sábado, 25 de octubre de 2014

EL COHETE DE PAPEL

Había una vez un niño cuya mayor ilusión era tener un cohete y dispararlo hacia la luna, pero tenía tan poco dinero que no podía comprar ninguno. Un día, junto a la acera descubrió la caja de uno de sus cohetes favoritos, pero al abrirla descubrió que sólo contenía un pequeño cohete de papel averiado, resultado de un error en la fábrica.

El niño se apenó mucho, pero pensando que por fin tenía un cohete, comenzó a preparar un escenario para lanzarlo. Durante muchos días recogió papeles de todas las formas y colores, y se dedicó con toda su alma a dibujar, recortar, pegar y colorear todas las estrellas y planetas para crear un espacio de papel. Fue un trabajo dificilísimo, pero el resultado final fue tan magnífico que la pared de su habitación parecía una ventana abierta al espacio sideral.
 

Desde entonces el niño disfrutaba cada día jugando con su cohete de papel, hasta que un compañero visitó su habitación y al ver aquel espectacular escenario, le propuso cambiárselo por un cohete auténtico que tenía en casa. Aquello casi le volvió loco de alegría, y aceptó el cambio encantado.

Desde entonces, cada día, al jugar con su cohete nuevo, el niño echaba de menos su cohete de papel, con su escenario y sus planetas, porque realmente disfrutaba mucho más jugando con su viejo cohete. Entonces se dio cuenta de que se sentía mucho mejor cuando jugaba con aquellos juguetes que él mismo había construido con esfuerzo e ilusión.

Y así, aquel niño empezó a construir él mismo todos sus juguetes, y cuando creció, se convirtió en el mejor juguetero del mundo.

Sa. 37,23 Por Yahveh son afianzados los pasos del hombre, y él se deleita en su camino.

Jos. 1,9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas. 

Fil. 4,13  "Todo lo puedo, en Cristo que me fortalece".



ORACIÓN PARA HOY 251014



SI HUBIERA REZADO

Verdad es que por nuestra naturaleza somos muy débiles para resistir los asaltos de nuestros enemigos, pero también es cierto que Dios es fiel, como dice el Apóstol y que por tanto jamás permite que seamos tentados sobre nuestras fuerzas. Oigamos las palabras de San Pablo: Fiel es Dios, que no permitirá que seáis tentados sobre vuestras fuerzas, sino que de la misma tentación os hará sacar provecho para que podáis manteneros. 

Comentando este pasaje, Primacio dice: Antes bien os dará la ayuda de la gracia para que podáis resistir la violencia de la tentación.

Débiles somos, pero Dios es fuerte, y, cuando le invocamos, nos comunica su misma fortaleza y entonces podemos decir con el Apóstol: Todo lo puedo con la ayuda de aquél que es mi fortaleza. Por lo que el que sucumbe, porque no ha rezado, no tiene excusa, dice San Juan Crisóstomo, pues si hubiera rezado hubiera sido vencedor de todos sus enemigos.

“El gran medio de la oración” 
San Alfonso María de Ligorio.  

Si Eva hubiera rezado al verse envuelta en la tentación, si hubiera acudido a Dios, entonces las cosas serían de otra manera. Pero ella quiso dialogar con el Tentador, y no acudió a Dios. Y eso es lo que nos pasa también a nosotros, quizás muy frecuentemente, que no acudimos a Dios para que nos ayude a vencer las tentaciones. Y es lógico, entonces, que caigamos miserablemente.

En este mundo no podemos salvarnos sin rezar. Y muchos, incluidos cristianos y consagrados, creen que pueden vivir sin rezar. Pero quien no reza, pronto será cadáver en el alma, si es que ya no lo es, porque la gracia de Dios en un alma, debe ser alimentada y cuidada por Dios, y Dios no suele otorgar un aumento de gracia ni su protección ordinariamente a quien no reza.

Por eso la mejor inversión que podemos hacer en este mundo es pasar largas horas en oración, ya sea rezando el Rosario, o hablando con Dios como hablamos con nuestros mejores amigos. Porque debemos reconocer que para hablar con los amigos encontramos ocasión, y quizás estamos largas horas por medio de internet o celular, hablando con ellos. ¿Por qué no hacemos al menos otro tanto con Dios, que es nuestro mejor Amigo? Pues la oración no es un monólogo, sino un diálogo con quien sabemos nos ama.


"...SI NO DA LA CORTARÁS"

¿PARA QUÉ CANSAR LA TIERRA?
Lc. 13,1-9
El hipócrita aparenta ser lo que no es. Esta mentira llega a su cima al fingir virtud (aspecto moral) siendo vicioso, o devoción (aspecto religioso) al buscarse uno mismo y sus propios intereses y no a Dios. La hipocresía moral abunda en el mundo, la religiosa perjudica a la Iglesia.
Las invectivas de Jesús contra los escribas y fariseos —más claras y directas en otros pasajes evangélicos— son terribles. No podemos leer o escuchar lo que acabamos de leer o escuchar sin que estas palabras nos lleguen al fondo del corazón, si realmente las hemos escuchado y entendido.
Lo diré en plural personal, ya que todos experimentamos la distancia entre lo que aparentamos ser y lo que somos de veras. Lo somos los políticos cuando nos aprovechamos del país proclamando que estamos a su servicio; los cuerpos de seguridad cuando protegemos a grupos corruptos en nombre del orden público; el personal sanitario cuando suprimimos vidas incipientes o terminales en nombre de la medicina; los medios de comunicación social cuando falseamos las noticias y pervertimos al personal diciendo que lo estamos divirtiendo; los administradores de los fondos públicos cuando desviamos una parte de ellos hacia nuestros bolsillos (individuales o de partido) y alardeamos de honestidad pública; los laicistas cuando impedimos la dimensión pública de la religión en nombre de la libertad de conciencia; los religiosos cuando vivimos de nuestras instituciones con infidelidad al espíritu y a las exigencias de los fundadores; los sacerdotes cuando vivimos del altar pero no servimos abnegadamente a nuestros feligreses con espíritu evangélico; etc.
¡Ah!: y tú y yo también, en la medida en que nuestra conciencia nos dice lo que tenemos que hacer y dejamos de hacerlo para dedicarnos únicamente a ver la paja en el ojo ajeno sin querer darnos cuenta siquiera de la viga que ciega el nuestro. ¿O no?
—Jesús, Salvador del mundo, ¡sálvanos de nuestras pequeñas, medianas y grandes hipocresías!
+ Rev. D. Antoni ORIOL i Tataret (Vic, Barcelona, España) 

 

viernes, 24 de octubre de 2014

COMO CONTRARRESTAR LAS MALDICIONES

Con el crecimiento del lado oscuro en el mundo, nos enfrentamos cada vez más a maldiciones, o sea, a operaciones de maldición sobre nuestra persona, sobre nuestras familias y amigos, sobre lo que poseemos. 
Fuente: Foundation For Priests


Según el exorcista de España, el P. José Fortea,
Una maldición es una acción que se hace para dañar a otro con la ayuda de demonios. Hay maldiciones específicas para matar, para causar que uno sea poseído, para que las cosas vayan mal en los negocios, y para hacer que alguien se enferme, etc… Las maldiciones son eficaces sólo si Dios permite que tengan efecto. Cuanto más se reza más se estará protegido contra estas cosas“.

La maldición es muy simplemente la ausencia de Dios o de la corrupción de la creación.

“La corrupción de la procreación” define una maldición en su forma simple más operativa. Las Maldiciones son la ausencia de Dios. En la medida en que Dios está ausente es igual a la aflicción de la maldición. (Papa León XIII Institute).

El P. Fortea explica:
…Lo primero que hay que decir es que quien hace la maldición-, así como la persona que pudo haber pedido que la maldición se haga – serán los primeros afectados por lo demoníaca. Sin lugar a dudas, ellos sufren algún tipo de influencia demoníaca, posesión, o enfermedad. El mal que desean sobrevendrá de nuevo a ellos. Un demonio nunca se invoca en vano. 

¿Pero es una maldición eficaz contra la persona a quien va dirigido? Esto depende de la voluntad de Dios. Es decir, es lo misma que con los accidentes, enfermedades o males. Durante nuestro tiempo en la tierra, Dios nos permite experimentar el bien y el mal, porque esta vida es un período de prueba, de purificación. Por supuesto, la persona que ora y vive en gracia de Dios está protegida. Mientras más uno reza y vive una vida espiritual, más se encuentra protegido (el padre Fortea, Entrevista con un exorcista).

Fortea aconseja:
Si una persona está realmente bajo una maldición, la única forma de eliminarla es hacer justo lo contrario. Es decir, si una persona ha invocado un demonio para hacer el mal, entonces uno tiene que invocar a Dios para protegerla, ayudarla y bendecirla. El bien siempre es más fuerte que el mal.

El consejo de Fortea se hace eco de la enseñanza de Cristo,
“Pero a vosotros los que oís digo Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que les odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan”, (Lc. 6,27-28).

El Señor nos ha dado la oportunidad de bendecir o maldecir por el poder de nuestra lengua, así que la vigilancia es necesaria.

El P. Fortea sugiere que sus feligreses utilicen las siguientes armas muy eficaces si se cree que es víctima de una maldición. Uno no puede ir mal con ellas.

Rezar el Rosario
Leer la Biblia
Hablar con Dios cada día
Asistir a misa con frecuencia, incluso a diario
Colocar un crucifijo bendecido y una imagen de la Santísima Virgen en la casa de uno.
Hacer la señal de la cruz con agua bendita todos los días.
Eliminar objetos maldecidos

La mayoría de los exorcistas están de acuerdo en que los objetos pueden ser maldecidos por algún trabajo de magia, vudú, ritos satánicos o brujería. Los objetos malditos a veces sin saberlo, se ingieren o pueden estar con la persona causando daño a través del tacto o por mantener el objeto maldito en el hogar. Los objetos malditos deben ser encontrados y destruidos, y por lo tanto la maldición se rompe.

Una cosa es dejar de comprar artefactos procedentes de países donde el vudú y la brujería son rampantes.

Es importante subrayar que la vida sacramental es la protección más potente y que Dios no quiere que tengamos miedo sino que seamos sólo vigilantes, prudentes y sabios sobre la batalla espiritual. 

La carta de Pablo a los Efesios nos instruye a “ponerse al armadura de Dios” y luego confiar. En verdad, el diablo teme al cristiano que conocen su identidad en Cristo, y están llenos de su Espíritu.

El Espíritu Santo viene en nuestra ayuda y nos hace espiritualmente sensibles para discernir nuestra circunstancia espiritual y cómo protegerse o ser liberados. Dios ha dado a la Iglesia toda provisión para la guerra espiritual.

Un exorcista de Roma enseña:
“Incluso la posesión demoníaca puede convertirse en una escuela de santidad, no sólo para el alma atormentada, sino también para los amigos, que rezan, sufren y se sacrifican por la curación y la familia”.

Muchas veces Dios nos está enseñando cómo proclamar su victoria en medio de la oscuridad. Dios saca el bien de situaciones malas, pero pide nuestra cooperación en la fe, la esperanza y el amor. Él nos enseña a rezar su bendición unos sobre los otros.
 
 
 

«NOS APREMIA EL AMOR DE CRISTO»

De las obras de san Antonio María Claret, obispo
L´Egoismo vinto, Roma1869, 60; Autobiografía, cap, 34

Inflamados por el fuego del Espíritu Santo, los misioneros apostólicos han llegado, llegan y llegarán hasta los confines del mundo, desde uno y otro polo, para anunciar la palabra divina; de modo que pueden decirse con razón a sí mismos las palabras del apóstol san Pablo: Nos apremia el amor de Cristo.

El amor de Cristo nos estimula y apremia a correr y volar con las alas del santo celo. El verdadero amante ama a Dios y a su prójimo; el verdadero celador es el mismo amante, pero en grado superior, según los grados de amor; de modo que, cuanto más amor tiene, por tanto mayor celo es compelido. Y, si uno no tiene celo, es señal cierta que tiene apagado en su corazón el fuego del amor, la caridad. Aquel que tiene celo desea y procura, por todos los medios posibles, que Dios sea siempre más conocido, amado y servido en esta vida y en la otra, puesto que este sagrado amor no tiene ningún límite.

Lo mismo practica con su prójimo, deseando y procurando que todos estén contentos en este mundo y sean felices y bienaventurados en el otro; que todos se salven, que ninguno se pierda eternamente, que nadie ofenda a Dios y que ninguno, finalmente, se encuentre un solo momento en pecado. Así como lo vemos en los santos apóstoles y en cualquiera que esté dotado de espíritu apostólico.

Yo me digo a mí mismo: Un hijo del Inmaculado Corazón de María es un hombre que arde en caridad y que abrasa por donde pasa; que desea eficazmente y procura, por todos los medios, encender a todo el mundo en el fuego del divino amor. Nada le arredra, se goza en las privaciones, aborda los trabajos, abraza los sacrificios, se complace en las calumnias y se alegra en los tormentos. No piensa sino cómo seguirá e imitará a Jesucristo en trabajar, sufrir y en procurar siempre y únicamente la mayor gloria de Dios y la salvación de las almas.


ORACIÓN PARA HOY 241014


'VA A LLOVER'

¿POR QUÉ NO JUZGÁIS POR VOSOTROS MISMOS LO QUE ES JUSTO?
Lc. 12,54-59
Hoy, Jesús quiere que levantemos nuestra mirada hacia el cielo. Esta mañana, después de tres días de lluvia persistente, el cielo ha aparecido luminoso y claro en uno de los días más espléndidos de este otoño. Vamos entendiendo en el tema de cambios de tiempo, ya que ahora los meteorólogos son casi como de la familia. En cambio, nos cuesta más entender en qué tiempo estamos o vivimos: «Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo, ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?» (Lc 12,56). Muchos de los que escuchaban a Jesús dejaron perder una ocasión única en la historia de toda la Humanidad. No vieron en Jesús al Hijo de Dios. No captaron el tiempo, la hora de la salvación.
El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et Spes (n. 4), actualiza el Evangelio de hoy: «Pesa sobre la Iglesia el deber permanente de escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio (…). Es necesario, por tanto, conocer y comprender el mundo en que vivimos y sus esperanzas, sus aspiraciones, su modo de ser, frecuentemente dramático».
Cuando observamos la historia, no nos cuesta mucho señalar las ocasiones perdidas por la Iglesia por no haber descubierto el momento entonces vivido. Pero, Señor: ¿cuántas ocasiones no habremos perdido ahora por no descubrir los signos de los tiempos o, lo que es lo mismo, por no vivir e iluminar la problemática actual con la luz del Evangelio? «¿Por qué no juzgáis por vosotros mismos lo que es justo?» (Lc 12,57), nos vuelve a recordar hoy Jesús.
Rev. D. Frederic RÀFOLS i Vidal (Barcelona, España)