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sábado, 24 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO OCTAVO DÍA - ADVIENTO 2016

“CARIDAD”
Perdona todo y olvida todo. Esta noche buena.
La caridad es la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. La culminación de todas nuestras obras es el amor. Ámense unos a otros como yo los he amado. La caridad vivifica y da forma a todas las demás virtudes y actos de la vida cristiana. La caridad se caracteriza por estar más cerca de la gracia santificante. La caridad se sitúa ya en el mundo en un estado de eternidad, puesto que la caridad alcanza a Dios ya en esta vida.
 
 
 
Hubo un padre que tenía tres hijos, pero era tan pobre, que no sabía cómo mantenerlos. Así es que, con todo el sentimiento y el dolor de su alma, un día mandó reunirse a los tres y les dijo:

-Hijos míos, ya veis. Soy tan pobre, que no puedo manteneros, y mis esfuerzos en el trabajo ya no sirven porque me voy haciendo viejo. No queda otro remedio, sino que veáis como podéis ganaros el sustento. Mañana partiréis cada uno de vosotros en busca de medios de vida, y al que se levante más temprano le daré la torta mayor de las tres que tengo hechas, al segundo le daré la mediana, y al último que se levante se llevará la más pequeña.

Al ser de noche, los tres hermanos se acostaron para dormir, en espera de la llegada de la hora en que tenían que marchar. El mayor fue el que se levantó primero de los tres y su padre le dio la torta más grande. Después se levantó el segundo, y le dio la mediana. El último fue el pequeño, a quién le cupo, por tanto, en suerte la torta más pequeña.

Los tres hermanos se despidieron sucesivamente de su padre, y , después de darles este la bendición, les encargó que fuesen siempre buenos y caritativos y que siguiesen el camino que llevaba a las puertas del Cielo. Una vez hubieron abrazado a su padre, marcharon llevando cada uno su torta bajo el brazo.

El primero que salió de casa fue también el mayor, al que había tocado la torta más gruesa. Emprendió así su camino, y cuando se hallaba muy lejos halló a una pobre mujer que llevaba en brazos un niño pequeñito, la cual le dijo:

-Niño, ¿Serías tan bueno que me dieras un pedacito de esa torta para mi hijo que llora de hambre?

Más el respondió:

-No quiero; la necesito toda para mí.

Y siguió su camino.

Cuando estuvo algo más allá  pensó:”Podría haber preguntado a aquella mujer si sabía hacia donde cae el camino del Cielo”. Volvió, pues, atrás en busca de la mujer y le preguntó:

-¿Sabríais decirme hacia donde cae el camino del Cielo?

Y le contestó la mujer:

-Sí que lo se. Mira: ve caminando, y cuando te encuentres algo lejos de aquí, hallarás tres caminos: uno que se dirige a la derecha, otro que está en medio y otro que va a la izquierda. No vayas por el primero, ni por el segundo; sigue siempre el tercero, el de la izquierda, y, cuando llegues al final, verás una puerta roja. Llama a ella, y te conducirá al lugar que te corresponde.

El segundo de los hermanos siguió igualmente su camino y, estando ya bastante lejos, se encontró a la misma mujer con su hijito en brazos. Ella le dijo:

-Niño, ¿quieres darme un pedacito de esa torta que llevas para mi hijito, que llora de hambre?

Pero él contestó:

-Si no fuera que el camino que tengo que hacer es tan largo, con gusto os daría; pero me temo que no me llegará para mí.

Y se marchó

Pero, después de andar un poco, pensó también:”Tal vez esa mujer sabrá dónde está el camino que conduce al cielo”. Sin pensarlo mucho, volvió atrás y, al hallar a aquella mujer, le preguntó:

-¿Sabríais decirme, señora, por donde se encuentra el camino del cielo?

La mujer le contestó:

-Mira: sigue caminando por este mismo camino y al final hallarás otros tres: uno a la derecha, otro en  el centro y otro más a la izquierda. Tú sigue por el camino de en medio, y cuando se termine verás una puerta amarilla. Llama a ella y entrarás en el lugar que te mereces.

Así lo hizo también, según le dijo la pobre mujer, y llegó al final del camino.

El menor de los tres hermanos hacía ya mucho rato que iba caminando, cuando se le presentó la misma pobre mujer con su hijito en brazos, que le dijo:

-Niño, ¿serías tú tan bueno que me dieses un pedacito de esa torta que llevas para mi hijito, que llora de hambre?

El niño contestó:

-No solo un pedacito le daré, buena mujer, sino la torta entera.

Como podréis pensar, aquella mujer quedó contentísima al oír tan generosa contestación de un niño tan caritativo, tanto, que le abrazó agradecida y le besó.

Entonces él le preguntó:

-¿Sabríais decirme tal vez, buena mujer, hacia donde se va para hallar el camino del cielo?

Y ella le contestó:

-Sí que lo sé, niño bueno y caritativo. Sigue este camino hasta que halles tres caminos juntos: uno a la derecha, otro en medio y otro a la izquierda. No sigas ninguno de estos dos últimos, toma el de la derecha, y cuando llegues al final verás una puerta blanca. Llama a ella, que allí hallarás lo que deseas y mereces.

Los tres hermanos siguieron puntualmente, como hemos dicho, los consejos que les había dado la buena mujer. El mayor tomó el de la izquierda y al final halló la puerta roja. Llamó, y de pronto salieron, gritando, envueltos en llamas de fuego, miles de demonios que le agarraron y se lo llevaron al infierno, que era el lugar que merecía por su falta de caridad.

El hermano segundo siguió por el camino de en medio y fue a parar frente a la puerta amarilla; llamó, y sintió un frio tan glacial y fuerte, que quedó helado. Al reflexionar sobre donde estaba, halló que estaba dentro del purgatorio.

El pequeño, que había dado a la mujer toda la torta que llevaba para el viaje, tomó el camino de la derecha y al final encontró la puerta blanca. Al llamar, se abrió, y oyó unas voces de ángeles que cantaban. Dentro, todo estaba lleno de rosas y de jazmines, que perfumaban el aire, y en medio de tantas flores aparecía aquella pobre mujer, con su hijito en brazos, que le había indicado el camino. Era la Virgen María y su Divino Hijo, el niño Jesús, que recibieron al pequeño con abrazos y caricias. El quedó muy contento, pues había ganado la eterna gloria celestial con su acto caritativo.

Y así cada uno de los tres hermanos hallaros el premio o castigo que merecían por su buen o mal comportamiento, según su mucha o su poca caridad. La caridad es siempre el camino más seguro del cielo.
 
 
DIOS CONTIGO
 
 
 
 
 
 
 

viernes, 23 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO SÉPTIMO DÍA - ADVIENTO 2016

“HUMILDAD”
Déjate corregir.
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo.
Amén


Había una vez un científico sumamente inteligente que descubrió el arte de reproducirse a sí mismo tan perfectamente que resultaba imposible distinguir al original de la reproducción.
 
Un día el científico se enteró que andaba buscándole la muerte, invadido por el miedo decidió hacer doce copias de sí mismo. La muerte, confundida,  no sabía cómo averiguar cuál de los trece ejemplares que tenía ante sí era el científico original, de modo que los dejó a todos en paz y se fue a meditar.

La muerte no tardó mucho tiempo en regresar,  pues era un experto en la naturaleza humana y se le ocurrió una interesante estrategía. Se dirigió de nuevo con el científico y le dijo: “Reconozco que es usted un genio, señor, pues ha logrado tan perfectas reproducciones de sí mismo que realmente me ha confundido; sin embargo, he descubierto que su obra tiene un defecto, un único y minúsculo defecto”.

El científico, sientiéndose descubierto y un poco ofendido pegó un salto y gritó: “¡imposible!, ¿dónde está ese defecto?”, “justamente aquí, en su Ego, en la falta de sencillez y humildad” respondió la muerte mientras tomaba al científico de entre sus reproducciones y se lo llevaba consigo.

Reflexión: en nuestra vida diaria con frecuencia nos gana la vanidad, el orgullo, la soberbia… Tenemos que servir a Dios, no con el propósito de hacer valer luego unos derechos adquiridos, sino con amor gratuito de hijos, con un verdadero espíritu de sencillez y humildad, reconociendo que lo que somos o lo que tenemos no es sólo fruto de nuestro esfuerzo o de nuestro talento, sino que viene de Dios y de la poca o mucha ayuda que nos han brindado los demás.

La genuina sencillez y humildad nos invita a reconocer la inmensidad de lo recibido y lo poco que hemos agradecido.


DIOS CONTIGO






jueves, 22 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO SEXTO DÍA - ADVIENTO 2016

“CONSEJO”
Comparte tu cita bíblica preferida con alguien.
 El don de consejo actúa como un soplo nuevo en la conciencia, sugiriéndole lo que es lícito, lo que corresponde, lo que conviene más al alma (cfr San Buenaventura, Collationes de septem don is Spiritus Sancti, VII, 5). La conciencia se convierte entonces en el «ojo sano» del que habla el Evangelio (Mt 6, 22), y adquiere una especie de nueva pupila, gracias a la cual le es posible ver mejor que hay que hacer en una determinada circunstancia, aunque sea la más intrincada y difícil. El cristiano, ayudado por este don, penetra en el verdadero sentido de los valores evangélicos, en especial de los que manifiesta el sermón de la montaña (cfr Mt 5-7).
Por tanto, pidamos el don de consejo. Pidámoslo para nosotros y, de modo particular, para los Pastores de la Iglesia, llamados tan a menudo, en virtud de su deber, a tomar decisiones arduas y penosas.
Pidámoslo por intercesión de Aquella a quien saludamos en las letanías como Mater Boni Consilii, la Madre del Buen Consejo.






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miércoles, 21 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO QUINTO DÍA - ADVIENTO 2016

“SOLIDARIDAD”
Da de tu tiempo: Escucha a quien lo necesita.
La solidaridad es uno de los principios básicos de la concepción cristiana de la organización social y política y constituye el fin y el motivo primario del valor de la organización social. Su importancia es radical para el buen desarrollo de una doctrina social sana, y es de singular interés para el estudio del hombre en sociedad y de la sociedad misma.

Junto con los de autoridad, personalidad, subsidiaridad y bien común, la solidaridad es uno de los principios de la filosofía social. Se entiende por regla general que, sin estos cinco principios, la sociedad no funciona bien ni se encamina hacia su verdadero fin.


Una vieja historia cuenta que un anciano acostumbraba recorrer la orilla de la playa muy temprano cada mañana. Caminaba largas distancias, aunque con frecuencia se agachaba, parecía recoger algo de la arena y luego lo lanzaba al mar.

Cierto día un joven decidió seguirlo. En varias ocasiones lo había observado realizar esta extraña tarea hasta que desaparecía en la distancia. ¿Qué recogía? ¿Y por qué lo devolvía al mar? La única manera de saberlo era siguiéndolo. Y lo hizo. Cuando pudo darle alcance, su sorpresa fue grande cuando vio que se trataba de muchas estrellas de mar.

—¿Por qué hace usted eso? —preguntó el joven, curioso.

— Es la única manera de salvarles la vida —contestó el anciano—. Si permanecen en la orilla por mucho tiempo, mueren deshidratadas.

— ¡Pero son muchas! ¿Qué sentido tiene lo que está haciendo?

Mientras mostraba al joven la estrella que acababa de recoger, el anciano respondió:

— Tiene sentido para ella.

Entonces el anciano lanzó la estrellita de regreso al mar.

Si hubiera sido capaz de hablar, esto es lo que la estrellita de mar le habría dicho al joven: «¡Tiene sentido para mi».

¿Tiene sentido aliviar el dolor de una persona en una época en la que millones sufren? ¿Tiene sentido dar de comer a un hambriento? ¿Vestir a un desnudo? ¿Consolar a uno que sufre la pérdida de un ser querido? ¿Visitar a uno que está en la cárcel? La respuesta es sí, aunque solo sea uno. Tiene sentido porque estamos hablando de un hijo de Dios. Porque además, un favor hecho al hambriento, al sediento, al desnudo, al preso, es como hacérselo a Dios mismo. Tiene sentido, en última instancia, porque para el Padre celestial cada hijo suyo cuenta. Y la mayor demostración de que cada ser humano cuenta para Dios es que, por uno solo de nosotros, Cristo habría venido a este mundo.

Al comenzar este día, medita en este gran misterio: Por ti, solo por ti, Cristo habría venido a sufrir y a morir. Por eso cuando alguien pregunte: «¿Qué sentido tiene todo lo que Cristo sufrió, si de todos modos la mayoría no lo acepta?».  Tú bien podrías responder: «¡Tiene sentido para mí!»



Gracias, Padre, porque soy importante para ti.


DIOS CONTIGO





martes, 20 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO CUARTO DÍA - ADVIENTO 2016

“PUNTUALIDAD”
Llega a tiempo a todo compromiso.
El valor de la puntualidad es la disciplina de estar a tiempo para cumplir nuestras obligaciones: una cita del trabajo, una reunión de amigos, un compromiso de la oficina, un trabajo pendiente por entregar. 
 El valor de la puntualidad es necesario para dotar a nuestra personalidad de carácter, orden y eficacia, pues al vivir este valor en plenitud estamos en condiciones de realizar más actividades, desempeñar mejor nuestro trabajo, ser merecedores de confianza.

Al Padre Pascual le estaban haciendo su cena de despedida por 25 años de trabajo en una Parroquia.

Un político miembro de la comunidad fue invitado para dar un breve discurso.

Como el político tardaba en llegar, el sacerdote decidió decir unas palabras él mismo para llenar el tiempo.

‘Mi primera impresión de la Parroquia la tuve con la primera confesión que me tocó escuchar. Pensé que me había enviado el Obispo a un lugar terrible, ya que la primera persona que se confesó me dijo que se había robado un televisor, que les había robado dinero a sus papás, había robado también en la empresa donde trabajaba, además de tener aventuras sexuales con la esposa de su jefe.

También en ocasiones se dedicaba al tráfico y a la venta de drogas. Y para finalizar, confesó que le había trasmitido una enfermedad venérea a su propia hermana. Me quedé asombrado, asustadísimo.

Pero cuando transcurrió un tiempo, fui conociendo más gente y vi que no eran todos así, vi una parroquia llena de gente responsable, con valores, comprometida con su fe. Y así he vivido los 25 años más maravillosos de mi sacerdocio’.

Justamente en este momento llegó el político, por lo que se le dio la palabra.

Pidió disculpas por llegar tarde y empezó a hablar diciendo:

‘Nunca voy a olvidar el primer día que llegó el Padre Pascual a nuestra Parroquia…De hecho, tuve el honor de ser el primero que se confesó con él...”


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lunes, 19 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO TERCERO DÍA - ADVIENTO 2016

“MANSEDUMBRE”
No te enojes, sonríe.
La mansedumbre es la actitud que confirma que la conciencia de pobreza espiritual es verdaderamente producto de un accionar de Dios, y no de nosotros mismos.  Cuando estamos vestidos de mansedumbre podemos aceptar, con una actitud de quietud y sosiego interior, aquellas cosas que nos resultan dolorosas, humillantes o difíciles. En el Reino de los cielos, la tierra es precisamente de aquellos que dejan de luchar, argumentar y pelear para asegurarse del respeto que, según entienden, se merecen. 


Jorge Washington, el primer presidente de los Estados Unidos, envió una circular a los gobernadores de todos los estados.

En el final de su carta decía: “Mi oración más sincera a Dios es que os bendiga y que tenga vuestro estado bajo su protección. Que él se digne inclinar el espíritu de los ciudadanos a la subordinación y obediencia al gobierno, y despertar un sentimiento de amor fraternal de los unos hacia los otros y, en particular para sus hermanos que han peleado en los campos de batalla; y finalmente, que su gracia nos mueva a todos a hacer justicia, a amar la misericordia y a conducimos con esa claridad, mansedumbre y templanza que caracterizan al Divino Autor de nuestra bendita religión, pues sin imitarlo con humildad nunca podremos esperar que la nación sea feliz.”—El Exégeta.

Cuanto hacen falta hoy en el siglo XXI gobernantes temerosos de Dios que vivan en los principios del Reino. Este mundo gime de tanta corrupción y perdida de valores en los lugares de gobierno. Politica, poder, dinero, droga, sexo, mentira y arreglos debajo de la mesa, son la demostración de la perdida de valores. Oremos hoy a Dios, que nos dé, gobernantes que clamen a Dios por sabiduría y compasión.


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domingo, 18 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO SEGUNDO DÍA - ADVIENTO 2016

“JUSTICIA”
No juzgues, sé misericordioso.
Si queremos un mundo de paz y de justicia hay que poner decididamente la inteligencia al servicio del amor.
La justicia es un tema tan subjetivo, que a veces es muy dificil dictaminar que es justo o injusto, la justicia está ligada de forma inexorable a la etica y moral puede ser tan extensa y diferente como culturas y gente exista en el mundo.


La señorita Elisa entró aquel día en clase acompañada de una mujer joven y dos niñas. "Hoy he traido conmigo a Cenicienta y Blancanieves, que han venido acompañadas por Cruela, su madrastra". Aquella presentación, como siempre, anticipaba que aquel día descubrirían algo interesante, y que su profesora lo había preparado con cuidado. 

Cuando todos se sentaron, y la señora Cruela se disponía a hablar, se apagaron todas las luces de la clase. En medio de la oscuridad, se oyeron dos bofetones tramendos, y al momento se escuchó el llanto de Cenicienta y Blancanieves. En ese momento, volvieron las luces, y todos pudieron ver a ambas niñas llorando.
"Quién ha sido", preguntó la señorita Elisa.

Sin dudarlo, todos señalaron a la madrastra. La madrastra negó con la cabeza, pero en ese momento volvió a irse la luz, y dos sonoros tortazos cruzaron la clase, y los llantos de Clara y Felipe continuaron la historia. Al volver la luz, ambos estaban llorosos, mirando con enfado a la madrastra, a la que todos apuntaban con el dedo. Cuando la madrastra comenzaba a hablar haciéndose la inocente, una vez más se fue la luz.

Pero esta vez tardó sólo un par de segundos en volver, y entonces todos pudieron ver la escena: Cenicienta y Blancanieves corrían hacia Carla y Roberto con el brazo en alto, dispuestas a soltar otro bofetón. Al momento, todos los niños de la clase pedían perdón a la señora Cruela, quien resultó ser una mujer muy amable y simpática, que no sabía qué hacer con sus revoltosas hijastras, a las que quería con locura, pero que no dejaban de liarla allá por donde iban...

"Y eso es lo que quería enseñaros hoy, chicos" terminó la señorita Elisa. "Dejarnos llevar por prejuicios basados en cosas superfluas, como la raza, la belleza, o incluso el nombre, es lo más injusto que podemos hacer. ¿No os parece?"

P.P.S.
 
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sábado, 17 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO PRIMER DÍA - ADVIENTO 2016

“OPTIMISMO”
Confía que todo estará bien.
El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

Se cuenta la historia de gemelos idénticos: uno lleno de optimismo que a menudo solía decir: ¡Todo está saliendo color de rosas! y el otro, un pesimista triste y sin esperanza que de continuo esperaba que sucediera lo peor. Los padres preocupados por los gemelos los trajeron a un psicólogo, con la esperanza de que él pudiera ayudarlos a balancear sus personalidades.

El psicólogo sugirió que en el próximo cumpleaños de los gemelos, los padres los pusieran en habitaciones separadas para abrir sus regalos.

-Denle al pesimista los mejores regalos que puedan comprar -les dijo el psicólogo- , y al optimista una caja de estiércol.

Los padres hicieron como se les dijo.

Cuando miraron a escondidas al gemelo pesimista, lo escucharon quejarse: -No me gusta el color de este juguete. ¡Apuesto a que este juego se va a romper! No me gusta jugar a este juego.

 ¡Conozco a alguien que tiene uno mejor que este!

Atravesando de puntilla el pasillo, los padres miraron a escondidas y vieron a su hijo optimista, que con alegría tiraba al aire el estiércol. Se estaba riendo mientras decía:

- ¡No puedes engañarme! ¡Donde hay tanto estiércol, tiene que haber un caballo!

¿Cómo estas mirando la vida hoy? ¿Cómo un accidente que está esperando por suceder, o una bendición a punto de ser recibida? La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo. Ellos hacen lo mejor de las cosas.
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viernes, 16 de diciembre de 2016

VIGÉSIMO DÍA - ADVIENTO 2016

“TEMOR DE DIOS”
Huye de un pecado repetitivo.
El don de temor de Dios. es la disposición común que el Espíritu Santo pone en el alma para que se porte con respeto delante de la majestad de Dios y para que, sometiéndose a su voluntad, se aleje de todo lo que pueda desagradarle.
El primer paso en el camino de Dios, es la huida del mal, que es lo que consigue este don y lo que le hace ser la base y el fundamento de todos los demás. Por el temor se llega al sublime don de la sabiduría. Se empieza a gustar de Dios cuando se le empieza a temer, y la sabiduría perfecciona recíprocamente este temor. El gusto de Dios hace que nuestro temor sea amoroso, puro y libre de todo interés personal. 


Varios años atrás, un circo de televisión bien conocido desarrolló un acto que incluía tigres de bengala.

El acto se hacía en vivo delante de una gran audiencia. Una noche, el entrenador entró en la jaula con varios tigres y la puerta era cerrada de forma rutinaria detrás de él. Las luces inundaban la jaula y las cámaras de televisión se acercaban para que la audiencia pudiera ver cada detalle mientras él con habilidad ponía a los tigres en el ritmo adecuado.

En medio de la actuación, pasó lo peor: las luces se apagaron.

Por casi treinta largos segundos, el entrenador estuvo encerrado con los tigres en la oscuridad. Con su visión nocturna superior, los tigres podían verlo, pero él no los veía a ellos. Él sobrevivió. Cuando regresaron las luces, con calma terminó su actuación.

Cuando le preguntaron al entrenador cómo se sintió, él admitió sentir un frío temor al principio, pero luego -dijo-, se dió cuenta de que aunque él no podía ver a los felinos, ellos lo sabían. Él dijo: “Solo continué sonando mi látigo y hablándoles hasta que las luces regresaron. Ellos nunca supieron que yo no les podía ver tan bien como ellos me veían a mí.” 

Sigue hablando a los tigres del temor que parece estar persiguiéndote. ¡Ellos obedecerán tu voz de fe!


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jueves, 15 de diciembre de 2016

DÉCIMO NOVENO DÍA - ADVIENTO 2016

“MODESTIA”
Vistete con sencillez y pudor.
La virtud que modera todos los movimientos internos y externos y la apariencia de la persona según sus dones y estado de vida. Para el cristiano esto se logra a la luz de su relación con Dios. La modestia incluye: humildad, estudiosidad y dos tipos de modestia externa: modestia en el vestir, modestia en el comportamiento.


En una entrevista con Omika, Ariel Pearse, Miss Mundo

Nueva Zelanda que participará en la competencia internacional a finales de este año, sin pudor compartió su fe mormona y habló sobre su misión, el poder de la oración, las lecciones que ha aprendido de la vida con un  hermano con discapacidad física, y la importancia de la modestia en nuestras vidas.

A continuación un extracto de la entrevista con Omika:

Quiero ser un ejemplo de cómo alguien que todavía tiene fuertes valores y vive principios morales puede lograr en el mundo. Estamos tan refrenados por nuestros miedos, nuestros miedos nos detienen y algunos de nosotros se sienten como si no encajáramos o perteneciéramos, pero podemos tener éxito. Al ser un miembro de la iglesia (SUD), que tiene lo que otros llaman restricciones, ser capaz de vivir a través de ellos – una de las cosas es la modestia. Con demasiada frecuencia somos controlados por lo que piensan los demás y muchas veces las chicas se visten de una manera que se sienten que serán más aceptadas y más bellas – Creo que si retomamos el poder y elegimos lo que queremos llevar, damos poder a nosotros mismos.

Recuerdo haber elegido antes de una fiesta, tenía dos opciones de ropa, ninguna fue extrema y recuerdo el momento en que opté por usar la otra opción que era también hermosa, pero que no llamaba la atención sobre mi cuerpo – Recuerdo que cuando manejaba me sentía no sólo bien sino sentía que estaba en un buen control. Uno de mis mentores dijo, “Ganas poder a través de las pequeñas cosas” y yo sabía que esto era una de esas pequeñas cosas. A través de esa experiencia soy un defensora del empoderamiento, usando tus propias decisiones para ayudar a los demás,siendo completamente tú- no se puede ayudar a los demás siendo alguien más.

Artículo publicado en ldsliving.com y traducido por Patricia Ortiz R. de Verano

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miércoles, 14 de diciembre de 2016

DÉCIMO OCTAVO DÍA - ADVIENTO 2016

“DILIGENCIA”
Haz las cosas bien, con prontitud, cuidado y agilidad.
La diligencia es la virtud que vence al pecado capital de pereza.
Diligencia es prontitud, cuidado y eficiencia en el cumplimiento del deber.
Jesús nos enseña que el discípulo debe ser fiel en el cumplimiento del deber lo cual requiere diligencia. A cada uno se le pedirán cuentas.
Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado."
Su señor le dijo: "¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en elgozo de tu señor." Mt. 25,20-21
Que cada uno sea diligente para escuchar y tardo para hablar, tardo para la ira. Sant. 1,19
Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia para la plena realización de la esperanza. Heb. 6,11


Un joven aplicó para un empleo de obrero en una granja. Cuando el granjero le preguntó sobre sus calificaciones, él dijo:

“Puedo dormir cuando el viento sopla”. Esto sorprendió al granjero. Pero como le cayó bien el joven, lo empleó.
 
Unos pocos días más tarde, el granjero y su esposa fueron despertados en la noche por una violenta tormenta. Rápidamente comenzaron a revisar las cosas para ver si todo estaba seguro. Hallaron que las ventanas de la granja habían sido aseguradas. Un buen suministro de leña había sido colocado junto a la chimenea. El joven dormía profundamente.
 
El granjero y su esposa inspeccionaron entonces su propiedad. Hallaron que todas las herramientas habían sido colocadas en el depósito, libre del efecto de los elementos. El tractor había sido movido al garaje. El granero estaba adecuadamente bajo llave. Aun los animales estaban calmados. Todo estaba bien.
 
El granjero comprendió entonces el significado de las palabras del joven: “Puedo dormir cuando el viento sopla”.
 
Porque el obrero hizo su trabajo leal y fielmente cuando los cielos estaban claros, estaba preparado para la tormenta cuando esta vino. Así que cuando el viento sopló, él no tuvo temor. Pudo dormir en paz.
 
Cuando caminamos en la diligencia, la productividad y la responsabilidad, entonces podemos descansar sabiendo que justo hemos hecho lo que teníamos que haber hecho. ¿Estás siendo responsable donde vives, trabajas, donde catequisas, donde estudias? Entonces..duerme en paz.


DIOS CONTIGO




lunes, 12 de diciembre de 2016

DÉCIMO SEXTO DÍA - ADVIENTO 2016

“ESPERANZA”
Confía en Dios y en María su Madre.
La esperanza es una de las motivaciones más fuertes que tiene el ser humano. De hecho, jamás la perdemos y siempre la tenemos en cuenta, para recurrir a ella cuando las cosas no salen bien.
La esperanza es uno de los más importantes motores de vida que tiene el ser humano. No por nada ese popular refrán dice "la esperanza es lo último que se pierde".


Había una vez un reino en el que todo el mundo bailaba. La gente danzaba en sus casas y también en sus trabajos. En las calles siempre sonaba música y la gente bailaba sin parar mientras iba de un lado a otro.

El rey y la reina eran muy felices. Estaban a punto de tener a su primer bebé y ya soñaban con enseñarle a bailar.

El día que la reina se puso de parto todo el mundo estaba expectante.

-¡Una niña! ¡Es una niña! -gritó el rey desde el balcón para que todos se enterasen.

Todo el mundo empezó a hablar de lo bien que bailaría la princesa y de lo maravillosos y hermosos que serían sus movimientos.

Sin embargo, la reina estaba triste. Nadie más se había dado cuenta de que la niña había nacido sin pies.

-¡Qué desgraciada será! -lloraba la reina.

Entonces, un hada se acercó y le regaló a la reina unas zapatillas mágicas.

-Con estas zapatillas tu hija podrá bailar -dijo el hada-. Espera a que tenga edad para caminar y pónselas.

La princesita creció viendo bailar a todos a su alrededor, así que ella imitaba como podía sus movimientos desde el suelo.

Un día, la princesita quiso levantarse, pero sus padres no la dejaron.

-Espera, hija, tienes que ponerte tus zapatillas mágicas- le decía su madre.

La reina fue a buscar las zapatillas y se las puso a la niña, que se levantó y empezó a bailar.

-¡Funcionan! ¡Las zapatillas mágicas funcionan! -gritó la reina.

Pasaron los años y la princesa siguió con sus zapatillas. No se las quitaba nunca porque le habían dicho que sin ellas no podría moverse.

Un día un incendio arrasó el castillo en plena noche. Unos guardianes sacaron a la princesa en brazos.

Cuando todos estuvieron fuera, el rey y la reina se dieron cuenta de que la princesa estaba descalza.

-¡Tus zapatillas! -gritaron.

-Tranquila mamá, no me hacen falta. Nunca me han hecho falta -dijo la princesa mientras bailaba para ellos.

El hada, que estaba por allí, dijo:

-Es cierto, las zapatillas no estaban encantadas. Pero necesitábais una esperanza y eso es lo que os dí. La verdadera magia nace de la fe y del esfuerzo.

Los reyes agradecieron al hada su hermoso gesto.

-Gracias, hada. Es el mejor regalo del mundo -dijo la reina.

-Ha sido un placer. Ahora tenemos que pensar en apagar el fuego -dijo el hada-. ¡Música, maestro!

~Eva María Rodríguez~


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domingo, 11 de diciembre de 2016

DÉCIMO QUINTO DÍA - ADVIENTO 2016

“FORTALEZA”
Pero por encima de todo, nunca olvidemos que la fuente de esa fuerza que está dentro de nosotros, es Dios. Él nuestra fortaleza. Cuando crees que no puedes, míralo a él y entonces verás como esa fortaleza crece dentro de tu corazón.


Waky la ballena vivía en una pequeña laguna salada. Era la única ballena del lugar y llevaba una vida muy cómoda, así que se había vuelto un poco caprichosa. Pero un año llegó un verano de calores tan fuertes, que el agua subió su temperatura y Waky, acostumbrada a una vida tan plácida, sentía que no podría aguantar tanto calor. Un pececillo que había pasado algún tiempo en una pecera de unos niños, le contó que los humanos utilizaban abanicos para refrescarse en verano, y la ballena ya no pudo pensar en otra cosa que en construirse un abanico.

Todos le dijeron que era una exagerada, que aquellos calores pasarían rápido, pero Waky creó su enormísimo abanico, y en cuanto estuvo listo, comenzó a abanicarse... ¡pobrecillos todos! El gigante abanico sacudió tan fuertemente las aguas de la pequeña laguna, que por todas partes surgieron enormes olas que se desbordaban, y terminaron por dejar la laguna medio vacía, y a la enorme ballena en el centro, sin poder moverse, con sólo unos pocos centímetros de agua para refrescarse.

"No podías aguantarte un poquito, tenías que vaciarnos la laguna", decían unos unos. "¡Impaciente!, ¡egoísta!" le gritaban otros. Pero lo peor para Waky no eran los insultos, sino que con tan poquita agua el calor sí que era insoportable. Y preparándose para morir de calor, se despidió de todos sus amigos, les pidió perdón, y les aseguró que si volviera a vivir habría aprendido a ser más fuerte y aguantar mejor las incomodidades.

Pero una vez más, Waky estaba exagerendo, y por supuesto que pudo aguantar aquellos días calurosos sin morirse, aunque en verdad sufrió un poquito. Y cuando las siguientes lluvias devolvieron su agua a la laguna, y el tiempo mejoró, Waky tuvo que cumplir su promesa, y demostrar a todos que había aprendido a no ser tan comodona, impaciente y caprichosa.
 
P. P. S.


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sábado, 10 de diciembre de 2016

DÉCIMO CUARTO DÍA - ADVIENTO 2016

“CASTIDAD”
Pureza de pensamientos, palabras y acciones.
Castidad es la virtud que gobierna y modera el deseo del placer sexual según los principios de la fe y la razón. Por la castidad la persona adquiere dominio de su sexualidad y es capaz de integrarla en una sana personalidad, en la que el amor de Dios reina sobre todo. Por lo tanto no es una negación de la sexualidad. Es un fruto del Espíritu Santo
La castidad consiste en el dominio de sí, en la capacidad de orientar el instinto sexual al servicio del amor y de integrarlo en el desarrollo de la persona.  - Sagrada Congregación para la educación católica: Pautas de educación sexual, nº 18. Revista ECCLESIA, 2155 (24-XII-83)23

Le sucedió a san Bernardo, muy joven, cuando todavía no entraba en la vida monástica. En cierta ocasión, cabalgando lejos de su casa con varios amigos, les sorprendió la noche, de forma que tuvieron que buscar hospitalidad en una casa. La dueña les recibió bien, e insistió en que Bernardo, como jefe del grupo, ocupase una habitación separada. Durante la noche, la mujer se presentó en la habitación con intenciones deshonestas. Bernardo, en cuanto se percató de lo que se avecinaba, fingió con gran presencia de ánimo creer que se trataba de un intento de robo, y con todas sus fuerzas empezó a gritar: “¡ladrones, ladrones!” La intrusa se alejó rápidamente.

Al día siguiente, cuando el grupo se marchaba cabalgando, sus amigos empezaron a bromear acerca del imaginario ladrón; pero Bernardo contestó con toda tranquilidad: –“No fue ningún sueño; el ladrón entró indudablemente en la habitación, pero no para robarme el oro y la plata, sino algo de mucho más valor”.

Algo de mucho más valor… mis frutos deliciosos… Sólo se da todo lo más valioso a quien en verdad lo merece. Sólo se puede dar lo más valioso de una vez y para siempre. Y darlo todo de una vez y para siempre implica que jamás se ha dado nada a nadie, ni una parte.

Históricamente la castidad ha estado muy vinculada a la opción de vida que muchos hombres y mujeres hacen en la Iglesia católica. Ciertamente no es únicamente el elemento externo el que prima aquí.

Podemos decir que aunque la virtud es siempre la misma, el modo de actuarla es distinto en un matrimonio que para un consagrado a Dios. Indiferentemente podemos afirmar que es una virtud a la cual estamos llamados todos.

Para los consagrados a Dios, la institución de este estado se encuentra descrita en el capítulo 19 del Evangelio de san Mateo: “Porque hay eunucos que nacieron así en del vientre de su madre, los hay que fueron hechos por los hombres y los hay que se hicieron a sí mismo tales por el Reino de los cielos. El que pueda entender que entienda”.

La palabra “eunuco” (hombre castrado que se destinaba en los serrallos a la custodia de las mujeres) suena algo dura a nuestros oídos actuales y efectivamente también lo era a los oídos de los hombres de los tiempos de Jesús. Pero para Jesús la palabra “eunuco” adquiere un significado diverso, no físico sino moral. Nació así la carta magna de la castidad, un estado de vida hasta entonces inexistente en el ambiente judío –y en muchos otros ambientes– e instituido por el mismo Jesús.

La castidad no significa esterilidad sino máxima fecundidad. El pueblo cristiano lo sabe bien al grado de haber atribuido espontáneamente el título de “padre” a los sacerdotes y de “madre” a las religiosas. Para los religiosos (as) y sacerdotes católicos no se trata de renunciar a un amor “concreto” por un amor “abstracto”, a una persona real por una persona imaginaria; se trata de renunciar a un amor “concreto”, a una persona real por otra Persona infinitamente más real.

Todos los motivos para escoger la castidad se resumen en la expresión: “Por el Reino de los cielos” que es lo mismo que por el Reino de Dios. No se escoge la castidad para entrar en el Reino de los cielos sino porque el Reino ha entrado en uno.

Pero en la enseñanza de Jesús no todo queda reducido a la parte física externa de la sexualidad, como habíamos señalado. También mira a la parte afectiva. Así, podemos hablar de una castidad en los afectos; una castidad con la misma importancia y valor que la física y a la que también están llamados los matrimonios. La castidad afectiva es una manifestación de la fidelidad.

La castidad es una virtud muy humana que el tiempo no podrá despojar de su valor. Como todas las virtudes no viene nunca sola sino acompañada de algunas que le preceden (humildad -hay una gran afinidad entre soberbia y lujuria: la lujuria es el orgullo de la carne y el orgullo la lujuria del espíritu-, generosidad y amor) y otras que le nacen como fruto (dominio de sí, fidelidad, coherencia, etc.). En todo caso, la castidad siempre es un don de Dios que está en nuestras manos cultivar o dejar se marchite. Digo, si la dejamos marchitar algún día nos presentáremos ante el juez que nos pedirá cuenta de los donde recibidos, ¿qué le responderemos entonces? No está de sobra recordar que nuestras respuestas se construyen ahora, no luego.

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viernes, 9 de diciembre de 2016

DÉCIMO TERCER DÍA - ADVIENTO 91216

“PIEDAD”
Habla con Dios como con tu mejor amigo.

Ese día en el cielo, un grupo de ángeles estaba pintando el arco iris. Uno de ellos, Valentín, colgado de una estrella, se balanceaba con el pincel en la mano. Otro, Juanito, para hacer más rápido, se tomó de la cola de un cometa y en un santiamén aplicó el color amarillo.

Sobre una nube, otro angelito, llamado justamente, Justo, un poco regordete, repasaba los bordes para que el trabajo quedara perfecto.

De repente oyeron el tañir de una campana. Era un llamado urgente de Dios. Los tres se deslizaron a través del arco iris para llegar rápido ante la presencia del Señor. Dios, se puso de pié frente a su trono celestial y les dijo:

-Voy a necesitarlos.

Los angelitos estaban locos de contentos. Por fin tendrían una misión importante.

El Señor, que podía leer sus pensamientos les dijo: - Una tarea trascendente, de vital importancia, pues se ha perdido un gato llamado Loló.

Los angelitos se miraron asombrados. ¿Un gato? ¿Tarea trascendente?

Dios insistió:- Hay un niño, llamado Joaquín que está muy triste porque ha perdido su gato y ustedes van a ayudarme a devolverle la alegría a ese pequeño.

-Joaquín es un niño muy solitario. Le cuesta hacerse de amigos y su gato lo espera cuando llega de la escuela y lo acompaña mientras estudia. El lo alimenta y lo cuida. Le arma pelotitas para jugar y así se entretiene cuando está solo. Pero un día, cuando el gato estaba solo, salió a pasear y se alejó tanto de su casa que ya no puedo encontrar el camino de regreso. Joaquín llora porque lo extraña mucho y el gatito tampoco la está pasando muy bien.-explicó Dios a sus ángeles-Y, como en secreto, les sopló palabras a los oídos de cada uno. Cuando terminaron de escuchar las indicaciones corrieron alegres, agitando sus alas a cumplir su importante misión.

Valentín encontró a Loló temblando de frío, asustado y con hambre, en el umbral de una vieja casa abandonada y lo acurrucó con sus alas para darle calor.


A pocas cuadras de allí, Lily, caminaba apresuradamente de la mano de su madre. Juanito vio que Lily era una niña buena y cariñosa y le susurró palabras al oído. Lily entonces se dirigió a su madre y le pidió: - ¿Mami, podemos pasar a ver la vieja calesita?

-Pero Lily, si hace años que está cerrada. Tenemos que desviarnos dos cuadras y sabes que estoy apurada.

La niña, obediente, comprendió que su madre teína razón, pero Juanito volvió a inspirarle palabras al oído con insistencia.

Lily, entonces dijo:- Por favor mami. Es un minuto nada más. Tengo tantas ganas de volver a verla.

La madre, que no podía negarle nada a su hija si se lo pedía con tanta ternura, accedió finalmente darle el gusto.-Está bien. Pero rápido porque tengo que preparar la comida y tu padre debe estar por llegar a casa.

Y así madre e hija desviaron su recorrido hasta llegara la vieja calesita.

Qué tristeza le produjo a Lily verla en ese estado de abandono. Los vibrantes colores que ella recordaba ya no existían y tampoco los animales de madera donde ella se ubicaba para girar y girar mientras sonaba una música de organito. Lily se quedó pensativa y triste, ya que esa imagen era tan distinta a la de sus recuerdos felices.

De pronto escuchó un largo Miauuu, viniendo de una casa vecina y corrió a ver de qué se trataba.

-Mirá mami. Qué hermoso gatito.

-Si es un gato muy hermoso. Debe tener dueño. Fíjate que tiene un collarcito con una medalla que dice Loló.

-Y si está perdido…¿Puedo llevarlo a casa?

-Lily- respondió la madre-¿Cómo se te ocurre llevar un animal a casa?

Camilo, viendo que la situación se ponía difícil, abandonó a Loló que inmediatamente comenzó a temblar de frío sin el abrigo de sus alas y Juanito intentó a inspirarle deseos de ternura y protección a la madre de Lily.

-Pobrecito, está temblando- dijo Lily- Debe tener frío y hambre.

-Está bien. Lo llevamos a casa, pero tienes que prometerme que vas a tratar de encontrar a su dueño.

-La cara de Lily se transformó en una sonrisa y tomando a Loló en sus brazos lo abrigó con el calor de su cuerpo y el gatito, aunque no la conocía le devolvió un largo Miauu agradecido.

Llevaron a Loló a su casa, lo alimentaron y le armaron una camita para que estuviera cómodo.

La mamá le tomó fotos al gato, armaron muchas fotocopias con la cara del gatito y el único dato de que disponían: el nombre.

Luego recorrieron el barrio pegando las fotocopias en la calle y en los comercios con la esperanza de hallar a su legítimo dueño.

Valentín y Juanito, habían cumplido su cometido pero el dueño no aparecía porque el gatito se había alejado mucho de su casa.

Justo, el ángel regordete, sabía que la abuela de Joaquín, a quién él llamaba cariñosamente Bobó, acostumbraba ir a una peluquería muy cerca de la casa de Lily pero no iba muy seguido porque no disponía de muchos ingresos y la peluquería era para ella un gasto superfluo.

Esa semana, Bobó, había invitado a Joaquín a almorzar, porque sabía que estaba triste y quería distraerlo preparándole su comida favorita.

Justo llevó a Bobó frente al espejo y la hizo verse fea y desgreñada. Pensó que su nieto no se sentiría feliz al verla con ese aspecto y decidió hacer una visita a la peluquería.

Bobó pidió que le cortaran el cabello, le hicieran el color y le arreglaran las uñas de las manos. Se sentía mucho mejor. Cuando se disponía a pagar, vio la fotocopia sobre la vidriera con la foto de Loló. No podía creerlo. Ahora su alegría era completa.

Ni bien llegó a su casa, llamó a Lily para concertar el encuentro.

Cuando Joaquín y sus padres llegaron a la casa de Bobó, la mesa estaba preparada para almorzar.

-Tengo una sorpresa. Te hice empanaditas de atún, pastel de papas y postre de chocolate. Tu comida preferida- Dijo Bobó con una sonrisa más grande que su propia boca.

Joaquín sonrió y la abrazó agradecido. Estaba contento con su abuela pero su compañero de juegos no estaba a su lado y lo extrañaba mucho.

Cuando estaban a punto de disfrutar el postre, sonó el timbre.

-¿Quién será a esta hora?- Preguntó Joaquín

-¡Tengo otra sorpresa para vos!-respondió Bobó- Acompáñame a la puerta

Espero que no haya comprado juguetes, pensó Joaquín.

Valentín, Juanito y Justo ya se habían acomodado junto a la puerta. No se querían perder por nada del cielo la cara de sorpresa y alegría de Joaquín.

Cuando abrieron la puerta, allí estaban: Lily con Loló en brazos y sus padres acompañándola.

Joaquín estalló en un grito de alegría. Loló lo reconoció al instante, y de un salto se acomodó en sus brazos lamiéndole la cara. Las dos familias festejaron el encuentro saboreando el postre de la abuela. Joaquín y Lily se hicieron amigos y de allí en más, cuando Joaquín visitaba a su abuela, Lily estaba invitada a jugar.

Los ángeles regresaron al cielo con la satisfacción de haber cumplido su misión, y felices se dispusieron a pintar unas nubes de color caramelo para celebrar el reencuentro


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jueves, 8 de diciembre de 2016

DOCEAVO DÍA - ADVIENTO 2016

“FE”
Asiste a Misa con plenitud

El pequeño Roberto asistía a la primaria y la maestra les encargó una tarea: “investigan qué es la fe en Dios”.

Intrigado, de regreso a casa le preguntó a su tío “¿Qué es la fe en Dios? Me la dejaron de tarea en la escuela”.

Con una amplia sonrisa, su tío le respondió: “¿En verdad quieres saber lo que es la fe en Dios?”.

“Si”, respondió Roberto.

Bien, vamos a la playa y te lo enseñaré.

Roberto vivía en las paradisíacas playas de Cancún.

Una vez que llegaron, le entregó el chaleco salvavidas y las aletas.

“Pero yo no se nadar” dijo Roberto.

“Lo se”, le dijo el tío, “póntelos de todas maneras”. 

Lo hizo.

“Ahora, comienza a caminar hacia el mar de espaldas. Llegará un momento en el que sentirás que tus pies no tocan tierra. Déjate ir y arrójate de espaldas. No te hundirás, ya que el chaleco te hará flotar”.

Roberto estaba aterrado “No tío, no quiero”.

“¡Hazlo!” Le respondió “Estaré junto a ti para que no temas. Así que tranquilo”.

Roberto confió en su tío. Mientras caminaba de espaldas llegó un momento en el que sintió que no tocaba tierra. Dudó. Pero recordó las palabras de su tío, aparte de que lo tenía cerca. 

En un acto de valor, dio el siguiente paso ¡Ya no tocaba tierra! Sin embargo, flotó en el mar gracias al chaleco. Se sintió emocionado ante la experiencia y feliz.

Ambos salieron del mar. Camino a casa, su tío le explico:

“En esto consiste la fe en Dios: el mar representa la vida. Yo represento a Dios y el chaleco representa la fe. Cuando te adentres en el mar de la vida y sientas que la lógica no puede ayudarte a salir a flote de tus problemas, hasta perder el piso, debes creer que el chaleco de la fe te salvará. Dios estará siempre cerca de ti, pero depende de que te atrevas a dar el primer paso de confiar en EL, vistiéndote el chaleco de la fe y arrojándote con el, para que puedas flotar en el mar de la vida con total paz y tranquilidad”. 

Roberto quedó maravillado con la explicación de su tío y le dio las gracias. Cabe mencionar que la maestra quedó impresionada con la tarea y sacó la nota más alta de la clase.

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martes, 6 de diciembre de 2016

DECÍMO DÍA - ADVIENTO 61216

“AMABILIDAD”
Virtud que facilita de tal modo las relaciones interpersonales, que cuando ella está presente todo se hace fácil, grato. La amabilidad es fruto de una buena educación, que consigue con el tiempo moldear el carácter haciéndolo sin aristas, capaz de conciliar lo que se le presenta como hostil. Hay que apostar por este valor, que no es propia de los débiles.


Piensa por un momento en aquellas especiales palabras que deseas expresar a alguien que ha sido particularmente amable contigo, o esa nota de estímulo que quieres escribir a un amigo que parece estar un poco desanimado. Tal vez debas realizar esos actos de amabilidad ahora mismo, porque nunca sabes cuándo podría ser demasiado tarde.

Al pensar en tomar acción respecto a nuestras intenciones de ser amables, podemos aprender de Charles R. Haynsworth Jr., un hombre de negocios que animó a sus empleados justo a tiempo.

Aunque él normalmente no firmaba los cheques de sus empleados, lo hizo en septiembre de 1994. Los que firmaban regularmente estaban fuera de la oficina, por lo que se hizo cargo de la tarea. 

Cuando firmó los cheques, el señor Haynsworth hizo el esfuerzo adicional de incluir una nota en cada uno, agradeciéndoles a sus empleados su servicio.

Al día siguiente, Charles Haynsworth murió repentinamente, pero no sin antes darles las gracias personalmente, por medio de aquellas notas, a cada miembro de su personal.

Tómate hoy el tiempo de escribir una nota de agradecimiento o de ser especialmente amable con alguien que amas. No esperes hasta que sea demasiado tarde para ser amable.


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