martes, 28 de julio de 2015

MISTERIOSO LÍQUIDO

UN CRISTO EN MEDJUGORJE EMANA 
UN LÍQUIDO MISTERIOSO
La estatua de bronce de Jesucristo, que fue colocada en 1998 en Medjugorje, comenzó a gotear líquido de una de sus piernas en el 2001, y de la otra pierna lo comenzó a hacer en el 2012, pero siempre en forma intermitente.
La estatua es una réplica de la escultura de plata de 277 centímetros llamada “La Resurrección”, obra de Andrej Ajdic y presentada al Papa Juan Pablo II con motivo de su visita a Eslovenia en 1996. Fue colocada en Medjugorje en 1998.
Fuentes: korazym.org, medjugorjeday.tv, medjugorjeusa.org


Por razones de seguridad la estatua está llena hasta la cintura de hormigón armado. El escrito en la tela que se enrolla alrededor de la cintura, es tomado del Salmo 138: “Resurrexi et adhuc sum tecum”.

Al lado de la estatua hay un espacio para el Via Crucis. Los peregrinos que no pueden escalar el Monte Kricevac se reúnen aquí para rezar en comunión espiritual con los que suben la montaña de la Cruz, tanto de día como de noche.

El Kricevac es la montaña más alta de Medjugorje y el 15 de marzo de 1933, en recuerdo del 1900 aniversario de la muerte de Jesús, los parroquianos construyeron una cruz de hormigón reforzado de 8,5 metros de altura. Y han escrito:
“A Jesucristo, Redentor del hombre, como un signo de nuestra fe, nuestro amor y nuestra esperanza, y en memoria del 1900 aniversario de la pasión de Jesús.”

En la intersección de los brazos de la cruz está inserta una reliquia de la cruz de Jesús, que se recibió para la ocasión de Roma.

 

Según los videntes, en el mensaje del 30 de agosto de 1984, la Virgen dijo: “La cruz era parte del plan de Dios cuando se construyó”.






DIOS CONTIGO





SANTA MISA PARA HOY 280715

EL CORAZÓN Y LA LLAVE 
DE TODOS LOS BIENES
Martes 28 de julio de 2015, 17ª semana T.O. -B-
Desde la parroquia Santa María Alocoque de Guadalajara, México
Preside: Mons. Oscar Sánchez Barba




DIOS CONTIGO 

ORACIÓN PARA HOY 280715

LOS 7 DOLORES DE MARÍA
Para peticiones difíciles


Padre Eterno,
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
misericordia:
señaladnos con la Sangre del Cordero Inmaculado,
Cristo Jesús,
como señalasteis al pueblo de Israel
para librarle de la muerte.

Y Vos, Madre de misericordia María Santísima,
rogad a Dios por nosotros,
aplacadle y alcanzadnos la gracia que pedimos:

(pedir con mucha fe lo que se desea conseguir)

Gloria al Padre…

   Padre Eterno:
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
misericordia:
salvadnos del naufragio del mundo,
como salvasteis a Noé del Diluvio Universal.

Y Vos, Arca de Salud, María Santísima,
rogad a Dios por nosotros,
aplacadle y alcanzadnos la gracia que pedimos:

(repetir, con gran esperanza lo que se quiere obtener).

Gloria al Padre…

Padre Eterno,
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
 misericordia:
libradnos de los azotes que merecemos,
como librasteis a Lot del incendio de Sodoma.

Y Vos, Abogada nuestra,
rogad a Dios por nosotros,
aplacadle y alcanzadnos la gracia que pedimos:

(hacer la petición nuevamente con mucha fe).

Gloria al Padre...

Padre Eterno,
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
misericordia:
consoladnos en las presentes necesidades y tribulaciones,
como consolasteis a Job, Ana y Tobías en sus aflicciones.

Y Vos Consoladora de los afligidos,
María Santísima,
rogad a Dios por nosotros, aplacadle,
y alcanzadnos la gracia que pedimos:

(decir con confianza la petición).

Gloria al Padre…

Padre Eterno,
por la Preciosa Sangre de Nuestro Señor Jesucristo,
misericordia:
Vos no queréis la muerte del pecador,
sino que se convierta y viva:
dadnos por vuestra Misericordia espacio de penitencia
para que reconocidos y arrepentidos de nuestros pecados,
causa de todo mal,
vivamos en la santa fe,
esperanza, caridad y paz de Nuestro Redentor.

Y Vos, Refugio de los pecadores,
María Santísima,
rogad a Dios por nosotros,
aplacadle, y alcanzadnos la gracia que pedimos:

(decir el favor que se quiere alcanzar).

Gloria al Padre…

   ¡Oh Sangre Preciosa de Jesús nuestro amor!

Clamad a vuestro Divino Padre:
misericordia, perdón, gracia y paz.

Gloria al Padre…

  ¡Oh María Madre y Esperanza nuestra!

Rogad por nosotros, de dejéis de darnos vuestra ayuda
y alcanzadnos la gracia
que hemos pedido en esta Oración
y que por ser muy difícil no podemos conseguir
por nuestros limitados medios.

Gloria al Padre…

ORACIÓN FINAL

Padre Eterno,
yo os ofrezco la Sangre de Jesucristo
en descuento de mis pecados,
por las necesidades de la Santa Iglesia
y por la conversión de los pecadores.

Inmaculada María, Madre de Dios,
rogad a Jesús por nosotros.

¡Jesús y María, misericordia!

San Miguel Arcángel,
San José, San Pedro y San Pablo,
protectores de todos los fieles de Dios,
y vos todos, Ángeles, Santos y Santas del Paraíso,
rogad por nosotros noche y día
pedid al Padre Eterno nos envíe sus bendiciones
y alcanzadnos gracia y misericordia ante El.

Así sea.

Rezar siete Padrenuestros y siete Avemarías.


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75 AÑOS

Tenían 75 años de casados, él murió en brazos de su esposa y ella lo acompañó poco después.
Jeanette Dolores y Alexander Joseph Toczko se hicieron amigos a los ocho años de edad, se enamoraron y nunca más se separaron.
Aci

Se casaron en 1940, tuvieron cinco hijos, y vivían en San Diego, California, donde eran conocidos por su profunda fe católica y activa vida al servicio de su parroquia.

Él conservaba en su billetera una fotografía de Jeanette del día en que recibió la Primera Comunión y siempre pidió a Dios la gracia de morir en brazos de su esposa.

Hace unas semanas, Alexander, de 95 años, tuvo una caída accidental y se fracturó la cadera. Su salud comenzó a decaer. Jeanette, de 96 años, también enfermó y permanecieron postrados en camas contiguas en un hospicio cerca de sus hijos, a quienes dijeron que su último deseo era morir en los brazos del otro.

El desenlace llegó el 17 de junio, cuando Alexander murió rodeado de sus hijos y de la mano de su esposa.

Su hija Aimee Toczko-Cushman narró el momento en que le dijo a su madre que su esposo había muerto. "Le dije a mi madre que se había ido. Ella lo abrazó y le dijo: 'Mira esto es lo que querías. Moriste en mis brazos y te amo. Te amo, espérame, voy a estar allí pronto'".

Los hijos de los Toczko salieron de la habitación para permitir su madre despedirse en privado. Menos de 24 horas después, falleció Jeanette.

Los Toczko nacieron en Connecticut, hijos en el seno de familias de inmigrantes polacos de gran fe católica. Vivieron varios años en Nueva York, donde Alexander se dedicó al arte, la fotografía y la publicidad.

En su obituario piden a sus amigos y familiares no enviar flores sino donar el dinero a la iglesia Inmaculate Conception de Old Town, San Diego, donde desde 1971 y hasta hace un año fueron los más activos miembros de la comunidad parroquial.

El actual párroco, P. Richard Perozich, explicó a ACI Prensa que los Toczko fueron una pareja modelo de fe y servicio, de asidua asistencia a los sacramentos e involucrados en todos los ministerios de la parroquia.

Hace un año, debido a su avanzada edad y problemas de salud, sus hijos los llevaron a vivir a 30 kilómetros de la parroquia. Sin embargo, su testimonio de fe, entrega y alegría es recordado por toda la comunidad.

Según el obituario que redactaron sus hijos, "el compromiso del uno por el otro trascendió el tiempo". Los Toczko dejan cinco hijos, diez.


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COMPRENDER EL JUICIO FINAL

«DE LA CIZAÑA DEL CAMPO»
Audio-Santoral: SAN VICTOR I
Mt. 13,36-43



La Iglesia nos invita a meditar acerca de la convivencia del bien y del mal. El bien y el mal dentro de nuestro corazón; el bien y el mal que vemos en los otros, el que vemos que hay en el mundo.
«Explícanos la parábola» (Mt 13,36), le piden a Jesús sus discípulos. Y nosotros, hoy, podemos hacer el propósito de tener más cuidado de nuestra oración personal, nuestro trato cotidiano con Dios. —Señor, le podemos decir, explícame por qué no avanzo suficientemente en mi vida interior. Explícame cómo puedo serte más fiel, cómo puedo buscarte en mi trabajo, o a través de esta circunstancia que no entiendo, o no quiero. Cómo puedo ser un apóstol cualificado. La oración es esto, pedirle “explicaciones” a Dios. ¿Cómo es mi oración? ¿Es sincera?, ¿es constante?, ¿es confiada?
Jesucristo nos invita a tener los ojos fijos en el Cielo, nuestra casa para siempre. Frecuentemente vivimos enloquecidos por la prisa, y casi nunca nos detenemos a pensar que un día —lejano o no, no lo sabemos— deberemos dar cuenta a Dios de nuestra vida, de cómo hemos hecho fructificar las cualidades que nos ha dado. Y nos dice el Señor que al final de los tiempos habrá una tría. El Cielo nos lo hemos de ganar en la tierra, en el día a día, sin esperar situaciones que quizá nunca llegarán. Hemos de vivir heroicamente lo que es ordinario, lo que aparentemente no tiene ninguna trascendencia. ¡Vivir pensando en la eternidad y ayudar a los otros a pensar en ello!: paradójicamente, «se esfuerza para no morir el hombre que ha de morir; y no se esfuerza para no pecar el hombre que ha de vivir eternamente» (San Julián de Toledo).
Recogeremos lo que hayamos sembrado. Hay que luchar por dar hoy el 100%. Y que cuando Dios nos llame a su presencia le podamos presentar las manos llenas: de actos de fe, de esperanza, de amor. Que se concretan en cosas muy pequeñas y en pequeños vencimientos que, vividos diariamente, nos hacen más cristianos, más santos, más humanos.
Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Rubí, Barcelona, España) 


«Verdaderamente es prudente el que todo lo terreno tiene por estiércol por ganar a Cristo; y verdaderamente es sabio aquel que hace la voluntad de Dios y deja la suya.»
Kempis, Imitación de Cristo, 1,4,2


DIOS CONTIGO




 

lunes, 27 de julio de 2015

¿ESTO ENSEÑAN?

 OJO PELA'O - ESTO NO ES HOMOFOBIA, ESTO ES DESPERTAR
Hay que ponerle un freno a esto... mira este vídeo y te darás cuenta que la realidad de la Biblia se hace latente mas cada día. 




DIOS CONTIGO, BENDICIONES





¿QUIERES IR AL CIELO?

EN LAS PUERTAS DEL CIELO
 Paulo Coelho


Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló, con él, el siguiente diálogo:

- “Buenos días.”

- “Buenos días”, respondió el guardián.

- “¿Cómo se llama este lugar tan bonito?”

- “Esto es el Cielo.”

- “¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!”

- “Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.”

- “Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...”

- “Lo siento mucho”, dijo el guardián, “pero aquí no se permite la entrada a los animales.”

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante.

Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

- “Buenos días”, dijo el caminante.

El hombre respondió con un gesto de la cabeza.

- “Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.”

- “Hay una fuente entre aquellas rocas”, dijo el hombre, indicando el lugar. “Podéis beber tanta agua como queráis.”

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

- “Podéis volver siempre que queráis”, le respondió éste.

- “A propósito ¿cómo se llama este lugar?”, preguntó el hombre.

- “El Cielo.”

- “¿El Cielo? ¡Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!”

- “Aquello no era el Cielo. Era el Infierno”, contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.

- “¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!”, advirtió el caminante.

- “¡De ninguna manera!”, increpó el hombre. “En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos.”



DIOS CONTIGO, BENDICIONES