Ni un exceso de timidez ni un puro avasallamiento. En el justo medio
está la virtud, como se muestra en este divertido vídeo realizado por
unos jóvenes católicos para caricaturizarse a sí mismos.
Los chismosos. Y las chismosas. Son el terror de todos los sacerdotes. Más que confesarse a sí mismos, confiesan a los demás. Y si te descuidas, hasta te crean un cargo de conciencia... Espero que os guste, porque a mi me encanto, jejejejje