viernes, 15 de junio de 2018

ORACIÓN 150618

ORACIÓN DE PROTECCIÓN
Nuestra capacidad de construirnos una coraza que nos proteja de las tentaciones y provocaciones del mundo configura probablemente la principal arma que debemos tener como soldados de Jesús.

Yo (dí tu nombre completo) con la Sangre preciosa de Jesús, protejo y sello todo mi ser, interior y exteriormente, deposito en el Corazón Inmaculado de la Virgen María, todo mi haber y poseer; para que ni en el presente, ni en ningún momento futuro, lleguen a ellos daños por venganzas de lo oculto.

En el nombre de Jesús, queda prohibida toda acción e interacción, toda comunicación e intercomunicación espiritual. Invoco la presencia de los ángeles, arcángeles (Miguel, Gabriel y Rafael), principados, virtudes, potestades, dominaciones, querubines, serafines y tronos de Dios; para que sean ellos quienes lleven a cabo esta batalla contra el mal. Pido la ayuda de la comunión de los santos.

Amén, amén, amén

DIOS CONTIGO

DE LA RAZÓN

EL PROBLEMA DE TENER SIEMPRE LA RAZÓN 
©AcdeA

Todo ser humano, independientemente de cómo creció o fue educado, durante sus años de niñez y juventud, desarrolla su propio criterio. Y está bien tener un criterio propio, diferente al de los demás… pero no que por ello está bien que no tomemos en cuenta, ni respetemos, las opiniones diferentes a las nuestras propias.

A veces, equivocadamente o no, intentamos imponer nuestras ideas, dando por hecho que las cosas se harán tal y como lo pensamos, creyéndonos poseedores del conocimiento exacto y de la verdad absoluta.

Pensar y actuar así, justificadamente o no, teniendo razón o no… puede llevarnos a provocar amargos y estériles desacuerdos entre familiares, amigos y compañeros del trabajo.

Imponiendo nuestra opinión sobre la de los demás, haciendo oído sordo a sus reclamaciones y reparos, ignorando sus comentarios al respecto, y obstinándonos en lo que decimos, podemos car víctimas de excesiva confianza e ignorancia. Esa actitud puede llevarnos a hacer o decir ridiculeces y disparates sin vergüenza alguna: no sentimos vergüenza, porque no nos damos cuenta de nuestra ignorancia, pensando que son los demás los ignorantes o equivocados. Se ha dicho que una persona educada reconoce lo que sabe y lo que ignora. Pero no es fácil, ni para las personas educadas, reconocer nuestros errores o a veces, simplemente intentar comprender la opinión que creemos errónea.

Es bueno tener confianza en nosotras mismas, pero no por ello ser soberbias. Nosotras, como todo ser humano, somos seres falibles, podemos equivocarnos. Y aunque tengamos razón, como pensamos tenerlo, podemos actuar mal, soberbia y arrogantemente, haciéndose sentir mal u ofendidos aquellos con quienes estamos tratando. Eso no está bien.

En la vida hay que ir con seguridad, confiando en nosotras mismas… pero también con humildad, que todos nos podemos equivocar, nosotras también. Y si no es en esto, puede ser en otro tema, pero la forma en la que tratamos de convencer o hacer ver nuestros puntos de vista afectan a las relaciones con las personas que tratamos.

Si cometes un error, si estás equivocada en algo, no es un deshonor, ni te hace menos valiosa. Por lo general, respetamos más a quien reconoce sus errores y está dispuesto a rectificar, que a quien siempre se sale con la suya y parece que siempre tenga razón. Hay que saber reconocer que no somos infalibles, saber decir un simple “no lo sé” o “no estoy segura” cuando sea el momento de decirlo… o de no insistir intentando imponer nuestra razón cuando vemos que se ofenden y molestan por ello.

Sería bueno no sentirnos menos valiosas sólo por reconocer nuestra ignorancia en un tema, intentemos ser más flexibles en nuestras conversaciones, buscando no ofender ni imponernos, tener discusiones honestas y abiertas, manteniéndonos humildes y reconociendo y aceptando que siempre habrá personas que saben más que nosotras, y que no pasa nada por ello. Recordemos pues, que no es lo mismo ser una persona grande, que una gran persona.

 DIOS CONTIGO







jueves, 14 de junio de 2018

ORACIÓN 140618

A NUESTRO SEÑOR DIOS ADMIRABLE 
Para que como afirman los Obispos, la oración inspirada y movida por el Espíritu permita a todos confesar con el entendimiento y el corazón que «Vale Toda Vida». Por la crisis que atraviesa el País para que encontremos la salida a una situación económica que nos invita al camino de la solidaridad para crear vínculos fraternos. Por los nuevos desafíos que afronta Radio María en la expansión y sostenimiento de la red y el trabajo en territorio. 

"¡Oh Señor, nuestro Dios qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! De la boca de los niños de pecho y los pequeños, arrancaste la alabanza de sus labios y elegiste una fortaleza contra tus adversarios para reprimir al enemigo y al rebelde"  (Sal 8,1-2). Movidos por esta Palabra, nos postramos ante Ti, Dios Uno y Trino para implorar en alabanza, tu poder y tu gracia sobre nuestra patria. Con nuestras manos levantadas suplicamos tu intervención poderosa para que las fuerzas del mal no atraigan sobre nosotros la oscuridad, la división, la pobreza moral, la muerte. 

Nos convoca el temor del avance del espíritu de iniquidad, y aunque estamos sellados por la Sangre y la Victoria de Cristo en la Cruz, muchos de nuestros hermanos están cegados por el odio, la indiferencia; otros por la ignorancia y muchos, tomado su corazón y pensamiento por el maligno. Oramos con fuerza por toda esta realidad.

Como "ejército formado en batalla", cuya Capitana e María, la Madre de Dios, nos alineamos detrás de Ella y con el arma poderosa del Santo Rosario convocamos la Gracia y el poder de Su Obediencia. Reclamamos para nuestra Patria el poder victorioso de Su Humildad, de Su Esclavitud, de Su Virginidad perpetuas, ante cuyas virtudes huyen las huestes infernales.

¡Oh Santísima Madre de Dios, Sálvanos! ¡Salve, Oh Ferviente Intercesora! ¡Salve, Oh Aurora Luminosa, la única que nos trajo a Cristo el Sol! ¡Salve, Morada de la Luz; Tú, que disipaste las tinieblas y aniquilaste totalmente la oscuridad de los demonios! ¡Salve, Oh Puerta Única Que sólo el Verbo Unigénito de Dios atravesó! ¡Salve, pues con Tu Alumbramiento derribaste las puertas y barreras del Hades! (del Himno Akathistos).

Que toda la Obra de María en vigilia de oración sea motivación y aliento en la esperanza y luz para el pueblo en estos momentos de incertidumbre; que la comunidad orante, oyentes, voluntarios, y todo el pueblo peregrino seamos ofrenda en el dolor, sufrimiento, sacrificios, llevándola al Altar, al Sagrario, en la oración intercesora en esta batalla espiritual. ¡Dios es victoria! ¡Cristo es nuestra Victoria! Por Él, con Él y en Él, junto a María: venceremos. 

¡AMÉN!


DIOS CONTIGO


EL JUICIO DIVINO

JUDICIUM DIVINUM
Acto inmanente de Dios, denota la acción de la justicia retributiva de Dios por la cual se decide el destino de las criaturas racionales de acuerdo a sus méritos y deméritos.
Por J.A.L.


Antes de que Dios derrame su justicia definitiva sobre la tierra, el caos mundial se irá complicando y generalizando; es necesario que así suceda, así está escrito. La situación mundial empeorará como consecuencia de la rebeldía contra Dios, ya que un mundo en esas pésimas condiciones no puede funcionar...

“Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado, no os alarméis! Porque eso es necesario que suceda, pero no es todavía el fin.
Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos. 
Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento”.
Mt 24,6-8

Estamos viviendo “los principios de dolores”; y es en medio de ese caos, que los cristianos contaremos con la protección y el respaldo de Dios para que desarrollemos fielmente la misión que nos ha sido encomendada desde nuestro lugar y con los recursos disponibles; ahora, que aún hay tiempo, necesitamos presentar a Jesucristo como la única alternativa de salvación... ¡Después será demasiado tarde!  

“Pero viendo venir muchos fariseos y saduceos a su bautismo, les dijo: "Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira inminente?
Dad, pues, fruto digno de conversión... Ya está el hacha puesta a la raíz de los árboles; y todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego.”
Mt 3,7-8; 10

EN LA ANTESALA DEL JUICIO DIVINO

Los cristianos hemos de mantenernos fieles haciendo la obra encomendada. No permitamos que el pánico generalizado ante las amenazas inminentes o los acontecimientos adversos alteren nuestra paz, no nos dejemos influenciar ante lo que oigamos y veamos.

¡Dios ha prometido guardarnos en medio del caos!

“Ya que has guardado mi recomendación de ser paciente, también yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero para probar a los habitantes de la tierra.
Vengo pronto; mantén con firmeza lo que tienes, para que nadie te arrebate tu corona.”
Apoc 3,10-11

“Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.”
Apoc 22,7

“Y me dijo: "No selles las palabras proféticas de este libro, porque el Tiempo está cerca.”
Apoc. 22,10

NADIE SE LIBRARA DE LA JUSTICIA DE DIOS

Nadie quedará impune; vendrá el momento en el que todos comprendan que a Dios no se le “pasa por alto” ninguna acción corrupta e injusta. Todo lo que se hizo “a escondidas” saldrá a la luz. Lo que Dios determinó hacer, lo hará pronto.

“Por eso, esperad - oráculo de Yahvé - el día en que me levante para acusar, porque voy a reunir a las naciones, voy a congregar a los reinos, para derramar sobre vosotros mi furor, todo el ardor de mi cólera. (Porque el fuego de mi celo devorará la tierra entera).”
Sofo 3,8

¡Si Dios lo ha dicho, así lo hará!

“Entonces dijo el que está sentado en el trono: "Mira que hago nuevas todas las cosas." Y añadió: "Escribe: Estas son palabras ciertas y verdaderas.”
Apoc 21,5

“Dice el que da testimonio de todo esto: "Sí, vengo pronto." ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús! ”
Apoc 22,20

 DIOS CONTIGO



miércoles, 13 de junio de 2018

ORACIÓN 130618

PARA EXPERIMENTAR EL PODER DE DIOS

“Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. Si así lo haces, vivirás muchos años, y tu vida te dará satisfacción”.

El enfriamiento espiritual es lo que nos aleja de conocer y experimentar la poderosa presencia de Dios es nuestros corazones. Muchas personas andan buscando en lugares, cosas y personas incorrectas la plenitud, el propósito y la fortaleza que solo Dios puede dar.

No es la astucia, el engaño, la mentira, la violencia o nuestra autosuficiencia lo que nos va a dar la fuerza y satisfacción que necesitamos, es Jesús en nosotros la esperanza que no nos defraudará. Es Jesús el poder que nos transforma, la ayuda diaria, el pan que nos renueva y alimenta. Hoy decide dejar todo en las manos de Dios porque Él tiene cuidado de tu vida.

Nuestra vida tiene verdadera satisfacción, significado y poder, cuando comprendemos que Dios es quién nos puede ayudar a cada momento, es Él que está acompañándonos en cada detalle, es Él quién puede llenar tu corazón y darte gozo y felicidad, es Él quién puede guiarte, liberarte de lo que te aflige. Es Él quién quiere darte esperanza, salud, sabiduría y fuerzas para cumplir tu destino de gloria.

Renueva tu vida espiritual, enciende el fuego en tu corazón, el Señor es tu ayudador, es un poderoso gigante que quiere vencer a todos tus enemigos.

Levántate hoy y deja de creer toda mentira del diablo, llénate con el Espíritu Santo de Dios y fortalece tu vida en la verdad de Dios en su palabra.

La promesa de Dios es que viviremos muchos años con satisfacción cuando seamos sabios y dejemos a Dios ser Dios en nuestra vida, cuando sigamos sus consejos y obedezcamos sus mandamientos.

Cuando comprendas con claridad que el único que puede cuidar tu familia, ayudarte en tu trabajo, mejorar tu salud y sanar tu cuerpo, es Dios, tendrás un gran cambio, Él quiere ser tu amigo a cada momento.

Déjalo guiarte, déjalo enseñarte, escúchalo y confía porque no encontrarás en ningún otro lado lo que solo nuestro creador de amor puede darnos.

Aviva el fuego de Dios hoy en tu vida, enciende tu corazón para seguir avanzando, creciendo y disfrutando cada día con satisfacción.

Hagamos juntos esta oración PARA RENOVARNOS EN EL FUEGO DE DIOS:  

“Padre Bueno hoy vengo a ti para arrepentirme si he buscado y puesto mi esperanza en cosas fuera de ti, hoy te pido que me renueves, fortalezcas y levantes para vivir en tu presencia cada día de mi vida”.

“Renuncio a toda indiferencia espiritual, a toda frialdad en mi alma y a toda carnalidad que me ha alejado de ti”.

“Transforma Señor, toda duda o incredulidad de mi vida en fe sobrenatural, en confianza que abre los cielos sobre mi”.

“Cambio hoy mi mente incrédula y carnal por una mente que piensa de acuerdo a la palabra de Dios”.

“Te pido Señor que derrames sobre mi tu poder restaurador y renueves mi espíritu completamente”.

“Me alineo a tu voluntad agradable y perfecta para mi, me dejo de creer cosas negativas y me enfoco en creer tus promesas de paz, satisfacción, salud y provisión abundante”.

“Haz en mí tu voluntad, siembra en mi corazón tu destino de grandeza, lo que has preparado para mi desde antes de la fundación del mundo. Me pongo ahora bajo la cobertura de tu presencia por el Espíritu Santo y en el nombre de Jesús”.

“Rompo, quito y echo fuera de mí todo lo que me aleja de tu voluntad para buscarte, adorarte y conocerte”.

“Te pido que tu revelación de luz y vida de tu palabra ilumine mi ser para lograr todo aquello para lo que me has creado, y que pueda ser de bendición a todas las personas que me rodean”.

“Pido, recibo y proclamo todo esto en el nombre de Jesucristo de Nazaret. Amén y Amén”

DIOS CONTIGO


 

NOVÍSIMOS

POSTRIMERÍAS
En la religión católica, las cuatro últimas etapas por las que ha de pasar el ser humano: muerte, juicio, infierno o gloria. Según el Catecismo de la Iglesia Católica, muerte, juicio, infierno y gloria: ni más ni menos que lo que espera después de la vida. Otros sustituyen en esta enumeración el juicio por el Purgatorio (Cap. 3 Art. 12).
©S.S.V.

Muerte:

Dios no ha creado la muerte, sino que ésta vino por el pecado del hombre y es como su salario, por eso los hombres no estamos preparados para morir, ya que tenemos deseos de eternidad y nos repugna la muerte. Pero ésta llegará inexorablemente, y por eso es mejor prepararse a dar ese paso tan importante, ese salto a la eternidad del cual dependerá nuestro destino eterno.

La muerte no se puede esquivar ni posponer, ya que Dios la ha fijado desde toda eternidad y Él sabe en qué momento sucederá, aunque no lo sabemos nosotros, que siempre tenemos que estar preparados, viviendo en gracia de Dios y nunca en pecado mortal.

Juicio:

Pero lo más importante luego de la muerte es el Juicio de Dios, el Juicio particular, cuando estemos nosotros solos ante la Majestad de Dios, que llevará a juicio todas nuestras acciones, palabras, pensamientos y omisiones.

Está el juicio particular que cada uno sufre inmediatamente después de la muerte, y el Juicio Final, que sucederá al fin del mundo, cuando el Señor resucite a todos los hombres, desde Adán y Eva hasta el último que haya existido. Terrible momento ese, donde quedará patente a todo el universo quién era el que estaba en lo correcto y quién fue el verdadero fracasado.

Infierno:

Y los que mueran en pecado mortal, inmediatamente serán precipitados en el Infierno eterno, que como define la Santa Madre Iglesia es “todo mal sin mezcla de bien alguno”.

Pensemos un poco y hagamos de cuenta que el Infierno sólo fuera un simple dolor de muelas, e imaginemos que ese dolor de muelas durará por un año. ¡Sería muy duro soportarlo! ¡Pero si nos enteramos que ese dolor de muelas nos durará toda la vida, sería terrible! ¡Más tremendo y descabellado sería si ese dolor de muelas se prolongaría para siempre, para toda la eternidad!

Bueno, pensemos que el Infierno, que es eterno, no es un simple dolor de muelas, lo cual ya sería espantoso.

Ojalá estas consideraciones nos hagan recapacitar y volver al buen camino, haciendo una sincera confesión con el sacerdote y dejar de lado el pecado que día a día nos acerca más al Abismo Infernal.

Cielo:

Y el Cielo es, como lo define la Iglesia Católica: “Todo bien sin mezcla de mal alguno”.

No podemos imaginarnos lo que es el Cielo. Pero la Virgen ha dicho en uno de sus mensajes que si los hombres supiéramos lo que es el Paraíso, haríamos “cualquier cosa” para ir allí.

Y “cualquier cosa” significa que nos entregaríamos a las más duras penitencias y renuncias, mortificaciones y sacrificios, con tal de ir al Cielo a gozar de esa Felicidad que “ni ojo vio, ni oído oyó, ni vino jamás a la mente del hombre”, como bien lo ha dicho el Apóstol.

DIOS CONTIGO






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