llamamos:

♥  A fornicar: “Hacer el amor”
♥  A difamar: “Tener tema de conversación”.
♥  A la infidelidad matrimonial: “Amistad”
♥  A la cobardía: “Prudencia”
♥  Al adulterio legalizado por el divorcio: “Rehacer sus vidas”
♥  Al bueno para nada: “Buen chico”
♥  Al inútil haragán: “Bohemio”
♥  A la superficialidad vestida con ropa de marca: “Personalidad”
♥  A la grosería: “Franqueza”
♥  Al inmoral: “Tipo con éxito”
♥ Al que lleva una vida deshonesta, pero sale en televisión: “Famoso”
♥  Al hijo dentro del vientre materno: “Producto”
♥  Al asesinato por aborto: “Interrupción del embarazo”
♥ Al no querer tener más hijos por comodidad y cobardía: “Responsabilidad”
♥  A la mujer decente dedicada a su familia: “Anticuada”
♥  Al hombre bueno: “Idiota”
♥  Al que perdona: “Imbécil”
♥  A quien cree en Dios, y lo trata: “Santurrón”
♥  Al pecado: “Debilidad”
♥ Al pecado (en otros lugares): “Producto de una mentalidad retrógrada”
♥ Al malgastar el dinero para meterse en todo tipo de lugares: “Saber vivir”
♥  Al sonso que lee todo lo que cae en sus manos: “Culto”
♥  A quien tiene una jerarquía de valores en la que prevalece Dios: “Fanático”
♥  A quien habla o escribe teniendo una jerarquía de valores sin Dios: “Intelectual”
♥  Al que habla o escribe sin tener jerarquía de valores: “Persona de criterio abierto”
♥  A los sexos masculino y femenino, para justificar los desórdenes antinaturales de las personas homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales: “Ideología de Género”.
♥  Al que no sabe obedecer: “Auténtico”
♥  A la mujer dedicada a su hogar: “Víctima”
♥ Al que se atreve a usar la palabra pecado para sí mismo: “Escrupuloso”
♥ Al que se atreve a usar la palabra pecado para otros: “Inquisidor”
♥  Al robo: “Compensación”
♥  Al fraude: “Habilidad”
♥  A la conciencia putrefacta: “Madurez”
♥ A las diversiones para degenerados: “Espectáculos para adultos”
♥  Al hombre fiel a su mujer: “Dominado”
♥  A la pornografía: “Arte”
♥  A la moral de Cristo: “Viejos prejuicios”

Es muy grande el peligro de ser arrastrados por un ambiente contaminado de mentiras y críticas, por eso vale la pena detenernos para analizar nuestra vida comparándola con nuestros principios. Cuando el hombre traiciona la verdad, se traiciona a sí mismo, puesto que nuestra inteligencia debe enfrentarse a la realidad para conocerla, y no para inventarla.


DIOS CONTIGO





miércoles, 17 de agosto de 2016

UNA TRISTE HISTORIA

Esta es una historia triste de amor para llorar y reflexionar en la cual dos amigos deciden iniciar un juego de amor donde serán novios durante algún tiempo. El desenlace de esta historia triste de amor es conmovedor. Impromptu in Blue de Kevin MacLeod está sujeta a una licencia de Creative Commons Attribution.




DIOS CONTIGO






UN BUEN PLATO

LENGUA

Hace más de 2.000 años atrás, un rico mercader griego tenía un esclavo  llamado Esopo.  Un esclavo no muy bien parecido, feo, pero de sabiduría única en el mundo.

Cierta vez, para probar las cualidades de su esclavo, el mercader ordenó: -Toma, Esopo.  Aquí está este saco de monedas.  Corre al mercado y compra los mejores ingredientes para un banquete.  ¡La mejor comida del mundo!

Poco tiempo después, Esopo volvió del mercado y colocó sobre la mesa un plato cubierto por un fino paño de lino.  El mercader levantó el paño y se sorprendió:  -¡Ah! ¿Lengua?

Nada como una buena lengua que los pastores griegos saben preparar muy bien. 

- Pero ¿por qué escogiste exactamente a la lengua como la mejor comida del mundo?

El esclavo, con la mirada baja, explicó su preferencia: -¿Qué hay mejor que la lengua, señor? 

  • La lengua nos une a todos, cuando hablamos.
  • Sin la lengua no podríamos entendernos.
  • La lengua es la llave, el órgano de la verdad y la razón.
  • Gracias a la lengua se construyen ciudades, gracias a la lengua podemos expresar nuestro amor.
  • La lengua es el órgano del cariño, de la ternura, del amor, de la comprensión.
  • Es la lengua que torna eternos los versos de los poetas, las ideas de los grandes escritores.
  • Con la lengua se enseña, se persuade, se instruye, se reza, se explica, se canta, se describe, se elogia, se demuestra, se afirma.
  • Con la lengua decimos "madre" y "querida" y "Dios".
  • Con la lengua decimos "sí", con la lengua decimos "¡yo te amo"! 
  • ¿Puede haber algo mejor que la lengua señor?

El mercader se levantó entusiasmado: -¡Muy bien Esopo!  Realmente me has traído lo mejor que hay.  Toma ahora este otro saco de monedas.  

Anda de nuevo al mercado y trae lo que haya de peor, pues quiero ver tu sabiduría.

Después de algún tiempo, el esclavo Esopo volvió del mercado trayendo un plato cubierto por un paño.
 
El mercader lo recibió con una sonrisa: -Hummm......ya sé lo que hay de mejor.  Veamos ahora lo que hay de peor...

El mercader descubrió el plato y quedó indignado: -¡¿Qué?!
  • ¿Lengua?
  • ¿Lengua otra vez?
  • ¿Lengua?
  • ¿No dijiste que la lengua era lo mejor que había?
  • ¿Quieres ser azotado?

Esopo bajó la mirada y respondió: -La lengua, señor, es lo peor que hay en el mundo.
  • Es la fuente de todas las intrigas, el inicio de todos los procesos, la madre de todas las discusiones.
  • Es la lengua la que separa a la humanidad, que divide a los pueblos.
  • Es la lengua la que usan los malos políticos cuando quieren engañar con sus falsas promesas.
  • Es la lengua la que usan los pícaros cuando quieren estafar.
  • La lengua es el órgano de la mentira, de la discordia, de los malos entendidos, de las guerras, de la explotación.
  • Es la lengua la que miente, la que esconde, que engaña, que explota, que blasfema, que insulta, que se acobarda, que mendiga, que provoca, que destruye, que calumnia, que vende, que seduce, que corrompe.
  • Con la lengua decimos "muere" y "canalla" y "demonio".
  • Con la lengua decimos "no".
  • Con la lengua decimos "¡yo te odio!"
Ahí está señor, por qué la lengua es la mejor y la peor de todas las cosas…


DIOS CONTIGO






ORACIÓN PARA HOY 170816

AL PURISIMO CORAZÓN DE MARÍA
Para nuevas oportunidades laborales

Gloria a ti, Corazón de María,
clara fuente de paz y de amor.

Tú eres siempre refugio seguro:
salve, salve, sin par Corazón.

Ya que estás junto a Dios en el Cielo,
rodeada de eterno esplendor,
te aclamamos por Reina y por Madre
y cantamos un himno en tu honor,
te aclamamos por Reina y por Madre
y cantamos un himno en tu honor.

Amén

DIOS CONTIGO





martes, 16 de agosto de 2016

LAS QUEJAS DE JEREMÍAS

Aquí, en forma poética, tenemos los pensamientos de Jeremías mientras que está en la picota, esperando a ver qué ocurriría por la mañana. Este es un extraordinario relato de lo que el profeta pensó mientras que estaba en la prisión. ¡Era, por decir lo menos, un profeta profundamente perturbado! Aquí echamos otro vistazo a la humanidad honesta de este hombre, la forma en la que se enfrentaba a las circunstancias tal y como lo hacemos nosotros, con temor y desesperación, alternando a veces con fe y confianza.

Lo primero que siente es que Dios mismo le ha engañado. Aquí hay un amargo clamor en el cual Jeremías acusa a Dios de haberle mentido y de haberse aprovechado de él. ¿Alguna vez te has sentido así con Dios? Jeremías probablemente está pensando en la promesa con la cual comenzó su ministerio. Dios llamó a Jeremías cuando era un hombre joven, y Jeremías había objetado. Acordándose de esas palabras, está diciendo: “¿Qué ocurrió, Señor? ¿Qué pasó con tu promesa? Dijiste que estarías conmigo para liberarme, pero aquí estoy en esta miserable picota”. Esa es la forma en la que el corazón puede fácilmente sentirse hacia Dios. Como tantos de nosotros, Jeremías tomó estas promesas un tanto superficialmente. Leyó en ellas conjeturas que Dios nunca planeó, así que carga a Dios con mentir. Eso, por supuesto, es la única cosa que Dios no puede hacer. Dios no puede mentir. Sin embargo Jeremías se siente, como muchos de nosotros nos hemos sentido, que Dios ha fallado en Su promesa. No sé cuantas veces la gente me ha dicho, refiriéndose a la Palabra de Dios: “¡Bueno, sé lo que dice, pero no funciona!”. Esa es simplemente otra forma de decir: “¡Dios me ha engañado; Dios es un mentiroso!”. Ese era el dilema del profeta.

La segunda cosa que encontró fue que la gente se estaba burlando de él. Aunque no podían responder a la sagacidad de su lógica, hicieron lo único que podían hacer: comenzaron a ridiculizar su persona. Este es siempre el refugio de las mentes mezquinas. Cuando la gente no puede manejar un argumento lógico, comienzan a atacar a la persona y a destruirle personalmente. Se rieron de Jeremías, se burlaron de él, le ridiculizaron. La burla es difícil de soportar, difícil para el espíritu humano de tolerar, y esto le estaba molestando a Jeremías.

En tercer lugar, descubrió una tensión insoportable en sí mismo. Dice: “Señor, tu palabra me ha sido para afrenta y escarnio. ¡Ojalá que nunca la hubiera oído!”. Quiere dejar de predicar, pero no puede. Está dividido con esta tensión interior, de temor y de desagrado de proclamar la verdad, porque sólo le somete a ridículo y desprecio; y sin embargo cuando resolvió darse por vencido no pudo, porque el fuego de Dios le estaba ardiendo en los huesos, y tenía que decir algo. ¿Sabes algo de eso? Quizás no sobre la predicación pública; no todos somos llamados a eso. Pero, ¿alguna vez has sentido que simplemente tenías que decir algo? Alguna injusticia, alguna perversidad moral, alguna conducta escandalosa, alguna hipocresía desdichada estaba ocurriendo, y simplemente no podías permanecer en silencio. Y sin embargo sabías que si decías algo te ibas a meter en problemas, y nadie te daría las gracias por ello ―sólo afectarías el statu quo y crearías conflicto― pero no podías evitarlo. ¿Alguna vez te has sentido de esa forma? Eso es lo que Jeremías estaba experimentando aquí: esta tremenda lucha consigo mismo en contra de la proclamación de la Palabra de Dios que sólo le había creado más problemas.

Aplicación a la vida

¿Estamos dispuestos a tomar pie en contra de la maldad y confiar en la sabiduría soberana de Dios para el resultado de nuestro testimonio? ¿Cuándo la vida se derrumba, cuestionamos el privilegio de Dios para determinar nuestras circunstancias?


Señor, gracias que puedo contarte mis penas. Guárdame de cargarte con falsedad. Guárdame, Señor, de mi debilidad. Pero incluso cuando soy débil, gracias por el perdón y la sanación que manifiestas en mi vida.
DIOS CONTIGO





DE LAS MALDICIONES

CORTEMOS CON ELLAS
Pero como el maligno es el maestro de la mentira y del engaño, dice el exorcista croata Milivoj Bolobanic que puede actuar a la inversa que con maldiciones, haciéndonos creer que Dios nos da regalos, y así realizar falsos milagros, como curaciones momentáneas o hacernos parecer que recibimos ciertos dones para confundirnos.
Por eso, es necesario discernir en oración, ayuno y humildad cuales hechos vienen de Dios y cuáles del maligno, aunque todos aparenten ser sobrenaturales.
Fuentes: spiritdaily.net | catholicexchange.com | foundationforpriests.org


“Una maldición es una acción que se hace para dañar a otro con la ayuda de demonios.

Hay maldiciones específicas para matar, para causar que uno sea poseído, para que las cosas vayan mal en los negocios, y para hacer que alguien se enferme, etc…

Las maldiciones son eficaces sólo si Dios permite que tengan efecto. Cuanto más se reza más se estará protegido contra estas cosas“.

La maldición es muy simplemente la ausencia de Dios o de la corrupción de la creación.

“La corrupción de la procreación” define una maldición en su forma simple más operativa. Las Maldiciones son la ausencia de Dios. En la medida en que Dios está ausente es igual a la aflicción de la maldición. (Papa León XIII Institute).

… Lo primero que hay que decir es que quien hace la maldición-, así como la persona que pudo haber pedido que la maldición se haga – serán los primeros afectados por lo demoníaca.

Sin lugar a dudas, ellos sufren algún tipo de influencia demoníaca, posesión, o enfermedad.

El mal que desean sobrevendrá de nuevo a ellos. Un demonio nunca se invoca en vano.

¿Pero es una maldición eficaz contra la persona a quien va dirigido? Esto depende de la voluntad de Dios. Es decir, es lo misma que con los accidentes, enfermedades o males.

Durante nuestro tiempo en la tierra, Dios nos permite experimentar el bien y el mal, porque esta vida es un período de prueba, de purificación.

Por supuesto, la persona que ora y vive en gracia de Dios está protegida. Mientras más uno reza y vive una vida espiritual, más se encuentra protegido (el padre Fortea, Entrevista con un exorcista).

Si una persona está realmente bajo una maldición, la única forma de eliminarla es hacer justo lo contrario. Es decir, si una persona ha invocado un demonio para hacer el mal, entonces uno tiene que invocar a Dios para protegerla, ayudarla y bendecirla. El bien siempre es más fuerte que el mal.

El consejo de Fortea se hace eco de la enseñanza de Cristo,

“Pero a vosotros los que oís digo Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que les odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan“, (Lc. 6,27-28).

El Señor nos ha dado la oportunidad de bendecir o maldecir por el poder de nuestra lengua, así que la vigilancia es necesaria.

El P. Fortea sugiere que sus feligreses utilicen las siguientes armas muy eficaces si se cree que es víctima de una maldición. Uno no puede ir mal con ellas.

Rezar el Rosario.
Leer la Biblia.
Hablar con Dios cada día.
Asistir a misa con frecuencia, incluso a diario.
Colocar un crucifijo bendecido y una imagen de la Santísima Virgen en la casa de uno.
Hacer la señal de la cruz con agua bendita todos los días.
Eliminar objetos maldecidos.
La mayoría de los exorcistas están de acuerdo en que los objetos pueden ser maldecidos por algún trabajo de magia, vudú, ritos satánicos o brujería.
Los objetos malditos a veces sin saberlo, se ingieren o pueden estar con la persona causando daño a través del tacto o por mantener el objeto maldito en el hogar.
Los objetos malditos deben ser encontrados y destruidos, y por lo tanto la maldición se rompe.

Una cosa es dejar de comprar artefactos procedentes de países donde el vudú y la brujería son rampantes.

Cuanto más orgullo tengamos, más posibilidades tendremos de ser engañados.

Le pasa a todo el mundo. Incluso los mejor intencionados pueden ser engañados en los asuntos del mundo o del espíritu.

En el ámbito de la mística, esto puede ocurrir incluso con los “dones del Espíritu”, como la curación. Es una de las razones por las que la Iglesia es tan cuidadosa.

Hace años, una persona que conocemos fue “sanada” por un “vidente”, pero la recuperación fue temporal y esta persona no tardó en empeorar más que cuando la aflicción original.

Según monseñor Milivoj Bolobanic, un exorcista de Croacia quien ha escrito extensamente sobre el tema, los espíritus engañosos pueden “causar ilusiones visuales y auditivas, físicas y espirituales, un falso estado de éxtasis, hacer irradiar al cuerpo y causar una sensación de gran calidez en el corazón, causar una dulzura sensual; causar estigmas y otros sucesos corporales sensoriales o místicos, y curar las enfermedades poco comunes por un instante, lo que tiene su origen en los malos espíritus“.

En otras palabras, cualquier cosa, y pueden eliminar las enfermedades que ellos mismos han causado (o agravado).

Esa no es la curación real, por supuesto, y siempre hay un precio que pagar.

Uno tiene que ser cuidadoso, porque los espíritus malignos son súper inteligentes y sin Jesús, no somos rival para ellos. Observa este sacerdote:

“Entre todos los santos, Satanás y los ocultistas prefieren mistificar imitando a San Pío de Pietrelcina. Las personas que son fanáticamente devotos del Padre Pío buscan una forma de recibir los estigmas, ser capaces de bilocar, y así sucesivamente, todo con el propósito de hacer su imitación lo más fiel posible”.

Espíritus engañosos pueden causar “imágenes engañosas” en fotografías, señala Monseñor Bolobanic, por lo que cuando nos encontramos con una “señal” o una persona con un don místico, primero debemos dar un paso atrás y considerar el hecho a través de la humildad, el ayuno y la oración.

Pero también tenemos que tener cuidado de no ser demasiado cautelosos (piensa cómo Jesús fue acusado, cuando hizo milagros, de operar en conjunto con el diablo), y también tenemos que mirar de cerca a cualquier persona relacionada con un suceso sobrenatural y buscar primero y sobre todo la humildad.

La santidad y una vida heroica viviendo las virtudes evangélicas son preferibles, dice, a las manifestaciones espectaculares.

Sin embargo, hay manifestaciones, y los malvados las imitan como una diversión. Esta es una táctica muy común del diablo: para distraernos. Él nos distrae con ídolos.

Cuando pensamos en los ídolos pensamos en representaciones mitad humanas, mitad animales en Egipto o los becerros de oro de Babilonia o los dioses de Roma y Grecia. Y los ídolos eran el mal.

Pero hay otros “ídolos”, como el dinero, la fama, el poder, el entretenimiento, la comida, comodidades, lujos, u otros malos hábitos y “des orientaciones”, que debemos mirar en el sentido de lo que son: distracciones.

Al igual que los becerros de oro de la antigüedad, como diosas con múltiples brazos y cabeza de chacal o imágenes de los faraones, nos desvían de la senda de la santidad. Somos adictos al goce fugaz pero nunca nos llenan y nos dejan satisfechos, al igual que las cosas del Señor. ¿Cómo podemos transigir con el mal y aun así estar bien? No hay tal cosa como el “mal menor”.


“Jesús, mi Señor, ten piedad de mí.

Me arrepiento de todos los pecados que han cometido.

Detesto todos mis pecados y ocasiones pecaminosas.

Te ruego que me perdones. Lávame con tu preciosa sangre.

¡Mi Señor y mi Dios, ten piedad de mí, pecador.

Mi alma tiene sed y anhela tu Espíritu Santo.

Lléname con tu Espíritu con tanta fuerza que pueda ser purificado, sanado y salvado.

¡Gracias, Jesús, te alabo, Jesús!”

Amén

“El Señor está cerca de todos los que le invocan, de todos los que le invocan de verdad”.
DIOS CONTIGO




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...