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jueves, 31 de diciembre de 2009

ASI FUE EL AÑO 2009 PARA LA SANTA IGLESIA CATOLICA...

1.  LOS DIFUNTOS


Cuatro obispos españoles ya jubilados fallecieron en 2009: Cipriano Calderón (Curia Romana) y los eméritos de Bilbao, Vic y Urgell, monseñor Larrea, Guix y Martí Alanis. Los cardenales fallecidos ascendieron a sietes: Pio Laghi, Stéphanos II Ghattas, Stephen Kim Sou-Hwan, Paul Joseph Pham Ðình Tung, Umberto Betti, Jean Margéot  y Peter S. Shirayanagi, todos ellos ya no electores.

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            En las vísperas del final del año fallecía en su Sevilla de adopción uno de los grandes sacerdotes, escritores y periodistas de nuestra Iglesia española: José María Javierre Ortas. A finales de agosto, también ya con avanzada edad, marcharon a la casa del Padre Joaquín Ruiz-Giménez y Jesús Urteaga.

         2009 dio también su adiós a los religiosos  Bartolomé Vicens, Albert Dou, Severino María Alonso, Antoni Domench, Ignacio Iglesias…; a los sacerdotes diocesanos Jaime Riera, Antonio Garrigós, Francisco Odriozola, Francisco Gil Peláez, Juan José Cebrián, Jaime García Rodríguez, Francisco Girón, Pablo Domínguez –a los 42 años-…; al teólogo ortodoxo francés Oliver Clement y al ex jesuita y gran cooperante y misionero laico en India Vicente Ferrer.
            
         Ya a mediados de año habían sido asesinados en todo el mundo veintiún misioneros y la espiral de la violencia prosiguió y hasta se incrementó en el segundo semestre de 2009. De ellos tres son españoles: el madrileño Eduardo de la Fuente y el cántabro Mariano Arroyo en Cuba y, en Brasil, el toledano Ramiro Ludeña. Desde el dolor y la indignación por estos atentados, en la mayoría de los casos impunes, contra la libertad religiosa y contra la vida, nos conforta saber que la sangre de los mártires ha sido, es y será siempre semilla de vida cristiana....


2.  MOVIMIENTOS Y NOMBRAMIENTOS
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Elecciones y nombramientos en Movimientos e Instituciones 

         La Acción Católica fundió en un único movimiento laical a sus secciones de niños, jóvenes y adultos. El asturiano Higinio Junquera es el presidente de la nueva Acción Católica General. Del seno de la Acción Católica de mujeres nació en 1959 Manos Unidas, que en mayo recibió una nueva presidenta en la persona de la madrileña Myriam García-Abrisqueta. También del tronco común y fecundo de la Acción Católica es la HOAC, que desde agosto cuenta por primera vez en su historia con una mujer como presidente: la canaria María del Pino Jiménez.

          
        Cáritas Española renovó por un nuevo cuatrienio a Rafael del Río Sendino como presidente y en diciembre Sebastián Mora Rosado fue nombrado secretario general. Sucede, tras diez años, a Silverio Agea. Por su parte, Escuelas Católicas (FERE-CECA y EyG) elegían al hermano de La Salle Juan Antonio Ojeda como nuevo secretario general, cargo donde sucede al salesiano Manuel de Castro, que ha desempeñado en el oficio desde 2010.

          El joven canonista conquense Carlos Morán de Bustos es de primeros de año decano de Tribunal de la Rota en España. Por otro lado, monseñor Jesús Sanz Montes fue nombrado por la Santa Sede comisario pontificio para el Lumen Dei en sustitución de monseñor Fernando Sebastián. 

3.  VICARIOS GENERALES Y DEANES DE CATEDRALES

ImageAl menos de una decena de diócesis españoles estrenaron en 2009 nuevo vicario general. Son Tarragona (Joaquín Fortuny), Lleida (Ramón Prat), Vic (David Compte), Osma-Soria (Gabriel Angel Rodríguez Millán), Huesca (Nicolás López Congosto), Pamplona (Juan Antonio Aznárez), Valencia (Vicente Fontestad) y Coria-Cáceres (José Antonio Fuentes Caballero). En la Iglesia riojana  Vicente Robredo es el nuevo vicario general. Sustituyó a nuestro colaborador Javier Velasco, fallecido a los 45 años, tras dos meses y medio de ejercicio de este servicio, donde  había reemplazado a José Luis Moreno, quien murió en junio a los 63 años. En Toledo, Angel Fernández Collado fue nombrado provicario general.


         En Málaga, Alfonso Fernández Casamayor ha sido renovado como vicario general y nombrado, a su vez, deán del cabildo catedralicio. También han estrenado deán las catedrales de Tarragona (Miquel Barbará) y de Sigüenza (Marciano Somolinos).

4.  ELECCIONES EN LA VIDA CONSAGRADA

ImageLa Conferencia de Religiosos y Religiosas de España (CONFER) cuenta desde otoño con nueva presidencia en las personas del jesuita Elías Royón, como presidente; Margarita Bofarull, de los Sagrados Corazones, vicepresidenta; y la calasancia Julia García Monge como secretaria general.

         Dos significativas y conocidas abadías monásticas españolas tienen nuevo abad: Juan Manuel Apesteguía para los benedictinos de Leyere (Navarra) y Juan Javier Martín para los cistercienses de Oseira (Ourense).


         El salesiano mexicano Pascual Chávez fue reelegido presidente de la USG (Unión de Superiores Generales). Las Javieranas, Obra Misionera de Jesús y María y las Calasancias eligieron a Elisa Soler, Juliana Santacruz y Sacramento Calderón como superioras generales. Asimismo hubo capítulos generales en significativos Institutos Consagrados masculinos. Así los españoles José Rodríguez Carballo y Josep Abella Batlle fueron reelegidos al frente de los franciscanos y los claretianos. Otra reelección fue la del manchego Valentín Arteaga como prepósito general de los teatinos. Los asimismo españoles Emili Turú y Pedro Aguado son los nuevos superiores y respectivos general de los Maristas y de los Escolapios.

         Los carmelitas descalzos cuenta con el italiano Saverio Canistra como nuevo prepósito general y los redentoristas hacen lo propio con el canadiense Michael Brelh...

Fuente: Ecclesia Digital

martes, 8 de diciembre de 2009

NUESTRA JERARQUIA...

Benedicto XVI: Sobre la educación y la teología de la liberación

 
Autor: S.S. Benedicto XVI

Publicado por: ZENIT

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 7 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos el discurso que Benedicto XVI pronunció este sábado, al recibir a los obispos de las Regiones Sur 3 y Sur 4 de la Conferencia Episcopal de Brasil, presentes en el Vaticano con motivo de la visita "ad limina Apostolorum".



 
                            * * *

Queridos hermanos en el episcopado:

Os doy la bienvenida y os saludo a todos y a cada uno de vosotros, al recibiros colegialmente en el marco de vuestra visita ad limina. Agradezco a monseñor Murilo Krieger las expresiones de devota estima que me ha dirigido en nombre de todos vosotros y del pueblo confiado a vuestros cuidados pastorales en las Regiones Sur 3 y 4, exponiendo también los desafíos y esperanzas. Oyendo esto, siento elevarse en mi corazón acciones de gracias al Señor por el don de la fe misericordiosamente concedido a vuestras comunidades eclesiales y celosamente conservado por ellas y valientemente transmitido, en obediencia al mandamiento que Jesús nos dejó de llevar su Buena Noticia a toda criatura, tratando de impregnar de humanismo cristiano la cultura actual.

Por lo que se refiere a la cultura, el pensamiento se dirige a dos ámbitos clásicos en los que ésta se forma y comunica --la universidad y la escuela--, concentrando la atención principalmente en las comunidades académicas que han nacido a la sombra del humanismo cristiano y que se inspiran en él, honrándose con el nombre de "católicas". Ahora bien, "precisamente por la referencia explícita y compartida por todos los miembros de la comunidad escolar, a la visión cristiana --aunque sea en grado diverso-- es por lo que la escuela es "católica", porque los principios evangélicos se convierten para ella en normas educativas, motivaciones interiores y al mismo tiempo metas finales" (Congregación para la Educación Católica, La escuela católica, n. 34). Que con una convencida sinergia con las familias y con las comunidades eclesiales, promueva esa unidad entre fe, cultura y vida que constituye el objetivo fundamental de la educación cristiana.

También se les puede ayudar a las escuelas estatales, de diferentes formas, en su tarea educativa con la presencia de profesores creyentes --en primer lugar, pero no exclusivamente, los profesores de religión católica-- y de alumnos formados cristianamente, así como con la colaboración de las familias y de la misma comunidad cristiana. En efecto, una sana laicidad de la escuela no implica la negación de la trascendencia, y ni siquiera una mera neutralidad frente a aquellos requisitos y valores morales que constituyen la base de una auténtica formación de la persona, incluyendo la educación religiosa.

La escuela católica no puede concebirse ni vivir separada de las demás instituciones educativas. Está al servicio de la sociedad: desempeña una función pública y un servicio de pública utilidad que no está reservado sólo a los católicos sino abierto a todos aquellos que desean beneficiarse de una propuesta educativa calificada. El problema de su equiparación jurídica y económica con la escuela estatal sólo se planteará correctamente si comenzamos por el reconocimiento del papel primario de las familias y del subsidiario de las demás instituciones educativas. En el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre puede leerse: "Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos". El compromiso de siglos de la escuela católica apunta hacia esta dirección, impulsado por una fuerza aún más radical, es decir, por la fuerza de que hace de Cristo el centro del proceso educativo.

Este proceso, que comienza en las escuelas primaria y secundaria, se realiza de modo más alto y especializado en las universidades. La Iglesia ha sido siempre solidaria con la universidad y con su vocación de llevar al hombre hacia los más altos niveles de conocimiento de la verdad y del dominio del mundo en todos sus aspectos. Me agrada expresar mi viva gratitud eclesial a las diferentes congregaciones religiosas que, entre vosotros, han fundado y sostenido universidades de renombre, recordándoles, sin embargo, que éstas no son propiedad de quien las ha fundado o de quien estudia en ellas, sino expresión de la Iglesia y de su patrimonio de fe.

En este sentido, amados hermanos, vale la pena recordar que, en el pasado mes de agosto, se han cumplido veinticinco años de la instrucción Libertatis nuntius de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sobre algunos aspectos de la teología de la liberación; en ella se subrayaba el peligro que implicaba la aceptación acrítica, por parte de algunos teólogos, de tesis y metodologías provenientes del marxismo. Sus consecuencias más o menos visibles, hechas de rebelión, división, disenso, ofensa, anarquía, todavía se dejan sentir, creando en vuestras comunidades diocesanas un gran sufrimiento y una grave pérdida de fuerzas vivas. Suplico a todos los que, de algún modo, se han sentido atraídos, involucrados y tocados en su interior por ciertos principios engañosos de la teología de la liberación que vuelvan a confrontarse con la mencionada instrucción, recibiendo la luz benigna que ella ofrece a manos llenas; recuerdo a todos que "la 'suprema norma de su fe' [de la Iglesia] proviene de la unidad que el Espíritu ha puesto entre la Sagrada Tradición, la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia en una reciprocidad tal que los tres no pueden subsistir de forma independiente" (Juan Pablo II, Fides et ratio, n. 55). Que, en el ámbito de los organismos y comunidades eclesiales, el perdón ofrecido y recibido en nombre y por amor de la Santísima Trinidad, que adoramos en nuestros corazones, ponga fin al sufrimiento de la amada Iglesia que peregrina en las tierras de la Santa Cruz.

Venerados hermanos en el episcopado, en la unión con Cristo nos precede y nos guía la Virgen María, tan amada y venerada en vuestras diócesis y en todo Brasil. En Ella encontramos la verdadera esencia, pura y no deformada, de la Iglesia y así, por medio de ella, aprendemos a conocer y amar el misterio de la Iglesia que vive en la historia, nos sentidos profundamente parte de ella, nos convertimos en "almas eclesiales", aprendiendo a resistir a esa "secularización interna" que amenaza a la Iglesia y sus enseñanzas.

Mientras pido al Señor que difunda la abundancia de su luz sobre todo el mundo brasileño de la escuelo, encomiendo sus protagonistas a la protección de la Virgen Santísima, y os imparto a vosotros, a vuestros sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a los laicos comprometidos, y a todos los fieles de vuestras diócesis, una paterna bendición apostólica.

Traducción por Jesús Colina

CON AMOR, MARIAM...
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