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jueves, 15 de diciembre de 2016

VERGONZOSO FAST-TRACK #NOalfast-track

LO QUE NO CUENTA EL “NOBEL DE PAZ”
Increíble la capacidad de la Corte de llamar círculos a los cuadrados. ¿Cómo se puede decir que no es necesario el referéndum cuando la Constitución dice que sí es necesario?

Ahora los ‘nuevos’ acuerdos quedan en manos del Congreso. El mismo que avaló el primer acuerdo y que recibió el varapalo de la ciudadanía.
Fast-Track = Es una dictadura.





¡ESTO ES DESCONOCER EL PLEBISCITO!


DIOS CONTIGO






miércoles, 16 de noviembre de 2016

¿CUÁLES FUERON LOS CAMBIOS?

EL NUEVO ACUERDO
En un esfuerzo por facilitar el análisis y la revisión crítica de los nuevos acuerdos con las FARC que fueron presentado y publicados por el gobierno el pasado fin de semana, el Movimiento de Laicos Católicos de Colombia –Solidaridad– ha hecho una versión de comparación en que se resaltan las eliminaciones y adiciones hechas respecto de los acuerdos firmados el pasado 26 de septiembre. A primera vista, es evidente que lejos de tratarse de un acuerdo nuevo, tal como exige el rechazo de los colombianos a la totalidad de los acuerdos el pasado 2 de octubre, se trata de una segunda versión del mismo acuerdo, con cambios aquí y allá, sin alterar en lo más mínimo la estructura y sustancia de los mismos.

Entre los cambios que saltan a la vista, se observa que se eliminan algunas de las menciones al “enfoque de género”, aunque el enfoque se mantiene transversal al acuerdo, y en lugar de eliminar la promoción de las organizaciones LGBTI bajo la excusa de la “no discriminación” se incluye a las “minorías religiosas” entre estos grupos “históricamente excluidos”:
“Promoción de la no estigmatización a grupos en condiciones de vulnerabilidad o discriminados como las mujeres, los pueblos y comunidades étnicas, población LGBTI, los jóvenes, niños y niñas y adultos mayores, las personas en condición de discapacidad, las minorías políticas y las minorías religiosas.” (Num 2.2.4)
Esto revela la estrategia que han escogido las FARC y el gobierno para lograr la imposición de los acuerdos: juntar a los protestantes junto con los LGBTI bajo la categoría de “minorías” y así conseguir al apoyo de ellos a la promoción LGBTI a cambio de promoverlos a ellos en detrimento de las “mayorías religiosas”, es decir, la Iglesia Católica.

El Movimiento de Laicos Católicos de Colombia, presentará su posición conjunta ante los nuevos acuerdos en una rueda de prensa el próximos jueves 17 de Noviembre a las 10:45 AM en la Fundación Mariano Ospina (Av. Cra. 24 # 39-32).



 DIOS CONTIGO



martes, 8 de noviembre de 2016

CARTA AL PRESIDENTE DE COLOMBIA #YOVOTONO

 CARTA ABIERTA POR EL P. MARIO GARCÍA ISAZA
 Reproducimos el siguiente artículo del P. Mario García Isaza, sacerdote formador del seminario arquidiocesano de Ibagué.
5 Nov. 2016

Doctor Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia : 
Ha dicho usted, en el curso de su visita al Reino Unido, refiriéndose a la derrota que sufrió en el plebiscito del dos de octubre, que quienes en esa fecha votamos NO, lo hicimos engañados por una campaña hecha de trampas y mentiras. Es este uno más en la serie de desatinos en que, lamentablemente, suele usted incurrir. Así como montó toda la campaña en favor del SÍ sobre la falacia de que quien no lo apoyara mostraría ser amigo de la guerra, ahora fundamenta su estrategia para soslayar los alcances y eludir las consecuencias del resultado plebiscitario, en los despropósitos de alguien que hizo parte de uno de los grupos que lograron la victoria del NO. 
Sus declaraciones, señor Presidente, son profundamente ofensivas y temerarias. Afirma, con ellas, que quienes nos opusimos, mayoritariamente, al proyecto de acuerdo que precipitadamente usted firmó con las FARC, lo hicimos engañados, sin ser conscientes de lo que hacíamos, llevados por otros como borregos, sin razones fundadas que sustentaran nuestro voto. ¡Ah, no, señor! ¡Alto ahí! 
El voto con que fue vencida la aplastante maquinaria que presagiaba una victoria demoledora del SÍ, fue un voto consciente, reflexivo, dado en conciencia. Tal vez quienes votaron SÍ, –muchos  de ellos, por lo menos– sí  lo hicieron engañados por una campaña sinuosa y aranera, que disfrazaba con eufemismos realidades inocultables. 
Nosotros votamos NO por amor a Colombia; votamos NO por fidelidad a nuestros principios; votamos NO porque fuimos capaces de ver más allá de las narices, y supimos percibir, en el impotable texto del pretendido acuerdo, muchas cosas inspiradas en una antropología y en una visión de la sociedad de carácter materialista y atea; votamos NO porque estamos convencidos de que la total impunidad con que allí se cobijaba a los peores criminales encierra una intolerable injusticia; votamos NO porque rechazamos de plano la pretensión de convertir el narcotráfico y el secuestro en acciones merecedoras de indulto, atribuyéndoles conexidad con el delito político; votamos NO porque las gabelas políticas munificentes que se ofrecían a quienes tanto mal le han causado a Colombia nos parecían del todo inadmisibles; votamos NO porque encontramos, en el transfondo de todo el acuerdo, una concepción ideológica perversa en relación con la familia, con la ley natural, que es ley de Dios, con la moral cristiana que profesamos sin ambages. Por esas razones, señor Presidente, y por muchas otras, votamos NO. No lo hicimos engañados ni a la topa tolondra. Y si hoy se propusiera a nuestra aprobación o rechazo un “acuerdo” del que no se hubiesen removido esos imposibles morales, tenga la seguridad de que volveríamos a votar NO, mil veces NO. 
¡Qué bien le vendría a usted, señor Presidente, retractarse de los dicterios que viene lanzando contra quienes derrotaron sus pretensiones y las de los sediciosos! Qué bien le vendría a Colombia y a los intereses de una auténtica paz un gesto democrático suyo, por el cual reconociera de una vez, y de verdad, las consecuencias del resultado del 2 de octubre; qué bien le vendría no seguir actuando ensoberbecido por enaltecedores premios internacionales, y entender que no es camino conducente a una paz auténtica, basada en la verdad, la equidad y la justicia, su política claudicante frente al crimen. 
Todos, señor, queremos la paz; no siga etiquetándonos de guerreristas, y ahora de engañados y ciegos. A todos nos duelen, como a usted, la muerte y el sufrimiento de miles de colombianos víctimas de este conflicto atroz y criminal. Desde nuestra ética católica, nuestro rechazo a la violencia es más claro y más rotundo aún. Pero no podemos sacrificar valores intangibles en aras de una paz injusta y falaz. Ni aprobar un proyecto de nación inspirado en doctrinas inocultablemente erróneas. 
Del señor Presidente,
atte.,
Mario García Isaza, c. 41079
Ibagué

 DIOS CONTIGO




miércoles, 2 de noviembre de 2016

DE LOS ACUERDOS DE LA HABANA

El día 30 de octubre de 2016 se conoció por parte de los medios de comunicación que la senadora liberal Viviane Morales, y su esposo Carlos Alonso Lucio, sostuvieron una reunión con la delegación de las FARC en La Habana para discutir aspectos del “enfoque de género” en los acuerdos entre el gobierno nacional y las FARC. Al final, la senadora publico un comunicado conjunto en que se adhiere a la tesis de las FARC de que el “enfoque de género” puede mantenerse en los acuerdos si se “aclara” que se refiere exclusivamente al trato diferencial hacia las mujeres.
V.C.
 
Este es el texto del comunicado:
En esta etapa de construcción de consensos por la paz, nos reunimos en La Habana, los días 23 y 24 de octubre, la Delegación de Paz de las FARC-EP, Viviane Morales y Carlos Alonso Lucio, en condiciones de senadora y de líder cristiano, con el fin de escuchar sus propuestas para revisar y enmendar el Acuerdo Final de Paz, atendiendo a las observaciones públicas que han formulado distintos sectores cristianos.
Con base en las conversaciones sostenidas y en el intercambio respetuoso y cordial de criterios y opiniones, concluimos en que las FARC-EP, en uso de su autonomía y competencias, como una de las partes en diálogo, llevarán ante el Gobierno Nacional para su análisis y posible incorporación al Acuerdo, los siguientes puntos:
-1. Una redacción que constituya criterio de interpretación en relación con el “enfoque de género” bajo el entendimiento claro de que se refiere a la reivindicación y protección especial de los derechos de la mujer como víctima principal del conflicto y como protagonista esencial en la construcción de la paz y el posconflicto.
2. Que sobre el “enfoque de género” de los Acuerdos se sentarán los elementos suficientes que permitan, a posteriori, por instancias públicas o privadas, interpretaciones inequívocas respecto al concepto de la familia redactado con claridad en el artículo 42 de la Constitución Política.
3. Que, en tal sentido, los planteamientos referidos a la no estigmatización y a la no victimización de cualquier población vulnerable, redactados en el Acuerdo, deben armonizar con la libertad de conciencia, la libertad religiosa, el derecho a la autonomía educativa de las instituciones, y con el derecho de los padres de familia a educar a sus hijos conforme a sus principios y valores.
-4. El Acuerdo deberá incorporar entre las víctimas del conflicto, el reconocimiento y visibilizarían de quienes fueron víctimas en razón de sus creencias religiosas, particularmente de los pastores y comunidades cristianas.
-5. Deberán reconocer a las iglesias cristianas entre los actores de la reconciliación para la paz, posibilitando su participación dentro de las etapas de la implementación de los Acuerdo. Tal situación, debe darse en todos los espacios de participación ciudadana, incluyendo los espacios de trabajo sobre temas de familia, libertad de religión y libertad de conciencia, en el marco de la comisión de implementación, seguimiento, verificación y resolución de diferencias. Asimismo, contarán las congregaciones de fe y cultos religiosos, incluyendo al cristianismo, con espacios de participación en las instancias de construcción de paz surgidas del Acuerdo, que sean pertinentes, en función de la consolidación de la reconciliación y la paz.
Los esfuerzos consignados en este documento, los hacemos inspirados en el ánimo de construir el mayor consenso posible en el camino de la paz para Colombia.
Fraternalmente:
DELEGACIÓN DE PAZ DE LAS FARC-EP
VIVIANE MORALES (Senadora de la República)
CARLOS ALONSO LUCIO (Líder Cristiano).
Como se mencionó anteriormente, en el comunicado se observa que Morales y Lucio, promotores del Referendo contra la adopción por parejas homosexuales, compraron la tesis de que el “enfoque de género” pactado entre el gobierno y las FARC se refiere exclusivamente al reconocimiento y protección especial de la mujer como víctima del conflicto. Esta es la misma tesis de Mons. Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, cuando defendió que no había ideología de género en los acuerdos. 

Lo que ni Mons. Castro, ni la pareja de protestantes parecen percibir, es que el uso del concepto “género” para referirse a la diferencia entre hombres y mujeres, es uno de los elementos nucleares que marcan la transición entre el feminismo y la agenda homosexual en lo que se ha denominado “Ideología de Género”. La Ideología de Género no surgió de la nada sino que es el producto de la evolución del pensamiento marxista hacia los aspectos sociales y culturales señalados por la Escuela de Frankfurt como factores de desigualdad. 

Cuando se publicó el acuerdo sobre género en La Habana, muchos se preguntaban qué tenía que ver la agenda homosexual con la lucha marxista-leninista de las FARC. Esto evidencia una desprevención total frente a la evolución que ha sufrido la ideología marxista, de la cual el animalismo, el ecologismo o la agenda homosexual son sus últimas manifestaciones. Marx redujo la historia a la dialéctica entre un sistema opresor y una “clase” oprimida. Aunque en sus inicios tal opresión era definida en términos estríctamente económicos, ideólogos marxistas posteriores como Antonio Gramsci llevaron el concepto al campo social, y en el siglo XX feministas como Simone de Beauvoir, a quien cita Humberto de la Calle en su discurso sobre el enfoque de género, utilizaron el paradigma marxista para describir las relaciones entre hombres y mujeres. 

Este es el origen de la disociación entre “sexo” como dato biológico, y “género” como realidad socio-cultural. Para Beauvoir lo que se entiende socialmente por “ser mujer” o “feminidad” es una imposición cultural a través de la cual se introduce a las mujeres una mentalidad que garantiza su sumisión ante los hombres y mantiene su exclusión de la vida pública y la independencia reservada a los hombres. Esto incluye evidentemente el rechazo a la visión cristiana del matrimonio y la familia en que marido y mujer conforman “una sola carne” (Mt. 19, 5) y el marido se hace cabeza del hogar (Ef. 5, 23). 

Esa filosofía es el punto de partida de los “estudios de género”, “teoría de género” o “perspectiva de género”. Tal línea de pensamiento ha desarrollado los postulados del feminismo neomarxista, llevando esa separación entre “sexo” y “género” al campo de la sexualidad. De ahí, feministas como Judith Butler han reivindicado el sexo como mera construcción social, para defender la homosexualidad o transexualidad como meras expresiones de la autoconstrucción de la identidad humana. 

Esa es, brevemente, la genealogía de la ideología de género, tal como pretende ser introducida en los contenidos educativos de los programas de educación sexual, y tal como viene siendo aplicada desde altas esferas del Estado al reivindicar la homosexualidad y la transexualidad como opciones igualmente válidas y equiparables a la sexualidad natural en el contexto de la familia. Ellos niegan la Ideología de Género, y prefieren llamarlo “enfoque de género” o “perspectiva de género”, pero en sus declaraciones evidencian que se trata exactamente de lo mismo. Le llamamos “Ideología de Género” para resaltar que se trata de una visión sesgada de la realida basada en la aplicación de principios de la ideología marxista, absolutamente infundados. 

Por eso, las FARC y el gobierno nacional han tratado de vender el “enfoque de género” como si se refiriese específicamente a la mujer, cosa que han negado los mismos redactores de la subcomisión de género. En realidad se trata de un retroceso estratégico a una fase anterior del desarrollo de la misma ideología, conscientes de que la introducción de tales principios (la disociación entre el “sexo” biológico y el “género” construido) tarde o temprano llevará a las mismas conclusiones. Por eso, cuando Viviane Morales, o Mons. Luis Augusto Castro defienden el “enfoque de género” como si se tratase de una perpectiva inocua, en realidad están defendiendo la “ideología de Género” sólo que en su etapa larval.

DIOS CONTIGO




sábado, 8 de octubre de 2016

#YOVOTONO

LA ESTRATEGIA DE SANTOS Y LOS MEDIOS PARA LA APROBACIÓN FORZOSA DEL ACUERDO CON LAS FARC
El día de ayer 5 de octubre se llevó a cabo una reunión en el Palacio de Nariño, entre el gabinete de Juan Manuel Santos y la delegación del Centro Democrático para tratar de acordar las reformas que se harían al acuerdo entre el gobierno y las FARC que fue rechazado por los colombianos en el plebiscito del 2 de octubre. Luego de la reunión que tomó más de cinco horas, el presidente Santos salió a dar un mensaje de optimismo, “estamos muy cerca de lograr la paz. Una paz estable y duradera con un apoyo ciudadano más amplio”, mientras que el ex procurador, Alejandro Ordóñez se mostró más bien pesimista: “nos dijo que valoraría las propuestas que sean viables y razonables, lo cual pone esta discusión en un terreno muy deleznable”.
 ~VotoCatólico~


¿Por qué esta discrepancia? La explicación estaría en unas declaraciones hechas por Santos luego de reunirse con un grupo de pastores protestantes. Dijo que con ellos “identificamos que muchas de sus preocupaciones están en puntos que solo requieren aclaraciones”. Así es que ni siquiera hay acuerdo sobre el nivel de disenso, según el procurador Ordóñez “ese acuerdo no existe. Si hay cosas rescatables, serán para incluirlas en un nuevo acuerdo en el que las condiciones son las que surgieron en las votaciones del 2 de octubre. Las razones del NO son los inamovibles que nosotros tenemos y sobre los que se debe construir un nuevo acuerdo”, mientras que para Santos, lo que le hace falta al acuerdo para conseguir ese “apoyo ciudadano más amplio”, son meras “aclaraciones”.

En esto, las declaraciones de santos coincide con la columna escrita por Rodrigo Uprimny, el director de Dejusticia y lider jurídico del lobby gay y del aborto en Colombia, en la que plantea una serie de “tesis” sobre la renegociación. Uprimny, haciendo uso de una falacia “hombre de paja” desfigura la oposición al plebiscito, pretendiendo que “los promotores del NO en general dijeron que no se oponían a todo el acuerdo sino a puntos particulares” y a través de esta idea, asumir que “Los puntos del acuerdo de paz que no recibieron oposición clara por los voceros del NO durante los debates del plebiscito deberían entenderse todos aprobados”.

Bien es sabido que Uprimny ha acompañado al gobierno Santos en la defensa del acuerdo con las FARC, así como también representa una posición coincidente con el gobierno en los temas de aborto, eutanasia, “matrimonio” y adopción homosexual y “estado laico”. De la lectura de esta columna se percibe de forma transparente cuál va a hacer la estrategia del gobierno para revender el mismo acuerdo con otra cara.

La estrategia consiste en determinar qué se va a aceptar de las críticas al acuerdo y qué no. Lo que Uprimny llama “oposición clara” y Santos “propuestas viables y razonables” viene siendo lo mismo: Sólo aceptarán cambios menores al documento, ignorando de entrada las críticas más generales: Al mecanismo del plebiscito, a su implementación como materia constitucional y tratado especial, al Acto legislativo 01 de 2016, etc. Un ejemplo, que viene a la perfección lo da el mismo Uprimny cuando dice:
Y aunque suene un poco moralista o puramente académico, en esta búsqueda del pacto por la paz deberíamos asumir una ética comunicativa cercana a la defendida por algunos filósofos, pues en la campaña del plebiscito hubo mentiras y descalificaciones inaceptables en ambos lados. Deberíamos comprometernos a buscar acuerdos (sin negar nuestras diferencias), ser leales con los argumentos y evitar falsedades. Esto implica un pacto de honestidad intelectual o simplemente de orden en el debate, que conduzca a excluir temas que no tienen que ver con la paz y que crean mucho ruido y confusión entre los votantes, como sucedió con la llamada ideología de género, que nada tiene que ver con las negociaciones de paz.
De modo tal que, el llamado “enfoque de género” (mismo concepto con distinto nombre) que el acuerdo establece como principio esencial a lo largo de todo el texto, y por el cual buena parte de los cristianos católicos y protestantes rechazaron los acuerdos en el plebiscito, sigue siendo negado por los promotores del SI. Poco importa que la misma confirmación del enfoque ideológico de género venga directamente del jefe de la delegación de gobierno, Humberto de la Calle, ellos siguen negándolo. Algo similar ocurre con los otros puntos, contra los que existen reparos sustanciales, pero que son ignorados por Uprimny.

Esto da el tono de las negociaciones, y la estrategia que están emprendiendo los del SI, complementaria con tratar de forzar en la opinión pública la idea de que la campaña del NO estaba basada en mentiras, y la amenaza de Santos de acabar con el cese al fuego, para poner contra el tiempo a los negociadores. Reducir unilateralmente la oposición a los acuerdos, como si se tratase de corregir algunos aspectos secundarios, y presentar un acuerdo que sustancialmente sea igual al que se firmó el 26 de septiembre, pero con un maquillaje nuevo, y que parezca producto de un “nuevo consenso” con los sectores que votaron NO.


DIOS CONTIGO



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