viernes, 3 de octubre de 2014

ORACIÓN PARA HOY 031014

ORACIÓN PARA LA FELICIDAD
Hoy seré feliz.Expulsaré de mi espiritu todo pensamiento triste. Me sentiré más alegre que nunca. 
No me lamentaré de nada. 
Hoy agradeceré a Dios la alegría y la felicidad que me regala.
Hoy trataré de ajustarme a la vida. Aceptaré al mundo como es y procuraré encajar en él. 
Si sucede algo que me desagrada, no me mortificaré ni me lamentaré, agradeceré que haya sucedido. Porque asi se puso a prueba mi voluntad de ser feliz. 
Hoy seré dueño de mis sentimientos, de mis nervios y de mis impulsos. Para triunfar tengo que tener dominio de mi mismo. Hoy trabajaré alegremente con entusiasmo y pasión, haré de mi trabajo…una diversión. 
Comprobaré que soy capaz de trabajar con alegria. Disfrutaré mis pequeños triunfos, no pensaré en los fracasos. Hoy seré amigable. 
No criticaré a nadie. Si comienzo a criticar a una persona, cambiaré la ctitica por elogios. Toda persona tiene sus defectos y sus virtudes. Olvidaré los defectos y concentraré mi atención en las virtudes. 
Hoy evitaré las discusiones desagradables. Hoy voy a eliminar dos plagas de mi vida : la prisa y la indecisión. Hoy viviré con calma, con paciencia; porque la prisa es el enemigo de una vida feliz y triunfante. 
No permitiré que la prisa me abrume. 
Hoy tendré confianza en mi mismo porque Dios está conmigo.Hoy haré frente a todos los problemas con decisión y valentía y no dejaré ninguno para mañana.Hoy no tendré miedo. Actuaré valientemente… el futuro me pertenece. 
Hoy tendré confianza en que Dios ayuda a los que luchan..y trabajan. 
Hoy no envidiaré a los que tienen mas dinero o más salud que yo .Contaré mis bienes y no mis males. 
Compararé mi vida con la de otros……que sufren más. Hoy trataré de resolver los problemas de hoy. El futuro se resuelve así mismo. El destino pertenece a los que luchan. 
Hoy tendré un programa que realizar. Si algo queda sin hacer, no me desesperaré, lo haré mañana. Hoy no pensaré en el pasado. 
No guardaré rencor a nadie, practicaré la ley del perdón. Asumiré mis responsabilidades y no echaré las culpas a otras personas de mis fracasos. 
Hoy comprobaré que Dios me ama y me premia con su amor. Hoy haré un bien a alguien. 
Buscaré a alguna persona para hacerlo sin que lo descubra, seré cortés y generoso. Al llegar la noche comprobaré que Dios me premió con un bien, con un día de plena felicidad. ¡Y mañana viviré otro día como hoy.!
 
 BUSCARE MI FELICIDAD EN LOS BRAZOS DE CRISTO JESÚS
 
 

EL CASO MARY DOE

UNA SENTENCIA BASADA EN UNA MENTIRA 
FALLECIÓ MARY DOE, QUIEN FUE CLAVE PARA LEGALIZAR EL ABORTO EN EE. UU. Y LUEGO EN EL MUNDO 
Su verdadero nombre era Sandra Cano y su caso (Doe vs Bolton al igual que el de Roe vs Wade) desataron la ola de mal que desde 1973 produjo 56 millones de abortos en el país y exportó el mal a todo el mundo.
Fuentes: Alfa y Omega, Life Site News

En 1970, Sandra Cano de 22 años, estaba embarazada de su cuarto hijo, después de haber perdido la custodia de sus dos hijos y dado en adopción el tercero. El aborto es ilegal en Georgia, el estado donde vivía Cano, excepto en circunstancias extremas, pero los abogados argumentaron que se debería permitir abortar. En una decisión tomada el mismo día en que Roe contra Wade, la Corte Suprema los EE.UU. estuvo de acuerdo.

Mientras que el más conocido caso Roe vs. Wade anuló todas las restricciones estatales sobre el aborto antes de la viabilidad, Doe vs Bolton extendió el derecho al aborto a los nueve meses de embarazo.

Sin embargo, Cano ha clamado desde entonces que todo el fundamento de Doe vs. Bolton era una mentira: que ella nunca realmente había querido ni solicitado el aborto y que fue engañada para firmar una declaración jurada sobre el aborto en el proceso de su divorcio de su marido y la búsqueda para recuperar la custodia de sus otros hijos.

En enero de 1970, Sandra visitó a un abogado para divorciarse de su marido y recuperar la custodia de sus tres hijos, que estaban en un hogar de acogida. En ese momento, estaba embarazada de nueve semanas del cuarto, y no tenía ni idea de que iba a ser utilizada para hacer posible la eliminación de 56 millones de niños.

Era “muy vulnerable”: pobre, y esperando a su cuarto hijo a los 22 años. “Pero el aborto nunca se me pasó por la cabeza”, declaró ante un Subcomité del Senado en 2005.

Su abogada, Margie Pitts, la engañó:
“Era una persona confiada y no leí los papeles que me puso delante -explicó, en 2003, en una declaración jurada-. Ni siquiera sospeché que los documentos tenían que ver con el aborto hasta que, una tarde, mi madre y mi abogado me dijeron que tenía la maleta hecha para ir al hospital, y que habían programado un aborto para el día siguiente”.

Sandra se enfadó tanto que huyó y salió de Georgia, el estado en el que vivía. No abortó. Sin embargo, el caso, con el pseudónimo de Mary Doe, siguió adelante ante los tribunales. El 23 de enero de 1973, el Tribunal Supremo terminó dictando sentencia sobre el caso, junto al mucho más famoso de Roe vs. Wade.

Por la misma mayoría -7 a favor, 2 en contra-, los magistrados eliminaron todas las restricciones al aborto. El caso de Sandra/Mary sirvió, en concreto, para permitir los abortos hasta el momento del parto amparándose en el riesgo para la salud materna y en el derecho a la privacidad.

En 2003, Cano inició procedimientos legales para tratar de anular el caso que lleva su nombre.

“Yo no era más que un símbolo en Doe vs Bolton con mi experiencia y circunstancias descontadas y tergiversadas”, escribió en una declaración jurada en el momento.

Pero mientras intentaba para que el caso se oyera de nuevo, esto no le ha impedido trabajar para anular el caso de otras maneras. Cano ha reiterado sistemáticamente que ella fue “fraudulentamente utilizada por el sistema judicial para implantar el aborto a Estados Unidos“.

“Nadie debería tener el derecho de matar a sus hijos. Ninguna madre debe querer hacerlo“, dijo, describiendo su caso como un “pacto con la muerte”.
 


EL LOBO DE GUBBIO



 

SAN FRANCISCO DE ASIS | ALIANZA DE AMOR

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En el tiempo en que San Francisco moraba en la ciudad de Gubbio, apareció en la comarca un grandísimo lobo, terrible y feroz, que no sólo devoraba los animales, sino también a los hombres; hasta el punto de que tenía aterrorizados a todos los habitantes, porque muchas veces se acercaba a la ciudad. Todos iban armados cuando salían de la ciudad, como si fueran a la guerra; y aun así, quien topaba con él estando solo no podía defenderse. Era tal el terror, que nadie se aventuraba a salir de la ciudad.
 
San Francisco, movido a compasión de la gente del pueblo, quiso salir a enfrentarse con el lobo, desatendiendo los consejos de los habitantes, que querían a todo trance disuadirle. Y, haciendo la señal de la cruz, salió fuera del pueblo con sus compañeros, puesta en Dios toda su confianza. Como los compañeros vacilaran en seguir adelante, San Francisco se encaminó resueltamente hacia el lugar donde estaba el lobo. Cuando he aquí que, a la vista de muchos de los habitantes, que habían seguido en gran número para ver este milagro, el lobo avanzó al encuentro de San Francisco con la boca abierta; acercándose a él, San Francisco le hizo la señal de la cruz, lo llamó a sí y le dijo:

— ¡Ven aquí, hermano lobo! Yo te mando, de parte de Cristo, que no hagas daño ni a mí ni a nadie.

¡Cosa admirable! Apenas trazó la cruz San Francisco, el terrible lobo cerró la boca, dejó de correr y, obedeciendo la orden, se acercó mansamente, como un cordero, y se echó a los pies de San Francisco. Entonces, San Francisco le habló en estos términos:

— Hermano lobo, tú estás haciendo daño en esta comarca, has causado grandísimos males maltratando y matando las criaturas de Dios sin su permiso; y no te has contentado con matar y devorar las bestias, sino que has tenido el atrevimiento de dar muerte y causar daño a los hombres, hechos a imagen de Dios. Por todo ello has merecido la horca como ladrón y homicida malvado. Toda la gente grita y murmura contra ti y toda la ciudad es enemiga tuya. Pero yo quiero, hermano lobo, hacer las paces entre ti y ellos, de manera que tú no les ofendas en adelante, y ellos te perdonen toda ofensa pasada, y dejen de perseguirte hombres y perros.

Ante estas palabras, el lobo, con el movimiento del cuerpo, de la cola y de las orejas y bajando la cabeza, manifestaba aceptar y querer cumplir lo que decía San Francisco. Díjole entonces San Francisco:

— Hermano lobo, puesto que estás de acuerdo en sellar y mantener esta paz, yo te prometo hacer que la gente de la ciudad te proporcione continuamente lo que necesitas mientras vivas, de modo que no pases ya hambre; porque sé muy bien que por hambre has hecho el mal que has hecho. Pero, una vez que yo te haya conseguido este favor, quiero, hermano lobo, que tú me prometas que no harás daño ya a ningún hombre del mundo y a ningún animal. ¿Me lo prometes?

El lobo, inclinando la cabeza, dio a entender claramente que lo prometía. San Francisco le dijo:

— Hermano lobo, quiero que me des fe de esta promesa, para que yo pueda fiarme de ti plenamente.

Tendióle San Francisco la mano para recibir la fe, y el lobo levantó la pata delantera y la puso mansamente sobre la mano de San Francisco, dándole la señal de fe que le pedía. Luego le dijo San Francisco:

— Hermano lobo, te mando, en nombre de Jesucristo, que vengas ahora conmigo sin temor alguno; vamos a concluir esta paz en el nombre de Dios.

El lobo, obediente, marchó con él como manso cordero, en medio del asombro de los habitantes. Corrió rápidamente la noticia por toda la ciudad; y todos, grandes y pequeños, hombres y mujeres, jóvenes y viejos, fueron acudiendo a la plaza para ver el lobo con San Francisco. Cuando todo el pueblo se hubo reunido, San Francisco se levantó y les predicó, diciéndoles, entre otras cosas, cómo Dios permite tales calamidades por causa de los pecados; y que es mucho más de temer el fuego del infierno, que ha de durar eternamente para los condenados, que no la ferocidad de un lobo, que sólo puede matar el cuerpo; y si la boca de un pequeño animal infunde tanto miedo y terror a tanta gente, cuánto más de temer no será la boca del infierno.

— Volveos, pues, a Dios, carísimos, y haced penitencia de vuestros pecados, y Dios os librará del lobo al presente y del fuego infernal en el futuro.

Terminado el sermón, dijo San Francisco:

— Escuchad, hermanos míos: el hermano lobo, que está aquí ante vosotros, me ha prometido y dado su fe de hacer paces con vosotros y de no dañaros en adelante en cosa alguna si vosotros os comprometéis a darle cada día lo que necesita. Yo salgo fiador por él de que cumplirá fielmente por su parte el acuerdo de paz.

Entonces, todo el pueblo, a una voz, prometió alimentarlo continuamente. Y San Francisco dijo al lobo delante de todos:

— Y tú, hermano lobo, ¿me prometes cumplir para con ellos el acuerdo de paz, es decir, que no harás daño ni a los hombres, ni a los animales, ni a criatura alguna? El lobo se arrodilló y bajó la cabeza, manifestando con gestos mansos del cuerpo, de la cola y de las orejas, en la forma que podía, su voluntad de cumplir todas las condiciones del acuerdo.

Añadió San Francisco:

— Hermano lobo, quiero que así como me has dado fe de esta promesa fuera de las puertas de la ciudad, vuelvas ahora a darme fe delante de todo el pueblo de que yo no quedaré engañado en la palabra que he dado en nombre tuyo. Entonces, el lobo, alzando la pata derecha, la puso en la mano de San Francisco. Este acto y los otros que se han referido produjeron tanta admiración y alegría en todo el pueblo, así por la devoción del Santo como por la novedad del milagro y por la paz con el lobo, que todos comenzaron a clamar al cielo, alabando y bendiciendo a Dios por haberles enviado a San Francisco, el cual, por sus méritos, los había librado de la boca de la bestia feroz.

El lobo siguió viviendo dos años en Gubbio; entraba mansamente en las casas de puerta en puerta, sin causar mal a nadie y sin recibirlo de ninguno. La gente lo alimentaba cortésmente, y, aunque iba así por la ciudad y por las casas, nunca le ladraban los perros. Por fin, al cabo de dos años, el hermano lobo murió de viejo; los habitantes lo sintieron mucho, ya que, al verlo andar tan manso por la ciudad, les traía a la memoria la virtud y la santidad de San Francisco. 

De Florecillas de San Francisco (capítulo XXI), siglo XIV, de autor anónimo.

 Benditos quienes poseen un corazón como el del Caballero de Asís

DEL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

María, Madre de Jesús y madre nuestra, nos señala hoy su Inmaculado Corazón, un corazón que arde de amor divino, que rodeado de rosas blancas nos muestra su pureza total y que atravesado por una espada nos invita a vivir el sendero de la alegría en el dolor…
“Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón; a quién la abrace le prometo la salvación y serán amadas de Dios estas almas, como flores puestas por Mí para adornar su trono”
Segunda aparición en Fátima, Nuestra Señora 13 de junio de 1917
“¡Queridos hijos! También hoy los exhorto a consagrarse a mi corazón y al corazón de mi Hijo Jesús. Solamente así serán cada día más míos y se incitarán los unos a los otros cada vez más a la santidad. Así el gozo reinará en sus corazones, y serán portadores de paz y de amor. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”
Mensajes en Medjugorje 25 de mayo de 2004



 BENDITO EL QUE CREE


¡QUÉ MISTERIO, EL DE LA LIBERTAD HUMANA! 031014

¡QUÉ RESPONSABILIDAD PARA MÍ!
Lc. 10,13-16
¿Alguna vez te has detenido a ver la obra que Dios ha hecho en tu vida? Estoy seguro que si miras hacia atrás y eres honesto contigo mismo, verás el paso de Dios por tu vida. Cada una de nuestras historias personales está marcada por la delicadeza y el amor de Dios.
Incluso en aquellos momentos que nos han parecido menos buenos. Si el hombre es honesto descubrirá en su vida el rastro amoroso de Dios. De este Dios que nos busca, que no se cansa de hacernos el bien, de un Dios que a pesar de nuestras infidelidades continúa manifestándose con amor. Jesús, hoy reprocha a las ciudades que no fueron capaces de descubrir todo lo que Dios había hecho por ellas; no fueron capaces de cambiar su vida, ni aun viendo la obra de Dios en ellas.
No permitas que esto pase en tu vida, Dios espera de ti un cambio, sobre todo, hacia él y hacia los que viven a tu alrededor. Valdría la pena reflexionar este fin de semana ¿Cómo he respondido a todo el amor que Dios ha derramado en mi vida?

Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro 


 «¿Hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás!»


jueves, 2 de octubre de 2014

LA PRESENCIA DE DIOS


¿QUIÉN ES MÁS GRANDE? 021014

¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?
Mt. 18,1-5;10
¿Qué tienen los niños que son los preferidos del Señor? Ingenuidad, sinceridad, transparencia, confianza, verdad. Un niño no anda con rodeos, con poses aprendidas y estudiadas. Un niño todo lo cree, acepta y toma con entusiasmo; por eso puede ser engañado y puede ser fácil presa del maligno y de los que torcidamente obran en su nombre.
En la mirada de un niño, en su corazón generoso, siempre dispuesto a compartir sin los prejuicios de los adultos, en su apertura y en su capacidad de asombro, podemos encontrar a nuestro Dios y reconocer cómo quiere Él que seamos, cómo quiere que nos comportemos, cómo quiere que andemos por este mundo.
En esta misma lectura el Señor nos recuerda por qué ha venido y cómo si nosotros queremos seguirle debemos adoptar su misma actitud. El viene por los despreciados, por los olvidados, por los perdidos. Es a ellos que viene a buscar. Es de ellos de quienes nos tenemos que ocupar. ¡Qué mensaje singular! Cuando nosotros siempre preferimos estar  y atender a los buenos, a los que nos hacen caso, a los dóciles. El Señor nos pide atender a los que se resisten, a los que se pierden. ¡Salir a buscarlo!
“…no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno solo de estos pequeños.” Por lo tanto, tampoco puede ni debe ser tolerado por ninguno de nosotros. Y ya sabemos entonces cual es nuestra misión, sobre todo cuando nos encontramos con alguien que parece descarriado. Tenemos un deber, si en verdad queremos hacer la voluntad de nuestro Padre. Y si no estamos dispuestos, entonces ya tenemos la medida de nuestra fe, de nuestro cristianismos, de nuestro amor por los demás. Es condicional, subjetivo y no está dispuesto al sacrificio, ni al rechazo, ni a aguantar desplantes, ni sacrificios…es un amor y una fe ligth, desnaturalizado, como tantas cosas en nuestro tiempo. Si la sal pierde su sabor, mejor tirarla, pues no sirve para nada.
-E.N.-

Señor, ayúdanos a no desfallecer cuando aquél que está perdido nos rechaza. Que sepamos encontrar los argumentos para llegar a su corazón, para hacerlo volver al Padre.
Danos tu sabiduría, tu luz y tu humildad para atraer a nuestros hermanos descarriados. No permitas que ninguno en nuestras manos se llegue a perder.



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