viernes, 17 de abril de 2015

ORACIÓN PARA HOY 170415

ORACIÓN POR LOS POLÍTICOS 
“Con Licencia Eclesiástica”-Arquidiócesis Primada de México. 2003

Jesucristo, Hijo de Dios omnipotente y eterno, Creador, Rey y Señor de la historia, Supremo Legislador, de quien emana y depende todo poder: nosotros, hombres y mujeres políticos católicos, sobre quienes recae la carga del servicio a la nación, imploramos la ayuda de Tu Espíritu para el ejercicio de la política como ciencia, arte y virtud, para edificar la justicia social y el bien común.

Danos, Señor, la gracia de testimoniar, como Tomás Moro, la inalienable dignidad de la conciencia, sin abandonar la constante fidelidad a la autoridad y a las instituciones, para que sepamos afirmar con nuestra vida y con nuestra muerte que el ser humano no se puede separar de Dios, ni la política de la moral. Danos fortaleza para animar con el espíritu del Evangelio el orden temporal, respetando su naturaleza y su legítima autonomía. Infunde en nuestros corazones la humildad necesaria para reconocernos siervos inútiles y el valor y la perseverancia necesarios para hacer todo como si todo dependiera de nosotros, abandonándonos en Ti porque todo depende de Ti.

Enséñanos, Señor, a ser congruentes, coherentes con nuestra vida para que sepamos promover la verdad moral objetiva e irrenunciable que implica: defender la vida humana y su dignidad desde la concepción hasta la muerte natural; tutelar a la familia fundada por un hombre y una mujer y protegerla en su unidad y estabilidad; reconocer la libertad de los padres en la educación de sus hijos; eliminar cualquier forma de esclavitud o discriminación de las personas; impulsar el derecho a la libertad religiosa; desarrollar una economía al servicio de la persona en un marco de justicia, solidaridad y subsidiariedad y trabajar incansablemente por la paz que es siempre “obra de la justicia y efecto de la caridad”.

Con el Papa Clemente XI, te pedimos, Señor, que nos enseñes a hacer Tu voluntad queriendo todo aquello que quieres Tú, precisamente porque lo quieres Tú, como Tú lo quieras y durante el tiempo que Tú lo quieras; que nos des Tu gracia para ser obedientes con nuestros superiores, comprensivos con nuestros colaboradores, solícitos con todas las personas y generosos con quienes se dicen nuestros enemigos; que nos ayudes a superar son austeridad el placer, con generosidad la avaricia, con amabilidad la ira y con fervor la tibieza; que sepamos tener prudencia al aconsejar, valor en los peligros, paciencia en las dificultades y sencillez en los éxitos. Muéstranos, te lo suplicamos, cómo hacer de la política un camino de santidad, para que nunca nos avergoncemos de Ti ante el mundo, para que Tú, Señor, no nos niegues delante del Padre.

Escúchanos, Señor, a fin de que nunca falte tu luz a nuestra mente, tu fuerza a nuestra voluntad y el calor de tu caridad a nuestro corazón, para que amemos en verdad a quienes servimos. Infúndenos un sentimiento vivo, actual y profundo de lo que es el orden social, pensado por Ti, fundado en el derecho natural; y haz que un día, justamente con aquellos a quienes tuvimos la misión de servir, podamos gozar de Ti bajo la mirada amorosa de Tu dulcísima Madre, María Santísima de Guadalupe, por toda la eternidad. 
Así sea. 


 EL POLÍTICO CRISTIANO DEBE DAR
TESTIMONIO DE SU FE
Y SER COHERENTE CON SUS PRINCIPIOS


LAS PALABRAS

PALABRAS SIN TECHO
P.P.S.

Las veo pasar a menudo,
siempre con gesto cansado,
nunca se detienen, nunca,
solo se las ve volando.

¿Por qué viajáis las palabras
arrastradas por el viento?
¿Por qué no paráis un rato
a descansar un momento?

“Ojalá pudiera, amigo”,
me responde con un gesto,
“pero no sé cómo hacerlo.
¿Casa segura? no tengo;
y, para mí, no hay posadas.

Además, no tengo tiempo,
pues, si el silencio me alcanza,
entonces, desaparezco”.
Morir de puro silencio
es un destino cruel
¿quién ayuda a las palabras,
que tanto bien nos hacéis?

Pues, si nadie se adelanta,
no os preocupéis, yo lo haré.

Tengo aquí un poco de ingenio
y os fabricaré un hotel
con las paredes de cuero
y los suelos, de papel.
Haré las camas con letras,
en ellas dormiréis bien,
pondré sábanas de tinta
para que no os destapéis.

Aquí no pasaréis hambre
que yo os haré de comer
platos de puntos y comas
que ayudarán a entender;
y, de beber, unas tildes
para las que tengan sed.

¡Venid y haced un descanso,
ya está listo vuestro hotel!
Como son algo miedosas
y no están acostumbradas,
al principio todas ellas
se quedan junto a la entrada.

Pero, según van llegando
las palabras más ancianas,
es tan grande su cansancio
que solo queda acostarlas.

Y, en sus camitas de letras,
por la tinta resguardadas
recuperan tal frescor
que ni recién pronunciadas.
“Aquí viviría mil años”,
dice la más veterana.
Este lugar es perfecto,
tiene que ser nuestro hogar.

 
Si hay que ponerle algún nombre
“Libro” se ha de llamar.


CONOCER A DIOS POR EL CAMINO DEL AMOR

EL SABÍA LO QUE IBA A HACER
Audio-Santoral: SAN ANICETO
Jn. 6,1-15

«Tomó entonces Jesús los panes y, después de dar gracias, los repartió entre los que estaban recostados y lo mismo los peces, todo lo que quisieron» (Jn 6,11). El agobio de los Apóstoles ante tanta gente hambrienta nos hace pensar en una multitud actual, no hambrienta, sino peor aún: alejada de Dios, con una “anorexia espiritual”, que impide participar de la Pascua y conocer a Jesús. No sabemos cómo llegar a tanta gente... Aletea en la lectura de hoy un mensaje de esperanza: no importa la falta de medios, sino los recursos sobrenaturales; no seamos “realistas”, sino “confiados” en Dios. Así, cuando Jesús pregunta a Felipe dónde podían comprar pan para todos, en realidad «se lo decía para probarle, porque Él sabía lo que iba a hacer» (Jn 6,5-6). El Señor espera que confiemos en Él.
Al contemplar esos “signos de los tiempos”, no queremos pasividad (pereza, languidez por falta de lucha...), sino esperanza: el Señor, para hacer el milagro, quiere la dedicación de los Apóstoles y la generosidad del joven que entrega unos panes y peces. Jesús aumenta nuestra fe, obediencia y audacia, aunque no veamos enseguida el fruto del trabajo, como el campesino no ve despuntar el tallo después de la siembra. «Fe, pues, sin permitir que nos domine el desaliento; sin pararnos en cálculos meramente humanos. Para superar los obstáculos, hay que empezar trabajando, metiéndonos de lleno en la tarea, de manera que el mismo esfuerzo nos lleve a abrir nuevas veredas» (San Josemaría), que aparecerán de modo insospechado.
No esperemos el momento ideal para poner lo que esté de nuestra parte: ¡cuanto antes!, pues Jesús nos espera para hacer el milagro. «Las dificultades que presenta el panorama mundial en este comienzo del nuevo milenio nos inducen a pensar que sólo una intervención de lo alto puede hacer esperar un futuro menos oscuro», escribió Juan Pablo II. Acompañemos, pues, con el Rosario a la Virgen, pues su intercesión se ha hecho notar en tantos momentos delicados por los que ha surcado la historia de la Humanidad.
Rev. D. Llucià POU i Sabater (Granada, España)


DIOS CON NOSOTROS


domingo, 5 de abril de 2015

VISTA AÉREA

«¡UNA FELIZ PASCUA!»
El arte de Darío Gambarin se labra con tractor y exige un avión para disfrutarlo, pero vale la pena.  
Fuente: Rome Reports


ORACIÓN PARA HOY 50415

DOMINGO DE RESURRECCIÓN
La Pascua de Jesús lo cambia todo: los hombres y las cosas, su vida, su historia... Nunca hubo cambio tan radical como el de la Resurrección de Jesús. Y es que la Resurrección es el triunfo de la vida sobre la muerte. La Pascua es, ante todo, la fiesta de la Vida.



En este Domingo gritamos alegres
¡Aleluya!
Dios abraza a la humanidad entera
desde la pasión inmensa que siente por nosotros. 

¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!
Todas nuestras manos vacías,
todas nuestras manos sucias,
todas nuestras manos cansadas,
todas nuestras manos llenas de cosas,
todas nuestras manos amenazantes,
todas nuestras manos...
por la Resurrección del Señor
quedan liberadas para abrazar con todas las fuerzas. 

¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya! 

Hoy la Iglesia se engalana con sus mejores ropajes,
inundada por tan inmensa Luz;
hoy los creyentes sentimos y celebramos
que la vida vence todas las sombras de muerte,
que la Resurrección es esperanza para todos. 

¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya! 

Hoy con Jesús, el Cristo, todos resucitamos,
todos renovamos nuestro compromiso
de apostar por la vida y por el optimismo;
por los buenos proyectos y por los más desfavorecidos;
por los más indiferentes y por la paz sin condiciones;
por el bien común, por la desapropiación que humaniza;
por la liberación de toda atadura
y por los hermanos antes que por nosotros mismos. 

Gritemos con nuestra vida que
¡El Señor ha Resucitado! ¡Aleluya!

 
¡Feliz Pascua de Resurrección! 



VENID Y VERÉIS

VIÓ Y CREYÓ
Audio-Santorla: SAN VICENTE FERRER
Jn. 20,1-9




«Cristo padece, muere y resucita para hacer morir en nosotros el pecado y comunicarnos su vida.»
Cristo al centro, n. 578




sábado, 4 de abril de 2015

ORACIÓN PARA HOY 40415

SÁBADO DE GLORIA

“Estaba la Madre dolorosa,
junto a la Cruz y lloraba
mientras el Hijo moría.

Su alma triste y amorosa,
traspasaba dolorosa
una espada de agonía.

¡Cuán triste y afligida
se vio la madre querida
de tantos tormentos llena!.

Cuando ante sí contemplaba
y con firmeza aceptaba
del Hijo amado la pena.

¿Y cuál hombre no llorara
si a la Virgen contemplara
sumergida en tal dolor?

¿Y quién no se entristeciera,
si así, Madre, te sintiera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo
vio en su tormento tan profundo
a Jesús la dulce Madre.

Vio morir a su Hijo amado,
-que rindió desamparado- ,
el espíritu al Padre.

Oh Madre, fuente de amor
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.

Que siempre, por Cristo amado
mi corazón abrazado,
más viva en él que conmigo.

Para que a amarle me anime
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y poder participar
de sus penas, mientras vivo.

Porque acompañar deseo
en la Cruz, donde le veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santa,
llore yo con fuerza tanta,
que el llanto, dulce me sea!.

Que su pasión y su muerte
haga mi alma mas fuerte,
y siempre sus penas vea.

Haz que su cruz me enamore;
que en ella viva y adore,
con un corazón propicio.

Su verdad en mi encienda
y contigo me defienda
en el día del gran Juicio.

Haz que Cristo con su muerte
sea mi esperanza fuerte
en el supremo vaivén.

Que mi cuerpo quede en calma
y con él vaya mi alma
a la eterna gloria.
Amén.”


 ALELUYA, ALELUYA, DIOS CON NOSOTROS