viernes, 30 de enero de 2015

OTRA SANTA EN LA FAMILIA

MARÍA LEONIA MARTIN GUÉRIN
"Sor Francisca Teresa"
Alencon, Francia - Calvados, Francia
(1863 †1941)
Religiosa de la Visitación
Beatos ya desde 2008 los padres de la santa de Lisieux, Louis Martin y Zélie Guérin, se abre ahora el proceso de otra de sus hijas, Leonia.
¿Qué grado de amor divino y humano se viviría cotidianamente en aquel hogar bendecido por Dios? 



PAZ Y BIEN

«YO SOY UNO DE ELLOS»

INFANCIA MISIONERA
Obras Misionales Pontificias presentó este potente corto de Pablo Moreno, interpretado por alumnos de las Misioneras de la Providencia-Teresianas de Ciudad Rodrigo (Salamanca), para ilustrar los sentimientos de los niños de otros continentes que llegan a Europa. 
Te has preguntado alguna vez cómo sería tu vida si un día despertaras y descubrieras que todo tu mundo ha cambiado... que no estás en tu casa, que tus padres son otros, que vives en otro país..
Ponte en la piel de un niño de África, Asia, América y Oceanía y descubrirás que tu eres uno de ellos.



"EL OJO DEL CORAZÓN"

UN TERCER OJO
Domingo Añó, Capuchino

Dicen que los seres humanos nos diferenciamos de los animales, además de otros rasgos que resultan evidentes, por la mirada. Siro López, en un artículo titulado “Nacidos para contemplar” hace este comentario: La mayor parte de los animales tienen los ojos a ambos lados de la cabeza, proporcionándoles una visión periférica que les facilita estar alerta ante el posible peligro y, al mismo tiempo, poder localizar y perseguir a sus presas. La visión de estos animales les posibilita sobrevivir porque su ángulo de visión es más amplio, abarcando su entorno. 

Los seres humanos tenemos los ojos frontalmente. Así podemos mirar más lejos. 

Ha habido una evolución a lo largo de los tiempos. Los ojos del hombre prehistórico se fijaban en imágenes muy distantes. Nuestros ojos están hechos para ver de lejos. Funcionan mejor cuando ampliamos nuestro campo de visión. 

Los tiempos modernos nos obligan a modificar nuestros hábitos. Nuestro actual estilo de vida ha cambiado, con respecto al hombre prehistórico. Nuestro campo de visión se ha reducido. Leemos más; tenemos otros aparatos, como la televisión, que nos hacen fijar la mirada. Al cabo de un rato de tener la mirada fija en un objeto cercano, nuestra vista se cansa. Y es que los músculos de nuestros ojos tienen que hacer más esfuerzo para enfocar un objeto cercano que uno lejano. Logramos relajarlos cuando miramos el horizonte. 

De ahí que Siro López concluya: aunque nos resistamos a ello, hemos nacido para contemplar y ser contemplados. 

Lo que ocurre es que hemos perdido visión. Así lo expresa el relato de  Natalia de la Parte y José Real: 

Un hombre acudió al médico oculista muy preocupado porque había momentos en que no veía nada por uno de sus ojos. El especialista, tras una exploración inicial, le dijo: 

- ¿Y cuándo nota usted que no puede ver? 

- Pues cuando quiero ver a Dios, -contestó el hombre-. Por mucho que lo intente y lo busque, no veo nada de nada. 

-Ya entiendo -exclamó el médico. Tras largo rato de pruebas, el diagnóstico era claro. Tenía cegado el ojo del corazón. Y así se lo comunicó. Después de un breve silencio, preguntó al hombre, algo afectado: 

-¿Tiene curación este mal, doctor, o quedaré ciego para siempre? 

-Claro que tiene curación, -dijo con voz tranquilizadora el médico-. Por los síntomas que presenta su caso, creo que llegará a ver con claridad. Pero todo dependerá de lo fiel que sea al tratamiento y las ganas que tenga para ver. 

El hombre, intrigado, le volvió a preguntar:

 -¿Y qué síntomas son esos? 

El médico contestó: 

-Pues el hecho de que usted quiera ver a Dios demuestra que su corazón no está del todo cegado. Esa necesidad es un síntoma esperanzador. No querría buscarlo si no lo hubiera encontrado ya de alguna manera en su corazón. 

-¿Y cuál será su tratamiento? -dijo el hombre. A lo que respondió el médico: 

-Tendrá que seguir una estricta dieta. Su corazón deberá despegarse de todo aquello que oculta el rostro de Dios en su interior y alimentarse, únicamente, de las cosas esenciales de la vida. 

Hugo de San Víctor, un teólogo medieval, afirmaba: Dios ha creado al hombre con tres ojos: uno corporal, otro racional, y un tercero, el ojo de la contemplación. Al salir del paraíso, el ojo corporal quedó debilitado; el racional perturbado y el de la contemplación, ciego. 

Pidámosle a Dios que active la agudeza de nuestra mirada para descubrir su presencia en medio de nosotros.


ORACIÓN PARA HOY 300115

La oración de hoy tiene que ser sobre todo contemplativa, con todo lo que significa esta palabra: contemplar no es quedarse con el pensamiento en blanco ni quedarse embobado ante una imagen o una idea. Para el cristiano, “contemplar” quiere decir “ser contemplado”; más que ver, es ser visto, ser tomado por Cristo Jesús, ser atraído por Él. Por tanto, hoy se tratará de dejarse atraer por la fuerza de la palabra de Jesús y dejarse iluminar por su luz cálida.
Orar no es huir de nuestros propios problemas ni desentendernos del mundo, sino «arrimarnos» a Dios llevando todo eso, sin negar toda su carga de multiplicidad y de discordancia. 
La siguiente oración nos puede servir: 
"Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad  en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. 

Amén."



DIOS CON NOSOTROS



"EL REINO SE MANIFIESTA DE UNA MANERA ESPECIAL"

GERMEN DE LO EXTRAORDINARIO: 
LA VIDA TRANSPARENTE
Audio Santoral: SANTA MARTINA
Mc. 4,26-34


Jesús habla a la gente de una experiencia muy cercana a sus vidas: «Un hombre echa el grano en la tierra (...); el grano brota y crece (...). La tierra da el fruto por sí misma; primero hierba, luego espiga, después trigo abundante en la espiga» (Mc 4,26-28). Con estas palabras se refiere al Reino de Dios, que consiste en «la santidad y la gracia, la Verdad y la Vida, la justicia, el amor y la paz» (Prefacio de la Solemnidad de Cristo Rey), que Jesucristo nos ha venido a traer. Este Reino ha de ser una realidad, en primer lugar, dentro de cada uno de nosotros; después en nuestro mundo.
En el alma de cada cristiano, Jesús ha sembrado —por el Bautismo— la gracia, la santidad, la Verdad... Hemos de hacer crecer esta semilla para que fructifique en multitud de buenas obras: de servicio y caridad, de amabilidad y generosidad, de sacrificio para cumplir bien nuestro deber de cada instante y para hacer felices a los que nos rodean, de oración constante, de perdón y comprensión, de esfuerzo por conseguir crecer en virtudes, de alegría...
Así, este Reino de Dios —que comienza dentro de cada uno— se extenderá a nuestra familia, a nuestro pueblo, a nuestra sociedad, a nuestro mundo. Porque quien vive así, «¿qué hace sino preparar el camino del Señor (...), a fin de que penetre en él la fuerza de la gracia, que le ilumine la luz de la verdad, que haga rectos los caminos que conducen a Dios?» (San Gregorio Magno).
La semilla comienza pequeña, como «un grano de mostaza que, cuando se siembra en la tierra, es más pequeña que cualquier semilla que se siembra en la tierra; pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las hortalizas» (Mc 4,31-32). Pero la fuerza de Dios se difunde y crece con un vigor sorprendente. Como en los primeros tiempos del cristianismo, Jesús nos pide hoy que difundamos su Reino por todo el mundo.
Rev. D. Jordi PASCUAL i Bancells (Salt, Girona, España) 

 
 A lo largo de los años, ¿la vida de usted se ha vuelto más transparente o ha ocurrido lo contrario?


jueves, 29 de enero de 2015

BOKO HARAM

CRISTIANOS QUE HUYEN
Es una escena casi calcada de Irak, con los mismos protagonistas (perseguidos y perseguidores) e idéntico resultado: el éxodo masivo y el abandono de sus hogares por parte de inocentes a manos de terroristas islámicos. La situación en Nigeria se agrava a medida que las acciones de los grupos yihadistas no encuentran respuesta ni freno.




UNA VOZ GRITÓ

DE LA PRIMERA OBISPA
El arzobispo anglicano de York, John Sentamu, nombró este lunes a la primera obispa de la Iglesia de Inglaterra, Libby Lane, de 48 años. Cuando el pastor preguntó a los presentes si querían esa ordenación, a lo que respondieron con un «Sí», la ceremonia fue brevemente interrumpida por la voz del reverendo Paul Williamson, quien proclamó su «No» (segundo 23): «No está en la Biblia», se le oye decir, «y con todo respeto, eminencia, pido hablar sobre este impedimento absoluto». La indiferencia de los presentes y la continuación de los actos muestra hasta qué punto el anglicanismo acepta este nuevo paso, que aleja todavía más toda posibilidad de encuentro con la Iglesia católica, toda vez que el entendimiento sobre el sacerdocio es ya imposible. Numerosos clérigos anglicanos disconformes con la ordenación de mujeres u homosexuales se han integrado en los últimos años en los ordinariatos católicos creados por Benedicto XVI. 
Fuente: Incredible World