jueves, 30 de mayo de 2013

LAS TRES AVEMARÍAS


DEVOCIÓN DE LAS TRES AVEMARÍAS




¿En qué consiste la devoción de las tres Avemarías?

En rezar tres veces el Avemaría a la Santísima Virgen, Madre de Dios y Señora nuestra, bien para honrarla o bien para alcanzar algún favor por su mediación.

¿Cuál es el fin de esta devoción?

Honrar los tres principales atributos de María Santísima, que son: 

1.- El poder que le otorgó Dios Padre por ser su Hija predilecta.
2.- La sabiduría con que la adornó Dios Hijo, al elegirla como su Madre.
3.- La misericordia con que la llenó Dios Espíritu Santo, al escogerla por su inmaculada Esposa.

De ahí viene que sean tres las Avemarías a rezar y no otro número diferente.

¿Cuál es la forma de rezar las tres Avemarías?

María Madre mía, líbrame de caer en pecado mortal.

1. Por el poder que te concedió el Padre Eterno

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

2. Por la sabiduría que te concedió el Hijo.

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

3. Por el Amor que te concedió el Espíritu Santo

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén!

¿Cuál es el origen de la devoción de las tres Avemarías?

Santa Matilde, religiosa benedictina, suplicó a la Santísima Virgen que la asistiera en la hora de la muerte. La Virgen María le dijo lo siguiente: "Sí que lo haré; pero quiero que por tu parte me reces diariamente tres Avemarías. La primera, pidiendo que así como Dios Padre me encumbró a un trono de gloria sin igual, haciéndome la más poderosa en el cielo y en la tierra, así también yo te asista en la tierra para fortificarte y apartar de ti toda potestad enemiga. Por la segunda Avemaría me pedirás que así como el Hijo de Dios me llenó de sabiduría, en tal extremo que tengo más conocimiento de la Santísima Trinidad que todos los Santos, así te asista yo en el trance de la muerte para llenar tu alma de las luces de la fe y de la verdadera sabiduría, para que no la oscurezcan las tinieblas del error e ignorancia. Por la tercera, pedirás que así como el Espíritu Santo me ha llenado de las dulzuras de su amor, y me ha hecho tan amable que después de Dios soy la más dulce y misericordiosa, así yo te asista en la muerte llenando tu alma de tal suavidad de amor divino, que toda pena y amargura de muerte se cambie para ti en delicias."Y esta promesa se extendió en beneficio de todos cuantos ponen en práctica ese rezo diario de las tres Avemarías.

¿Cuáles son las promesas de la Virgen a quienes recen diariamente las tres avemarías?

Nuestra Señora prometió a Santa Matilde y a otras almas piadosas que quien rezara diariamente tres avemarías, tendría su auxilio durante la vida y su especial asistencia a la hora de la muerte, presentándose en esa hora final con el brillo de una belleza tal que con sólo verla la consolaría y le transmitiría las alegrías del Cielo.

¿De qué fecha data el primer texto del Avemaría?

El 23 de octubre de 1498 apareció impreso en Brescia-Italia, el primer texto completo del Avemaría, tal como se le reza en la actualidad. Fue incluida en una obra dedicada a la Virgen, compuesta por el padre servita Gasparino Borro.

En 1568, el Papa Pío V, al promulgar la nueva Liturgia de las Horas, introdujo y prescribió la fórmula completa del Avemaría y dispuso que todos los sacerdotes, al iniciar en cada hora el rezo del Oficio Divino, recen el Avemaría después del Padre Nuestro.

¿Cuál es el fundamento de esta devoción?

La afirmación católica de que la Santísima Virgen poseyó, en el más alto grado posible a una criatura, los atributos de poder, sabiduría y misericordia. 

Esto es lo que enseña la Iglesia al invocar a María como Virgen Poderosa, Madre de Misericordia y Trono de Sabiduría.






miércoles, 29 de mayo de 2013

FIESTA DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO


OFICINA DE LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS PAPAL
Indicaciones

MISA Y PROCESIÓN EUCARÍSTICA
La Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo
Fuente: Vatican





Jueves, 30 de mayo 2013, Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, a los 19 años, el Santo Padre Francisco celebrará la Santa Misa en la Basílica de San Juan de Letrán. Entonces presidirá la procesión eucarística por la Vía Merulana, llegará a la Basílica de Santa María Maggiore.

Aquellos que tengan la intención de participar en la Santa Misa y quieren acompañarnos, favor estar a las 18:30 Horas en el atrio de la Basílica de Letrán, donde ocupará el lugar indicado por los maestros de ceremonias papales.

En cuanto a la vestimenta, los participantes se regirán de la siguiente manera:

v Los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos y Obispos con la prenda propia, llevan el carrete, el solideo y birrete;

v  Los abades y religiosos de su indumentaria adecuada coro;

v Los prelados: el carrete y mantelletta, o una sobrepelliz, con la banda de color carmesí y gorro negro, con un lazo de color rojo o negro, dependiendo de su grado;

v Capellanes de Su Santidad el sobrepelliz sobre la sotana negro con la banda carmesí;

v  Los miembros de los capítulos se visten como los párrocos de Roma sobrepelliz y estola blanca, los sacerdotes.

A los miembros de la Capilla Papal proporcionará un servicio de autobuses, con salida desde la plaza en frente de la entrada del Pablo VI a las 18:00 Horas. Aquellos que deseen utilizarlos se pide notificar a la Oficina de las Celebraciones Litúrgicas del Sumo Pontífice.

Ciudad del Vaticano, 27 de mayo de 2013.


Guido Marini
Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias





EL REGNUM CHRISTI


EL REGNUM CHRISTI IMPULSA UN PERIODO DE CONVERSIÓN
Para que su renovación sea profunda en el amor
Fuente: Regnum Christi


  • “La renovación en santidad de la Legión y el Regnum Christi dependen de nuestra capacidad de hacer la verdad sobre nuestras vidas y acoger con sencillez la gracia de la conversión”, afirman los responsables en una carta a todos los miembros del Regnum Christi.
  • “No queremos que los acontecimientos que vamos a vivir sean sólo encuentros para estudiar y aprobar el texto de las Constituciones y los Estatutos o que se limiten a hacer una revisión superficial de nuestra vida”, afirman, “sentimos que es necesaria una adecuada preparación espiritual, un itinerario personal y comunitario para renovar el amor”.

Madrid, miércoles 29 de mayo.- A las puertas de que finalice el proceso de renovación que el Regnum Christi inició en 2010, sus responsables generales han impulsado un tiempo que ayude a concluir en profundidad esta etapa de su historia: “No queremos que los acontecimientos que vamos a vivir sean sólo encuentros para estudiar y aprobar el texto de las Constituciones y los Estatutos o que se limiten a hacer una revisión superficial de nuestra vida”, aseguran en una carta enviada a todos los miembros. “Sentimos que es necesaria una adecuada preparación espiritual, un itinerario personal y comunitario para renovar el amor”, afirman. “El verdadero fruto será más la transformación de nuestras mentes y nuestros corazones a la alegría y la entrega en el camino de santidad que Dios nos propone”, aseguran, y explicitan algunos puntos que asumen como responsables en este proceso.

Será a comienzos de 2014 cuando tendrán lugar el Capítulo General de los legionarios de Cristo, las Asambleas Generales de los consagrados y consagradas en el Regnum Christi y la Asamblea General de este movimiento en su conjunto. En estos encuentros se dará redacción final a las nuevas constituciones y estatutos, y con ellos concluirá el proceso de renovación y purificación que les pidió el Papa Benedicto XVI en el año 2010, y que ha sido guiado por el Delegado Pontificio, el Cardenal Velasio De Paolis.

En este contexto de su historia, los responsables generales del Regnum Christi han compartido con todos los miembros una carta expresándoles su anhelo de seguir teniendo presente el camino de conversión personal y comunitaria para una profunda renovación en el amor: “Sería triste que pretendiéramos  medir los frutos del Capítulo y de las Asambleas por la profundidad y belleza de los documentos que ahí se promulguen”, afirman. “El verdadero fruto será más bien la transformación de nuestras mentes y nuestros corazones a la alegría y la entrega en el camino de santidad que Dios nos propone”, aseguran.

Para ello, han propuesto un tiempo de conversión que se iniciará con la festividad del Sagrado Corazón: “La renovación en santidad de la Legión y el Regnum Christi dependen de nuestra capacidad de hacer la verdad sobre nuestras vidas y acoger con sencillez la gracia de la conversión”, afirman en la carta, e invitan a los miembros a que, desde el punto en el que cada uno se encuentre “se abra a la gracia de una verdadera renovación en el amor a Dios, al prójimo y a la propia vocación en el Regnum Christi”, se disponga “al encuentro de quienes se sienten heridos”, o cultive “el deseo de aprender a perdonar y la humildad de pedir perdón para no vivir presos del rencor”.

En el ámbito de las comunidades de legionarios, consagrados y miembros seglares, los responsables generales del Regnum Christi expresan su deseo de que se renueve y fortalezca la “unión de corazones” en lo esencial para vivir e imitar la vida de las primeras comunidades cristianas, y expresan su deseo de “reconciliarnos allí donde haga falta y aprender a escucharnos, comprendernos, aceptarnos y exigirnos santamente” o de “comprometernos unos con otros para ser verdaderamente hermanos en la vocación común y en la misión que compartimos”.

Los propios responsables generales asumen en la carta varios aspectos a los que se comprometen por su parte para “llevar adelante el camino de renovación que nos ha marcado la Iglesia”, y que son: llegar al Capítulo y a las Asambleas “habiendo alcanzado una mayor claridad sobre el don que Dios hace a la Iglesia a través del Regnum Christi, habiendo madurado las reglas y las estructuras que más nos ayuden a custodiar el carisma, y habiendo puesto las bases para superar lo que ha de purificarse en nuestra mentalidad y costumbres”. Por otro lado, renuevan si determinación de “seguir saliendo al encuentro de todos aquellos que han sufrido más” y su “compromiso personal e institucional de poner nuestros talentos al servicio de la Iglesia con humildad, gratitud y entusiasmo”.

La carta está firmada por el P. Sylvester Heereman, vicario general de la Legión de Cristo, y pro-director general, Gloria Rodríguez y Jorge López, responsables generales de las consagradas y consagrados en el Regnum Christi respectivamente. Concluye con una oración para unirse a la novena al Sagrado Corazón, y pide a los miembros que recen con insistencia para que se produzca “una nueva efusión del Espíritu Santo que transforme, sane y renueve nuestros corazones como lo hizo en Pentecostés”.






lunes, 27 de mayo de 2013

CORPUS CHRISTI


ANTE LA FIESTA DEL CORPUS CHRISTI, EL DECÁLOGO DE LA EUCARISTÍA
Una meditación sobre la verdad de la globalidad del de la Eucaristía ante su fiesta grande del Corpus, este año domingo 2 de junio
Jesús de las Hera Muela



1.  La Eucaristía es el misterio nuestra fe, el misterio de luz que alumbra todo el misterio de la fe cristiana.
 

El sacramento eucarístico es mysterium fidei por antonomasia. Sin embargo, precisamente a través del misterio de su total ocultación, Cristo se hace misterio de luz, gracias al cual el creyente se ve introducido en las profundidades de la vida divina. No sin feliz intuición, el célebre icono de la Trinidad de Rublev (ver foto) sitúa significativamente a la Eucaristía en el centro de la vida trinitaria. Esto es, en la Eucaristía y por la Eucaristía se desvela y revela luminosamente el misterio de Dios y de su plan de salvación para toda la humanidad.


“La Eucaristía es, ante todo, luz porque en toda la Misa la liturgia de la Palabra de Dios precede a la liturgia eucarística, en la unidad de las dos mesas: la de la Palabra y la del Pan… Es Cristo mismo quien habla cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura”. Y es Cristo quien se hace Eucaristía, a quien recibimos en la Eucaristía y quien se queda en la Eucaristía.


2. La Eucaristía es presencia y sacramento de Dios para un mundo mejor.

Esta identidad y verdad eucarísticas, esta “cultura de la Eucaristía” no va contra nadie, fomenta el diálogo y es instrumento de un mundo nuevo y mejor.


Resulta errónea que la referencia pública a la fe pueda mermar la justa autonomía del Estado y de las instituciones civiles o que incluso pueda alentar actitudes intolerancia, independientemente otro tipo de comportamientos errados de los cristianos a lo largo de los siglos, achacables a la incoherencia de estos en relación a su fe y raíces cristianas. La Eucaristía siempre construye un hombre y una humanidad mejores.



3.- La Eucaristía es fuente y epifanía de comunión.

 Mediante el sacramento de la Eucaristía, el Señor encontró la forma de permanecer con sus seguidores, como aconteciera con los discípulos de Emaús. Recibir la Eucaristía significa entrar en comunión profunda con Jesús. Recibir la Eucaristía es comulgar, es comunión. La Eucaristía, y en concreto la comunión eucarística, se nos da para “saciarnos” de Dios en tierra.


Y esta intimidad tan especial y tan profunda que se realiza en la “comunión eucarística” no puede comprenderse ni vivirse fuera de la “comunión eclesial”. De este modo, la Eucaristía es fuente de la unidad eclesial, su máxima manifestación. Y se convierte asimismo en epifanía de comunión. Se trata de una doble “comunión”: con la jerarquía de la Iglesia y en la comunión de los hermanos o comunión fraterna.



4.- La Eucaristía es acción de gracias.

La Eucaristía es acción de gracias y encarnación cotidiana. De la misma etimología de la palabra “eucaristía” surge su significación como acción de gracias. En Jesús, en su “sí” incondicional a la voluntad del Padre, están el “sí”, el “gracias” y el “amén” de la humanidad entera.


La respuesta a esta acción de gracias que es la Eucaristía consiste en encarnar el proyecto eucarístico en la vida diaria, allí donde se trabaje y se vive -en la familia, en la escuela, en la fábrica, en las más diversas condiciones de la vida-. Encarnar el proyecto eucarístico en la vida de cada día significa también, entre otras cosas, que la realidad humana no se entiende y no se justifica sin la referencia al Creador.



5.- La Eucaristía es el origen y el camino de la evangelización y de la misión.

La Eucaristía es Jesucristo, el objeto y sentido de la misión y de la evangelización.  Escribe el Papa: “Los dos discípulos de Emaús, tras reconocer al Señor, se levantaron al momento para comunicar lo que habían visto y oído… Cuando uno ha vivido una experiencia auténtica del Resucitado, alimentándose de su cuerpo y de su sangre, no puede guardar sólo para sí el tesoro y la alegría sentida. El encuentro con Cristo, continuamente ahondado en la intimidad eucarística, suscita en la Iglesia y en cada cristiano, la urgencia de evangelizar y de testimoniar”.


La Eucaristía nos proporciona no sólo la fuerza interior sino también -en cierto sentido- el mismo “proyecto” misionero y evangelizador. Y para ello que sea realidad es necesario que los cristianos asimilemos los valores que la Eucaristía expresa, las actitudes que inspira, los propósitos de vida que suscita.



6.- La Eucaristía es escuela de paz y de caridad.

La Eucaristía es camino de solidaridad, escuela de paz, compromiso de fraternidad y servicio incondicional a los pobres y necesitados. La Eucaristía es Jesucristo, el siempre solidario, el príncipe de la paz, el hermano de los últimos y preteridos de nuestra sociedad. La Eucaristía es amor, es caridad.


La Eucaristía es siempre expresión de universalidad. El cristiano que participa en la Eucaristía aprende de ella a hacerse promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la vida. La Eucaristía supone un compromiso activo por la edificación de una sociedad más justa y más fraterna. La Eucaristía es servicio, es pan partido, repartido y compartido. La Eucaristía es amor. “Te conocimos, Señor, al partir; tú nos conoces, Señor, al partir el pan”.



7.- La Eucaristía es el viático y la salud de los enfermos.

Para ellos, para los enfermos, mantiene la Iglesia la reserva del Cuerpo de Cristo, que se distribuye después a sus hogares, a sus hospitales, a sus residencias en una de las praxis pastorales más hermosas y reconfortantes.


La Eucaristía es el Cuerpo glorioso de Jesucristo Resucitado. La Eucaristía es prenda de vida y de salud eternas. La Eucaristía es el Pan vivo bajado del cielo para todos los hombres, especialmente para los necesitados.


La Eucaristía es consuelo en la soledad y en la tribulación. La Eucaristía es alimento para el camino. La Eucaristía es manantial de esperanza. La Eucaristía es fuente de gozo. La Eucaristía -el viático- es salud para los enfermos.



8.- Eucaristía y Misa Dominical.

En la Misa dominical es donde los cristianos reviven de manera particularmente intensa la experiencia que tuvieron los apóstoles en la tarde de la pascua, cuando el Resucitado se les manifestó estando reunidos. En aquel pequeño núcleo de discípulos, primicia de la Iglesia, estaba en cierto modo presente el Pueblo de Dios de todos los tiempos. Y desde entonces los cristianos no pueden, no deben vivir sin el Domingo, sin la Eucaristía.


La Misa dominical es la “celebración en la que la comunidad parroquial se reencuentra de manera coral, viendo ordinariamente partícipes también a los diferentes grupos, movimientos y asociaciones presentes en ella”. Y es que los cristianos no podemos ni debemos vivir sin el domingo como día del Señor, día de la Iglesia, día de la fiesta, día del descanso, día de la familia, día de la amistad, día de la fraternidad, día de la creación, día de la pascua, día de la bienaventuranza futura, día de los días, el día de la Eucaristía.



9.- María, mujer eucarística, es icono de la Eucaristía.

La Virgen María, la mujer eucarística, es icono perfecto de la Eucaristía.  Las fiestas eucarísticas constituyen también una ocasión propicia para ahondar en la íntima relación entre la Eucaristía y María. El encuentro “con el Dios con nosotros y por nosotros” incluye a la Virgen María. Ella mantuvo durante nueve meses en su seno a Jesús, que se nos da en la Eucaristía.


“En la celebración eucarística, de alguna manera, nosotros recibimos siempre junto al memorial de la muerte de Cristo, también el don de María que nos hizo el Crucificado en la persona de Juan (… Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros -a ejemplo de Juan- a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella”.


10.- La Eucaristía, camino de santidad, travesía y alimento de los santos de todos los tiempos., y camino nuestro hacia la santidad

Los santos son testigos excepcionales de la Eucaristía y de los frutos de la vida eucarística. Todo camino personal de santidad ha de recorrer las sendas de la Eucaristía, su viático y su fuerza para este camino. La Eucaristía nos hace santos y no puede darse santidad sin Eucaristía: “El que me coma, vivirá por mi”, dice el Señor.


Por ello, los Papas nos invitan a seguir las enseñanzas de los santos, los grandes intérpretes de la piedad eucarística. Con ellos la teología de la Eucaristía adquiere todo el esplendor de la experiencia vivida, nos contagia y nos enciende” como nos testimonian inequívocamente  San Ignacio de Antioquía, San Tarsicio, San Ambrosio, San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Santa Catalina de Siena, San Pascual Baylón, Santa Teresa de Jesús, San Vicente Paúl, Santa María Micaela, San Pío de Pietrelcina, los Beatos Manuel González y Madre Teresa de Calcuta o Carlos de Foucauld y tantos y tantos otros santos. 

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domingo, 26 de mayo de 2013

PREFIERO EL PARAÍSO





«Sed buenos… ¡si podéis!» se ha convertido en la proverbial expresión de San Filippo Neri, uno de los santos más queridos de la historia de la Iglesia. El santo de la alegría, el juglar de Dios, el segundo apóstol de Roma, Pippo el Bueno, todas estas son sólo algunas de las definiciones de este sacerdote que nació en Florencia en 1515 y vivió más de 60 años en Roma. Mientras tenía lugar el Concilio de Trento y comenzaba la llamada Contrarreforma, San Filippo formaba a los más jóvenes con ternura e ironía acercándoles a la Liturgia y logrando que se divirtiesen cantando y jugando en un lugar que más adelante se convertiría en el Oratorio, proclamada congregación por el Papa Gregorio XIII en 1575. San Filippo Neri, en su larga vida fue amigo de San Ignacio de Loyola y del cardenal Carlos Borromeo, pero él, en su vocación, cuando se le preguntó si quería ser nombrado cardenal, sin dilación contestó: «prefiero el Paraíso».


 


Película: Prefiero el Paraíso
Título original: Preferisco il Paradiso. 
Dirección: Giacomo Campiotti. 
País: Italia 
Año: 2010. 
Duración: 126 min.Género: Drama.
Interpretación: Gigi Proietti (Filippo Neri), Francesco Salvi (Persiano Rosa), Roberto Citran (cardenal Capurso), Sebastiano Lo Monaco (Nerano), Francesca Chillemi, Josafat Vagni, Francesca Antonelli (Zaira). 
Guion: Mario Ruggeri. 
Producción: Nicolò Forte. Música: Marco Frisina.
Montaje: Alessandro Lucidi. 
Diseño de producción: Cosimo Gomez. 
Vestuario: Enrica Biscossi. 
Distribuidora: European Dreams Factory. 
Estreno en España: 30 Marzo 2012.
Calificación por edades: Apta para todos los públicos.
 



VER LA PELÍCULA AQUÍ

 




 

JORGE LUIS BORGES


JORGE LUIS BORGES Y SU MADRE
El gran escritor argentino Jorge Luis Borges se declaró agnóstico en varias ocasiones de su vida. Esto era algo que angustiaba a su madre, quien por ese motivo, pensó en una estrategia.
Revista Ave María, No. 787, marzo de 2013 




Se cuenta del famoso escritor argentino Jorge Luis Borges Acevedo (1899-1986), que se llevaba bien con todo el mundo y era delicioso cuando los periodistas lo entrevistaban en cualquier momento. Siempre los asombraba con frases propias de una personalidad magnética, brillante y contradictoria. – ¿Y qué puede decirnos Jorge Luis Borges sobre las drogas? ¿Probó alguna sustancia prohibida?, le preguntaban. Y él respondía sin reparos: –Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son “El Quijote”, “La Divina Comedia” y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente. Y en cuanto a la fe siempre ofrecía la misma duda: la transcendencia del hombre. –No afirmo ni niego, pero espero que el cielo exista, aunque nuestro lugar sea el infierno. Y se quedaba tan campante.


En algún momento, este genial escritor de la lengua castellana del siglo XX se percaté de que algunas de sus afirmaciones referentes a la fe hacían sufrir a la persona que más ahí en este mundo: su madre, una mujer creyente y piadosa. Doña Leonor Acevedo era una dama dotada de un ingenio y una picardía –de la buena– que heredó y cultivó con entusiasmo su hijo. Él veneraba a su madre y sufría lo indecible cuando algo o alguien molestaba la tranquilidad de doña Leonor. Eran años de cobardes bombas y amenazas perturbadoras.


El teléfono sonó a horas angustiantes: –Te vamos a matar y a tu hijo, dijo la voz. Doña Leonor, ya acostada, respondió con toda tranquilidad: –Vea señor, tengo más de 90 años y si no se apura en cumplir su amenaza, por ahí me muero antes. Y se quedó en paz. Sin embargo, hubo una vez que el espíritu de doña Leonor se inquietó. Aunque lo sabía, escuchar de los labios de su hijo que se declaraba agnóstico hizo que su corazón le advirtiera de una amenaza mucho más letal que una bomba. La salvación eterna de su hijo la perturbaba. Teña que hacer algo. Y lo hizo.


La estrategia de doña Leonor y el final feliz del genial escritor fueron revelados por un anciano sacerdote a su amigo Pablo Caruso, con el encargo expreso de que lo publicara. He aquí su testimonio: A veces, muy de vez en cuando, en el lugar y tiempo menos pensado, el escriba se encuentra una “estrella en el aljibe”, como decía un maestro de periodistas. No sé yo si éste es el caso, pero quiero contarlo. El que esto escribe fue a visitar a su anciano amigo sacerdote, cuyo corazón ya esté muy gastado: apenas le quedan unos latidos y los utiliza para seguir rezando a fin de terminar el “buen combate”.


“No estoy retirado”, me aclaró. Un sacerdote nunca se retira, sino que está junto con otros hermanos sacerdotes, en una casa muy acogedora, esperando impaciente ver el rostro de su Señor. La sombra relajante del frondoso tilo hizo más fácil la deliciosa conversación o monólogo –en mi beneficio, claro está– de este hombre de Dios. Tampoco sabría yo precisar por qué derivó la conversación hacia la madre del mundialmente celebrado escritor argentino.

 



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