lunes, 23 de enero de 2012

EL CASTIGO DEL TONTO


Una vez, un hombre atrapó un pájaro, y el ave le dijo:“Cómo tu prisionero, no te soy de utilidad alguna, déjame en libertad y te daré tres valiosos consejos que te convertirán en sabio”.

El pájaro prometió dar el primer consejo estando aún en la mano del hombre, el segundo cuando alcanzara una rama y el tercero al llegar a la cima de una montaña. El hombre aceptó y pidió el primer consejo.

El pájaro dijo: “Si pierdes algo, aunque lo valores mucho, no te lamentes” y luego voló hacia una rama.

El hombre pidió el segundo consejo y el pájaro dijo: “Nunca creas algo que contradiga la razón, sin tener pruebas”.  Y voló a la cima de una montaña. 

Desde ese lugar dijo:“Oh, ¡cuán desafortunado eres! ¡Dentro de mí hay dos enormes joyas; con sólo matarme hubiesen sido tuyas!
El hombre se angustió terriblemente y exclamó: “Bueno, al menos todavía me debes el tercer consejo”.

Pero el pájaro replicó: “¿Cómo te atreves a pedir más consejos sin haber meditado acerca de los dos primeros?  Yo te dije que no te preocuparas por lo que se ha perdido, y que no creyeras algo contrario a la razón.

Pero ahora tú estás haciendo ambas cosas: te afliges por haber perdido lo que nunca tuviste y tampoco te das cuenta de que mi cuerpo pequeño no puede albergar dos enormes joyas.

¡Eres un tonto y no te mereces el tercer consejo!” 


LA TIENDA DE LA VERDAD


Tienda de la verdad
Jorge Bucay


 El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate...en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: "TIENDA DE LA VERDAD".

El hombre estaba sorprendido. Pensó era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
- Perdón , ¿ésta es la tienda de la verdad?

- Si, señor,¿ qué tipo de verdad anda buscando: Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?

Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.
-Verdad completa- contestó el hombre sin dudarlo.

" Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones ", pensó, " no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones".

-¡Verdad plena!- ratificó.

Bien , señor, sígame.

La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro muy adusto, le dijo:
- El señor lo va a atender.

El vendedor  se acercó y espero que el hombre hablara.

- Vengo a comprar la verdad completa.

- Ahá, perdón,¿ el señor sabe el precio?

-No , ¿cuál es? - contestó rutinariamente. En realidad , él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

- Si usted se la lleva-  Dijo el vendedor- el precio es que nunca más podrá estar en paz.

Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

- Gra..gracias, disculpe...- balbuceó.

Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.

Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

" Quizás más adelante" , pensó...

No necesariamente lo que para mi es beneficioso , lo es también para otro. Puede suceder y es justo que así sea que alguien crea que el precio de cierto beneficio sea demasiado costoso. Es válido que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro " beneficio".
 
 

IMAGEN RESCATADA DEL COSTA CONCORDIA


Imagen rescatada del barco Costa Concordia es Nuestra Señora de Fátima
 
La imagen rescatada intacta de este sábado, 21 de enero el barco Costa Concordia, se hundió cerca de la isla de Giglio, Italia, es la de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.
 
En respuesta a varias solicitudes de información, se confirma que, efectivamente, la imagen recuperada de la capilla del crucero es la de Nuestra Señora de Fátima, una réplica de la Capilla de las Apariciones de Fátima, santuario en Portugal.
 
La imagen fue entronizada en la capilla del barco rescatado en el día del bautismo y la inauguración de la nave, el 7 de julio de 2006, en presencia del Cardenal D. Stephen Fumio Hamao, el entonces presidente del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.
 
La imagen fue tomada en el Santuario de Fátima por los propietarios de negocios de la Costa Concordia. En nombre del Santuario de Fátima estuvo presente en la celebración inaugural Padre Clemente Dotti, un sacerdote italiano entonces al servicio del Santuario. 
El periódico oficial del Santuario de Fátima en Portugal, "La voz de Fátima", publicado en el tiempo para un breve informativo sobre la edición de septiembre 13 de 2006.
 
De acuerdo con la información dada este fin de semana con el padre Clemente Dotti, rescató la imagen se encuentra ahora en la iglesia parroquial de la isla de Giglio.
 
Este domingo, en Fátima, durante el rezo del Santo Rosario 10:00 en la Capilla de las Apariciones, el padre Luciano Cristino, capellán del Santuario, anunció con alegría, portugués e italiano, la recuperación de la imagen. Antes de la final tres Ave Marías, el sacerdote saludó a los sobrevivientes y rezó por los muertos. Simpatizaban especialmente con los más afectados por esta tragedia, especialmente a las familias de los pasajeros muertos o desaparecidos. 
Leopoldina Simoes
 
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