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    domingo 29 de enero de 2012

    ENSEÑAR CON AUTORIDAD


    Jesús el día de sábado como todo buen israelita, va a la sinagoga. Ahora, por tener 30 años, además de leer, podía comentar lo leído. Jesús habla y enseguida se da cuenta la gente que no explica como lo hacían los escribas y letrados. Se maravillan de su doctrina. Esta puede ser nuestra primera reflexión hoy: el asombro de la gente ante la predicación de Jesús. El asombro todavía no es la fe, pero puede ser el comienzo. Es importante asombrarse o suscitar el asombro ante la lectura del evangelio. Dice un autor: “Un cristianismo convencional es el producto de una generación que ha perdido la capacidad de asombrarse ante el Evangelio”. En realidad el evangelio pasa casi siempre “sin pena ni gloria”. La mayoría de la gente no conecta con el evangelio y por eso no se asombra. Quizá sea porque los que lo enseñan lo hacen al estilo de los escribas y letrados y no al estilo de Jesucristo.

    ¿Y cómo enseñaban los letrados? Pues lo hacían por oficio, repetían lo que ellos habían aprendido antes. Ellos predicaban sobre todo la letra de la ley, mas se olvidaban del espíritu. Jesús enseñaba con autoridad. Enseñar con autoridad no es lo mismo que enseñar autoritariamente. Era como una lámpara que da luz, pero no se impone. No mandaba caer fuego sobre los que no le escuchaban. Hablaba dando testimonio.  Lo manifestaba porque se notaba que creía profundamente en el mensaje que transmitía y que amaba a la gente y vivía los problemas de la gente. Sus palabras son sencillas, con un lenguaje que todos entienden, pero se nota la verdad y sinceridad. Y autoridad sobre todo porque sus obras correspondían a la verdad de sus palabras. Sus palabras brotaban de una experiencia profunda: su unión con el Padre. Este es el gran ejemplo que hoy nos enseña a todos, si queremos predicar la Palabra de Dios. Lo primero será empaparnos de esa palabra haciéndola vida en nosotros.

    El evangelio no nos dice aquí de qué hablaba Jesús. Hoy quiere testimoniar esta autoridad. Y destaca más esta autoridad por su palabra que por el mismo milagro que realiza reforzando más esa autoridad. Había un hombre poseído de un espíritu impuro. Esta palabra quiere significar algo opuesto a Dios que es el “santo”. Solía ser una enfermedad interna. En el evangelio de Marcos aparece con frecuencia esta lucha de Jesús contra las fuerzas del mal, simbolizadas en el demonio. Jesús ahora y en otras ocasiones manifiesta su divinidad venciendo a las fuerzas del mal. También los cristianos continuamos en esta lucha. El demonio se manifiesta hoy en ideas contrarias al Reino de Dios, como es el relativismo, el ateísmo, el afán de placer, de dominio y de riqueza. Podemos vencer cuanto más unidos estemos con Jesucristo.

    Aquel hombre empieza a gritar y Jesús le hace callar. Parece como que alaba a Jesús, pero de hecho está sembrando la confusión. Eso es lo que sigue haciendo el mal entre nosotros. La confusión era tener a Jesús públicamente por el Mesías. ¿Pero qué mesías? Para la gente el Mesías debía ser un guerrero y dominador. Jesús es el que nos enseña sobre todo el amor y Mesías es el que se pone al servicio de todos.

    En la primera lectura de hoy, en el libro del Deuteronomio o segunda ley, se habla del profeta que Dios va a suscitar. Eran tiempos en que había falsos profetas, que se llamaban portadores de la palabra de Dios, pero en realidad sólo llevaban palabras humanas: servían a intereses mundanos, a sistemas de opresión. El verdadero profeta no es principalmente porque anuncie algo, sino porque sus palabras y los hechos de su vida dan testimonio de la verdadera palabra de Dios. Esto es lo que veía la gente en las palabras de Jesús. Jesús con este milagro libera a aquel hombre no sólo de un mal físico, sino sobre todo de ideas que le esclavizan. Así predicaba la liberación de tantas normas y leyes externas, que no tenían un espíritu de amor, comenzando por la ley atenazante del sábado. Jesús quiere que colaboremos en liberar de la mentira, del odio y la ignorancia y de tantos males externos. Todo con la ayuda de Dios.

    P. Silverio Velasco (España)
     
     

    ESTE ES NUESTRO TRABAJO

    ESTE ES NUESTRO HEROE, NUESTRO MODELO Y POR QUIEN NUNCA BAJAREMOS LA CABEZA... GLORIA A DIOS PADRE...


    martes 24 de enero de 2012

    BENEDETTA BIANCHI PORRO

    "Universitaria, estudiante de medicina, paralítica, ciega, sorda, gozando la maravilla de que su alma estuviera "llena de gratitud y amor a Dios"


     "Io penso che cosa meravigliosa è la vita anche nei suoi aspetti più terribili; e la mia anima è piena di gratitudine e di amore verso Dio per questo." 
     

    "Creo que la cosa maravillosa es la vida, incluso en su forma más terrible, y mi alma está llena de gratitud y el amor de Dios por esto.


    Benedetta Bianchi Porro nació en el pueblo de Dovadola (Forlì) el 8 de agosto de 1936. En 1951 se trasladó con su familia a Sirmione en el lago de Garda. Fue en este momento que los primeros síntomas de una enfermedad grave comenzaron a aparecer con la sordera y atrofia de las piernas. A la edad de 17 años se matriculó en la facultad de medicina de la Universidad de Milán.

    Este fue el comienzo de su calvario. Largas estancias en el hospital, las consultas interminables, las operaciones, el sufrimiento, la incapacidad cada vez mayor y la humillación no podía hacerla renunciar a su sueño de ser médico. Ella escribió en su diario: "Siempre he soñado con ser médico. Yo quiero vivir, luchar, sacrificarme para las personas en todas partes"

    Inexorablemente asediado por la enfermedad se vio obligada a dejar la universidad cuando ella acababa de llegar a su último examen. Sordos, totalmente paralizado, privado de sus sentidos físicos, continuó, después de una operación final, para convertirse en ciegos también. Su única vínculos restantes con el mundo fuera un hilo de voz y una mano con alguna sensibilidad restante que fue utilizado para comunicarse con ella en un alfabeto de los sordomudos.

    Benedetta dio testimonio supremo con el Cristo sufriente y resucitado. Crucificado a sí misma, cantó las maravillas de la vida, ella se olvidó de otras personas, ella hizo el desierto de su vida con la flor de la amistad no tiene precio, ella vivió su sufrimiento como un misterio de amor y una fuente de la gracia.


    Otoño de 1953. Después de haber cursado el tercer año del Instituto, se matricula en la Universidad de Milán. Tiene 17 años. Su padre le sugiere la idea de licenciarse en Física, y Benedetta, para complacerlo, se inscribe en esta Facultad. Pero pronto se convence de que no está hecha para este género de estudios, y pasa a Medicina: "He emprendido el nuevo estudio con ardor. Siempre había soñado en ser médico. Quiero vivir, luchar, sacrificarme por todos los hombres". Pero su sordera es casi total. Se ve obligada a hacerse acompañar a la Universidad por su amiga Ana, para que la avise cuando el profesor la llame. Tiene que apoyarse en un bastón a causa de una oculta dificultad motriz. Son enormes los obstáculos que ha de vencer, pero está decidida a resistir con todas sus fuerzas para salir airosa de la empresa. "Me bastaría llegar a ejercer, incluso como el último de los médicos".


    En 1955 hace el examen global del primer bienio. El profesor le pregunta. Benedetta le pide amablemente que le repita la pregunta por escrito porque está afectada del oído. Pero el profesor tira violentamente el programa de estudios contra la puerta mientras grita: "¡nunca se ha visto un médico sordo!". Benedetta se levanta en silencio, recoge el programa y, acercándose al profesor, le dice en tono mesurado: "Perdone, profesor, no quise ofenderle". Cuando su madre le pregunte por el resultado del examen, responderá: "El profesor ha sido bueno; no me ha deshecho el programa". Gracias a la intervención del rector, puede volver a presentarse a examen, y el resultado es positivo. Le conceden permiso provisionalmente para proseguir los estudios.

    HACE SOLA SU DIAGNÓSTICO


    Navidad de 1956. Aparecen los primeros síntomas de una dolencia cuya manifestación es evidentemente la sordera. Después de numerosas consultas que resultan del todo inútiles, Benedetta descubre por sí misma el terrible mal que la aqueja: enfermedad de Recklinghausen o neurofibromatosis difusa.


    En junio de 1957 la operan por primera vez en la cabeza. Se la rasuran: "Mientras me rasuraban, me sentía como un cordero al que trasquilaban la lana, y pedía al Señor que me hiciera fuerte y pequeña. Mamá, el Señor quiere de nosotros cosas grandes. He sufrido mucho y he pedido al Señor ser una ovejita en sus manos".


    Escribe a su amiga María Gracia: "Como consecuencia de la intervención, se me ha paralizado la mitad de la cara... Entre tanto, a la espera de tiempos mejores (pero, ¿es que llegarán estos tiempos?), me veo obligada a interrumpir mis estudios. Sabe el cielo lo que esto me cuesta. Pero paciencia: lo importante es no perder la calma".


    Tanta era su fuerza de voluntad que, en otoño del año siguiente consigue pasar felizmente los exámenes de patología médica y patología quirúrgica. Sin embargo, sabe muy bien su propio pronóstico, y al regresar de un examen, confía a su madre: "Sí, mamá, también éste ha resultado bien, pero ¿de qué sirve? ¡Dentro de poco...

    CRECEN LOS MALES Y LA ALEGRÍA DE VIVIR

    En agosto de 1959 es operada de la columna vertebral. Desde este momento permanecerá totalmente paralítica en las articulaciones inferiores, sujeta primero a una poltrona y después al lecho, por espacio de más de cuatro años. Poco a poco pierde el gusto, el tacto, el olfato... Confía a María Gracia: "Tengo muchas tentaciones. Pide tú por mí. Si digo cosas a la buena, pide al Señor que me haga callar. Me encuentro a veces derrotada bajo el peso de una abrumadora cruz. Entonces le invoco con amor, postrada a sus pies, y Él me hace reposar dulcemente la cabeza en su regazo. ¿Entiendes, María Gracia? ¿Conoces tú la dulzura de estos momentos?".

     "Mientras la mamá de Benedetta obtiene esta foto le dice: "¡No te pongas así, pareces ciega!".   Benedetta responde "No se es nunca ciego cuando se mira al cielo."

    Además de María Gracia, muchos otros amigos recalan en su habitación de enferma, que se convierte en un auténtico "crucero de vidas". Paula nos da el siguiente testimonio de aquellas visitas: "Si iba a visitarla acompañada, su lecho no era ya un lecho. Benedetta nos hacía olvidar que nos hallábamos ante una persona incurablemente enferma. Todo el día, por turno, nos comunicábamos con ella. Reíamos, cantábamos juntos, rezábamos Nona y Vísperas".


    Las cartas que fatigosamente escribe Benedetta están transidas de sed y hambre de Dios y de alegría por el don de la vida: "Es verdad que la vida en sí y por sí se me antoja un milagro, y desearía poder elevar un himno a Dios que me la dio... Algunas veces me pregunto si no seré yo una de aquellas a quienes mucho se le dio y mucho se le exigirá".


    Además de María Gracia, muchos otros amigos recalan en su habitación de enferma, que se convierte en un auténtico "crucero de vidas". Paula nos da el siguiente testimonio de aquellas visitas: "Si iba a visitarla acompañada, su lecho no era ya un lecho. Benedetta nos hacía olvidar que nos hallábamos ante una persona incurablemente enferma. Todo el día, por turno, nos comunicábamos con ella. Reíamos, cantábamos juntos, rezábamos Nona y Vísperas".
    Las cartas que fatigosamente escribe Benedetta están transidas de sed y hambre de Dios y de alegría por el don de la vida: "Es verdad que la vida en sí y por sí se me antoja un milagro, y desearía poder elevar un himno a Dios que me la dio... Algunas veces me pregunto si no seré yo una de aquellas a quienes mucho se le dio y mucho se le exigirá".


    PEREGRINA A LOURDES


    En mayo de 1962 va por primera vez a Lourdes en el tren hospital de la UNITALSI. Es grande su abandono en manos de Dios, por más que abrigue un proyecto: "Deseo curarme para hacerme religiosa. He hecho voto de ello". Al regreso escribe: "He ido a pedir la curación, pero los criterios de Dios superan los nuestros; Dios lo hace todo para nuestro bien". A su lado, en la Gruta, yace en la camilla una señora joven, paralítica, María, que se desespera y llora. Benedetta la consuela, le toma la mano que estrecha entre las suyas como en una plegaria común: "La Virgencita está ahí, la Virgen te mira, María. Dile a la Virgencita que te ayude". Y Benedetta se recoge en profundo silencio. Al poco rato, María deja la camilla y camina. Al regresar, Benedetta escribe: "En nuestra peregrinación hemos tenido una curación milagrosa. ¡Qué emoción y qué gozo! La misericordia de Dios no tiene fronteras".

    CAMINO HACIA LA PASCUA
     

    En octubre de 1962 va perdiendo casi todos los dientes. Pocos meses después, en febrero de 1963, de nuevo es sometida a un reconocimiento en la clínica "Ciudad de Milán", donde el miércoles de Ceniza sufre la última operación. Comienza de veras para ella la última etapa, larga y fecundísima, del camino hacia la Pascua. A la operación sigue una noche de sufrimientos tremendos: "Me encuentro en el Huerto de los Olivos. ¡Qué fatiga, Dios mío! Me quiero dar con alegría."


    A la mañana siguiente se celebra la Santa Misa en su cuarto a la que asisten algunas amigas. A una de ellas, Electra, que hace tiempo conoce a su familia, le dice al oído: "Dile a mamá que desde hace 5 horas he perdido la vista, y que no sepa el profesor que su trabajo ha sido inútil ". 


    Llegado el verano es llevada a Lourdes en su segunda y última peregrinación. "Voy a recibir fuerza de la Madre celestial, porque no consigo habituarme cualqisiera a vivir feliz en la noche, en espera de una luz más viva y más cálida que la del sol." Para ella, el milagro de Lourdes es el descubrimiento de su auténtica vocación a la cruz: "Me he percatado más que nunca de la riqueza de mi estado, y ninguna otra cosa deseo sino conservarlo. Este año mi milagro de Lourdes ha sido este para mí."

    ESCUCHABA Y HABLABA CON UNA MANO
     
    Sorda y ciega, intentaba comunicarse con el alfabeto Braille que conocía, pasando los dedos de su mano, única que había quedado con sensibilidad, a formar las letras convencionales. Pero todavía no estaba habituada a este ejercicio de heroica paciencia. Poco a poco se le fue haciendo familiar. No le quedaba más que un hilito de voz apenas perceptible. Con la mano sensible y los signos Braille escuchaba y respondía, con palabras que son joyas de espiritualidad, grabadas de dolor y de alegría, nuevo misterio pascual al que el Esposo la quiso asociar tan profundamente.


    En los años 1961 y 1962, para obedecer a un sacerdote, todavía pudo escribir en una agenda con su pobre mano e inmenso cansancio, unos pensamientos o meditaciones brevísimas que terminan con este pensamiento final: "La fe hace prodigios". El prodigio más grande de todos es el amor. Aniquilada en todas las fibras de su propio cuerpo, Benedetta sabe y vive por experiencia que nadie tiene un amor mayor que el que da su vida por los amigos. Sus jornadas, nos dice, "no son fáciles, son duras pero dulces porque Jesús está conmigo, con mi padecer, y me da suavidad en la soledad y luz en la oscurídad. Él me sonríe y acepta mi cooperación con Él".


    "Cooperación, total abandono a la voluntad del Padre, olvido de sí mismo para habitar Él en nosotros". Así definió ella la caridad en uno de sus pensamientos conservados en la agenda. Y así la practicaba: "Mi deber no es sólo y no debe ser sólo examinarme , sino amar el sufrimiento de todos los que se acercan a mi cama y me dan o me piden la ayuda de una oración".


    Sor Dominica, la religiosa que estuvo a su lado en la clínica en aquellas largas horas que siguieron a su imprevista ceguedad después de la última operación quirúrgica, nos da este testimonio: "No encontré otra persona que supiese soportar tantos sufrimientos como Benedetta. Hasta su cuarto de dolor estaba siempre radiante de alegría. Cualquiera que entraba a visitarla encontraba en ella luz y calor; confortaba serenamente, invitaba a todos al bien. Acercándose a ella, se percibía algo divino. Su cabecera era meta de muchos visitantes, sobre todo estudiantes que le pedían consejo".

    ¿UN ANOCHECER O UN AMANECER?
     
    Nos dice Benedetta: "Los días van pasando en espera de Aquél a quien amo en el aire, en el sol que ya no veo pero que siento en su calor cuando entra a calentarme las manos, en la lluvia que desciende del cielo para lavar la tierra".


    El jueves 23 de enero de 1964, el calendario señalaba los desposorios de la Virgen. Aquella mañana Benedetta pide a su mamá que le lea el acto de ofrecimiento al Amor Misericordioso escrito por santa Teresita del Niño Jesús, de la que ha querido y llegado a ser fiel discípula. De pronto, un pajarito se posa en el saliente de la ventana. La mamá transmite el hecho a Benedetta quien, aunque su voz se había convertido en un penoso balbuceo, se pone a cantar la vieja canción: "Golondrina peregrina", con voz límpida y nueva que asombra a los presentes. Con su trinar festivo, el pájaro va a ponerse sobre un rosal del jardín en el que, a pesar del rigor del invierno, florece una rosa blanca. Al comunicárselo su mamá, Benedetta contesta: "¡Oh mamá, qué noticia me das: ésta es una señal muy dulce!". Y poco después la señal se cumple en la realidad: ella florece en el cielo.

    En poco tiempo la vida de Benedetta y sus pensamientos se han divulgado por el mundo. Parece que su misión es la de devolver el gusto de la vida a quien lo ha perdido, la de infundir esperanza a quien está desesperado. Sus restos mortales descansan en la abadía de Dovádola, en su país natal, a pocos kilómetros de Forli. Allí afluye una multitud de peregrinos de todas partes. En 1975 fue introducida su causa de beatificación.

    REFLEXIONES
    • "La caridad es habitar en los otros"
    • "La humildad es la más escondida de las virtudes: la más perfumada. María es la Madre de toda humildad."
    • "Debemos olvidarnos absolutamente de nosotros mismos para compartir el dolor de los demás. Así se obtiene la paz aquí en la tierra."
    • "Vivir dejando que sólamente Él sepa y conozca el sentido de nuestra vida."
    • "En la tristeza de la sordera y en mi más oscura soledad, busqué afanosamente permanecer serena, para hacer florecer mi dolor e intento con humilde voluntad llegar a ser como Él quiere: pequeña, pequeña como me siento sinceramente cuando veo su infinita grandeza en la oscura noche de mis días más fatigosos."
    • "En mi calvario no me desespero. Sé que al final del camino Jesús me aguarda. Por eso estoy serena: porque mis días transcurren esperándolo a Él. A quien amo en el aire, en el sol que ya no veo, pero que igualmente siento cuando entra a través de la ventana a calentarme las manos."
    • "Pienso que, aún en los momentos más terribles, la vida es maravillosa; por eso mi alma está llena de gratitud y amor."

    IR A ALIANZA DE AMOR 







      EL NUDO DE AMOR



      En una junta de padres de familia de cierta escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos. También pedía que se hicieran presentes el máximo de tiempo posible. Ella entendía que, aunque la mayoría de los padres y madres de aquella comunidad fueran trabajadores, deberían encontrar un poco de tiempo para dedicar y entender a los niños.
       
      Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, en forma humilde, que él no tenia tiempo de hablar con su hijo durante la semana. Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo. Cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya no estaba despierto. Explicó, además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.

      Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba redimirse yendo a besarlo todas las noches cuando llegaba a su casa y, para que su hijo supiera de su presencia, él hacía un nudo en la punta de la sabana que lo cubría. Eso sucedía religiosamente todas las noches cuando iba a besarlo. Cuando el hijo despertaba y veía el nudo, sabía, a través de él, que su papá había estado allí y lo había besado. El nudo era el medio de comunicación entre ellos.

      La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando constató que el hijo de ese padre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

      El hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse entre sí. Aquel padre encontró su forma, que era simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía, a través del nudo afectivo, lo que su papá le estaba diciendo.

      Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que nos olvidamos de lo principal, que es la comunicación a través del sentimiento.

      Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban, para aquel hijo, muchísimo más que regalos o disculpas vacías. Es válido que nos preocupemos por las personas, pero es más importante que ellas lo sepan, que puedan sentirlo.

      Para que exista la comunicación es necesario que las personas "escuchen" el lenguaje de nuestro corazón, pues, en materia de afecto, los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras. Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el raspón en la rodilla, el miedo a la oscuridad.

      Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben registrar un gesto de amor. Aunque ese gesto sea solamente un nudo.



      lunes 23 de enero de 2012

      TRABAJAR PARA VIVIR O VIVIR PARA TRABAJAR

      Trabajar para vivir o Vivir para trabajar
       Fuentes: El Univesal, Workaholics-Anonynous 

      Dicen por ahí que lo ideal es trabajar para vivir y no vivir para trabajar, haciendo alusión a la conveniencia de no dejarse esclavizar por él. A través del trabajo el hombre se enriquece y se autorrealiza. Sin embargo, por diversos factores, el trabajo puede llegar a convertirse en una adicción. ¿En qué consiste este peligro?

      El trabajo constituye una de las principales actividades de la vida humana si se considera desde la cantidad de tiempo y esfuerzo que se le dedica. En palabras de Aquilino Polaino-Lorente, “es a través del trabajo que el hombre se perfecciona pues desarrolla e incrementa en sí los valores que le hacen más o menos valioso: simultáneamente que realiza la actividad a la que se entrega, él mismo se autorrealiza en ella.” Y añade: “Las consecuencias generadas por esa actividad reobran sobre su autor, contribuyendo a configurar y moldear su personalidad. Precisamente por esto, no es indiferente el modo en que el hombre realiza su trabajo.”

      ¿En qué consiste la adicción al trabajo?

      No es lo mismo esforzarse por hacer bien el trabajo, ser eficiente y afrontar con responsabilidad las funciones laborales, que ser un adicto al trabajo; conviene diferenciar entre los comportamientos que son patológicos y los que no lo son. 

      Como en todo tipo de adicción existe una relación de dependencia, en este caso al trabajo, hasta convertirse en una situación perjudicial que termina por afectar la vida familiar y social, incluso puede producir deterioro físico, mental y emocional de quien la padece. 

      El término “Workaholic” proviene de Norteamérica, surge en los años 70 de la unión de las palabras “trabajo” (work) y “alcoholismo” (alcoholism). Introduce los rasgos característicos del comportamiento alcohólico al ámbito del trabajo y del mundo laboral.

      En los últimos años este concepto ha sido el foco de diversas publicaciones. Por lo general, las definiciones de los estudiosos en el tema, explican que el adicto al trabajo se caracteriza por una excesiva dedicación laboral como único objetivo vital, por su desinterés por todo lo que no sea su trabajo y por su incapacidad para dejar de trabajar.

      “Estos adictos poseen un abanico motivacional sólo reducido al trabajo, y esto constituye un empobrecimiento biográfico y personal, además de un atentado a sus deberes familiares y sociales.” Explica Lorente. 

      El perfil del adicto al trabajo

      Siguiendo a los especialistas, algunas de las manifestaciones más frecuentes son:
      • Pensar en el trabajo cuando no se está trabajando.
      • No tomar vacaciones.
      • Ansiedad e inseguridad ante responsabilidades laborales.
      • Compromiso excesivo y compulsivo con la actividad profesional.
      • Para las mujeres: aumento de poder dentro del matrimonio; renuncia a procrear para resolver el conflicto entre las demandas de maternidad y logros profesionales; multiplicación del trabajo total realizado como consecuencia de no poder eliminar sus responsabilidades en el hogar y en la educación de sus hijos…
      • Personalidades obsesivas que controlan su ambiente y evitan situaciones novedosas, lo que contribuye a disminuir su inseguridad personal.
      • Imposibilidad de abandonar, al final de la jornada, un trabajo inacabado.
      • Incapacidad de negarse ante nuevas propuestas laborales.
      • No disponer de un sistema de prioridades estables.
      • Ser acusado por sus familiares de que muestra más interés por el trabajo que por ellos.
      • Ser competitivo en cualquier actividad, incluso cuando practica deportes en familia.
      • Impaciencia.
      • Sentido de culpa cuando no se trabaja.
      • Sus "entretenimientos" tienen que ver con su profesión.
      • Esperar que todos trabajen como él.
      • Dificultad para implicarse en las actividades de los otros.
      • Experimentar placer cuando relata lo mucho y lo duro que trabaja.
      En busca del balance armónico

      La adicción al trabajo podría entenderse como consecuencia del cambio social experimentado en la forma de valorar el trabajo, cada vez más asociado a elementos como poder, estatus social, éxito y “felicidad”, que hacen de la actividad laboral el centro de la vida de muchas personas. 

      Resulta necesario entonces esclarecer dos tipos de balance: trabajo-familia y trabajo-ocio. Si el resultado en estos dos balances es disarmónico, se concluye que existe una adicción al trabajo. La regla de oro en este planteamiento está enfocada a buscar el sano y necesario equilibrio, pues sin duda existe la fórmula para desarrollarse en los diversos ámbitos de la vida sin tener que sacrificar ninguno de ellos.

      ¿Podría ser usted un workholic?

      La lista de preguntas que se presenta a continuación fue formulada por “Workaholics Anonymus”, utilizada para determinar si una persona está cayendo en las redes de la adicción al trabajo. 

      1.
      ¿Se siente más entusiasmado por su trabajo que por su familia o por alguna cosa más?
      2.
      ¿Siempre cobra sus honorarios por el trabajo que hace?
      3.
      ¿Se lleva trabajo a la cama? ¿Trabaja los fines de semana? ¿Trabaja en sus vacaciones?
      4.
      ¿Es su trabajo lo que más le gusta hacer y de lo que más le gusta hablar?
      5.
      ¿Trabaja más de 40 horas a la semana?
      6.
      ¿Convierte sus hobbies en actividades que le generen dinero?
      7.
      ¿Considera que los resultados de sus esfuerzos laborales son sólo responsabilidad suya?
      8.
      ¿Ha dejado a su familia o a sus amigos esperando por asuntos laborales?
      9.
      ¿Toma trabajo extra porque le preocupa que no sea hecho?
      10.
      ¿Tiende a subestimar el tiempo que pueden tomarle los proyecto asignados y luego debe apurarse para poder completarlos en la fecha estimada?
      11.
      Si usted ama lo que hace, ¿cree que está bien dedicarle muchas horas a la actividad laboral?
      12.
      ¿Es impaciente con la gente que tiene otras prioridades que no sean laborales?
      13.
      ¿Siente preocupación cuando no trabaja fuertemente, porque esto podría significar perder el trabajo o cometer errores?
      14.
      ¿Es el futuro una constante preocupación, aun cuando todo marcha bien?
      15.
      ¿Considera que la energía y la competitividad están incluidas en el desempeño?
      16.
      Si está trabajando, ¿le disgusta que las personas lo interrumpan para dedicarse a otra actividad?
      17.
      ¿El tiempo que le dedica al trabajo afecta las relaciones que tiene con su familia u otras personas?
      18.
      ¿Piensa en su trabajo mientras maneja, está preparándose para dormir o cuando otros están hablando?
      19.
      ¿Por lo general trabaja durante las comidas?
      20.
      ¿Considera que ganar más dinero resolvería los problemas que tiene en su vida? 

      En caso de haber respondido tres o más respuestas afirmativas, se podría tratar de un caso de workaholism, claro está que la última palabra la dará un profesional en el tema, quien realizará un diagnóstico completo y veraz.




      EL CASTIGO DEL TONTO


      Una vez, un hombre atrapó un pájaro, y el ave le dijo:“Cómo tu prisionero, no te soy de utilidad alguna, déjame en libertad y te daré tres valiosos consejos que te convertirán en sabio”.

      El pájaro prometió dar el primer consejo estando aún en la mano del hombre, el segundo cuando alcanzara una rama y el tercero al llegar a la cima de una montaña. El hombre aceptó y pidió el primer consejo.

      El pájaro dijo: “Si pierdes algo, aunque lo valores mucho, no te lamentes” y luego voló hacia una rama.

      El hombre pidió el segundo consejo y el pájaro dijo: “Nunca creas algo que contradiga la razón, sin tener pruebas”.  Y voló a la cima de una montaña. 

      Desde ese lugar dijo:“Oh, ¡cuán desafortunado eres! ¡Dentro de mí hay dos enormes joyas; con sólo matarme hubiesen sido tuyas!
      El hombre se angustió terriblemente y exclamó: “Bueno, al menos todavía me debes el tercer consejo”.

      Pero el pájaro replicó: “¿Cómo te atreves a pedir más consejos sin haber meditado acerca de los dos primeros?  Yo te dije que no te preocuparas por lo que se ha perdido, y que no creyeras algo contrario a la razón.

      Pero ahora tú estás haciendo ambas cosas: te afliges por haber perdido lo que nunca tuviste y tampoco te das cuenta de que mi cuerpo pequeño no puede albergar dos enormes joyas.

      ¡Eres un tonto y no te mereces el tercer consejo!” 


      LA TIENDA DE LA VERDAD


      Tienda de la verdad
      Jorge Bucay


       El hombre caminaba paseando por aquellas pequeñas callecitas de la ciudad provinciana. Tenía tiempo y entonces se detenía algunos instantes en cada vidriera, en cada negocio, en cada plaza. Al dar vuelta una esquina se encontró de pronto frente a un modesto local cuya marquesina estaba en blanco, intrigado se acercó a la vidriera y arrimó la cara al cristal para poder mirar dentro del oscuro escaparate...en el interior, solamente se veía un atril que sostenía un cartelito escrito a mano que anunciaba: "TIENDA DE LA VERDAD".

      El hombre estaba sorprendido. Pensó era un nombre de fantasía, pero no pudo imaginar qué vendían. Entró. Se acercó a la señorita que estaba en el primer mostrador y preguntó:
      - Perdón , ¿ésta es la tienda de la verdad?

      - Si, señor,¿ qué tipo de verdad anda buscando: Verdad parcial, verdad relativa, verdad estadística, verdad completa?

      Así que aquí vendían verdad. Nunca se había imaginado que esto era posible, llegar a un lugar y llevarse la verdad, era maravilloso.
      -Verdad completa- contestó el hombre sin dudarlo.

      " Estoy tan cansado de mentiras y falsificaciones ", pensó, " no quiero más generalizaciones ni justificaciones, engaños ni defraudaciones".

      -¡Verdad plena!- ratificó.

      Bien , señor, sígame.

      La señorita acompañó al cliente a otro sector y señalando a un vendedor de rostro muy adusto, le dijo:
      - El señor lo va a atender.

      El vendedor  se acercó y espero que el hombre hablara.

      - Vengo a comprar la verdad completa.

      - Ahá, perdón,¿ el señor sabe el precio?

      -No , ¿cuál es? - contestó rutinariamente. En realidad , él sabia que estaba dispuesto a pagar lo que fuera por toda la verdad.

      - Si usted se la lleva-  Dijo el vendedor- el precio es que nunca más podrá estar en paz.

      Un frío corrió por la espalda del hombre, nunca se había imaginado que el precio fuera tan grande.

      - Gra..gracias, disculpe...- balbuceó.

      Se dio vuelta y salió del negocio mirando el piso.

      Se sintió un poco triste al darse cuenta de que todavía no estaba preparado para la verdad absoluta, de que todavía necesitaba algunas mentiras donde encontrar descanso, algunos mitos e idealizaciones en los cuales refugiarse, algunas justificaciones para no tener que enfrentarse consigo mismo.

      " Quizás más adelante" , pensó...

      No necesariamente lo que para mi es beneficioso , lo es también para otro. Puede suceder y es justo que así sea que alguien crea que el precio de cierto beneficio sea demasiado costoso. Es válido que cada uno decida qué precio quiere pagar a cambio de lo que recibe, y es lógico que cada uno elija el momento para recibir lo que el mundo le ofrece, sea la verdad o cualquier otro " beneficio".