miércoles, 7 de septiembre de 2011

VITAMINAS PARA EL ALMA


Cuando las horas de desaliento te invadan el alma, y las lágrimas afloren en tus ojos, búscame: YO SOY AQUÉL que sabe consolarte y pronto detiene tus lágrimas. 


Cuando desaparezca tu ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estas pronto a desfallecer, llámame: YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo. 


Cuando, sin clemencia, te encontraras sin donde reclinar tu cabeza, corre junto a mi: YO SOY EL REFUGIO, en cuyo seno encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu. 


Cuando te falte la calma, en momentos de gran aflicción, y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, invócame: YO SOY LA PACIENCIA que te ayudará a vencer las dificultades más dolorosas y triunfar en las situaciones más difíciles. 


Cuando te debatas en los misterios de la vida y tengas el alma golpeada por los obstáculos del camino, grita por mí: YO SOY EL BÁLSAMO que cicatrizará tus heridas y aliviará tus padecimientos. 


Cuando el mundo sólo te haga falsas promesas y creas que ya nadie puede inspirarte confianza, ven a mí: YO SOY LA SINCERIDAD, que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la nobleza de tus ideas. 


Cuando la tristeza o la melancolía intenten albergarse en tu corazón, clama por mí: YO SOY LA ALEGRÍA que te infunde un aliento nuevo y te hará conocer los encantos de tu mundo interior. 


Cuando, uno a uno, se destruyan tus ideales más bellos y te sientas desesperado, apela a mí: YO SOY LA ESPERANZA que te robustece la Fe. 


Cuando la impiedad te revele las faltas y la dureza del corazón humano, aclámame: YO SOY EL PERDÓN, que te levanta el ánimo y promueve la rehabilitación de tu alma. 


Cuando dudes de todo, hasta de tus propias convicciones, y el escepticismo te aborde el alma, recurre a mí: YO SOY LA FE que te inunda de luz y de entendimiento para que alcances la FELICIDAD. 


Cuando ya nadie te tienda una mano tierna y sincera y te desilusiones de los sentimientos de tus semejantes, aproxímate a mí: YO SOY LA RENUNCIA que te enseñará a entender la ingratitud de los hombres y la incomprensión del mundo. 


Y cuando al fin, quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a las estrellas que titilan. YO SOY LA DINÁMICA DE LA VIDA, Y LA ARMONÍA DE LA NATURALEZA. 

ME LLAMO AMOR. SOY EL REMEDIO PARA TODOS LOS MALES QUE ATORMENTEN TU ESPÍRITU. 


Ven a mí... que yo te llevaré a las serenas mansiones del infinito... bajo las luces brillantes de la eternidad... 


JESUCRISTO


LAUDES, VISPERAS Y COMPLETAS, PARA HOY JUEVES 08 DE SEPTIEMBRE DE 2011...

TIEMPO ORDINARIO
JUEVES DE LA SEMANA XXIII

Del Común de la santísima Virgen María.
8 de septiembre de 2011

LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA. (FIESTA).

LAUDES
(Oración de la mañana)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Señor, abre mis labios
R. Y mi boca proclamará tu alabanza.

INVITATORIO
Ant. Celebremos el nacimiento de santa María Virgen y adoremos a su Hijo Jesucristo, el Señor.

Salmo 94 INVITACIÓN A LA ALABANZA DIVINA

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,
soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra,
son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,
la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años
aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado,
que no reconoce mi camino;
por eso he jurado en mi cólera
que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Himno: DESDE EL ALBOR DE NUESTRA HISTORIA

Desde el albor de nuestra historia,
suave, discreta y escondida,
llega María a nuestra tierra,
Virgen y Madre prometida.

La luz del Hijo la rodea,
por él es bella sin medida,
y no hay bondad entre los hombres
que pueda serle parecida.

Suba al Señor cual blanca nube
esta alabanza proferida:
a Dios bendito bendecimos
por la que fue la Bendecida. Amén.

SALMODIA


Ant. 1. Hoy es el nacimiento de la gloriosa Virgen María, del linaje de Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble estirpe de David.

SALMO 62, 2-9 - EL ALMA SEDIENTA DE DIOS

¡Oh Dios!, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré de manjares exquisitos,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Hoy es el nacimiento de la gloriosa Virgen María, del linaje de Abraham, nacida de la tribu de Judá, y de la noble estirpe de David.
Ant. 2. Gloriosa es la estirpe de María, santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo entero.

Cántico: TODA LA CREACIÓN ALABE AL SEÑOR - Dn 3, 57-88. 56

Creaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

No se dice Gloria al Padre.


Ant. Gloriosa es la estirpe de María, santa su raíz, bendito el fruto de su vientre; su nacimiento ilumina al mundo entero.
Ant. 3. Celebremos con gozo el nacimiento de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro Señor.

Salmo 149 - ALEGRÍA DE LOS SANTOS

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Celebremos con gozo el nacimiento de santa María y pidámosle que interceda por nosotros ante Jesucristo, nuestro Señor.

LECTURA BREVE Is 11, 1-3a


Saldrá un renuevo del tronco de Jesé, y de su raíz brotará un vástago. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor.

RESPONSORIO BREVE

V. Dios la eligió y la predestinó.
R. Dios la eligió y la predestinó.

V. La hizo morar en su templo santo.
R. Y la predestinó.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Dios la eligió y la predestinó.

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios, ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.

Cántico de Zacarías. EL MESÍAS Y SU PRECURSOR Lc 1, 68-79

Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Tu nacimiento, santa Madre de Dios, ha anunciado la alegría al mundo entero, pues de ti nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios: él ha sido quien, destruyendo la maldición, nos ha aportado la bendición y, aniquilando la muerte, nos ha otorgado la vida eterna.

PRECES


Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:

Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada, líbranos de toda ocasión de pecado.

Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz, por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.
Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,  haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:

Padre nuestro...

ORACIÓN


Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




VÍSPERAS
Oración de la tarde

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

Himno: VINO A LA VIDA PARA QUE LA MUERTE.

Vino a la vida para que la muerte
dejara de vivir en nuestra vida,
y para que lo que antes era vida
fuera más muerte que la misma muerte.

Vino a la vida para que la vida
pudiera darnos vida con su muerte,
y para que lo que antes era muerte
fuera más vida que la misma vida.

Desde entonces la vida es tanta vida
y la muerte de ayer tan poca muerte,
que si a la vida le faltara vida

y a nuestra muerte le sobrar muerte,
con esta vida nos daría tal vida
para dar muerte al resto de la muerte. Amén.

SALMODIA


Ant. 1. De la estirpe de Jesé nació la Virgen María, en cuyo tálamo tuvo morada el Espíritu del Dios altísimo.

Salmo 121 LA CIUDAD SANTA DE JERUSALÉN

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir:. «La paz contigo.»
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. De la estirpe de Jesé nació la Virgen María, en cuyo tálamo tuvo morada el Espíritu del Dios altísimo.


Ant. 2. Hoy es el nacimiento de santa María Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.

Salmo 126 - EL ESFUERZO HUMANO ES INÚTIL SIN DIOS.

Si el Señor no construye la casa,
en vano se cansan los albañiles;
si el Señor no guarda la ciudad,
en vano vigilan los centinelas.

Es inútil que madruguéis,
que veléis hasta muy tarde,
los que coméis el pan de vuestros sudores:
¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!

La herencia que da el Señor son los hijos;
una recompensa es el fruto de las entrañas:
son saetas en mano de un guerrero
los hijos de la juventud.

Dichoso el hombre que llena
con ellas su aljaba:
no quedará derrotado cuando litigue
con su adversario en la plaza.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Hoy es el nacimiento de santa María Virgen, cuya hermosura y humildad miró Dios complacido.
Ant. 3. Bendita y venerable eres, santa María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.

EL PLAN DIVINO DE SALVACIÓN - Ef 1, 3-10

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos consagrados
e irreprochables ante él por el amor.

Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en su querido Hijo,
redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre,
hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia
ha sido un derroche para con nosotros,
dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan
que había proyectado realizar por Cristo
cuando llegase el momento culminante:
hacer que todas las cosas tuviesen a Cristo por cabeza,
las del cielo y las de la tierra.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Bendita y venerable eres, santa María, virgen y madre de Dios; al celebrar tu nacimiento, te pedimos que intercedas por nosotros al Señor, nuestro Dios.

LECTURA BREVE Rm 9, 4-5


Son ellos israelitas, de quienes es la adopción divina, la manifestación sensible de la presencia de Dios, las alianzas con él, la legislación de Moisés, el culto del templo y las promesas de Dios. De ellos son los patriarcas, y de ellos procede también Cristo según la carne, el cual está por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos. Amén.

RESPONSORIO BREVE

V. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

V. Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
R. El Señor está contigo.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo
R. Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo.

CÁNTICO EVANGÉLICO


Ant. Celebremos el nacimiento glorioso de la Virgen María, quién, ante el anuncio del ángel, concibió al Redentor del mundo, porque Dios había mirado su humillación.

Cántico de María. ALEGRÍA DEL ALMA EN EL SEÑOR Lc 1, 46-55

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén


Ant. Celebremos el nacimiento glorioso de la Virgen María, quién, ante el anuncio del ángel, concibió al Redentor del mundo, porque Dios había mirado su humillación.

PRECES


Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre de su Hijo, y supliquémosle diciendo:

Mira a la llena de gracia y escúchanos.


Señor, Dios nuestro, admirable siempre en tus obras que has querido que la inmaculada Virgen María participara en cuerpo y alma de la gloria de Jesucristo, haz que todos tus hijos deseen y caminen hacia esta misma gloria.
Tú que nos diste a María por Madre, concede por su mediación salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,  y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la llena de gracia,
concede la abundancia de tu gracia a todos los hombres.

Haz, Señor, que tu Iglesia tenga un solo corazón y una sola alma por el amor,
y que todos los fieles perseveren unánimes en la oración con María, la madre de Jesús.

Se pueden añadir algunas intenciones libres.


Tú que coronaste a María como reina del cielo,  haz que los difuntos puedan alcanzar con todos los santos la felicidad de tu reino. 
Confiando en el Señor que hizo obras grandes en María, pidamos al Padre que colme también de bienes al mundo hambriento:

Padre nuestro...

ORACIÓN


Concede a tus siervos, Señor, el don de tu gracia, para que, a quienes recibimos las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, la fiesta anual de su nacimiento nos traiga aumento de paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

CONCLUSIÓN

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.




COMPLETAS
(Oración antes del descanso nocturno)

INVOCACIÓN INICIAL

V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

EXAMEN DE CONCIENCIA



Hermanos, habiendo llegado al final de esta jornada que Dios nos ha concedido, reconozcamos sinceramente nuestros pecados.

Yo confieso ante Dios todopoderoso
y ante vosotros, hermanos,
que he pecado mucho
de pensamiento, palabra, obra y omisión:
por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a santa María, siempre Virgen,
a los ángeles, a los santos y a vosotros, hermanos,
que intercedáis por mí ante Dios, nuestro Señor.



V. El Señor todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
R. Amén.

Himno: CRISTO, SEÑOR DE LA NOCHE

Cristo, Señor de la noche,
que disipas las tinieblas:
mientras los cuerpos reposan,
se tú nuestro centinela.

Después de tanta fatiga,
después de tanta dureza,
acógenos en tus brazos
y danos noche serena.

Si nuestros ojos se duermen,
que el alma esté siempre en vela;
en paz cierra nuestros párpados
para que cesen las penas.

Y que al despuntar el alba,
otra vez con fuerzas nuevas,
te demos gracias, oh Cristo,
por la vida que comienza. Amén.

SALMODIA

Ant. Mi carne descansa serena.

Salmo 15 - CRISTO Y SUS MIEMBROS ESPERAN LA RESURRECCIÓN.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti;
yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.»
Los dioses y señores de la tierra
no me satisfacen.

Multiplican las estatuas
de dioses extraños;
no derramaré sus libaciones con mis manos,
ni tomaré sus nombres en mis labios.

El Señor es mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano:
me ha tocado un lote hermoso,
me encanta mi heredad.

Bendeciré al Señor, que me aconseja,
hasta de noche me instruye internamente.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.


Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén

Ant. Mi carne descansa serena.

LECTURA BREVE 1Ts 5, 23 



Que el mismo Dios de la paz os consagre totalmente y que todo vuestro ser, alma y cuerpo, sea custodiado sin reproche hasta la Parusía de nuestro Señor Jesucristo.

RESPONSORIO BREVE

V. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

V. Tú, el Dios leal, nos librarás.
R. Te encomiendo mi espíritu.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.

CÁNTICO EVANGÉLICO



Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

CÁNTICO DE SIMEÓN Lc 2, 29-32

Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz,

porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos

luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén



Ant. Sálvanos, Señor, despiertos, protégenos mientras dormimos, para que velemos con Cristo y descansemos en paz.

ORACIÓN

OREMOS,

Señor, Dios nuestro, concédenos un descanso tranquilo que restaure nuestras fuerzas, desgastadas ahora por el trabajo del día; así, fortalecidos con tu ayuda, te serviremos siempre con todo nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Por Cristo nuestro Señor.
Amén

BENDICIÓN



V. El Señor todopoderoso nos conceda una noche tranquila y una santa muerte.
R. Amén.

ANTÍFONA FINAL DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

Bajo tu amparo nos acogemos,
santa Madre de Dios,
no desprecies las oraciones
que te dirigimos en nuestras necesidades,
antes bien líbranos de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.


domingo, 4 de septiembre de 2011

LA HORA DE LA VERDAD HA LLEGADO...


La Hora de la Verdad
Ha comenzado…
El Final de los Tiempos

 
La primera edición de La Hora de la Verdad vio la luz pública en el mes de mayo de 1998. Desde entonces a la fecha han venido sucediendo una serie de acontecimientos que se suman a las señales de los tiempos, y que manifiestan con mayor claridad la férrea lucha metafísica entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas, entre Cristo y Satanás. La conjunción de los signos de los tiempos y su aumento son la señal de alarma de que el tiempo profetizado está cerca, a las puertas. 

Efectivamente, cualquier persona con un mínimo de sensibilidad se da cuenta que el camino que la humanidad ha tomado se ha vuelto sumamente peligroso y tremendamente incierto. Estamos en medio de grandes sufrimientos físicos y morales, adicionado por una gran confusión generalizada, donde los valores familiares y sociales se han tergiversado; donde el egoísmo humano marca la nota de cada día; donde la corrupción se hace presente en todas partes y la tensión mundial crece a pasos agigantados. ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué es realmente lo que está pasando? ¿Qué futuro les espera a nuestros hijos? ¿Por qué se ha abandonado tanto la fe en Dios, violando sistemáticamente Su Ley y siguiendo nuestras propias leyes?

Estas y otras interrogantes sólo pueden ser analizadas y respondidas a la luz de la llamada Teología de la Historia. Es decir, ¿por qué Dios permite el mal? Dios nos ha creado a Su Imagen y Semejanza y todos tenemos un destino sobrenatural y eterno. Pero Dios nos ha dejado libres para que actuemos y decidamos conforme a nuestra razón iluminada por la fe. Esta es la única realidad y que Jesucristo nos lo ha confirmado con Su Vida, Pasión y Muerte. Sus palabras, Él dijo, son de Vida Eterna, y también dijo que el Cielo y la tierra pasarían pero sus palabras no. Así que, ¿por qué el mundo está tan convulsionado en todos los órdenes? Porque ha decidido libremente apartarse de la Ley de Dios y de la Verdad y ahora estamos viviendo las consecuencias de esta mala decisión. La realidad es que hemos arrojado lejos el yugo de Dios de nuestras vidas y nos hemos empeñado en beber aguas sucias, aguas amargas, que son de confusión, vanidad, satisfacción, egoísmo y mentira. 

Este libro es un grito desesperado de alerta a la humanidad. Son ya 20 años que su servidor comenzó a llamar la atención sobre la inminencia de estos tiempos. Y aún cuando la mayoría sigue ignorando las profecías de la Santísima Virgen y de la Sagrada Escritura, la verdad es que graves acontecimientos y terribles sufrimientos están por suceder. La muerte de Juan Pablo II ha iniciado el reloj del Final de los Tiempos. Desastres naturales, revoluciones, caos económico, terrorismo, epidemias y enfermedades, etc. irán en aumento en frecuencia e intensidad. Pero también para la Iglesia llega su prueba, pues está llamada a sufrir un gran cisma; la división llegará hasta la más alta cima. Acontecimientos de orden universal nunca antes vistos están por suceder. Y en medio de un gran desastre generalizado aparecerá en el mundo (como consecuencia de que el hombre se ha alejado de la Verdad que lo salvaría) un hombre que con un poder engañoso confundirá aún más a la humanidad. Este personaje ha sido profetizado desde mucho tiempo atrás y mediante falsos milagros y prodigios engañosos ofrecerá al mundo una aparente salvación y le dará una falsa paz y un falso orden, todo esto antes de desatar la peor tribulación y persecución que la Iglesia jamás haya pasado desde su fundación.

El Final de los Tiempos que se explica en el presente libro analiza fundamentalmente dos temas: la falta de fe y apostasía en el mundo que llegará al máximo, y la Segunda Venida de Cristo que mediante su manifestación espiritual de poder y gracia establecerá Su Reinado en la tierra. Efectivamente, una nueva época de santidad, paz, gracia y belleza está ya en el horizonte. Pero antes habremos de pasar la época breve pero más terrible que la historia haya conocido. Dios se verá obligado a dejar caer Su Mano Todopoderosa contra esta humanidad que se empeña en no reconocerlo y vivir como si Él no existiera.

Todo esto lo explicamos en la presente edición de La Hora de la Verdad. El libro se actualizó de principio a fin. Se agregó un capítulo sobre lo pendiente de Fátima. En la mayoría de los capítulos restantes se actualiza la información a raíz de los recientes eventos,  profundizando en otros temas a la luz de la muerte de Juan Pablo II y la elección de Benedicto XVI, que nos permitirán una mayor comprensión y claridad sobre todas las profecías anunciadas para el Final de los Tiempos. Asimismo, se eliminaron tres capítulos: el del Nuevo Orden Mundial (cuyo tema hemos profundizado en un libro de 352 páginas); el dedicado al Destino de Israel, que para el propósito de nuestro libro ya resultaba excesiva la información, y el de Juan Pablo II en la perspectiva del Tercer Milenio, cuyos temas fundamentales los explicamos a lo largo de la nueva edición. 

El fundamento de toda nuestra exposición sigue siendo la Sagrada Escritura y el Magisterio de la Iglesia, acompañada de las profecías privadas de algunos místicos y santos, y sobre todo de los mensajes de la Santísima Virgen María en sus más importantes y auténticas apariciones. Todos los temas esjatológicos – del Final de los Tiempos – se abordan con profundidad y claridad. Las señales de los tiempos; el mal y la presencia de Satanás en el mundo y en la Iglesia. La misión de la Santísima Virgen, su mensaje y advertencias. El presente y futuro de la Iglesia y del Papado. El Aviso y el Milagro para toda la humanidad. El Gobierno del Anticristo. El Juicio de Naciones o Día de la Ira de Yahvé. La Segunda Venida de Cristo y el establecimiento de Su Reino en la tierra, entre otros. 

Quiera el Espíritu Santo derramar su luz para que el entendimiento se abra a la comprensión de estos misterios, que forman parte de nuestra historia trascendental para el presente y futuro inmediato.

Luis Eduardo López Padilla

ORDEN DE LA MISERICORDIA

¡El Señor bendiga las almas de quienes, escuchen, vean, sientan, palpen, degusten sus misterios para revelarlos a sus hermanos menores!

La Gracia del Único que es Santo se derrame en los corazones de aquellos afortunados que compartan la Luz del destello Divino, si por alguno se encontrare entre la gota de mar del presente esfuerzo.

La Orden de la Misericordia es una congregación naciente dentro de la Iglesia Católica Tradicionalista, bajo la dirección general del Obispo Carlos Humberto Álvarez Domínguez.

De formación Benedictina, el Obispo Álvarez fue consagrado el 12 de julio de 1998 en el Templo de la Misericordia, por Monseñor Don Néstor Guijarro González dentro de la Iglesia Tradicionalista, siendo ya activo dentro del clero romano desde los años 70s.

La Iglesia Tradicionalista, reconoce la autoridad del Papa Juan Pablo II, sin embargo difiere en algunos puntos con el Concilio Vaticano II; por ejemplo, nuestras celebraciones eucarísticas siguen el antiguo Rito Tridentino, por tanto la Misa se realiza en latín, con todas las antiguas y poderosas oraciones que tantos santos arrojó. Nuestra misa contiene el canon que recibimos sin cambio a través de siete siglos. Es la misa mandada por el Papa San Pío V en el año de 1570.


SEÑOR EN VOS CONFIO



TEOLOGIA DE LA LIBERACION





EL GIRO DE 180° DE LA TEOLOGIA CATOLICA
Autor: Eliutherius de la revista mensual «Sí, sí; No, no»| Fuente: «Sí, sí; No, no»; año XXI, n. 224, junio de 2011, pp. 4-5


La “teología de la liberación” es hija de la “teología política” de Johannes B. Metz. «El impulso decisivo para la formación de la teología de la liberación vino de Europa», escribe G. B. Mondin, ya que dicha teología no fue más que una «adaptación a las condiciones sociopolíticas de Hispanoamérica, de la teología política que Metz y Moltmann habían elaborado para Europa desde finales de la década de los sesenta. Ciertamente, los teólogos de la liberación, que habían tenido una formación teológica sustancialmente europea, como Gutiérrez, Assmann y Boff, no podían de estar al corriente de lo que en aquellos años se había convertido en la orientación teológica más afamada e influyente» (1).


El primado de la acción.


Hispanoamérica vivió, en los siglos XIX y XX, una era de dependencia política y económica respecto de los países industrializados, sobre todo en relación con los EE. UU. de América. Tampoco la progresiva industrialización de América del Sur, después de la crisis de 1929, la liberó de su condición de dependencia, casi colonial, respecto de Norteamérica. Se hizo sentir asimismo en el subcontinente sudamericano, en la década de los sesenta, una oleada de desarrollo (sobre todo bajo la presidencia de J. F. Kennedy) conocida como la “alianza para el progreso”.


Se esperaba que las inversiones hechas in situ por los países industrializados mejorarían las condiciones de la América Hispana. «Con todo, se echó de ver muy pronto que las distancias [que los separaban de los países desarrollados] aumentaban, en vez de disminuir y que las inversiones extranjeras, aunque por un lado mejoraban rápidamente las condiciones de vida, por el otro originaban más dependencia» (2). La “teología de la liberación” nació en medio de este estado de cosas.


El cristianismo social, o democristianismo, había sostenido un “desarrollismo” que, a pesar de todo, no había dado los frutos apetecidos, o mejor dicho, había acentuado la dependencia hispanoamericana. Entonces asumió el leadership (el liderazgo), incluso en el ambiente cristiano moderado o democristiano, el modelo revolucionario comunista al estilo cubano-castrista. El cristianismo, de social que era se volvió socialista, se alineó al ralo de la revolución comunista, y hasta curas y frailes se unieron a grupos guerrilleros en algunos casos, como p. ej., el padre Camilo Torres, a quien las tropas gubernamentales dieron caza en 1965 después de buscarlo con ansia.


En Ginebra, en 1966, la Conferencia del Consejo Mundial de las Iglesias llamó a escena a las nuevas voces de la teología sudamericana, o teología de la liberación, para que hablasen sobre el tema Iglesia y sociedad. La segunda Conferencia General del Episcopado Hispanoamericano, que se celebró en Medellín (Colombia) (3) en 1968, desarrolló los contenidos de la encíclica Populorum Progressio de Pablo VI, usando explícitamente, por primera vez, el concepto de “liberación” para denotar la solución que la teología católica daba a los problemas sociales. Nació entonces formalmente la “teología de la liberación” que tomaba como referentes tanto a Metz y su teología política, del mundo y de la esperanza como a Ernest Bloch y la Escuela de Frankfurt (v. Sí, si; No, no, ed. Italiana, 30 de marzo de 2010).


Sin embargo, la “teología de la liberación” deja atrás a todas estas teologías y las critica por limitarse al plano abstracto y especulativo y por su incapacidad para derribar las ideologías dominantes, aunque digan que quieren combatirlas. Discuten en vez de actuar, mientras que la “teología de la liberación propone” el primado de la praxis sobre la teoría. Esta inversión del método es la novedad esencial de la “teología de la liberación”: no es el pensamiento, la reflexión, lo que da a luz a la acción, sino que la acción, la praxis, precede, produce y acompaña a la reflexión teológica; es una teología que va de la praxis a la “liberación”: «De la praxis viene un nuevo pensar teológico, y es que en la praxis donde éste tiene su ámbito propio de verificación» (4).

Los representantes más conocidos de la “teología de la liberación” son Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff.

Gustavo Gutiérrez

 Gustavo Gutiérrez Merino  (Lima 8 de junio de 1928-) filósofo y teólogo peruano, ordenado sacerdote en 1959 y dominico desde 1998, e iniciador de la Teología de la Liberación

Nació en Lima (Perú), en 1928. Estudió filosofía en Lovaina (Bélgica) entre 1951 y 1955, y cursó teología en Fourvière (Lyon) entre 1955 y 1959. Se ordenó de sacerdote en 1959 y enseñó teología, desde 1960, en la Universidad Católica de Lima. Participó en 1968, en la Conferencia Episcopal d Medellín, en la que contribuyó de manera fundamental a la elaboración de sus documentos. Escribió Teología de la Liberación en 1971, que constituye el libro fundamental de esta corriente teológica. Según el autor, la teología no es teoría, sino acción; es la reflexión que acompaña o, por mejor decir, que sigue a la praxis revolucionaria, interpretándola a la luz de la palabra de Dios. La teología especulativa entera no vale lo que un solo acto revolucionario.


Al decir de Gutiérrez, la teología sudamericana es unitaria, pero sigue varias etapas:
1) La “liberación económica” que es sinónimo de revolución: en cuanto ruptura con el pasado, la “liberación” es, sin falta, acción política revolucionaria.
2) Sigue la “liberación histórica” del hombre, que se vuelve dueño de su destino y construye una nueva sociedad.
3) Viene a continuación la “liberación utopista”, que denuncia el orden existente y anuncia con una esperanza toda terrenal, el orden “nuevo” venidero (el “aún-no” de Metz).
4) la última etapa es la “liberación del pecado”, que significa entrar en comunión con Dios y los demás hombres. Con eso y todo, la salvación del pecado no le viene al hombre de fuera, como don de Dios, sino que es intrínseca a la acción revolucionaria humana.

Este cuádruple proceso es indivisible, como que no hay liberación del pecado sin liberación económica revolucionaria, histórica y utopista. La utopía o esperanza mundana es, pues, el cemento de todo este proceso.

La Congregación para la Doctrina de la Fe envió a la Conferencia Episcopal Peruana, en 1983, diez observaciones sobre la teología de Gustavo Gutiérrez, el cual respondió con evasivas y renunció a ocuparse de la “liberación” en los sucesivo.

Leonardo Boff

Leonardo Boff (Concórdia (...), 14 de diciembre de 1938). Teólogo, filósofo, escritor, profesor, ecologista.

Nació en Concordia (Argentina), en 1938. Entró en la orden franciscana. Estudió filosofía en Paraná y teología en Río de Janeiro. Luego se especializó en teología dogmática, en Münich de Baviera, bajo la guía de Rahner.

Su obra más conocida se titula Cristo liberador, publicada en 1972. En ella brinda algunos contenidos cristológicos a la lucha por la liberación: «Boff, no sin tomar por referente a Teilhard de Chardin más de una vez, presenta a Cristo de una manera tal, que muestra en él la convergencia plena de lo divino y lo humano» (5). Así como el “Cristo cósmico” es el punto omega o la anticipación del futuro (el “aún-no” de Metz), el último estadio de la evolución creadora, así también la “teología de la liberación” es el principio y el término de una evolución en la que se da al hombre la apertura a una vida nueva, plenamente libre.

La Asamblea Eclesial de Puebla (6), que se celebró en los años 1979-1980, no constituyó en opinión de los teólogos de la liberación, una reprobación de dicha teología sudamericana, como piensan de ordinario los teólogos europeos, sino una confirmación y universalización de la misma: «Lo que se criticó allí, particularmente en los discursos del Papa Juan Pablo II, que sonó en Europa como una reprobación de la teología de la liberación, fue, en dictamen de los teólogos de la liberación, lo que rechazaba la inmensa mayoría de los propios teólogos sudamericanos: una reducción ideológica de la teología de la liberación, que es, por el contrario, la que se practica en Occidente. En cambio, salió incólume y confirmado el compromiso de los teólogos de reflexionar al lado de una comunidad cristiana que lucha por su propia liberación» (7).

La Congregación para la Doctrina de la Fe convocó a Boff, en 1984, debido a las tesis expresadas en su libro: Iglesia: camino y poder, en el que se impugnaba el uso de la autoridad por parte de la Iglesia porque, según Boff, las estructuras de dicha autoridad sofocan los carismas. La Congregación para la doctrina de la Fe censuró dicha obra y obligó a Boff a guardar un año de silencio, pasado el cual reanudó su polémica contra la Iglesia. En 1995, después de cohabitar mucho tiempo con su secretaria, Boff dejó el ministerio sacerdotal por el estado seglar y se trasladó a Río de Janeiro. ¡Así es como la “teología de la liberación” libera del pecado!

Las “teologías” postmodernistas del “tercer mundo”.

El Padre Battista Mondin escribe que «puede considerarse que 1965, año final del concilio Vaticano II, fue para la historia de la teología una fecha que marcó “un antes y un después”» (Storia dela Teologia, Bolonia: ed. ESDK, 1997, vol. IV, pág. 664).

En efecto, la teología pierde su carácter especulativo a partir de tal fecha y adquiere una inflexión eminentemente práctica, a tenor de la pendiente del concilio, que fue “pastoral”, no dogmático: «La orientación hacia la “praxis” y la “inculturización” es la característica principal de la teología de los años 1965-1995. “Praxología” e “inculturización” son dos aspectos del gran viaje antropológico que se verificó en la teología de dicho periodo» (B. Mondin, ibídem, pág. 665). También Marcel de Corte escribe que los «padres conciliares hicieron que el concilio se ladeara hacia la “acción” (…). Por eso el concilio quiso ser pastoral, a diferencia de los precedentes», y «no proclamó ningún dogma» (L’intelligenza in pericolo di norte, ed. Volpe).

Se trata de una línea de pensamiento que el Padre Gabriele Roschini llamaba “bolchevismo teológico”. Mondin sigue explicando que el objeto de la teología postconciliar ya no es Dios, sino la «nueva humanidad que adquirió carta de ciudadanía en el mundo civil en los pasados decenios: el negro, la mujer, el africano, el indio y otros más» (loc. cit.). El padre Cornelio Fabro escribió La svolta antropológica de Karl Rahner [“El viraje antropológico de Karl Rahner”] (Milán, ed. Rusconi, 1974); hoy debería escribir sobre el giro de ciento ochenta grados dado por la teología católica.

La “teología de la mujer”, nacida en Norteamérica, es una auténtica teología feminista en la que la mujer constituye el objeto formal del quehacer teológico. De ahí que la revelación se interprete a la “luz” de la mujer que se emancipa del hombre. Esta “teología” pone en tela de juicio toda la teología tradicional porque no estudia ya a Dios en su divinidad, sino que lo ve todo en sub specie feminitatis (bajo el punto de vista de la feminidad). Comprende dos momentos: a) la “parte negativa”, en la que se “desmasculiniza” la revelación divina y el mismo concepto de Dios, como si Éste fuera un hombre, no un espíritu purísimo; b) la “parte positiva”, en la que se promueve la valoración de la mujer en el seno de la Iglesia y del sacerdocio (8).

La “teología negra” (black theology) es la “teología” de los negros que viven en estado de segregación racial, en los Estados Unidos más que en África. El Padre Mondin la define como «una ‘teología de la liberación’ negra». Algunos teólogos negros de los EE. UU. de América hicieron suya la “teología de la liberación” sudamericana y la aplicaron a la situación de degradación que vivían los negros en Norteamérica antes de 1968 (9).

«La especificidad de la teología radical estriba en el silencio de Dios o “muerte de Dios”; la de la teología política, en la componente pública de la fe cristiana; la de la teología de la esperanza, en la escatología [mundana] y en la filosofía “blochiana” de la esperanza [terrenal]; la de la teología de la liberación, en el mysterium paupertis [el misterio de la pobreza]» (10). Pero todas esas “teologías” tienen un mismo hilo conductor: el inmanentismo. «Mientras los años sesenta y setenta estaban dominados por el tema de la ‘secularización’ y los ochenta por el tema de la ‘liberación’, los noventa fueron testigos de la atención cada vez mayor que la Iglesia y los teólogos prestaban al de la ‘inculturización’ (…) a la tentativa de insertar el Evangelio en la cultura moderna» (11) e “inmanentizarlo” asó por completo, según querían Feuerbach y Bloch.

Eleutherius

Notas:
1) B. Mondin, Storiadella teología, cit., pp. 718-719.
2) F. Ardusso, La teología contemporánea, cit., p. 566.
3) Las actas de Medellín se compilaron en 1968, en dos volúmenes que editó el CELAM de Medellín-Bogotá.
4) F. Ardusso, op. cit., p. 567.
5) Op. cit., p. 570.
6) Las actas de Puebla se recogieron en: Puebla. La evangelización en el presente y en el futuro de Latinoamérica.
El Padre Battista Mondin escribe: «Se pueden distinguir al presente, tres fases en la historia de la teología de la liberación, las cuales pueden vincularse a las tres grandes conferencias episcopales de la iglesia hispanoamericana: Medellín (1968), Puebla (1980) y Santo domingo (1992). Medellín marca el inicio de la fase de la creatividad. Puebla da la señal de salida a la fase de reajuste, en especial debido a las intervenciones de la Santa Sede con las instrucciones Libertatis nuntius, de 1984, y Libertatis conscientia, de 1986. En Santo Domingo (1992), después del derrumbe de la ideología marxista, se comprueba la superación definitiva de la teología de la liberación tal y como había sido proyectada y elaborada sistemáticamente a partir de la praxis interpretada en clave marxista. Dicha teología se agota y camina necesariamente hacia la disolución» (Mondin, op. cit., Bolonia: ed. ESD, 1997, vol. IV., p. 720).
7) F. Ardusso, op. cit., p. 592.
8) Sus representantes en Italia son: Adriana Zarri (Impazienzia di Adamo) y Adriana Valerio (Cristianesimo al femminile) [“Cristianismo en femenino”]).
9) James Hal Cone, Teología nera della liberazione [“Teología negra de la liberación”], Turín. Ed. Claudiana, 1973; Major J. Jones, Christian Ethics for Black Theology [“ética cristiana para la teología negra”], Nasville, 1974; James Deotis Roberts, A Black Polotical Theology [“Una teología política negra”], Philadelphia, 1974; Manas Bouthelezi, Black Theology. The South-African Voice [“Teología negra. La voz Sudafricana”], Londres, 1973; Allan Aubrey Boesak, A socio-Ethical Study on Black Theology and Black Power [“Un estudio socioético sobre la teología y el poder negros”], Nueva York, 1977; D. M. Chenu, Le Christ noir américain, París, 1984; del mismo autor, Teologie dei terzi mondi, Brescia, 1988. En italiano se pueden consultar las siguientes monografías:
R. Gibellini Teologia nera, Brescia: ed. Queriniana, 1978; AA. VV., Teologie sal terzo mondo: teología nera e teología latino-americana, Brescia: ed. Queriniana, 1974.
10) B. Mondin, op. cit., p. 724.
11) Op. cit., ibídem, p. 798.

viernes, 2 de septiembre de 2011

DEL FUEGO DEL INFIERNO AL FUEGO DEL AMOR

TESTIMONIO DE UN INFIERNO VIVIDO POR UN CONFESO PECADOR
(FUNSA-COLOMBIA) 

El testimonio de Fredy Londoño M. un Colombiano que sucumbio bajo la influencia del demonio representado en el bajo mundo de las drogas y la ilegalidad,  un confeso pecador, esta conversión te llegará al alma, entenderás cómo nuestro Padre Eterno se vale de incontambles instrumentos para hacernos participes del camino de la redención, encontrarás como el poder está en la oración y lo más importante es que ese poder se ejerce por intermedio de nuestra Reina Madre, la Virgen María, junto al Santo Rosario... Por eso siempre en sus mensajes nuestra Reina Madre nos invita a orar y hacer el Santo Rosario...


















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