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miércoles, 9 de noviembre de 2016

MENSAJE

EL CORTEJO DE TRUMP A LOS CATÓLICOS
La víspera de las elecciones que le han convertido en el nuevo presidente de los Estados Unidos, la cadena católica EWTN difundió un mensaje de Donald Trump a los católicos norteamericanos, en el que ensalza la labor de la Iglesia en el país y promete cambiar la política anticristiana seguida durante los ocho años de mandato de Barack Obama.



DIOS CONTIGO




sábado, 5 de noviembre de 2016

EL FIN DE LOS TIEMPOS

 ÚLTIMA NOCHE DEL AÑO
Mensaje de la Santísima Virgen al Padre Gobbi, del movimiento sacerdotal Mariano
Rubbio (Vicenza), 31 de diciembre de 1992

“Dejaos instruir dócilmente por Mí, hijos predilectos. En esta última noche del año, recogeos en la oración y en la escucha de la palabra de vuestra Madre Celestial, Profetisa de estos últimos tiempos. 


No paséis estas horas en el estrépito y en la disipación, sino en el silencio, en el recogimiento, en la contemplación. 


Os he anunciado varias veces que se aproxima el fin de los tiempos y la venida de Jesús en gloria. Ahora quiero ayudaros a comprender los signos descritos en la Divina Escritura, que indican que ya está próximo su retorno glorioso. 


Estos signos están claramente indicados por los Evangelios, y las Epístolas de San Pedro y San Pablo, y se están realizando en estos años. 


–El primer signo es la difusión de los errores que llevan a la pérdida de la fe y a la apostasía. 


Estos errores son propagados por falsos maestros, y por célebres teólogos que ya no enseñan la Verdad del Evangelio, sino perniciosas herejías, basadas en errados y humanos razonamientos. 


Y es a causa de la enseñanza del error, que se pierde la verdadera fe y se difunde por todas partes la gran apostasía. 


“Estad atentos y no os dejéis engañar. Porque muchos tratarán de engañar a una multitud. Vendrán falsos profetas y engañarán a muchísimos”. (Mt. 25,5-9) 


“El día del Señor no vendrá antes de que se haya producido la gran apostasía”. (“Ts. 2,3) 


“Habrá entre vosotros falsos maestros. Intentarán difundir herejías desastrosas y se pondrán, incluso, en contra del Señor que les ha salvado. Muchos los escucharán y vivirán como ellos una vida inmoral. Por su culpa, la fe cristiana será despreciada. Por el deseo de riqueza os engañarán con razonamientos equivocados”. (Pt. 2,1-3) 


–El segundo signo es el estallido de guerras y luchas fratricidas que llevan al predominio de la violencia y del odio y a un general enfriamiento de la caridad, mientras se hacen cada vez más frecuentes las catástrofes naturales como epidemias, carestías, inundaciones y terremotos. 


“Cuando oigáis hablar de guerras, próximas o lejanas, no tengáis miedo; es necesario que esto ocurra. 


Los pueblos combatirán los unos contra los otros, un reino contra otro reino. Habrá carestías y terremotos en muchas regiones. Todo esto será sólo el inicio de sufrimientos mayores. 


El mal estará tan difundido que el amor de muchos se enfriará. Pero Dios salvará al que persevere hasta el fin”. (Mt. 24,6-12). 


–El tercer signo es la persecución sangrienta de aquellos que se mantengan fieles a Jesús y a su Evangelio y permanezcan firmes en la verdadera fe. Entretanto, el Evangelio será predicado en todas partes del mundo. 


Pensad, hijos predilectos, en las grandes persecuciones a que viene sometida la Iglesia y en el celo apostólico de los últimos Papas, sobre todo, de mi Papa Juan Pablo II llevando a todas las naciones de la tierra el anuncio del Evangelio. 


“Seréis encarcelados, perseguidos y matados. Seréis odiados por todos por Mi causa. Entonces muchos abandonarán la fe; se odiarán y se traicionarán el uno al otro. Entretanto será predicado el Evangelio del Reino de Dios en todo el mundo; todos los pueblos lo escucharán. 


Y entonces vendrá el fin”. (Mt. 24,9-10). 


–El cuarto signo es el horrible sacrilegio, realizado por aquél que se opone a Cristo, esto es por el Anticristo. Entrará en el templo santo de Dios y se sentará sobre su trono haciéndose adorar a sí mismo como Dios. 


“Éste vendrá a oponerse contra todo lo que los hombres adoran y llaman Dios. El malvado vendrá con la potencia de Satanás, con toda la fuerza de falsos milagros y de falsos prodigios. Hará uso de todo género de engaño maligno para hacer el mal”. (2Ts. 2,4-9)


“Un día veréis en el lugar santo a aquél que comete el horrible sacrilegio. El profeta Daniel ha hablado de él. El que lee, que entienda”. (Mt. 24,15). 


Hijos predilectos, para comprender en qué consiste este horrible sacrilegio, leed cuanto está predicho por el profeta Daniel.


“Anda Daniel, estas palabras deben permanecer ocultas y selladas hasta el tiempo del fin. Muchos serán purificados, blanqueados y acrisolados; pero los impíos continuarán obrando impíamente. Ninguno de los impíos entenderá estas cosas, pero los sabios comprenderán. 


Ahora bien, desde el tiempo en que será abolido el sacrificio perpetuo y será erigida la abominación de la desolación, pasarán mil doscientos noventa días. Dichoso el que espere con paciencia y llegue a mil trescientos treinta y cinco días”. (Dn. 12,9-12). 


La Santa Misa es el sacrificio perpetuo, la oblación pura que es ofrecida al Señor en todas partes desde la salida del sol hasta el ocaso. 


El sacrificio de la Misa renueva el llevado a cabo por Jesús en el Calvario. Acogiendo la doctrina protestante, se dirá que la Misa no es un sacrificio, sino tan sólo la santa cena, esto es, el recuerdo de lo que Jesús hizo en su última cena. Y así será suprimida la celebración de la Santa Misa. En esta abolición del sacrificio perpetuo consiste el horrible sacrilegio, llevado a cabo por el Anticristo, el cual durará tres años y medio, es decir, mil doscientos noventa días. 


–El quinto signo está constituido por los fenómenos extraordinarios, que se suceden en el firmamento del cielo. 


“El sol se oscurecerá, la luna perderá su resplandor, las estrellas caerán del cielo y las fuerzas del cielo se conmoverán”. (Mt. 24,29) 


El milagro del sol, acaecido en Fátima durante mi última aparición, quiere indicaros que ya habéis entrado en los tiempos en los que se cumplirán estos acontecimientos, que os preparan al retorno de Jesús en gloria. 


“Entonces se verá en el cielo la señal del Hijo del Hombre. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán, y los hombres verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo con gran poder y majestad”. (Mt. 24, 30-31) 


Mis predilectos e hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, os he querido instruir sobre estos signos, que Jesús en su Evangelio os ha indicado, para prepararos al fin de los tiempos, porque éstos se están realizando en vuestros días. 


El año que acaba y el que empieza, forman parte del tiempo de la gran tribulación, durante la cual, se difunde la apostasía, se multiplican las guerras, suceden en muchos lugares catástrofes naturales, se intensifican las persecuciones, el anuncio del Evangelio es llevado a todos los pueblos, ocurren fenómenos extraordinarios en el cielo y se hace cada vez más próximo el momento de la plena manifestación del Anticristo. 


Ahora os invito a permanecer fuertes en la fe, seguros en la esperanza y ardientes en la caridad. 


Dejaos llevar por Mí y recogeos todos en el seguro refugio de mi Corazón Inmaculado que Yo os he preparado precisamente para estos últimos tiempos. 


Leed Conmigo los signos de vuestro tiempo y vivid en la paz del corazón y en la confianza. 


Yo estoy siempre con vosotros, para deciros que la realización de estos signos os indica con seguridad que está próximo el fin de los tiempos, con el retorno de Jesús en gloria. 


“De la higuera aprended esta parábola: Cuando ya sus ramas se ponen tiernas y brotan las primeras hojas conocéis que está cerca el verano. Del mismo modo cuando veáis suceder estas cosas sabed que vuestra liberación está cerca”. (Mt. 24,32-33).”



 DIOS CONTIGO



martes, 10 de mayo de 2016

MENSAJE DE CONFIANZA

Al alma culpable, oprimida bajo el peso de sus faltas, Jesús decía: “Confía, hijo, tus pecados te son perdonados”. 
Tomado: De "El Libro de la Confianza", P. Raymond de Thomas de Saint Laurent


¡Cuántas veces nos parece que no fuimos perdonados por Dios! Hemos cometido un pecado muy grande, o muchos pecados gravísimos, o por lo menos así lo creemos nosotros, y a pesar de habernos acercado varias veces a confesarlos con el sacerdote y de recibir el perdón de ellos, desconfiamos de Dios, creemos que no hemos sido perdonados, y seguimos teniendo miedo y angustia.
Pero Dios, cuando nos perdona los pecados, los destruye completamente y somos nuevas criaturas, completamente limpias. Debemos tener confianza en la Misericordia divina, que es infinitamente más grande que todos los pecados de todos los hombres.
¿Hemos cometido un pecado muy grave? Muy bien, eso está mal. Pero lo que está peor es desconfiar del perdón de Dios, desconfiar de su Misericordia. Y eso es lo que quiere el demonio, para llevarnos a la desesperación y alejarnos así para siempre de Dios. No le demos el gusto y confiemos en Jesús, que es la Bondad infinita y que le duele más la desconfianza que el pecado más grave.


DIOS CONTIGO




 


viernes, 15 de mayo de 2015

UN SUEÑO PROFÉTICO

EL SUEÑO PROFÉTICO DE DON JUAN BOSCO

El 26 de mayo de 1862 Don Bosco había prometido a sus jóvenes que les narraría algo muy agradable en los últimos días del mes. El 30 de mayo, pues, por la noche les contó una parábola o semejanza según él quiso denominarla. He aquí sus palabras: «Os quiero contar un sueño. 



Es cierto que el que sueña no razona; con todo, yo que os contaría a Vosotros hasta mis pecados si no temiera que salieran huyendo asustados, o que se cayera la casa, se lo voy a contar para su bien espiritual. Este sueño lo tuve hace algunos días. Figúrense que están conmigo a la orilla del mar, o mejor, sobre un escollo aislado, desde el cual no ven más tierra que la que tienen debajo de los pies. En toda aquella superficie líquida se ve una multitud incontable de naves dispuestas en orden de batalla, cuyas proas terminan en un afilado  espolón de hierro a modo de lanza que hiere y  traspasa todo aquello contra lo cual llega a chocar. Dichas naves están armadas de cañones, cargadas de fusiles y de armas de diferentes clases; de material incendiario y también de libros (televisión, radio, internet, cine, teatro, prensa), y se dirigen contra otra embarcación mucho más grande y más alta, intentando clavarle el espolón, incendiarla o al menos  hacerle el mayor daño posible. 

A esta majestuosa nave, provista de todo, hacen escolta numerosas navecillas que de ella reciben las órdenes, realizando las oportunas maniobras para defenderse de la flota enemiga. El viento le es adverso y la agitación del mar favorece a los enemigos. En medio de la inmensidad del mar se levantan, sobre las olas, dos robustas columnas, muy altas, poco distante la una de la otra. Sobre una de ellas campea la estatua de la Virgen Inmaculada, a cuyos pies se ve un amplio cartel con esta inscripción: Auxilium Christianorum. Sobre la otra columna, que es mucho más alta y más gruesa, hay una Hostia de tamaño proporcionado al pedestal y debajo de ella otro cartel con estas palabras: Salus credentium. El comandante supremo de la nave mayor, que es el Romano Pontífice, al apreciar el furor de los enemigos y la situación apurada en que se encuentran sus leales, piensa en convocar a su alrededor a los pilotos de las naves subalternas para celebrar consejo y decidir la conducta a seguir. Todos los pilotos suben a la nave capitaneada y se congregan alrededor del Papa. Celebran consejo; pero al comprobar que el viento arrecia cada vez más y que la tempestad es cada vez más violenta, son enviados a tomar nuevamente el mando de sus naves respectivas. 

Restablecida por un momento la calma, el Papa reúne por segunda vez a los pilotos, mientras la nave capitana continúa su curso; pero la borrasca se torna nuevamente espantosa. El Pontífice empuña el timón y todos sus esfuerzos van encaminados a dirigir la nave hacia el espacio existente entre aquellas dos columnas, de cuya parte superior todo en redondo penden numerosas áncoras y gruesas argollas unidas a robustas  cadenas. Las naves enemigas dispónense todas a asaltarla, haciendo lo posible por detener su marcha y por hundirla. Unas con los escritos, otras con los libros, con materiales incendiarios de los que cuentan gran abundancia, materiales que intentan arrojar a bordo; otras con los cañones, con los fusiles, con los espolones: el combate se torna cada vez más encarnizado. Las proas enemigas chocan contra ella violentamente, pero sus esfuerzos y su ímpetu resultan inútiles. En vano reanudan el ataque y gastan energías y municiones: la gigantesca nave prosigue segura y serena su camino. A veces sucede que por efecto de las acometidas de que se le hace objeto, muestra en sus flancos una larga y profunda hendidura; pero apenas producido el daño, sopla un viento suave de las dos columnas y las vías de agua se cierran y las brechas desaparecen. 

Disparan entretanto los cañones de los asaltantes, y al hacerlo revientan, se rompen los fusiles, lo mismo que las demás armas y espolones. Muchas naves se abren y se hunden en el mar. Entonces, los enemigos, encendidos de furor comienzan a luchar empleando el arma corta, las manos, los puños, las injurias, las blasfemias, maldiciones, y así continúa el combate. Cuando he aquí que el Papa cae herido gravemente. Inmediatamente los que le acompañan acuden a ayudarle y le levantan. El Pontífice es herido una segunda vez, cae nuevamente y muere. Un grito de victoria y de alegría resuena entre los enemigos; sobre las cubiertas de sus naves reina un júbilo indecible. Pero apenas muerto el Pontífice, otro ocupa el puesto vacante. Los pilotos reunidos lo han elegido  inmediatamente; de suerte que la noticia de la muerte del Papa llega con la de la elección de su sucesor. Los enemigos comienzan a desanimarse. El nuevo Pontífice, venciendo y superando todos los obstáculos, guía la nave hacia las dos columnas, y al llegar al espacio comprendido entre ambas, la amarra con una cadena que pende de la proa a un áncora de la columna que ostenta la Hostia; y con otra cadena que pende de la popa la sujeta de la parte opuesta a otra áncora colgada de la columna que sirve de pedestal a la Virgen Inmaculada. Entonces se produce una gran confusión. 

Todas las naves que hasta aquel  momento habían luchado contra la embarcación capitaneada por el Papa, se dan a la huida, se dispersan, chocan entre sí y se destruyen mutuamente. Unas al hundirse procuran hundir a las demás. Otras navecillas que han combatido valerosamente a las órdenes del Papa, son las primeras en llegar a las columnas donde quedan amarradas. Otras naves, que por miedo al combate se habían retirado y que se encuentran muy distantes, continúan observando prudentemente los acontecimientos, hasta que, al desaparecer en los abismos del mar los restos de las naves destruidas, bogan aceleradamente hacia las dos columnas, llegando a las cuales se aseguran a los garfios pendientes de las mismas y allí permanecen tranquilas y seguras, en compañía de la nave capitana ocupada por el Papa. En el mar reina una calma absoluta. Al llegar a este punto del relato, San Juan Bosco preguntó a Beato Miguel Rúa: —¿Qué piensas de esta narración? Beato Miguel Rúa contestó: —Me parece que la nave del Papa es la Iglesia de la que es Cabeza: las otras naves representan a los hombres y el mar al mundo. Los que defienden a la embarcación del Pontífice son los leales a la Santa Sede; los otros, sus enemigos, que con toda suerte de armas intentan aniquilarla. 

Las dos columnas salvadoras me parece que son la devoción a María Santísima y al Santísimo Sacramento de la Eucaristía. Beato Miguel Rúa no hizo referencia al Papa caído y muerto y San Juan Bosco nada dijo tampoco sobre este particular. Solamente añadió: —Has dicho bien. Solamente habría que corregir una expresión. Las naves de los enemigos son las persecuciones. Se preparan días difíciles para la Iglesia. Lo que hasta ahora ha sucedido es casi nada en comparación a lo que tiene que suceder. Los enemigos de la Iglesia están representados por las naves que intentan hundir la nave principal y aniquilarla si pudiesen. ¡Sólo quedan dos medios para salvarse en medio de tanto desconcierto! Devoción a María Santísima. Frecuencia de Sacramentos: Comunión frecuente, empleando todos los recursos para practicarlos nosotros y para hacerlos practicar a los demás siempre y en todo momento. ¡Buenas noches! Las conjeturas que hicieron los jóvenes sobre este sueño fueron muchísimas, especialmente en lo referente al Papa; pero Don Bosco no añadió ninguna otra explicación. Cuarenta y ocho años después —en A.D. 1907— el antiguo alumno, canónigo Don Juan Ma. Bourlot, recordaba perfectamente las palabras de San Juan Bosco. Hemos de concluir diciendo que César Chiala y  sus compañeros, consideraron este sueño como una verdadera visión o profecía.
 





sábado, 20 de diciembre de 2014

MENSAJE NAVIDEÑO

Nos estan llegando los primeros vídeos-mensajes de nuestros amigos, os iremos colocando poco a poco los que consideramos más significativos.

VIDEO-MENSAJE DE CitizinGO
¡Feliz Navidad, MARIAM!

Me parece que el video evidencia la vigencia de la hispanidad, la vitalidad de América Latina, la fuerza que tenemos cuando estamos unidos. Demuestra por qué América fue sabiamente bautizado por San Juan Pablo II como el Continente de la Esperanza. ¡Si!


Te deseo lo mejor para el 2015. El año que viene seguiremos peleando por el derecho a la vida, la familia y la libertad religiosa. Juntos podemos, primero Dios. ¡Hemos podido!


Van a ser 12 meses apasionantes, MARIAM. Vas a ver.


Un fuerte abrazo,

Luis Losada Pescador y todo el equipo de CitizenGO



viernes, 26 de septiembre de 2014

MENSAJE DE CONVERSIÓN

VOLVER A DIOS
11-1-89 1954

Cuando hay una nueva aparición de la Santísima Virgen y Ella da nuevos mensajes, son muchos los que se entusiasman y quieren saber, pero se suelen desilusionar cuando comprueban que la Virgen siempre dice más o menos las mismas cosas.
Y es que como los errores y pecados son siempre los mismos, también el remedio es el mismo: oración, ayuno, penitencia, conversión.
Y la Virgen repite sus amorosas palabras porque los hombres, a pesar de que oímos tantas veces las mismas cosas, no cambiamos, no queremos ser buenos, no nos proponemos cambiar de vida, volver a Dios y ser más sacrificados en todo. Entonces María se sigue apareciendo de mil maneras distintas, e incluso se manifiesta con lágrimas en sus imágenes benditas, lágrimas incluso de sangre, que quieren darnos a entender que es gravísimo el momento que vivimos los hombres, y que si la humanidad no vuelve pronto a Dios, se desatará la tragedia más grave desde que existen naciones.
Tengamos en cuenta que el demonio hace y hará todo lo posible para distraernos de nuestra propia conversión, y nos entretendrá con bagatelas, con los medios modernos de comunicación, con la tecnología, con tal de que estemos como embotados para entender que debemos convertirnos hoy y no dejarlo para mañana, porque mañana puede ser demasiado tarde.
Dejemos tantas cosas inútiles, entremos menos a las redes sociales, miremos menos televisión, y utilicemos mejor ese tiempo para tomar en mano el Santo Rosario y, desgranando sus cuentas, recémoslo por nosotros, por quienes amamos y por todos, que es por allí que va la cosa.


DIOS CON VOSOTROS


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