lunes, 24 de noviembre de 2014

ORACIÓN PARA HOY 241114

PARA ALEJAR ENVIDIAS
Sal. 3
Señor, cuántos son mis adversarios, cuántos los que se alzan contra mí!
¡Cuántos los que me dicen: "Ya no tienes en Dios salvación"!
Mas tú, Señor, eres mi escudo, mi gloria, el que levanta mi cabeza.
Tan pronto como llamo al Señor, me responde desde su monte santo.
Yo me acuesto y me duermo, y me levanto: el Señor me sostiene.
No le temo al pueblo que me rodea, que por todas partes me amenaza.
¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, oh Dios mío! Tú golpeas en la cara a mis enemigos y a los malvados les rompes los dientes.
La salvación viene del Señor, que tu bendición venga sobre tu pueblo.
 
 
POR MOTIVOS DE SALUD VOLVEMOS EL 1º DE DICIEMBRE
DIOS LES BENDIGA POR VUESTRAS ORACIONES
 
 

LA VIUDA POBRE

LOS 2 RIALES
Lc. 21,1-4
IR A SANTORAL DIARIO

 
Como casi siempre, las cosas pequeñas pasan desapercibidas: limosnas pequeñas, sacrificios pequeños, oraciones pequeñas (jaculatorias); pero lo que aparece como pequeño y sin importancia muchas veces constituye la urdimbre y también el acabado de las obras maestras: tanto de las grandes obras de arte como de la obra máxima de la santidad personal.
Por el hecho de pasar desapercibidas esas cosas pequeñas, su rectitud de intención está garantizada: no buscamos con ellas el reconocimiento de los demás ni la gloria humana. Sólo Dios las descubrirá en nuestro corazón, como sólo Jesús se percató de la generosidad de la viuda. Es más que seguro que la pobre mujer no hizo anunciar su gesto con un toque de trompetas, y hasta es posible que pasara bastante vergüenza y se sintiera ridícula ante la mirada de los ricos, que echaban grandes donativos en el cepillo del templo y hacían alarde de ello. Sin embargo, su generosidad, que le llevó a sacar fuerzas de flaqueza en medio de su indigencia, mereció el elogio del Señor, que ve el corazón de las personas: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir» (Lc 21,3-4).
La generosidad de la viuda pobre es una buena lección para nosotros, los discípulos de Cristo. Podemos dar muchas cosas, como los ricos «que echaban sus donativos en el arca del Tesoro» (Lc 21,1), pero nada de eso tendrá valor si solamente damos “de lo que nos sobra”, sin amor y sin espíritu de generosidad, sin ofrecernos a nosotros mismos. Dice san Agustín: «Ellos ponían sus miradas en las grandes ofrendas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuántos vieron aquellas dos monedas?... Ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca». Bien cierto: si somos generosos con Dios, Él lo será más con nosotros.
Rev. D. Àngel Eugeni PÉREZ i Sánchez (Barcelona, España)



POR MOTIVOS DE SALUD ESTAREMOS FUERA HASTA EL 1º DE DICIEMBRE, SI NUESTRO PADRE ETERNO QUIERE... 
OS PIDO MUCHA ORACIÓN POR MI SALUD... 




domingo, 23 de noviembre de 2014

ORACIÓN PAR AHOY 231114

EL PRESO
Juan Arias
 Cristo, yo soy un preso. Tengo más tiempo que los cartujos para rezarte. Pero quizás tú solo sabes lo que cuesta rezar a un preso.
En nuestro ser más profundo explota a cada instante la rebelión. Es difícil rezar, es difícil creer, cuando uno se siente abandonado por la humanidad.
También para ti fue difícil rezar en la cruz y gritaste tu angustia, tu cólera, tu desilusión, tu amargura: «¿Por qué me has abandonado?»

Quizás sea esta la única oración que podamos hacer,pero frente a ella el mundo se ríe.
Un «por qué», que en tus labios era distinto, porque tú eras inocente.
Nosotros no somos inocentes: no lo es ningún hombre de la tierra.
Pero nuestro «por qué» es una petición de justicia, aunque
a veces, además de la cólera, lleve el sello de la desesperación y de la desconfianza.

Sabemos que nuestro «por qué» no lo escucha ya esa sociedad que rechaza al hombre como persona, y lo escucha sólo por lo que hace o por lo que tiene.
Quizás tú tengas todavía un poco de paciencia, un poco de compasión, y hasta un poco de fe en nosotros, para escuchar, sin irritación y sin sarcasmo, nuestro «por qué» angustioso.

También tú fuiste un preso, un torturado, un acusado y un condenado.
Tú, cuyo último escándalo para los virtuosos de oficio fue el de canonizar,
sin milagros ni procesos, a un ladrón condenado a muerte.
A ti, Señor, víctima viva de todas las injusticias cometidas por la justicia humana, dirigimos nuestro grito. Acéptalo como oración, aunque algunos «buenos» se rasguen las vestiduras.

¿Por qué, Señor, la sociedad tiene que ser inhumana con nosotros,
si te acepta a ti como el Dios del perdón y de la misericordia?
Tú perdonas y olvidas; y hasta excusas. Pero los hombres, cuando nos perdonan, no se olvidan de nuestra lepra. Estamos marcados para siempre. Somos delincuentes
para toda nuestra vida.

¿Cómo podremos esperar la resurrección, si la sociedad se niega a creer en nosotros?
Probablemente, cuando salga de la cárcel, no encontraré trabajo y tendré que robar de nuevo.
Pero, aunque lo encuentre, seguiré siempre siendo el «ex-presidiario».
Siempre que los «inocentes no fichados» planeen alguna cosa a mi lado, las sospechas caerán irremediablemente sobre mí. En adelante ya no tendré la fuerza de la defensa.

Pero eso no es todo. ¿Por qué tienen que sospechar también de la madre y de los hijos del preso?
Ellos no tienen nada que ver. Pero también quedarán marcados para siempre.
¡Y ten mucho cuidado! La sociedad no perdona.
¿Podremos seguir creyendo en ti, si tu misma iglesia es incapaz de hacer algo para borrar la mancha que llevamos encima?

No queremos la limosna de la piedad. Queremos que se crea en nosotros, en nuestra regeneración.
Y esta fe queremos verla en los hechos. Es terrible la marca que sella a los presidiarios, Señor: una marca que ni siquiera respeta a los inocentes. También entre nosotros hay inocentes.
Quizás un día el tribunal reconocerá su inocencia. Pero ¿quién les quitará de encima la lepra de la cárcel?
La sociedad es más cruel que la misma justicia. ¿Por qué, Señor, suelen ser los más indefensos, los más pisoteados por las injusticias de los otros, los que están en la cárcel, mientras que siguen libres los verdaderos culpables?

Ayer entró aquí una muchacha negra. Había disparado contra un hombre que la había hecho madre, después de haberle prometido casarse con ella; luego la abandonó, sola, extranjera, sin trabajo, para ir a engañar a otras muchachas sin trabajo y sin patria como ella.
¿Por qué no vino él antes a la cárcel? ¿Por qué quizás no vino sólo él?
¡Y dicen que «te comulgan» muchos de los que hacen semejante justicia!

¿Comprendes entonces cómo nuestro «por qué» no es absurdo, 
a pesar de ser terriblemente amargo? ¿Por qué, además de quitarnos la libertad física, nos quitan también muchas veces la posibilidad de convertir nuestra prueba en un estímulo de regeneración?

¿Por qué hemos de perder años y años, mirando sólo las paredes sucias de nuestras celdas y los rostros cansinos y amargos de nuestros compañeros? Si la sociedad cree todavía en nosotros, ¿por qué no nos prepara en el trabajo, en el estudio, en la escuela de una verdadera humanidad?

Son ellos los que nos demuestran, con la realidad en la que nos obligan a vivir, que para nosotros no queda ya en el mañana un espacio de dignidad personal, de verdadera recuperación, de inserción sincera en la sociedad.
Por eso nos tratan a veces más como bestias que como a personas.
Para nosotros todo es «bastante», «demasiado», una «limosna »; ya no tenemos ningún derecho.
Sobre nosotros la humanidad descarga todos sus complejos de culpabilidad.
Sin embargo, Señor, no me gustaría perder mi dignidad humana por el hecho de haber entrado en la cárcel.

No quiero renunciar a ser persona. Quiero creer que, tú al menos, el más justo e inocente de los condenados de la historia, serás capaz de comprender mis lágrimas y mi rabia.
Tú solo eres mi último hilo de esperanza verdadera.
Quizás este último rayo de esperanza hará posible que pueda rezar también por los demás.
Sí ten piedad de esos que se sienten libres por el mero hecho de no haberse visto nunca en manos de la policía.
De esos que se sienten tranquilos, porque consiguen robar lo suficiente para no correr el peligro de verse en la cárcel.
De esos que nunca han sido fichados por un tribunal humano, pero que por las noches no logran conciliar el sueño, porque su conciencia les grita todas sus inmundicias.

Ten piedad de los que, en tu nombre, en nombre del Cristo de la libertad y de la justicia, nos condenan para siempre a la injusticia mayor de cerrar las puertas a nuestra posible regeneración.
Ten piedad también de mí, Señor, si, furioso al mirar desde mis rejas una sociedad mil veces más criminal que nosotros, me siento en la imposibilidad de confesar mis pecados.
Cristo, dame fe en la verdadera libertad, en esa libertad que está dentro de nosotros y que nadie puede arrebatarnos
 Amén
 
HERMANIT@S PIDAMOS POR LEOPOLDO LÓPEZ PARA QUE SE HAGA JUSTICIA VERDADERA Y PUEDA SALIR DEL ENCIERRO DONDE LO HAN MARGINADO...
 
PAZ Y BIEN
 
 
 

JESÚS REY

Y CENTRO DEL UNIVERSO
Mt. 25,31-46



 ¡VIVA NUESTRO REY DE REYES!


sábado, 22 de noviembre de 2014

ICONOGRAFÍA MARIANA 221114

MADRE DE DIOS PRONTA PARA OÍR, GRECIA
San Neophytos, quien escribió la regla para el monasterio de Docheiriou en la costa oeste del monte, península de Athos, se dice que tenía la imagen de la Madre de Dios, pintada en la pared del monasterio junto a la puerta del refectorio, alrededor de 1110. La imagen residía en la oscuridad silenciosa con los monjes por más de 500 años.
Su milagro mas famoso surgió en 1664, el monje a cargo de la trapeza monástica (comedor común), llamado Neilos, pasaba por el icono, que estaba en el lado derecho de la puerta de la trapeza. Estaba oscuro y llevaba una antorcha encendida.
ΜΗΤΕΡΑ ΤΟΥ ΘΕΟΥ ΕΤΟΙΜΟΣ ΝΑ ΑΚΟΥΣΕΙ, ΕΛΛΆΔΑ
Άγιος Νεόφυτος, ο οποίος έγραψε τον κανόνα για Docheiriou μοναστήρι στη δυτική ακτή της χερσονήσου του Αγίου Όρους, λέγεται ότι έχουν την εικόνα της Μητέρας του Θεού, ζωγραφισμένο στον τοίχο του μοναστηριού από την πόρτα της τράπεζας, περίπου 1110. Η εικόνα θέσει στο σιωπηλό σκοτάδι με τους μοναχούς για πάνω από 500 χρόνια.
Πιο διάσημο θαύμα του εμφανίστηκε το 1664, ο μοναχός υπεύθυνος της μοναστικής ΤΡΑΠΕΖΑ (κοινόχρηστος χώρος), που ονομάζεται Νείλος, πέρασε μέσα από το εικονίδιο, το οποίο ήταν στη δεξιά πλευρά της ΤΡΑΠΕΖΑ πόρτα. Ήταν σκοτεινά και μεταφέρουν ένα αναμμένο πυρσό.

 NUESTRA SEÑORA DE LAVANG, TIENAM
 Durante gran parte del siglo XVIII, la nación se vió aguerrida por constantes luchas por el poder. Fue durante este gran período de sufrimiento que Nuestra Señora vino al pueblo de Vietnam. El nombre Lavang se cree se origina por el nombre de una remota foresta en la región central de Vietnam (ahora conocida como Ciudad de Quang Tri) donde abunda un tipo de árbol que lleva el nombre: La Vang. También se dice que su nombre viene de la palabra vietnamita que significa “Súplica”, por los desesperados
LADY CỦA CHÚNG TÔI VANG, VIỆTNAM
 Đối với phần lớn thế kỷ thứ mười tám, các quốc gia đã nhìn thấy làm cứng bằng cách tranh giành quyền lực liên tục. Đó là trong thời gian này đau khổ Đức Mẹ đến với con người Việt Nam. Tên được cho là Vang bắt nguồn từ tên của một khu rừng hẻo lánh ở miền Trung Việt Nam (nay là thành phố Quảng Trị), nơi loại cây phong phú có tên là: La Vang. Nó cũng được biết rằng tên của nó có nguồn gốc từ Việt Nam "lời khai" cho những tiếng kêu tuyệt vọng để được giúp đỡ từ những người Công giáo trong việc theo đuổi.



NUESTRA SEÑORA DE SOUFANIEH, SIRIA
Ese día, María Kourbet Al-Akhras, una joven de 18 años a la que llaman Myrna, católica del rito melquita bizantino y casada hacía siete meses con Nicolás Nazzour (ortodoxo griego), mientras oraba por su cuñada enferma junto con otras dos mujeres (una ortodoxa y otra islámica), comenzó a exudar aceite de sus manos. Al imponerle el aceite a la enferma quedó curada de inmediato. Tres días después, la madre de Myrna fue curada de la misma manera.
 سيدة Soufanieh، سوريا
في ذلك اليوم، ماري Kourbet الأخرس، 18 عاما الذي دعا ميرنا، الملكيين الكاثوليك الطقس البيزنطي، متزوج منذ سبعة أشهر Nazzour نيكولاس (الروم الأرثوذكس)، في حين يصلون من أجل أخته المرضى وامرأتين أخريين (وبدأت آخر الأرثوذكسية الإسلامية) لتحلب النفط من يديك. بفرض النفط من المرضى شفي فورا. بعد ثلاثة أيام، شفي أم ميرنا في نفس الطريقة.








PECADO CAPITAL V

LA GULA

El Sol, la Luna y el Viento, que eran hermanos, fueron invitados por sus tíos, el señor Trueno y la señora Relámpago, a un banquete. Los tres fueron muy contentos, pero su madre, una Estrella, tuvo que quedarse sola en casa.

Cuando llegaron a casa de sus tíos, los tres se quedaron alucinados con los exquisitos manjares que habían preparado sus tios. Las mesas estaban llenas de toda clase de comida, así que se sentaron a disfrutar del banquete. Comían, comian, comian ahora un poco de aquí y luego un poco de allá, venga a comer, y cada plato era mejor que el anterior. 

Pero mientras que el Viento y el Sol solo pensaron en comer, comer y comer todas las exquisiteces que les servían, sin acordarse ni un poco de su madre, la dulce Luna no la olvidó. Así que cada vez que les servían un nuevo plato, la Luna escondía un poco debajo de sus largas uñas para que su madre también pudiese comer algo del banquete. 

Cuando volvieron a casa, su madre, la Estrella, les preguntó: ¿Cómo ha ido el banquete? ¿Os lo habéis pasado bien? ¿Qué me habéis traído? 

El Sol, que era el mayor, contestó primero: No te he traído nada mamá. Yo he ido al banquete a comer todo lo que podía. Para que te iba a traer comida pudiéndomela comer yo. 

A su madre no le gustó nada esa respuesta, pero esperó a que su otro hijo, el Viento hablara:- Yo tampoco te he traído nada mamá. Con lo que me gusta comer dulces.... había un gran conejo de chocolate... que mientras estaba comiendo los primeros platos estaba pensado en empezar a comerme ese conejo por la oreja ¿cómo esperabas que me sobrara algo para traerte?

La Estrella estaba cada vez más enfadada. 

Pero entonces la tierna Luna habló, alegrando el corazón de su madre: ¡Madre no te preocupes! ¡Mira lo que te he traído!. 

La Luna cogió un plato y empezó agitar las manos. Entonces, los manjares más apetitosos aparecieron delante de todos. La Estrella estaba contenta por lo que su hija menor había hecho, pero seguía enfadada con sus dos hijos mayores, así que decidió castigarles. 

Y le dijo al Sol: Hijo, como solo has pensado en comer y comer, sin acordarte para nada de tu madre, te castigaré con una maldición: de ahora en adelante todos tus rayos serán ardientes y quemaran todo lo que toques. La gente te odiará y se darán protección cuando aparezcas.Luego le dijo al Viento:- Tú también te has olvidado de mí mientras te atiborrabas a comer. Por eso cuando soples serás un gran destructor y la gente te odiara por destrozarles sus propiedades, y la naturaleza se marchitará a tu paso.
 
Por fin, se dirigió a la Luna: Hija mía, tu has pensado en mí. Has compartido el banquete conmigo te estoy agradecida. A partir de ahora serás siempre tranquila y brillante. La gente quedará encantada con tu presencia.




ORACIÓN PARA HOY 221114

DIOS ESTA EN TODAS PARTES Y LO VE TODO
Sal. 138
Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya, Señor, te la sabes toda.
Me estrechas detrás y delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime, y no lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento,
adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;

si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: "que al menos la tiniebla me encubra,
que la luz se haga noche en torno a mí",
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos.

Cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
tus ojos veían mis acciones,
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días
antes que llegase el primero.

¡Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Señor, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno. 

***

Estoy, Señor, aquí, porque no te olvido.
Estoy, Señor, aquí, porque quiero tenerte presente.
Estoy, Señor, aquí, porque quiero vivir el Evangelio en su plenitud.
Estoy, Señor, aquí, porque necesito tu impulso para compartir.
Estoy, Señor, aquí, porque no puedo dejar de tener un corazón generoso.
Estoy, Señor, aquí, porque no quiero olvidar Quién es mi Creador.
Estoy, Señor, aquí, porque tu tienda espera para hospedarme en ella.
¡Vamos, entonces, a la patria eterna!
Dios lo quiera…