lunes, 28 de mayo de 2018

¡CUIDADO!


LAS 3 ORACIONES MÁS "PELIGROSAS" QUE PUEDES HACER
Cuidado con lo que pides; podrías recibirlo.
Aleteia


En 2014, Matthew Wenke y su esposa vieron a su hija Nora entrar en un convento para seguir su vocación religiosa.

A medida que las puertas se cerraban tras la joven, la familia sabía que, si ella perseveraba, Nora nunca más volvería a casa porque, además de hacer los votos habituales –pobreza, castidad y obediencia– las religiosas pasionistas hacen un cuarto voto: el de clausura.

Wenke, aunque estaba orgulloso de su hija y feliz por su alegría, necesitaba un tiempo para procesar todo lo que estaba sucediendo, porque, como él escribió: “Cuando recé por las vocaciones, no quise decir que Dios me apartara de mi hija”.

Ahí radica el peligro: “Cuidado con lo que pides; podrías recibirlo”.

Con frecuencia empezamos nuestras oraciones, diciendo la primera oración “peligrosa”, que es: “hágase tu voluntad”. Pero queremos alcanzar la gracia que buscamos sin tener que encontrar la cruz.

Yo sé que eso lo hago todo el tiempo: “querido Dios, enséñame a ser una persona mejor. Hágase tu voluntad, pero no lo hagas de manera loca, que implique algo trágico, ¿ok? No lograría lidiar con eso”.

Muchas veces, mis oraciones siguen el estilo de Flannary O’Connor: “Señor, nunca seré santo, pero puedo ser mártir si ellos me matan rápidamente”.

Queremos todas las bendiciones y, de preferencia, con el menor sufrimiento posible. Siempre pensamos: “por favor, no destruyas mi vida”.

En realidad, esa es la segunda “oración peligrosa”. En una entrevista reciente para Aleteia, una joven religiosa dominicana reveló que un orador, en una conferencia de jóvenes católicos, había desafiado a los participantes a hacer la siguiente oración: “Oh Dios, arruina mi vida”.

Ella aceptó el desafío y después de hacer aquella oración audaz y peligrosa, todo su mundo y sus perspectivas cambiaron.

La tercera oración peligrosa, además, es la que el sacerdote Brad Milunski, hizo en su homilía durante la primera profesión de la hermana Francés Marie, del Corazón Eucarístico de Jesús. Sí, esta es la hija de Matt Wenke, que caminaba hacia su clausura.

En la homilía, el sacerdote Milunski admitió que esta es una oración valiente: “Señor, hazme tuyo”: “Cuando empecé mi ministerio parroquial, tuve la suerte de estar cerca de un convento de religiosas en Nueva Jersey. La madre superiora se volvió mi directora espiritual y compartió conmigo un día que, desde el inicio, su única oración a Dios era simplemente eso: ‘Hazme tuya’.

Tengo que confesar que volví al convento un poco asustado con esa oración. Y también estaba un poco enojado conmigo mismo por no lograr hacer esa plegaria sin ofrecer a Dios mi lista de notas de rodapié. Yo decía: ‘Hazme tuyo, pero aquí están mis sugerencias, Señor, sobre cómo puedes hacerlo’. Tal vez sea algo infantil, pero yo sospecho que no”.

Yo no tengo el valor de decir “Tu voluntad, no la mía”, aunque sepa que tengo el control de pocas cosas y crea –con todo mi corazón, porque soy verdadera hija de san Felipe Neri– que “todos los propósitos de Dios son para el bien; aunque no siempre podamos entenderlos, podemos confiar que así es”.

Yo creo en eso porque he visto, en mi vida, cómo las cosas que eran trágicas y sin sentido terminaron sirviendo a un plan mucho mayor que cualquier cosa que yo pudiera haber soñado.

Así también san Pablo y santa Teresa de Calcuta, en algún momento, hicieron sus oraciones peligrosas a Dios, diciendo: “Úsame”. Y terminaron siendo usados.

No tengamos miedo de estas “oraciones peligrosas” y sus bendiciones.

 DIOS CONTIGO
 






CONFIANZA EN DIOS


Es ponernos en sus manos. Confiar en Dios requiere, de cada uno de nosotros, que nos pongamos en sus manos. Esta confianza en Dios, base de la conversión del corazón, requiere que auténticamente estemos dispuestos a soltarnos en Él.
¡Pero yo me alegraré en Yahvé, gozaré del Dios de mi salvación! Hab. 3,18.
Dr. S.C.G.

Hoy me siento nuevamente seguro de saber que Dios está desarrollando mi vida de una manera muy especial. En varias facetas Dios está trabajando y una de las facetas que él está obrando en mi vida cristiana es la faceta del: Aunque todavía no, a pesar de…y, hoy debo responder a esto.

Habacuc lo expresó cuando dice: Aunque….. a pesar de o con todo, yo me alegraré en el Señor.

Habacuc veía la invasión de Babilonia y él podía ver que en poco tiempo la higuera no florecería, las vides no darían fruto, faltaría el producto del olivo, los labrados no darían mantenimiento, las ovejas serían quitadas de las majadas y las vacas de los corrales, pero Habacuc dijo: Con todo esto, a pesar de: yo me alegraré en el Señor.

Es fácil alabar al Señor en medio de la plenitud y la abundancia. Es fácil adorar a Dios en medio del éxito y la prosperidad, pero alabarlo y exaltarlo en medio de la pobreza, la soledad y la angustia es otro asunto.

Es fácil cantar ALELUYA CUANDO EL ESTÓMAGO ESTA LLENO, pero ¿cómo cantar aleluya cuando la alacena está vacía?
No quiero tener hoy un cristianismo que es el resultado de un estómago confortable y de una prosperidad impresionante. 

Cuando Dios permite que una Babilonia me invada para enseñarme lecciones de dependencia en él yo quiero decir como Habacuc. “Con todo me regocijaré en Dios y me gozaré en el Dios de mi salvación”.

Hoy no quiero ser un soldado de los que están hermosamente vestidos para los desfiles o paradas militares, sino un soldado que corre por el campo de batalla sin adornos ni lujos pero con el rifle en la mano.

A veces me gustan las banderas, las bandas militares y las paradas pero me pone nervioso el fuego del campo de batalla. Pero hoy, si necesito pasar por el campo de batalla, quiero decir como Habacuc… Con todo me regocijaré en el Señor.

Si pongo mi mirada y mi confianza en Dios no me preocuparán los todavía no, ni los aunque…..sino que diré…Con todo me regocijaré en él.

Señor, Gracias por tu misericordia y amor tan infinitos. Haz prometido estar a mi lado y esa promesa es real y única.

Aunque venga Babilonia para devastar lo que tanto me gusta ver, las higueras florecidas, las vides con sus frutos, las ovejas en la majada y las vacas en los corrales, entenderé que si en algún momento pierdo eso, estás enseñándome a depender y esperar en ti y entonces con todo yo me regocijaré en ti y me gozaré en tu amor y tu presencia.

Aunque….a pesar de….con todo yo me regocijaré en tu amor tan hermoso y dulce para mí. 
Amén




domingo, 27 de mayo de 2018

EVANGELIO 270518

La Trinidad no es una teología complicada y matemática que oscurece la imagen de Dios, sino que es la manifestación explícita y asequible de la verdad de Dios. ¿Cómo es nuestro Dios?

Representar a Dios siempre ha sido un reto y esfuerzo del arte cristiano. Para muchas obras artísticas son un compendio teológico de los dos misterios fundamentales: la Unidad-Trinidad de Dios y la encarnación redentora de Cristo. Pero ninguna pintura ha alcanzado la intensidad, la sublimidad y la profundidad de intuición mística como la “Trinidad de Andrej Rublëv” (siglo XV). El pintor ruso ha concentrado toda la atención en tres ángeles, sentados en torno a una mesa, signo de la Eucaristía. El de la derecha representa al Espíritu Santo, el del medio al Hijo y ambos se inclinan ante el ángel de la izquierda, que permanece erguido y es figura del Padre, que con simplicidad y autoridad los preside en el amor. Todo el icono tiene una animación en movimiento circular y transmite armonía y concordia. La pintura de Rublëv sugiere visualmente que las relaciones en Dios son trinitarias y a la vez permite intuir el abismo de su amor infinito. A través de esta inspiración artística se puede entrever algo de lo inefable del misterio supremo de Dios.

Dios es Padre, es decir, fuente inagotable, inmortal e infinita de todo cuanto existe; principio de unidad y generosidad; signo del amor que no pasa nunca y garantía providente del gobierno de la vida.

Dios es Hijo: El que manifiesta al Padre, el que publica su gloria, el que es imagen purísima: Dios de Dios, Luz de Luz, como confesamos en el Credo.

Dios es Espíritu. La entrega del Padre al Hijo y del Hijo al Padre es una realidad tal que se convierte en una Persona, en un Espíritu de amor y entrega. Es transparencia del espíritu de unión y de vida de la Trinidad Santa.
A.P.


DIOS CONTIGO










ORACIÓN PARA HOY 270518

Querido Padre celestial, nosotros miramos a Cristo Jesús, quien está a tu derecha y por quien tú has prometido dar ayuda a todo el mundo. Únenos con él para poder recibir autoridad y ayudar a los hombres según tu voluntad. Que guardemos santo tu nombre entre nosotros, porque tus niños tienen muchas causas para regocijarse en el Salvador que tú nos has dado. Te damos gracias por todo lo que has revelado a quienes creen en ti. Te pedimos apurar el momento cuando tu día llegue con gloria, el día cuando tú glorificarás a Cristo Jesús; cuando él reine y triunfe sobre todo mal y lleve la paz que tú siempre has querido dar al mundo. Nosotros esperamos y anhelamos esto. 
Amén.

SANTO DE HOY 270518

SAN BRUNO DE WÜRZBURG
En Wurzburgo, de Franconia, en Alemania, san Bruno, obispo, que reconstruyó la iglesia catedral, reformó el clero y explicó al pueblo las Sagradas Escrituras (1045).
 Bruno = Aquel que es de piel oscura, es de origen germánico.

Hijo del duque Conrado I y de Matilde de Suevia, pariente del papa Gregorio V y de los emperadores Conrado II y Enrique III, estuvo al frente de la cancillería imperial romana de 1027 a 1034. Obispo de Würzburg de 1034 a 1045.

Reconstruyó la catedral, preocupado por la instrucción del clero, escribió «Expositio in psalmos» comentando cada salmo, con textos de san Agustín y Casiodoro; «Comentario al Cantar de los cantares»; «Comentario al Padrenuestro».

Nadie entendía de dónde sacaba el tiempo el obispo, porque además acompañó en 1040 al emperador Enrique III por Alemania.

En 1042 dedicó muchas horas a conseguir que Inés de Poitou, hija del rey Guillermo de Aquitania, se casara con Enrique III.

En 1045 le acompañaba en una expedición contra Hungría, que resultó fatal. Llegados a Persenberg a orillas del Danubio, se alojaron en el castillo de la condesa Reichilde.

Un día mientras comían, el pavimento se vino abajo: hubo muertos y heridos, entre ellos Bruno. Que murió una semana después, tras una semana de auténtico purgatorio.

Enterrado en su catedral, hizo muchos milagros. Cuando quisieron canonizarle Inocencio IV avisó: «ni los méritos sin milagros, ni los milagros sin méritos, bastan para declarar santo a un cristiano». Pasó el examen con nota excelente.
 
 
 


viernes, 25 de mayo de 2018

"TRISTE"


Triste cosa es morir, sin haber sabido vivir; triste cosa es vivir, sin llegar a aprender a morir. Ambas cosas se relacionan tanto entre sí, que es imposible separarlas; has de vivir pensando que tienes que morir; has de llegar a morir con la alegría de haber sabido vivir. 

Vive de veras, el que no centra en el momento presente lo que hace, sino que ha aprendido a darle un sentido de proyección hacia más adelante; así el que quiere ser cada día un poco mejor, el que se esfuerza por ir mejorando las condiciones de su hogar, el que anhela un mundo mejor, unas relaciones más humanas y más cristianas entre los hombres. 

El momento arrastra los lastres del pasado y se proyecta hacia el porvenir; mira cuán importante es hacer bien, lo que estás haciendo en este momento, pues tendrá proyección en el porvenir; esto es lo que se dice: "vivir en prospectiva". 

"Vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os podrá quitar vuestra alegría" (Jn, 16; 22). Nada se detiene aquí abajo, todo tiene su proyección escatológica, todo está ordenado al futuro Reino de Dios; futuro que tú debes hacer ya presente en el mundo, que te ha tocado vivir. 
 
 

TAREA DE HOY 250518



No hay cosa que Cristo nos recomiende tanto en su Evangelio como la unión entre todos los cristianos; es que el mundo necesita del testimonio de unidad, que nosotros los cristianos debemos darle, a fin de llegar a conseguir que todos los hombres caigan en la cuenta de que son hermanos Y en consecuencia, se tengan como hermanos, se respeten como hermanos, se ayuden como hermanos. 

Que el hombre deje de mirar al semejante como un enemigo, o, al menos, como un rival que pugna por apoderarse de la parte de felicidad que a él le corresponde. 

Que se convenza el hombre de que él no podrá ser verdaderamente feliz, sino en cuanto contribuya a que los demás también lo sean. "Estad siempre unidos en unos mismos sentimientos y deseos"; si esta recomendación de la Biblia fuera cumplida y vivida por todos los hombres, la tierra sería un cielo y las relaciones humanas producirían la felicidad para todos los hombres.

"No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano o juzga a su hermano, habla mal de la Ley y juzga a la Ley; y si juzgas a la Ley, ya no eres un cumplidor de la Ley, sino un juez" (Sant, 4, 11). No hablar nunca mal de nadie: debe ser el tema de nuestra frecuente reflexión y examen.

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