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sábado, 15 de octubre de 2016

EL HOMBRE EN ORACIÓN

SALMO 3
Queridos hermanos y hermanas, el Salmo 3 nos ha presentado una súplica llena de confianza y de consolación. Orando este Salmo, podemos hacer nuestros los sentimientos del Salmista, figura del justo perseguido que encuentra en Jesús su realización. En el dolor, en el peligro, en la amargura de la incomprensión y de la ofensa, las palabras del Salmo abren nuestro corazón a la certeza confortadora de la fe. Dios siempre está cerca —incluso en las dificultades, en los problemas, en las oscuridades de la vida—, escucha, responde y salva a su modo. Pero es necesario saber reconocer su presencia y aceptar sus caminos, como David al huir de forma humillante de su hijo Absalón, como el justo perseguido del Libro de la Sabiduría y, de forma última y cumplida, como el Señor Jesús en el Gólgota. Y cuando, a los ojos de los impíos, Dios parece no intervenir y el Hijo muere, precisamente entonces se manifiesta, para todos los creyentes, la verdadera gloria y la realización definitiva de la salvación. Que el Señor nos done fe, nos ayude en nuestra debilidad y nos haga capaces de creer y de orar en los momentos de angustia, en las noches dolorosas de la duda y en los largos días del dolor, abandonándonos con confianza en Él, que es nuestro «escudo» y nuestra «gloria». Gracias.
Benedicto XVI

Salmo de David. Cuando huía de su hijo Absalón

Señor, ¡qué numerosos son mis adversarios,
cuántos los que se levantan contra mí!

¡Cuántos son los que dicen de mí:
«Dios ya no quiere salvarlo»!

Pero Tú eres mi escudo protector y mi gloria,

Tú mantienes erguida mi cabeza.

Invoco al Señor en alta voz,
y Él me responde desde su santa Montaña.

Yo me acuesto y me duermo,
y me despierto tranquilo
porque el Señor me sostiene.

No temo a la multitud innumerable,
apostada contra mí por todas partes.

¡Levántate, Señor! ¡Sálvame, Dios mío!

Tú golpeas en la mejilla a mis enemigos
y rompes los dientes de los malvados.

¡En Ti, Señor, está la salvación,
y tu bendición sobre tu pueblo!


DIOS CONTIGO





viernes, 14 de octubre de 2016

ORACIÓN PARA HOY 141016

“SALMO 22”
“...Hermanos y hermanas queridísimos, este Salmo nos ha llevado al Gólgota, a los pies de la Cruz de Jesús, para revivir su Pasión y compartir la alegría fecunda de la Resurrección. Dejémonos, por tanto, invadir por la luz del misterio pascual incluso en la aparente ausencia de Dios, también en el silencio de Dios, y, como los discípulos de Emaús, aprendamos a discernir la realidad verdadera más allá de las apariencias, reconociendo el camino de la exaltación precisamente en la humillación, y la manifestación plena de la vida en la muerte, en la Cruz. De este modo, volviendo a poner toda nuestra confianza y nuestra esperanza en Dios Padre, en el momento de la angustia también nosotros le podremos rezar con fe, y nuestro grito de ayuda se transformará en canto de alabanza...”


Del maestro de coro. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo. De David.

Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? ¡lejos de mi salvación la voz de mis rugidos!

Dios mío, de día clamo, y no respondes, también de noche, no hay silencio para mí.

¡Mas tú eres el Santo, que moras en las laudes de Israel!

En ti esperaron nuestros padres, esperaron y tú los liberaste; a ti clamaron, y salieron salvos, en ti esperaron, y nunca quedaron confundidos.

Y yo, gusano, que no hombre, vergüenza del vulgo, asco del pueblo, todos los que me ven de mí se mofan, tuercen los labios, menean la cabeza:

«Se confió a Yahveh, ¡pues que él le libre, que le salve, puesto que le ama!»

Sí, tú del vientre me sacaste, me diste confianza a los pechos de mi madre; a ti fui entregado cuando salí del seno, desde el vientre de mi madre eres tú mi Dios.

¡No andes lejos de mí, que la angustia está cerca, no hay para mí socorro!

Novillos innumerables me rodean, acósanme los toros de Basán; ávidos abren contra mí sus fauces; leones que desgarran y rugen.

Como el agua me derramo, todos mis huesos se dislocan, mi corazón se vuelve como cera, se me derrite entre mis entrañas.

Está seco mi paladar como una teja y mi lengua pegada a mi garganta; tú me sumes en el polvo de la muerte.

Perros innumerables me rodean, una banda de malvados me acorrala como para prender mis manos y mis pies.

Puedo contar todos mis huesos; ellos me observan y me miran, repártense entre sí mis vestiduras y se sortean mi túnica.

¡Mas tú, Yahveh, no te estés lejos, corre en mi ayuda, oh fuerza mía,libra mi alma de la espada, mi única de las garras del perro; sálvame de las fauces del león, y mi pobre ser de los cuernos de los búfalos!

¡Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré!: «Los que a Yahveh teméis, dadle alabanza, raza toda de Jacob, glorificadle, temedle, raza toda de Israel».

Porque no ha despreciado ni ha desdeñado la miseria del mísero; no le ocultó su rostro, mas cuando le invocaba le escuchó.

De ti viene mi alabanza en la gran asamblea, mis votos cumpliré ante los que le temen.

Los pobres comerán, quedarán hartos, los que buscan a Yahveh le alabarán: «¡Viva por siempre vuestro corazón!»

Le recordarán y volverán a Yahveh todos los confines de la tierra, ante él se postrarán todas las familias de las gentes.

Que es de Yahveh el imperio, del señor de las naciones.

Ante él solo se postrarán todos los poderosos de la tierra, ante él se doblarán cuantos bajan al polvo. Y para aquél que ya no viva,le servirá su descendencia: ella hablará del Señor a la edadvenidera, contará su justicia al pueblo por nacer: Esto hizo Él.

DIOS CONTIGO


domingo, 22 de junio de 2014

LA JUSTICIA Y LA PAZ SE ABRAZAN

Propicio has sido, Yahvé, con tu tierra,
has cambiado la suerte de Jacob;
has quitado la culpa de tu pueblo,
has cubierto todos sus pecados,
has reprimido todo tu furor,
has desistido del ardor de tu cólera.
¡Restáuranos, Dios salvador nuestro,
cesa en tu irritación contra nosotros!
¿Estarás siempre airado con nosotros?
¿Prolongarás tu cólera de edad en edad?
¿No volverás a darnos vida
para que tu pueblo goce de ti?
¡Muéstranos tu amor, Yahvé,
danos tu salvación!
Escucharé lo que habla Dios.
Sí, Yahvé habla de futuro
para su pueblo y sus amigos,
que no recaerán en la torpeza.
Su salvación se acerca a sus adeptos,
y la Gloria morará en nuestra tierra.
Amor y Verdad se han dado cita,
Justicia y Paz se besan;
Verdad brota de la tierra,
Justicia se asoma desde el cielo.
Yahvé mismo dará prosperidad,
nuestra tierra dará su cosecha.
Justicia marchará ante él,
con sus pasos le abrirá camino.
 
Sal. 85 (86)

miércoles, 26 de febrero de 2014

SALMO 33


Oración. Alabanza al Señor Dios... 
P. Evaristo Sada L.C.


sábado, 22 de febrero de 2014

SALMO 118


RESPONDEME SEÑOR
-P. Evaristo Lada L.C.
Este es el día en que actuó el Señor
¡Aleluya!


Invitación a la acción de gracias

118:1¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!
118:2 Que lo diga el pueblo de Israel:
¡es eterno su amor!
118:3 Que lo diga la familia de Aarón:
¡es eterno su amor!
118:4 Que lo digan los que temen al Señor:
¡es eterno su amor!

Reconocimiento de la ayuda recibida
118:5 En el peligro invoqué al Señor,
y él me escuchó dándome un alivio.
118:6 El Señor está conmigo: no temeré;
¿qué podrán hacerme los hombres?
118:7 El Señor está conmigo y me ayuda:
yo veré derrotados a mis adversarios.
118:8 Es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres;
118:9 es mejor refugiarse en el Señor
que fiarse de los poderosos.
118:10 Todos los paganos me rodearon,
pero yo los derroté en el nombre del Señor;
118:11 me rodearon por todas partes,
pero yo los derroté en el nombre del Señor;
118:12 me rodearon como avispas,
ardían como fuego en las espinas,
pero yo los derroté en el nombre del Señor.
118:13 Me empujaron con violencia para derribarme,
pero el Señor vino en mi ayuda.
118:14 El Señor es mi fuerza y mi protección;

él fue mi salvación.
118:15 Un grito de alegría y de victoria
resuena en las carpas de los justos:
"La mano del Señor hace proezas,
118:16 la mano del Señor es sublime,
la mano del Señor hace proezas".
118:17 No, no moriré:
viviré para publicar lo que hizo el Señor.
118:18 El Señor me castigó duramente,
pero no me entregó a la muerte.

Entrada solemne en el Santuario
118:19 "Abran las puertas de la justicia
y entraré para dar gracias al Señor".
118:20 "Esta es la puerta del Señor:
sólo los justos entran por ella".
118:21 Yo te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
118:22 La piedra que desecharon los constructores
es ahora la piedra angular.
118:23 Esto ha sido hecho por el Señor
y es admirable a nuestros ojos.
118:24 Este es el día que hizo el Señor:
alegrémonos y regocijémonos en él.
118:25 Sálvanos, Señor, asegúranos la prosperidad.
118:26 ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
118:27 el Señor es Dios, y él nos ilumina.
"Ordenen una procesión con ramas frondosas
hasta los ángulos del altar".
118:28 Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias;
Dios mío, yo te glorifico.
118:29 ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,
porque es eterno su amor!



jueves, 13 de febrero de 2014

SALMO 17




CONFIANZA DEL JUSTO EN EL JUICIO DE DIOS
Súplica de un inocente perseguido o injustamente acusado, que apela al tribunal de Dios. Afirma su inocencia y acusa a los enemigos, pide al juez que examine la causa y pronuncie sentencia y la ejecute. Durante la noche, hasta la hora de la sentencia, goza del asilo del templo, por la mañana será admitido a la presencia de Dios. El patrón judicial explica coherentemente muchos datos; con todo, algunos proponen una lectura en clave militar: el jefe, acosado y amenazado, pide auxilio al Señor. Los comentaristas antiguos dicen: voz de Jesucristo en la pasión, de la Iglesia en la persecución. Y el verso final lo aplican a la resurrección. 
[L. Alonso Schökel] 
-MariamContigo-


"Te amo, Señor, mi fortaleza, mi liberador... 

"En mi angustia, llamé, grité, y él escuchó mi voz... 

"Tú salvas al pueblo de los humildes y abates los ojos altivos... 

"Te alabaré entre los pueblos, Señor, celebraré tu nombre... 

Pero... ¡Cuántos pensamientos extraños a nuestra cultura, y que a primera vista, nos desconciertan!, ejemplo... 

"Una humareda sale de sus narices. . . (se trata de Dios, ¡comparado a un toro furioso que se lanza sobre cualquier cosa que se pone delante de él!). 

"De su boca, un fuego devorador... 

De un querubín hace su cabalgadura... (¡qué Dios tan raro!). 

"Lanza flechas en todo sentido, lanza rayos... (las alusiones a antiguas mitologías de dioses con rayos en sus manos son evidentes). 

"Persigo a mis enemigos, los abato, caen a mis pies... Piden un salvador; nada viene. Los barro como la basura de las calles... 

Dios me da el desquite... (¿qué Dios es este?). 

La vida es un gran combate, Dios es nuestro aliado y seremos victoriosos. 

Ya hemos dicho que los judíos cantaban este salmo pensando en los combates escatológicos del "descendiente de David" que debía venir. 

En hebreo, la palabra "extranjeros" es lo mismo que decir "falsos dioses". No traicionamos absolutamente el texto, cuando detrás de las palabras "enemigos", "agresores", ponemos "todas las potencias del mal". ¿Quién de entre nosotros no está oprimido por la enfermedad, el pecado, la muerte, la perversidad y el egoísmo, duras limitaciones, injusticias personales y colectivas? No dudemos un momento, recitemos este salmo: "persigo a mis enemigos en retirada, extermino a mis rivales... Se rinden...". No nos contentemos con exclamar esta oración en el fondo del corazón: combatamos con Jesús, hasta el día en que "no habrá más lágrimas, ni duelo, ni sufrimiento, ni pecado...". 

"Te amo, Señor, mi fortaleza. Sí, te amo. ¡Sé Tú mi única fortaleza!". 












SALMO 26



BUSCO TU ROSTRO SEÑOR
Oración en busca del rostro de Dios y un grito de súplica en situaciones difíciles
 P. Evaristo Sada, L.C.


  1. Confianza y alegría del justo por haber triunfado de los enemigos (vv. 1-6); 
  2. súplica a Yahvé para que tenga piedad de él por sentirse abandonado y calumniado (vv. 7-14). 
 Señor Dios, luz y salvación de los que en ti esperan, tú que no abandonaste a tu Hijo amado cuando le asaltaron los malvados para devorar su carne, sino que lo escondiste en tu tienda y lo alzaste sobre la roca en el día de la resurrección, no abandones a tus siervos que buscan tu rostro y haz que también nosotros podamos levantar la cabeza sobre los enemigos que nos cercan y lleguemos a gozar un día de tu dicha en el país de la vida, por los siglos de los siglos. Amén.

Señor Dios, Tú que te has dignado morar entre nosotros, poniendo tu tienda en nuestra propia carne, acrecienta en nosotros el deseo de morar en tu casa por los días de nuestra vida, ya que sólo en tu tienda nos proteges el día del peligro y nosotros te glorificaremos cantando y tocando para ti, Señor. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


 





 

martes, 10 de abril de 2012

SALMO 138


TU MANO LO HACE TODO BIEN POR MI 

SALMO 138
CUANTO TE INVOQUÉ, SEÑOR, ME ESCUCHASTE

De David.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
te cantaré en presencia de los ángeles. 

Me postraré ante tu santo Templo,
y daré gracias a tu Nombre
por tu amor y tu fidelidad,
porque tu promesa ha superado tu renombre. 

Me respondiste cada vez que te invoqué
y aumentaste la fuerza de mi alma. 

Que los reyes de la tierra te bendigan
al oír las palabras de tu boca,
y canten los designios del Señor,
porque la gloria del Señor es grande. 

El Señor está en las alturas,
pero se fija en el humilde
y reconoce al orgulloso desde lejos.

Si camino entre peligros, me conservas la vida,
extiendes tu mano contra el furor de mi enemigo,
y tu derecha me salva. 

El Señor lo hará todo por mí.
Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!


SALMO 117







DAD GRACIAS AL SEÑOR PORQUE ES BUENO



INVOCACION

Dios mío, ven a mi auxilio. Señor date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amen.


SALMO 117

Himno de acción de gracias después de la victoria
[¡Aleluya!]
1Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
2Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.
3Diga la casa de Aarón:
eterna es su misericordia.
4Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.
5En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.
6El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
7El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.
8Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
9mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.
10Todos los pueblos me rodeaban,
en el nombre del Señor los rechacé;
11me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
12me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.
13Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
14el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.
15Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
16la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa».
17No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor.
18Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.
19Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.
20- Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.
21- Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.
22La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
23Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.
24Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
25Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.
26- Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
27el Señor es Dios, él nos ilumina.
- Ordenad una procesión con ramos
hasta los ángulos del altar.
28Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.
29Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como eran en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos amen.




jueves, 19 de enero de 2012

ORACION | ARREPENTIMIENTO SaL. 51


"Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo."
(I Juan 2:1)


Con la naturalez que tenemos de carne, cometemos faltas y pecados.  Nuestro Padre Eterno esta dispuesto a perdonarnos siempre que vengamos a Él con un corazón sincero, contrito y humillado.  Siempre que en nuestra oración reconozcamos y confesemos nuestras faltas y pecados, Él nos limpiará por medio de la absolución y entonces nos hará volver con Él.

El rey David era un hombre de corazón conforme, peco, luego de haber reconocido su pecado fue ante Dios, aunque fue castigado tambien fue perdonado, pero acudio a Dios con la oración siguiente: 

  • Perdón y misericordia:    
Del maestro de coro. Salmo de David. 
Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.

  • Reconocimiento del pecado:  
¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre. 

  • Acto de limpieza: Renovación interior
Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu. 
No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza. 

  • Restauración:
Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
Trata bien a Sión, Señor, por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén.
Entonces aceptarás los sacrificios rituales
—las oblaciones y los holocaustos—
y se ofrecerán novillos en tu altar.





Teniendo, pues, tal Sumo Sacerdote que penetró los cielos - Jesús, el Hijo de Dios - mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, a fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para una ayuda oportuna.  Heb. 14-16




miércoles, 2 de noviembre de 2011

DE PROFUNDIS - Sal 130 (129)

SALMO 130



1 Canto de peregrinación.
Desde lo más profundo te invoco, Señor,
2 ¡Señor, oye mi voz!
Estén tus oídos atentos
al clamor de mi plegaria.
3 Si tienes en cuenta las culpas, Señor,
¿quién podrá subsistir?
4 Pero en ti se encuentra el perdón,
para que seas temido.
5 Mi alma espera en el Señor,
y yo confío en su palabra.
6 Mi alma espera al Señor,
más que el centinela la aurora.
Como el centinela espera la aurora,
7 espere Israel al Señor,
porque en él se encuentra la misericordia
y la redención en abundancia:
8 él redimirá a Israel
de todos sus pecados.








 PSALMUS 130 (129)
 

1 Canticum ascensionum.
De profundis clamavi ad te, Domine;

2 Domine, exaudi vocem meam.
Fiant aures tuae intendentes
in vocem deprecationis meae.

3 Si iniquitates observaveris, Domine,
Domine, quis sustinebit?

4 Quia apud te propitiatio est,
ut timeamus te.

5 Sustinui te, Domine,
sustinuit anima mea in verbo eius;
speravit 6 anima mea in Domino
magis quam custodes auroram.
Magis quam custodes auroram

7 speret Israel in Domino,
quia apud Dominum misericordia,
et copiosa apud eum redemptio.

8 Et ipse redimet Israel
ex omnibus iniquitatibus eius.
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