lunes, 1 de septiembre de 2014

TESORO ARQUEOLÓGICO

LAS RUINAS DE MAGDALA
El Magdala Center, junto al Lago de Galilea, además de ser un importante centro de espiritualidad, contiene un valioso conjunto habitacional de la época en la que vivió Jesús, aquí presentado, en inglés y en español, por dos expertos. 


AMOR SANADOR

BENDECIR A QUIÉN TE MALDICE
¿Cómo nos trató Dios cuando nos perdimos en el pecado y caminamos en la ignorancia? ¿Nos maldijo enviándonos al infierno para siempre? No. Él envió a su Hijo a morir por nosotros, lo que nos muestra su misericordia cuando nos merecíamos su ira.
Él nos da una oportunidad tras de otra para redimirnos y avanzar en nuestra conversión, y hasta el momento de nuestra muerte las tenemos.
Ese es el modelo que debemos seguir cuando se trata de los perdidos. De lo contrario, sólo se repite el ciclo de odio y enojo, que hoy día está ganando a nuestra cultura contemporánea.
Hay momentos en que quienes tratan de esforzarse en el camino de la conversión, se  llenan de rabia y de inmundicia por las blasfemisas del mundo, pero si oran, Dios nos persigue con su amor. Como Pablo escribió a los Romanos,
“Fíjense cómo Cristo murió por los pecadores, cuando llegó el momento, en un tiempo en que no servíamos para nada” 
Ro. 5,6
¡Y Jesús estableció el patrón para nosotros!
Aquí hay cinco razones por las que debemos bendecir a los que nos maldicen.
Fuente: Charisma News


Este es el camino de un revolucionario Jesús, emulando el ejemplo de nuestro Padre. El Sermón de la Montaña es la contracultura, es el manifiesto del Reino en que Jesús nos llama a vivir con principios diferentes que el mundo en que vivimos. Y en el sermón de la montaña, Él dio este mandato explícito:
“Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.» Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores” Mt. 5,43-44

Cuando hacemos esto, estamos emulando Dios mismo, que “hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos” Mt. 5,45


 Esto es parte de nuestro llamado a “ser perfectos”, como nuestro Padre celestial es perfecto (Mt. 5,48).

Dios muestra extraordinaria paciencia hacia aquellos que caminan en la ignorancia y la incredulidad.

Hace unos años, hubo una inspiración atea en Internet con miles de personas que registraban pequeños clips de vídeo de ellos mismos afirmando blasfemar contra el Espíritu.

Mientras miraban los clips, muchos cristianos tuvieron la sensación de que en no mucho tiempo a partir de ese momento, muchas de esas personas serían salvadas, y compartirían testimonios de internet y darían gracias a Dios por su misericordia.

Como Pablo explica:
 “Porque yo fui en un comienzo un opositor, un perseguidor y un violento. Pero él me perdonó porque obraba de buena fe cuando me negaba a creer, y la gracia de nuestro Señor vino sobre mí muy abundante junto con la fe y el amor cristiano. Esto es muy cierto, y todos lo pueden creer, que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales soy yo el primero. Por esa razón fui perdonado, para que en mí se manifestara en primer lugar toda la generosidad de Cristo Jesús, y fuera así un ejemplo para todos los que han de creer en él y llegar a la vida eterna”. Ti. 1,13; 16


Cuando bendecimos, una bendición es devuelto a nosotros en muchas maneras, cosechamos lo que sembramos, y eso es una de las razones.

Pedro dio esta exhortación a sus lectores:
“No devuelvan mal por mal ni insulto por insulto; más bien bendigan, pues para esto han sido llamados; y de este modo recibirán la bendición” 1Pe. 3,9

¿Qué quiere heredar, bendiciones o maldiciones? Eso es lo que usted debe hablar con los demás.

Palabras de gracia y paciencia producen más frutos buenos que palabras de enojo y frustración. Ciertamente, hay momentos en que es correcto corregir e incluso reprender, pero siempre se debe hacer en amor (Ef. 4,15) y con paciencia (2Ti. 2,24-26), recordando que,“Una respuesta amable calma la furia, una palabra hiriente hace que aumente la cólera” Pr. 15,01


Realmente no sabemos lo que está pasando en la vida de una persona. Hace unos meses una mujer defendió consistentemente aborto en sitios web cristianos, y unos días después de que la desafiaron sin agresión, publicó lo siguiente:
“Quiero pedir disculpas por escribir comentarios locos de matar a los bebés. Yo estaba tratando de vivir sin Dios y sus principios en mi vida. Pensé en el momento más feliz de mi vida. Fue entonces cuando iba a la iglesia y vivía para Dios. Por favor oren por mí. Gracias”.

Aquí había una mujer sufriendo, con ganas de volver a Dios, pero no teníamos la menor idea de que esto era lo que estaba alimentando su fuego a favor del aborto.

Por desgracia, con demasiada frecuencia, somos culpables de dar respuestas a las personas rápidamente y no pensativamente, con lo que se refuerza su posición en lugar de ayudar a ver su error.

Cuando bendecimos a los que nos maldicen, rompemos el ciclo de la ira y el odio. Este fue el consejo de Pablo a los creyentes de Roma, a raíz de Pr. 25,21-22:
“Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber: éstas serán otras tantas brasas sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal, más bien derrota al mal con el bien”. Rm. 12,20-21

Rompamos el feo, ciclo destructivo de la carne y sigamos los pasos de nuestro Señor que perdonó a quienes lo crucificaron.

Es el camino de la vida y la bendición – no sólo para nosotros, sino también para aquellos que se nos oponen.


 DIOS OS BENDIGA HOY Y SIEMPRE


DE UN ESTIMAGTIZADO

EL ESTIGMATIZADO MÁS FAMOSO 
DEL S. XX 
El Padre Pío fue una de los santos más grandes de la mitad del siglo XX. Hay relatos de que él podría “leer las almas” (por ejemplo, saber milagrosamente los pecados de los que se acercaban a él para el Sacramento de la Confesión), bi-localizarse y realizar otros milagros, como por ejemplo de curación. 
Las personas cercanas a él dicen que él tenía con regularidad combate espiritual muy directo con las fuerzas demoníacas.
Pero lo que lo hizo más famoso, es haber tenido el don de los estigmas (las heridas de Cristo que aparecen milagrosamente en el cuerpo de la persona) durante los últimos 50 años de su vida.
Sin embargo, el aspecto más definitorio de su vida santa, la parte que lo convirtió en un santo, fue su gran amor por Jesús y sus incansables esfuerzos para llevar a otros más cerca de Él.
Murió en 1968, por lo tanto no hubo muchas posibilidades de filmar videos originales sobre él, pero hay algunos.
A continuación presentamos tres videos fascinantes que dan una rara visión de la vida de este seguidor particularmente devoto de Cristo.

 





ORACIÓN PARA HOY 10914

DAME TU VALENTÍA SEÑOR
Así, cuando tenga que decir un “sí”
no lo cambie cobardemente por el “no”
o por el miedo al qué dirán.

¡Sí; Señor!
Otórgame ese valor que sólo la fe da:
La que nos hace brindar por un mundo mejor
La que nos hace soñar con un corazón nuevo
La que, huyendo del egoísmo personal,
nos hace descubrir la grandeza de tu amor.

Infúndeme esa valentía
que sólo tu Palabra transmite:
La que nos hace combativos en la lucha
La que nos levanta el aparente fracaso
La que es coraza frente al enemigo
La que es arma y escudo frente al adversario
Ofréceme esa bravura que me inspira tu presencia:
Para que nunca, en el combate,
me sienta sólo ni desamparado
Para que, ante las burlas,
recuerde que, Tú, también fuiste ridiculizado
Para que, ante las incomprensiones,
no olvide que, Tú, también fuiste rechazado.

¡Sí; Señor! ¡Dame entereza en la lucha!
Para que nunca diga ¡basta!
Para que huya del derrotismo que todo lo asola
Para que avance y nunca retroceda
Para que ofrezca al Evangelio
mi voz que anuncie y denuncie
lo que en el mundo tantas veces se olvida:
Tú, tu amor, tu justicia, tu paz,
tu Reino, tu voluntad y tu ternura.
Amén

UN DÍA COMO HOY 10914

1860 Continúa la primera peregrinación a Roma: El P. Chevalier desembarca en Civita Vechia a las 10 a.m.

1881 Sale de Barcelona la primera expedición Misionera MSC. La integran los PP. Navarre, después primer obispo MSC y primer obispo de Melanesia-, Teófilo Cramaille -primer sacerdote de la Pequeña Obra y después primer Misionero en Nueva Bretaña- y José Durin; el Hno. Fromm y Jorge Durin, sobrino del P. Durin. En su diario anota el testigo de excepción, Enrique Verius, luego primer misionero de Nueva Guinea: ¡Qué felices son! Es un acontecimiento muy importante para nuestra Congregación. Ello nos salvará y será el medio de que Dios se servirá para multiplicarnos.

1897 Erección de la Provincia Alemana y bendición de la primera casa alemana, Hiltrup (A)

1899 Son recibidas en Hiltrup como postulantes las primeras ocho candidatas para Hermanas MSC.

1900 Erección de la Provincia italiana.

Carta al Padre V Jouët con motivo de la salida de Barcelona de los primeros MSC que iban a las Misiones de Nueva Guinea. (1.º de Septiembre de 1881)

Querido Padre, Me será imposible estar presente en la partida de nuestros queridos y heroicos Hermanos, que quieren llevar a Oceanía el conocimiento y el amor del Sagrado Corazón y de Nuestra Señora. ¡Cuánto envidio su suerte! ¡Me supone un gran sacrificio no poder bendecirles y abrazarles en esta hora solemne! En mi nombre, presente mis excusas a estos afortunados. Pídales para mí y para toda la Congregación su bendición recíproca. En mi nombre déles un abrazo y un beso de despedida. Me apena mucho no poder estar en Barcelona en este momento. Si por algún imprevisto hubiera algún retraso en la partida de nuestros Hermanos, envíeme un telegrama. Mi amor para todos. . . Julio Chevalier, MSC "

 RECUERDA: DIOS TE AMA


DEL SEGUNDO

Una forma de faltar a este mandamiento es decir cosas contra la Religión, y el blasfemar. Blasfemia es toda expresión insultante contra Dios, la Virgen, los santos o cosas sagradas: ya sea con palabras, gestos, signos, dibujos, etc. Es el absurdo deseo de injuriar o deshonrar el nombre de Dios.
Otros pecados pueden hacerse por debilidad o por sacar algún provecho; por ejemplo, robar. Pero el que dice blasfemias no saca nada. La blasfemia es un pecado que va directamente contra la majestad de Dios. Por eso a Dios le duele tanto y lo castiga con gran rigor. La blasfemia es un pecado diabólico. Si crees en Dios, comprenderás que es un disparate insultarle. Y si no crees, ¿a quién insultas?
O.A.E.

A veces consideramos el nombre como algo secundario, banal; sin embargo, nombrar una cosa o persona es «hacer presente» lo nombrado. En este sentido el nombre tiene un peso simbólico y psicológico. Por lo tanto, tomar a la ligera o con poco respeto el nombre de una persona es una forma de atentar contra su dignidad. Desde esta perspectiva podemos entender la lógica del segundo mandamiento.

Existen muchas formas de atentar contra la reverencia debida al nombre de Dios. La más corriente es el simple pecado de falta de respeto: usar su santo nombre como excusa para dar salida a nuestras emociones. «¡Sí, por Dios!»; «Te aseguro, por Dios, que me la vas a pagar». O a veces, por utilizarlo como protagonista para chistes o ironías que, por el sólo empleo del nombre de Dios, o de Jesucristo, o de los santos, resultan de muy escaso buen gusto. Todos conocemos a personas que usan el nombre de Dios con la misma actitud con que mencionarían ajos y cebollas. Es una forma de inconsciencia sobre lo que implica la sacralidad del nombre; da testimonio cierto de lo pobre de su amor a Él.

Por lo general, esta clase de irreverencia es falta leve, porque no se tiene la intención deliberada de deshonrar a Dios o despreciar su nombre; si esta intención existiera, se convertiría en pecado mortal, pero, de ordinario, es una forma de hablar debida a la ligereza y al descuido más que a la malicia.

Este tipo de irreverencia puede hacerse grave, sin embargo, en caso de ser ocasión de escándalo: por ejemplo, si con ella el profesor menoscabara en sus alumnos el respeto que al nombre de Dios se le debe.

Cada vez es más común escuchar chistes o frases que pretenden ser cómicos, denigrando o ridiculizando el nombre de Dios. Esto es una señal del respeto que Le estamos perdiendo.

Por tanto, debemos ser cuidadosos en el uso de la palabra «Dios». No podemos usarla de cualquier forma, así como no nos gustaría que nuestro nombre o el de los seres queridos fuera usado de manera ligera u ofensiva.

José Luis alardeaba ante sus amigos del desliz sexual que había tenido en su reciente viaje, es decir, de cómo había engañado a su esposa; éstos lo celebraban entre risas. Sin embargo, Genaro estaba serio; se preocupaba por su amigo. Como buen católico, sabía que no sólo había cometido una falta contra su esposa, sino también contra Dios.
 

Esto nos lleva a preguntarnos: ¿Hay alguna relación entre el matrimonio y el segundo mandamiento? Aunque en un primer momento nos pueda parecer extraña la cuestión, no es tan disparatado plantearnos esto. 
 

En efecto, una de las formas de honrar el nombre de Dios es ser fieles a las promesas en donde lo ponemos por testigo. Cundo un hombre y una mujer realizan el sacramento del matrimonio, se hacen una serie de promesas poniendo a Dios como testigo de ellas. De esta forma Dios entra en la historia de esta pareja y se le hace partícipe de las alegrías, dolores y gozos.
 

José Luis rompió las promesas de fidelidad perpetua, de amor eterno y de respeto mutuo. Faltó al compromiso hecho con su pareja y tomó el nombre de Dios en vano al violentarlas, pues le puso como testigo.

Pero en la vida matrimonial no se tiene que llegar a un desliz sexual para romper estas promesas. En las pequeñas cosas y en el día a día es donde se refrendan o se olvidan estos juramentos. Situaciones como el pedir las cosas con amabilidad, exponer las ideas propias con delicadeza, estar abiertos a escuchar a mi pareja. O en lo negativo, como manejar la publicidad con las connotaciones sexuales que hay a mi alrededor, manejar astutamente los conflictos inevitables en cualquier convivencia humana. En estos ámbitos puedo consolidar o destruir las promesas hechas, revelar si considero a mi pareja como una persona o un mero objeto.

 

El matrimonio es una batalla de todos los días. No sólo está en juego la dignidad del hombre y la mujer implicados, así como el sano desarrollo de los hijos; también cuenta el nombre de Dios que se puso como testigo de esa promesa de amor.


Del latín vanus, significa sin efecto, sin resultados, sin fundamento, frívolo, fútil, tonto. En vano, inútilmente. Dice el segundo Mandamiento: No nombrarás el nombre de Dios en vano. ¿Por qué sería que Dios lo puso, y por qué en segundo lugar?

La blasfemia admite distintos grados. A veces es la reacción instantánea ante la contrariedad, el dolor o la impaciencia: «Si Dios me ama, ¿cómo permite que esto ocurra?», «Si Dios fuera bueno no me dejaría sufrir tanto». Otras veces se blasfema por insensatez: «Ése sabe más que Dios», «A fulano, ya ni Dios lo detiene». Pero también puede ser claramente antirreligiosa e, incluso, proceder del odio a Dios: «Los Evangelios son un mito oriental», «La Misa es un engaño», «Dios es un invento, una fábula». En este último tipo de blasfemia hay, además, un pecado de infidelidad. Cada vez que una expresión blasfema implica negación de una determinada verdad de fe como, por ejemplo, la virginidad de María o la existencia de los ángeles, además del pecado de blasfemia hay un pecado de herejía.

«SOY UNGIDO» 10914

FUE VISTO CON OJOS HUMANOS
Lc. 4,16-30
Indudablemente, el lugar más difícil para dar testimonio es nuestra propia casa, nuestro propio ambiente; sin embargo, no por ello debemos dejar de hacer nuestro mejor esfuerzo para que Jesús sea conocido, ya que el día de nuestro bautismo se cumplieron para nosotros las mismas palabras del profeta, pues hemos sido llenos del Espíritu Santo.
Cada cristiano es enviado a proclamar la libertad a los cautivos, a los que viven presos del pecado y del egoísmo; a dar la vista a los ciegos, a los que no se dan cuenta de lo hermoso que es vivir en gracia en este mundo maravilloso que Dios creó para nosotros; a liberar a los oprimidos por la angustia y la desesperación que causa el materialismo y a proclamar el año de gracia del Señor, es decir, un tiempo propicio para regresar a Dios.
Que el Señor nos conceda la gracia y el valor de ser profetas en nuestros propios ambientes.
Pbro. Ernesto María Caro