domingo, 6 de mayo de 2012

DE PROFESIÓN... MAMÁ



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El trabajo en el hogar es, sin duda alguna, el trabajo con mayor dimensión social que existe. Aún desarrollándose entre cuatro paredes, tiene una repercusión importantísima en la buena salud de la sociedad.

Cuando una madre funciona bien, funciona bien la familia y, a su vez, funciona bien toda la colectividad.

Mis logros personales no pueden competir con los de un alto ejecutivo, ni salen en televisión, ni cotizan en la bolsa. Sin embargo, yo no lo cambio por nada.

Mis satisfacciones son mucho mayores, y en mis manos está el mejor negocio de mi vida pues me siento como la empresaria más importante del planeta.

Me animo a escribir estas sencillas reflexiones pensando, en especial, en aquellas mujeres, trabajadoras como yo, cuyo sueldo es el apoyo y la ayuda de sus maridos y la sonrisa de sus hijos.

Pertenezco a una empresa familiar ubicada en un edificio ocupado, en su mayoría, por negocios similares al mío.

Como toda buena compañía que se precie, goza de unas instalaciones dignas, sencillas, soleadas y, sobretodo, muy acogedoras.

Así, estamos convencidos, se trabaja más, mejor y se está a gusto. La sala de juntas, por ejemplo, es amplia, luminosa, sin ningún elemento decorativo ostentoso (porque ni nos da para ello ni es nuestro estilo) y hace las veces de biblioteca, sala de reuniones, estudio con audiovisuales, aula de descanso..., lo que haga falta.

Sin embargo, es en el que podríamos llamar laboratorio, donde paso la mayor parte del tiempo.

Es aquí donde intento transformar las materias primas que recibo de mis proveedores en exquisitos productos elaborados; donde se lavan los trapos sucios de la empresa, se alisan las arrugas de la convivencia, y un montón de cosas más.

La mesa de mi despacho está entre la nevera y el microondas. El hilo musical que suena de fondo es el del lavaplatos (por cierto, Dios mío, gracias por poder tenerlo porque ¡el trabajo que ahorra!). El sillón de cuero lo sustituí por una banqueta de cocina, bastante cómoda también.

En ocasiones, me traslado momentáneamente al despacho de otro trabajador para poder usar el ordenador. Es una habitación compartida con un futbolín, un corralito y su habitante eventual (al que tengo que atender a cada frase), libros, enseres de descanso, un armario que antes creía muy amplio, cachibaches por doquier, etc.

Y pues, como si de cualquier otro ministro se tratara, me resulta bastante difícil hacer algo sin interrupción, puesto que, esté donde esté, en mi lugar de trabajo entran cada dos por tres mis secretarios particulares de 1, 3, 6, 8 y 10 años, solicitando mi atención para resolver cualquier tipo de problema socio-laboral o simplemente de subsistencia.

Es muy gratificante pensar que eres necesario para los demás. En lo que respecta a mis secretarios, hablaría de ellos horas y horas, como lo haría una madre de sus pequeñuelos.

Digo bien cuando los llamo secretarios porque están bien enseñados (nuestros esfuerzos nos cuesta) y colaboran en el bien de la empresa, ¡todos!

Por supuesto que cada uno ha de ocuparse de que sus pertenencias y material de trabajo esté recogido. Pero, aparte, cada uno tiene un pequeño encargo pensado un poco en el servicio a los demás.

Por ejemplo, José Ramón limpia los zapatos, los suyos y los de sus hermanos; Fran riega las plantas, a veces, cuando ya están un poco desmayadas y piden el agua a gritos; Covadonga repone el papel higiénico en los baños, importantísimo; Macarena se encarga de sacar la basura a la escalera, y ¡por Dios! que nadie se la saque porque sino tenemos follón; por último, Ignacio, que como todavía no sabe caminar (aunque eso no es excusa pues con el andador llega a todos los sitios, lo tenemos comprobado), de momento sólo recoge sus juguetes en el cesto.

Esto, escrito así, se ve muy bonito, pero dada la corta edad laboral de la mayoría del personal, para su buen funcionamiento, requiere una ardua tarea de inspección y seguimiento.

Y como la voluntad tarda más en desarrollarse que la inteligencia hay que repetir las cosas infinidad de veces. Aquí, la paciencia juega un papel fundamental. La paciencia y la gracia del sacramento del matrimonio que en ocasiones creo haberla visto materialmente.
¡Como para desperdiciarla!

Por otro lado, estos empleadillos, son muy dados a pedir enseguida recompensa. Es, entonces, cuando se reúnen los sindicatos con la patronal para llegar a un acuerdo. Por mi parte, quedan desterradas las pagas por recompensar un servicio o una ayuda que, a fin de cuentas, no tiene precio.

La colaboración entre los trabajadores no se puede expresar con dinero, y además, somos de la opinión de que cuanto menos tengan de eso, mejor. Sí suelo ser generosa en besos y achuchones (no creo que sea acoso sexual en el trabajo) y también muy efusiva en halagos y felicitaciones. Procuro que el premio lo vean ellos mismos con la satisfacción del trabajo bien hecho, ¡y cómo cuesta convencerles a veces!

Y con todo esto, que quizás a algunos le parezcan paparruchas ... ¡no me siento maruja! Es más, me horroriza la expresión. Y protesto enérgicamente contra aquellos que piensan que las amas de casa, madres de familia, nos dedicamos a esto porque no dimos para más y ahí estamos, sufriendo en silencio, como si de almorranas se tratara.

Tengo estudios universitarios y he ejercido mi profesión antes de casarme. Ahora no tengo un sueldo (bien que lo siento) pero mi trabajo, de horario más amplio y de mayores alegrías, es una especie de conglomerado de varios ministerios.

Ejerzo de ministra de educación y ciencia al hacer los deberes con mis hijos, o al asistir a las reuniones del colegio, del brazo de mi marido, en las que tanto aprendemos y tan bien lo pasamos. O cuando, simplemente, les enseño a actuar de tal o tal manera porque honradamente es lo más correcto; al hacer las cosas con orden, cumplir un horario, o una promesa,...

Como ministra de sanidad, poco a poco me fui soltando: no llego a recetar pero sí me ahorro alguna que otra visita al pediatra, porque de todo se aprende.

En cuanto al ministerio de agricultura, pesca y alimentación lo voy manejando mejor, aunque me costó lo mío. No es que cultive nada, pero cuando te casas sin saber cocinar ...

Sobre la cartera de asuntos sociales, sólo señalar que el hecho de que se vea pasear por la calle a una familia de más de cuatro miembros, es ya una buena aportación a la sociedad.

Dado el número de empleados que tenemos, es el ministerio de economía el que nos trae más de cabeza.

Es por ello que hicimos de una frase que repetía mi padre un lema familiar: "soldado que se guarda, vale para segunda vez" y la herencia ha venido a formar parte de nuestras vidas. Sólo hay que cuidar las cosas un poquito.

Todo esto se lleva a cabo con una estrecha colaboración entre marido y mujer, por supuesto.

He de reconocer que la cartera de deportes se la lleva él. Como también quisiera señalar que hay otro aspecto que ejerzo en solitario, al igual que cantidad de mujeres en mi misma situación. Yo lo llamaría el ministerio de imagen y buen aspecto: hemos de ser verdaderas expertas en combinación de colores y prendas.

Tengo, en ocasiones, la tentación de hacer un esquema y pegarlo por dentro del armario: tal pantalón va con tal jersey: si pones este jersey, con tal y tal camisa o color de calcetín, ... Es posible que algún marido se sienta un tanto ofendido, pero hasta nuestra redacción no nos han llegado noticias de ninguno que tenga esta capacidad.

Para terminar, si se me admite un consejo, animaría a todas mis colegas a defender su profesión con la cabeza bien alta. A prepararse de alguna manera para mejorarla, tanto en la cocina como en la educación de los hijos y en muchas cosas más.

Y a no sentir ningún complejo de inferioridad ante esas "supermujeres" que nos vende la televisión, de maletín, peluquería y alta costura, porque en valía personal, como mínimo, estamos a la misma altura.


LA VIRGEN NIÑA




LEYENDA
DE LA VIRGEN NIÑA
 
por Angélica Fuselli (1)
 

 

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Contaban las abuelas, y cuentan todavía un recuerdo de infancia de la Virgen María.

Siendo niña, la Virgen fue al jardín a jugar. 

Florecieron las flores para verla pasar... Con sonrisa de cielo, la chiquita María mirábalas a todas, y a todas sonreía... 

Ellas, ingenuamente, le ofrecieron a coro sus mejores encantos, todo un regio tesoro de frescura y fragancia, de alegría y colores, que es patrimonio viejo, muy viejo, de las flores.

Habló la rosa y dijo: - "A mí la Primavera me ha coronado reina... Si mil reinos tuviera, con tal que complacer a la Virgen María,¡los mil reinos, de hinojos, se los ofrendaría!" 

Y asomaron los lirios, trémulos de blancura, y asomó la azucena, como la nieve, pura, y asomaron las dalias, con tiesura de diosas,
y las tiernas campánulas, menuditas y ansiosas, sacudían sus cálices, brincando de alegría, porque al pasar, la Virgen también les sonreía, tan dulce, tan graciosa, tan cariñosamente, que todas se animaron a besarle la frente.

Mas la Niña bendita no escogió. Vacilaba…

Mirábalas a todas.., y a ninguna cortaba.

De pronto, casi ocultas debajo de las hojas, vió que había unas flores gimiendo sus congojas, tan tímidas que apenas levantaban la voz.. 

Era si hablaran solamente con Dios…

Ya no dudó un instante. Llegó y con gesto breve, cortó las florecitas con sus manos de nieve... 

Las dalias y azucenas se pusieron celosas, y celosos los lirios, campánulas y rosas, mientras por el sendero lentamente volvía, Violeta entre violetas, la Reinita María.

Y Dios, que hace a las flores nacer en los senderos proclamó que los últimos serían los primeros.


1. Poeta y escritora de origen argentino. En este mismo sitio hay unas páginas dedicadas a la devoción de la Virgen Niña con oraciones y una novena a su natividad.






UN RELATO CRISTIANO



EL JUGLAR DE
NUESTRA SEÑORA

por Michel Zink 
[1]

 
 
Érase una vez un juglar. Siempre en camino, de ciudad en ciudad, de castillo en castillo. A veces lo acogían. 

Exhibía sus habilidades, y ganaba unas monedas. Con más frecuencia, lo rechazaban. 

Continuaba su camino bajo la lluvia o el sol. El camino interminable. Un camino que nunca le llevaría a su casa, porque no tenía casa. Recordaba haber oído un día un sermón elocuente. El predicador hablaba del camino de la vida y decía que el caminante, que es el hombre, no ha de tomar el camino por patria ni la posada por casa. A él que siempre estaba en camino, pobre juglar, esa tentación le afectaba más bien poco. Sabía de sobra que él no tenía ni patria ni casa. Sin embargo, sabía también que no por eso habría encontrado gracia a los ojos de aquel predicador. Los juglares eran tenidos por criaturas del diablo, que incitaban al libertinaje y al vicio, que se burlaban de todo y de todos, que hacían reír malévolamente del prójimo, que adulaban a aquellos a cuyas expensas vivían hablando mal del prójimo y sembrando la cizaña. Ni en vida ni en muerte, tenían sitio en la comunidad de los cristianos. Estaban excomulgados y sus cuerpos no podían descansar en tierra sagrada. Sólo podían salvarse, se decía, los que narraban la vida, de los príncipes y de los santos, porque así eran útiles y hacían méritos edificando e instruyendo a quienes los oían. Pero el juglar del que os estoy hablando no tenía ese notable talento. No tenía ni suficiente cabeza ni suficiente instrucción para recordar las canciones de gesta. Era un acróbata. Andaba con las manos, andaba, sobre una maroma, daba volteretas y saltos peligrosos.

Pero desde que la oyera, la frase del predicador no dejaba de rondarle. Acompasaba sus pasos por el camino, como si el ruido regular de sus tacones y de su bastón la repitiera sin descanso. Daba vueltas en su cabeza por la noche cuando trataba de dormir, ya fuera en una zanja o en el rincón de un granero. Reflexionaba sobre ella. Pero era difícil. No estaba muy acostumbrado a reflexionar. No tomar el camino por patria, la posada por casa. El camino, era la vida. Pero él consideraba que su propia vida, era el camino. La posada, era la instalación en este mundo, instalación provisional, pero que tranquiliza mucho creerla definitiva, por ejemplo la familia o la casa de los que tienen una familia y una casa. El no tenía ni lo uno ni lo otro. ¿Por qué el largo camino que seguía no podía llevarle directamente a su verdadera patria y a su verdadera casa, la casa del Padre? Ahí estaba su verdadera, su única familia, Cristo que acoge a los pequeños y a los pobres, la Virgen, madre de todos los hombres y que intercede por ellos. Lo sabía, lo creía. El amaba a esa familia con toda el alma. Pero ¿no le habían dicho que el camino del juglar no lleva a esa casa?

El camino del juglar era el de las peregrinaciones. Iba de monasterio en monasterio, donde los hospederos acogían a los peregrinos, con frecuencia dispuestos a encontrar en los juglares un entretenimiento para su santo viaje. Esos monasterios que eran como posadas en el camino, pero que también eran, al final del camino, como el umbral de la casa. ¡Quién pudiera pararse en uno de esos monasterios y prepararse para la última etapa, el último paso para entrar en la casa!

Y el juglar entró en un monasterio. Una abadía de monjes blancos lo acogió como hermano lego. Lo acogió, de mala gana. ¡Un juglar! ¿Era sincera su conversión?, ¿no buscaría un refugio para cuando fuese viejo? Pero lo acogió. Le encargaron los trabajos más humildes: restregar sartenes y fregar platos en la cocina, arrancar las hierbas del jardín, barrer el refectorio. Se entregó a ello con celo y con alegría.

Un día, estaba solo en la iglesia y en el relente de la mañana limpiaba las baldosas con mucha agua. Arrastrando cubo y bayeta, llegó ante la imagen de Nuestra Señora y se detuvo para una breve oración. Quería ofrecer a la Virgen... ¿ofrecer qué?, ¿qué tenía él que ofrecer? ¡Los monjes de la abadía eran tan sabios, tan instruidos en la palabra de Dios! La estudiaban, la meditaban, la explicaban, la daban a conocer. Todos esos hermosos trabajos, todos esos santos esfuerzos, podían ofrecerlos a Dios y a su madre. ¿Pero él, que no era nada, que no sabía nada? El que conservaba de sus orígenes la marca infamante del juglar. Su mirada se posó en el niño que la Virgen, un poco arqueada, tenía en la cadera y al que sonreía. A los niños, lo recordaba bien, les encantaba verle dar sus volteretas. Quizá el niño divino disfrutaría también. Quizá su madre se sentiría feliz de que se las mostrara. Sus acrobacias era todo lo que sabía hacer, cuando menos esto sabía hacerlo. Mejor ofrecerle esto, puesto que no tenía otra cosa que ofrecer.

Apartó el cubo, se arremangó el hábito y volvió a encontrar los gestos de antes. Los reencontró, hay que confesarlo, con placer. Atento, concentrado, los encadenaba, los repetía, volvía a hacerlos cuando, por falta de ejercicio, no le salían a la primera. Pasaba el tiempo sin que se diera cuenta.

Entró un monje sin hacer ruido. Oculto tras una columna, vio cómo el antiguo juglar daba sus volteretas en medio de la iglesia, a dos pasos del altar. Se indignó ante tamaño sacrilegio. Corrió en busca del abad para que lo viera. Disimulados en un rincón oscuro, asistieron al espectáculo. El monje, escandalizado, tiraba de la manga del abad y en voz baja le decía que pusiera fin a aquel espectáculo.

El abad, sin embargo, no se precipitaba. No es que no considerara culpable al juglar. Pero recordaba lo que había escrito su padre, san Bernardo, cuando comparaba a los monjes con los juglares: «¿Quién me concederá ser humillado ante los hombres? Hermoso ejercicio dar a los hombres un espectáculo ridículo, pero un espectáculo magnífico para los ángeles. Porque en realidad, ¿qué impresión damos a los que pertenecen al mundo sino la de comediantes, cuando nos ven huir de lo que ellos buscan en este mundo y buscar aquello de lo que huyen, como los juglares y los acróbatas que, con la cabeza boca abajo y pies en el aire, hacen lo contrario de lo que es habitual entre los hombres, caminan con las manos y atraen así hacia ellos la atención de todos? Hacemos ese número para que se rían de nosotros, para que se burlen de nosotros y avergonzados esperamos que venga el que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, el cual será nuestro gozo, nos glorificará, nos exaltará por toda la eternidad».
Se serenó. Ciertamente, san Bernardo no quería que sus monjes fuesen juglares de verdad, cuando añadía: «No es un juego pueril, no es un número de teatro, que representa actos innobles, sino un número agradable, decente, serio, notable, cuya visión puede alegrar a los espectadores celestes». Un número pueril, una representación teatral, un número indecente: como esa exhibición de ese indigno hermano. Estaba decidido ya a poner fin a todo aquello y castigarle.

En ese mismo instante, el hermano lego, agotado, se detuvo. Se sentó sobre las baldosas, con los ojos cerrados. Temblaba de fatiga y su rostro brillaba de sudor. Entonces la Virgen de piedra se inclinó, deslizó de su cabeza su velo tan leve y suave como la ropa más fina y, con gesto maternal, secó el rostro del juglar.



1. Por cortesía de la editorial Sígueme, El juglar de Nuestra Señora: cuentos cristianos de la edad media. de Michel Zink. Ediciones Sígueme. Salamanca, 2000. Michel Zink nació en 1945 y ha sido profesor de literatura medieval francesa en diversas universidades. En este libro rescata y recrea 35 cuentos procedentes de la edad media occidental y cuyo hilo conductor en todos ellos es la fe: "No he tratado de dar una imagen exacta de la espiritualidad medieval , sino sacar de ella lo que pueda interesar a la nuestra (...). He traicionado los textos para poner en evidencia la continuidad de la fe" (op. cit. p.10).
 

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viernes, 4 de mayo de 2012

ESPIRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN





PARA TENER EL ESPÍRITU DE ORACIÓN Y DEVOCIÓN

Pensamiento bíblico 

El niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Cuando lo encontraron, le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados». Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?». Pero ellos no comprendieron lo que les dijo. Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres (cf. Lc 2,41-52).

Pensamiento franciscano 

Santa Clara escribió a santa Inés: «Ama totalmente a Aquel que por tu amor se entregó todo entero; hablo de aquel Hijo del Altísimo a quien la Virgen dio a luz, y después de cuyo parto permaneció Virgen. Adhiérete a su Madre dulcísima, que engendró tal Hijo, a quien los cielos no podían contener, y ella, sin embargo, lo acogió en el pequeño claustro de su sagrado útero y lo llevó en su seno de doncella» (3CtaCl 15-19).

Orar con la Iglesia 

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle: 

Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.

Salvador del mundo, que, con la eficacia de tu redención, preservaste a tu Madre de toda mancha de pecado, líbranos a nosotros de toda culpa.

Redentor nuestro, que hiciste de la Virgen María tabernáculo purísimo de tu presencia y sagrario del Espíritu Santo, haz también de nosotros templos de tu Espíritu.

Verbo eterno del Padre, que enseñaste a María a escoger la mejor parte, ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.

Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina, haz que aspiremos siempre a los bienes del cielo.

Oración 

Escucha, Padre, nuestra oración humilde y confiada, que te presentamos por medio de la santísima Virgen María, madre nuestra y mediadora de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







PAN DE VIDA





PREGUNTAS DE AMOR

Si pan es lo que vemos, ¿cómo dura,
sin que comiendo dél se nos acabe?
Si Dios, ¿cómo en el gusto a pan nos sabe?
¿Cómo de sólo pan tiene figura?
Si pan, ¿cómo le adora la criatura?
Si Dios, ¿cómo en tan chico espacio cabe?
Si pan, ¿cómo por ciencia no sabe?
Si Dios, ¿cómo le come su hechura?
Si pan, ¿cómo nos harta siendo poco?
Si Dios, ¿cómo puede ser partido?
Si pan, ¿cómo en el alma hace tanto?
Si Dios, ¿cómo le miro y le toco?
Si pan, ¿cómo del cielo ha descendido?
Si Dios, ¿cómo no muero yo de espanto?

PAN DE ÁNGELES

Comida celestial, pan cuyo gusto
es tan dulce, sabroso y tan suave,
que al bueno, humilde, santo, recto y justo,
a manjar celestial, como es, le sabe;
Justa condenación del hombre injusto
si come el pan de Dios se encierra y cabe;
el sumo Dios que en sí se da y oculta
diga el bien que de tanto bien resulta.
Pan de ángeles, Dios tan verdadero,
que, aunque se quiebra, se divide y parte,
está un inmenso Dios, trino y entero,
en cualquiera migaja y menor parte;
Agnus Dei, sincerísimo Cordero
que en pan al pecador gustas de darte;
pues eres todo Dios, el que es bastante,
de su deidad en sí cifrada cante.
Eres, pues, Dios, de tu deidad tan digno
que no hay justo ni santo entre los santos 

FRAY LUIS DE LEÓN
(1527-1591)



miércoles, 2 de mayo de 2012

DELINCUENCIA Y BRUJERIA


LAS BANDAS CRIMINALES Y LA RELACIÓN CON EL OCULTISMO
Thomas Viana Restrepo
 
Revisando algunos textos y manuales me encontré con un término de seguridad que captó toda mi atención “Seguridad Mágica” la definición de este se conoce como la conjuración de los riesgos y amenazas mediante la práctica de rituales esotéricos o nueva era como lo son: rituales, rezos, pactos, jaculatorias; esta práctica tiene en la mayoría de los casos la participación de espiritistas, astrólogos, chamanes, taitas o brujos y tiene intrínseco objetos materiales que buscan la protección como son: amuletos, fetiches, talismanes, imágenes, mascotas, etc.

Para muchos estas prácticas son traídas de los cabellos; que hoy en pleno siglo XXI se pueda poner la seguridad de personas, bienes e instalaciones en manos de la seguridad mágica es una utopía, ¿es irresponsabilidad o ingenuidad?, pero debemos analizar las dos caras: Seguridad Vs Inseguridad.


En la actualidad hay un incremento en la violencia por parte de las bandas criminales dedicadas al narcotráfico en Latinoamérica; debemos destacar que estas organizaciones delictivas transnacionales tienen cada vez mayor relación con el ocultismo como la hechicería, brujería y esoterismo, las cuales están ligadas directamente con el crimen organizado global. Lo cual nos demuestra que hay un enfrentamiento en diferentes niveles, no solamente en lo físico sino también en lo espiritual.


El objetivo de las personas que practican estas creencias es obtener poder y protección, esto con el fin de inclinar la balanza a su favor sacando provecho o ventaja sobre sus adversarios, contrarios o enemigos.


En Colombia

Este tipo de prácticas son muy comunes en la guerrilla y los paramilitares que están en las selvas de los Llanos Orientales o en zonas apartadas, donde tradicionalmente se ha creído en brujas, hechizos y poderes sobrenaturales.


La guerra es la típica circunstancia donde el hombre se siente débil y tiene la necesidad de llevar amuletos, rezar las balas, el armamento, tomar bebedizos o agua bendita para no morir. "Hay eclecticismo en las creencias y por eso encontramos casos de guerrilleros que llevan cruces, hacen ritos indígenas, van a donde el brujo, prenden velas y hacen lo que sea por sobrevivir".


El caso de Clara María Fernández capturada junto con 11 personas en el mes de septiembre de 2011en la ciudad de Popayán, acusada de colaborar con el frente 29 de las Farc, es típico, pero las autoridades no la apresaron por pasar información ni por servir de correo humano o ser parte de una red logística. No… la acusaron de haber puesto al servicio de las Farc su profesión: la brujería. A pedido de los guerrilleros, Fernández, una adivina profesional, echaba el tarot para “ver” los movimientos de la fuerza pública entre Nariño y Cauca y al parecer estaba haciendo brujería al general Óscar Naranjo, director de la Policía Nacional de Colombia.


La pitonisa de Popayán no es la única a la que las autoridades han descubierto gestionando la ayuda de la magia negra para los grupos ilegales. En Octubre de 2011, durante un operativo del Ejército y la Fiscalía, fueron capturadas 44 personas en varias ciudades del país que habían robado durante varios meses armas de 11 batallones del Ejército para vendérselas a las Farc y a las llamadas bandas criminales Bacrin. "Entre los detenidos había una bruja a la que le hacían consultas.

Ella tenía pleno conocimiento de lo que estaba sucediendo y por eso también fue detenida", dijo la entonces directora nacional del CTI de la Fiscalía Marilú Méndez. Hasta su captura, el jefe de la banda estaba convencido de que hierbas, aguas y rezos de la bruja le “ayudaban” a evadir los controles de los armerillos de donde él y sus hombres sustrajeron munición, fusiles y equipos de visión nocturna.

También está el caso de Pedro Oliverio Guerrero, alias Cuchillo – Narcotraficante y Paramilitar, exjefe de la Banda Criminal ERPAC, al cual se le acusa de más de 3.000 crímenes, uno de los hombres más buscados en Colombia en el año 2010, por el cual se ofrecía una recompensa de US $2’500.000. 
 
Se dice que Cuchillo consultaba frecuentemente los servicios de una pitonisa la cual lo guiaba en diferentes decisiones que debía tomar y algunos de sus colaboradores más allegados han manifestado que tenia pacto con Satanás o estaba Cruzado, quizá esta es la principal razón por la cual su muerte se produjo por ahogamiento en el caño Siare y no por la acción de las balas de los Comandos Jungla de la Policía Nacional, especializados en operaciones en la selva; en el operativo realizado el 24 de diciembre de 2010 en el departamento del Meta.

Otro de los casos más sonados es el de un paramilitar conocido como el “Pollo Roger”, que finalmente fue asesinado por sus jefes. En las AUC le temían porque, decían, estaba loco y tenía pacto con el diablo. El “para”, según la Unidad de Justicia y Paz, tenía centenares de muertos en su haber; era tal su crueldad que, según confesión de los propios jefes “paras” de los llanos orientales, ordenaron fusilarlo porque sus crímenes habían comenzado a generarles demasiados problemas con las comunidades, incluso las más atemorizadas.


En la zona y en la Unidad de Justicia y Paz el “Pollo Roger” es casi una leyenda, porque las versiones coinciden en que tuvieron que dispararle más de 200 tiros para matarlo. "Estaba “Cruzado”", aseguran ex miembros de las AUC.


En México.

En México se habla mucho del ritual espiritual que realizan los narcotraficantes de los carteles a La Santa Muerte, figura o imagen a la cual se le hacen diferentes peticiones de amor, suerte, dinero y protección, así como también malintencionadas de daños a terceros o enemigos por parte de los fieles a este ritual.


En México se ve un incremento entre las pugnas o guerras internas entre los carteles del narcotráfico y entre los carteles y las autoridades del Estado. Muchas personas atribuyen también este incremento a los Narcocorridos música que realiza una apología al delito. Las ofrendas a la Santa Muerte incluyen flores, tequila, comida e incluso tabaco y marihuana. Las capillas públicas a la Santa Muerte se adornan con rosas y botellas de tequila, y se encienden velas en su honor.


Autoridades Mexicanas tiene pruebas de que los narcotraficantes, principalmente el Cartel del Golfo, recurren a “brujos” para lograr que sus cargamentos crucen sin problemas la frontera. Los narcotraficantes son asiduos a acudir a lugares donde “brujos” les hacen amuletos que cargan para protegerse de las autoridades y poder traficar de manera “segura” la droga de ciudad a ciudad. Algunos narcotraficantes, entre ellos el Cartel del Golfo, les gusta usar amuletos con animales, algunos de ellos, sacrifican perros, cabras o changos, a los cuales les extraen las vísceras para determinado ritual.


El cartel La Familia, tiene su amuleto llamado “La biblia”, que consiste en un documento que su líder Nazario Moreno, mandó editar y el cual entregó a su grupo de sicarios. Pretende con esto motivarlos a seguir el camino del “bien”, para esforzarse por ser los mejores y a mostrarles que sus acciones deben ser entendidas dentro de un contexto espiritual. Es por esto que acostumbran a dejar narcomensajes en el cuerpo de sus víctimas, con la firma ATTE. "La Familia" o "La Familia Michoacana”.


El grupo criminal “Los Zetas”, perteneciente al Cartel del Golfo, realizan rituales donde comen partes del cuerpo humano de sus “víctimas”, esto según ellos para “reintegrar su alma”. Y aunque esto es considerado canibalismo, ellos alegan que es un ritual, ya que solo comen partes “selectas” del cadáver.


En Guatemala, Honduras y Salvador

El movimiento Mara Salvatrucha o MS es una organización transnacional de pandillas criminales con presencia en diferentes países de América Central; para algunos expertos en el tema la sigla MS no corresponde a Mara Salvatrucha sino que tiene otro significado Movimiento Satánico.


Cuando Leticia, de 18 años, escucha hablar sobre satanismo, no se sorprende; durante dos años formó parte de una de las Maras más numerosas de Tegucigalpa, agrupación en la que se refugió al abandonar su casa debido a la desintegración familiar y a las golpizas que le daba su madre. La joven relata que en algunas ocasiones escuchó conversaciones entre sus compañeros en las que se referían a descuartizamientos que harían al día siguiente. Algunos de mis compañeros eran Satánicos. Yo nunca participé en ningún rito, pero sí recuerdo decir a unos que hablaban con el diablo”.


Leticia comenta que ella sentía miedo de participar en ese tipo de actividades, por lo que prefería mantenerse en silencio para evitar problemas. “Yo oí a unos compañeros comentar sobre descuartizamientos, eran fanáticos de matar a la gente partiéndola en pedazos”, asegura. Las maras participan en rituales satánicos, es por esta razón que aparecen partes de cuerpos en varios lugares. De igual manera miembros que se han retirado de las maras han confesado la práctica de rituales y que sus consejeras son brujas.


En Venezuela

El crecimiento desbordado de la delincuencia y los grupos de narcotráfico están siendo ligados con el fervor de rituales esotéricos y del espiritismo como la Santería y el Vudú y que también han florecido en los últimos años en Venezuela. Lo cierto es que con la llegada al poder del chavismo, el hampa se ha envalentonado y se mueve con una facilidad y una impunidad que sorprende a propios y extraños. Hoy se habla abiertamente del color rojo que identifica al Chavismo con los rituales del santerismo que según diferentes fuentes de comunicación practica Hugo Chávez.


La Santería es un culto que cuenta con muchos y fervorosos seguidores en Cuba, Venezuela, México, Puerto Rico, República Dominicana y varias ciudades de Estados Unidos. Muchos de sus devotos en Venezuela le han sumado además el culto a María Lionza, al Libertador Simón Bolívar, hasta llegar al punto de adorar a delincuentes o "malandros" que han asumido caracteres mitológicos en los barrios populares y de escasos recursos de Caracas.


Se destaca también los rituales y consagraciones de los niños a Satanás en San francisco de Yare una localidad a 70 kilómetros de Caracas, en un festival que se conoce como los Diablos Danzantes de Yare; los integrantes van vestidos de rojo y con mascaras multicolores con formas de animales como toros o cerdos.


Entre mas crece el fervor por los rituales de vudú y santerismo en Venezuela así mismo crece la violencia en el país incrementándose las muertes, los homicidios, secuestros y desapariciones. Para los venezolanos el mayor problema del país es la inseguridad. Esto es afirmado por el 90% de los habitantes, según el Instituto de Investigaciones de Convivencia y Seguridad Ciudadana (Incosec). Los crímenes se cometen a plena luz del día, sin importar dónde, ni quién esté cerca; robos, asesinatos y secuestros son cometidos en las calles a diario.


Los rojos rojitos han permitido la formación de grupos paramilitares que se apoderan de áreas de la ciudad alardeando de ser guardianes de la revolución y, al amparo de consignas revolucionarias, manejan el tráfico de drogas y venden protección a los comerciantes e industriales de las zonas que controlan.


Nunca antes se había visto en Venezuela esta integración entre la delincuencia organizada, las bandas criminales que se disfrazan de izquierdistas y las policías. Con la llegada de Hugo Chávez al poder es alarmante el incremento de la violencia en Venezuela, a tal punto que victimas, autoridades y grupos delincuenciales recurren a espiritistas o rituales esotéricos para sobrevivir; las personas quieren refugiarse en lo invisible y lo desconocido.


Reflexión

El objetivo fundamental de este artículo es mostrar una problemática delincuencial y de violencia con base en casos reales demostrando así como existe una unión entre la delincuencia, las bandas criminales y el ocultismo; estas prácticas espirituales que se están entronando en la sociedad, generan una subcultura del ocultismo, que afecta la seguridad en las grandes ciudades de la región.


En este orden de ideas se generan varios cuestionamientos sobre la seguridad urbana: 
¿Será que estamos perdiendo la guerra contra el crimen organizado global?, ¿Están las organizaciones policiales de latinoamérica preparadas para hacer frente a este nuevo ingrediente en la cadena de violencia y terrorismo?, ¿Tenemos el conocimiento necesario para hacer lo correcto?,

¿Será oportuno comenzar a tocar estos temas abiertamente en los diferentes congresos, foros y seminarios de seguridad? Yo pienso que si, y ese conocimiento marcará la diferencia.

 
¡Thomas Viana Restrepo, es experto colombiano, consultor en gestión de riesgos. Gracias!




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