miércoles, 3 de febrero de 2010

EL PROGRAMA DE VIDA...

MARIA REINA Y MADRE POR SIEMPRE...
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El programa de vida
Última sesión curso la Dirección espiritual.
Autor: Mayra Novelo de Bardo

Agradecemos la colaboración de José Ángel Carrión, Guadalupe Magaña y Germán Sánchez Gries que nos han proporcionado los textos para el desarrollo de esta lección.

TEMA 10 El programa de vida

Esquema:

A. Los lineamientos para un buen programa de vida espiritual con meta a la santidad.
B. Importancia del programa de vida espiritual
C. Recomendaciones para hacer vida el programa de vida
D. Esquema del programa de vida

Muchas personas escuchan sobre la importancia de elaborar un programa de vida espiritual. SS Juan Pablo II, culminado el Año Jubilar el 6 de enero de 2001 presentó la Carta Apostólica Novo Millennio Ineunte, (Comienzo del Nuevo Milenio), señalándonos los lineamientos que debe tomar todo cristiano para elaborar su programa de vida espiritual. Copio textualmente lo que expresa el Papa y cito los lineamientos generales para elaborar este programa de vida espiritual.

“He aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). “Esta certeza, queridos hermanos y hermanas, ha acompañado a la Iglesia durante dos milenios…

No nos satisface ciertamente la ingenua convicción de que haya una fórmula mágica para los grandes desafíos de nuestro tiempo. No, no será una fórmula lo que nos salve, pero sí una persona y la certeza que ella nos infunde: ¡Yo estoy con vosotros! No se trata, pues, de inventar un nuevo programa. El programa ya existe. Es el de siempre, recogido en el Evangelio y en la tradición viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir con él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste”.

Posteriormente nos dice: “… es necesario que el programa formule orientaciones pastorales adecuadas a las condiciones de cada comunidad”. “En las Iglesias locales es donde se pueden establecer aquellas indicaciones programáticas concretas, objetivos y métodos de trabajo, de formación y valorización de los agentes y la búsqueda de los medios necesarios que permitan que el anuncio de Cristo llegue a las personas, modele las comunidades e incida profundamente mediante el testimonio de los valores evangélicos en la sociedad y en la cultura”.

Con todo lo anterior, SS Juan Pablo II, nos está señalando que nuestro programa de vida espiritual, nos debe llevar a lo que él ha llamado “remar mar adentro”, “Duc in altum” (Lc, 5, 4). Nos recuerda que también para la vida apostólica tenemos que trabajar y confiar: “Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo y echaron las redes”. “Y habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces” (Lc. 5, 6).

A. Los lineamientos para un buen programa de vida espiritual con meta a la santidad.

1. La santidad: En primer lugar, no dudo en decir que la perspectiva en la que debe situarse el camino espiritual es el de la santidad Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno.

2. La oración: Para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración… “Es preciso aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los labios mismos del Divino Maestro, como los primeros discípulos: “Señor enséñanos a orar” (Lc 11, 1)”. “…nuestras comunidades cristianas tienen que llegar a ser auténticas “escuelas de oración”, donde el encuentro con Cristo no se exprese solamente en petición de ayuda, sino también en acción de gracias, alabanza, adoración, contemplación, escucha y viveza de afecto hasta el “arrebato del corazón”. “Se equivoca quien piense que el común de los cristianos se puede conformar con una oración superficial, incapaz de llenar su vida. Especialmente ante tantos modos en que el mundo de hoy pone a prueba la fe, no sólo serían cristianos mediocres, sino “cristianos con riesgo”. Continúa: “en efecto, correrían el riesgo insidioso de que su fe se debilitara progresivamente, y quizás acabarían por ceder a la seducción de los sucedáneos, acogiendo propuestas religiosas alternativas y transigiendo, incluso, con formas extravagantes de superstición”. El Papa nos exhorta a la reflexión sobre los Salmos, usando las Laudes y las Vísperas.

3. La Eucaristía dominical: al respecto, nos dice Juan Pablo II: “En el siglo XX… la comunidad cristiana ha ganado mucho en el modo de celebrar los sacramentos y sobre todo la Eucaristía.” Es preciso insistir en este sentido, dando un realce particular a la Eucaristía dominical y al domingo mismo, sentido como día especial de la fe, día del Señor resucitado y del don del Espíritu, verdadera Pascua de la semana”.

4. El Sacramento de la Reconciliación: “Deseo pedir, además, una renovada valentía pastoral para que la pedagogía cotidiana de la comunidad cristiana sepa proponer de manera convincente y eficaz la práctica del Sacramento de la Reconciliación”. Los dones del Señor, y los sacramentos son de lo más precioso, vienen de Aquel que conoce bien el corazón del hombre y es el Señor de la historia”.

5. La primacía de la gracia: “Dios… nos invita a utilizar todos los recursos de nuestra inteligencia y capacidad operativa en nuestro servicio a la causa del Reino. Pero no se ha de olvidar que, sin Cristo, “no podemos hacer nada” (cf. Jn 15, 5)”. Una vez más, su santidad nos lleva a otro episodio: “Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada. (Lc 5, 5)”. Y nos dice el Papa: “Este es el momento de la fe, de la oración, del diálogo con Dios, para abrir el corazón a la acción de la gracia…Y nos señala: “En aquella ocasión, fue Pedro quien habló con fe: “en tu palabra, echaré las redes (Ibid.)”.

6. Escucha de la palabra: “No cabe duda de que esta primacía de la santidad y de la oración sólo se puede concebir a partir de una renovada escucha de la palabra de Dios”. Nos dice Juan Pablo: “Hace falta, consolidar y profundizar esta orientación, incluso a través de la difusión de la Biblia en las familias”.

7. Anuncio de la palabra: “Alimentarnos de la palabra para ser “servidores de la palabra” en el compromiso de la evangelización… Esta pasión suscitará en la Iglesia una nueva acción misionera …que acabará por implicar la responsabilidad de todos los miembros del Pueblo de Dios… Sin embargo, es importante que lo que nos proponemos, con la ayuda de Dios, esté fundado en la contemplación y en la oración. Recordemos a este respecto el reproche de Jesús a Marta: “Tú te afanas y te preocupas por muchas cosas y sin embargo sólo una es necesaria” (Lc 10, 41 - 42)”.

B. Importancia del programa de vida espiritual

Para concretar los frutos de este curso y siguiendo los lineamientos antes citados, explicaremos a continuación cómo elaborar un programa de vida espiritual.

1. ¿Qué es un plan o programa de vida espiritual?

Un plan de vida espiritual constituye un auxilio, una ayuda para crecer en la imitación de Cristo dentro del propio estado de vida. Cuando no existe este plan, suele malgastarse el tiempo y las energías, y los resultados, después de un tiempo de trabajo, son bastante pobres.

• El plan de vida debe ser estrictamente personal; es decir, debe consistir en un programa hecho a medida para cada persona, individuo único e irrepetible, con sus características especiales.

• El tiempo ideal para comenzar, modificar, enriquecer o perfilar un programa de vida espiritual son los días en que tenemos más momentos de oración, de silencio y de reflexión, en donde el Espíritu Santo nos ilumina para percibir la verdad más claramente y cuando tenemos la oportunidad de examinarnos con mayor tranquilidad.

2. ¿Qué beneficios se obtienen al caminar hacia la santidad con un plan de vida?

Seguir un programa de vida espiritual aumenta el conocimiento personal por la constante oportunidad que da de tomar conciencia de nuestras faltas, caídas y sincero esfuerzo de lucha y actos de virtud. Hace crecer en la humildad cristiana, ayuda a desarraigar las malas costumbres, aumenta la delicadeza de conciencia evitando de esta forma caer en la tibieza, fortalece la voluntad y conduce al alma a un constante esfuerzo de perfeccionar la vida de gracia y la amistad con Jesucristo. Sobre todo ayuda a afianzar la propia impotencia en el orden sobrenatural y a confiar plenamente en la gracia de Dios Nuestro Señor.

El trabajo de ascesis y lucha constante trazado en un programa de vida, debe ser acompañado de una exigente vida de oración y participación activa de los sacramentos especialmente la eucaristía y la confesión.

Es recomendable que el director espiritual supervise y acompañe en la elaboración de este programa de vida espiritual.

C. Recomendaciones para hacer vida el programa de vida

1) Hacerlo cuanto antes siempre es buen momento para hacerlo. Sin duda alguna los tiempos más propicios son aquellos en los cuales nuestra alma se encuentra con Dios de una forma más intensa: retiros, triduos, ejercicios espirituales. Porque esos días Dios nos concede las mayores luces, la verdad se contempla con claridad y experimentamos una fuerte motivación a convertirnos y recorrer el camino de la santidad. Por ello, resultan momentos ideales para formular, enriquecer o retocar el programa de vida espiritual. También cuando se va a iniciar una etapa especialmente importante en la vida: antes del matrimonio, ante el discernimiento de una posible vocación, etc. conviene definir acciones concretas para hacerlas vida en la nueva situación.

2) Trabajarlo con paciencia y constancia. Una vez aprobado por el director espiritual, no se cambia. Las impaciencias, la impulsividad y el querer ver resultados inmediatos sugerirán cambios cada semana, cada mes… Para llegar a la raíz de los problemas y erradicarlos se requiere tiempo. No sólo debemos luchar contra nuestros defectos, también debemos formar virtudes, hábitos virtuosos, y esto se logra con repetición de actos. Por lo tanto, necesitamos tener serenidad, paciencia, y darnos un tiempo razonable para superarnos. Como duración para el programa, se recomienda un año, pudiendo hacer retoques a lo largo del mismo aprovechando los días donde se dé un encuentro más pausado con Dios y con nosotros mismos, bajo las inspiraciones del Espíritu Santo y con la ayuda del orientador espiritual.

3) Revisarlo y trabajarlo todos los días. Hay quien hace programas de vida estupendos que se quedan en el cuaderno o en el cajón hasta los siguientes ejercicios espirituales, retiro o momento de oración especial. Se trata de darle utilidad; por eso debemos utilizarlo todos los días, de la misma manera que usamos el jabón cada día si queremos estar limpios.

El balance de la noche se debe aprovechar para revisar los logros y las caídas del día en relación con los medios propuestos en el programa de vida. Se puede elaborar un pequeño «examen particular» haciendo algunas preguntas sacadas de los medios del programa.

Para que el plan de vida nos santifique, hemos de guardarle íntegramente, o sea, en todas sus partes, y con puntualidad. Porque, si guardamos unos puntos y otros no, y esto sin motivo razonable, observaremos los que menos nos molesten, y omitiremos los que nos sean más pesados.


4) Revisarlo en cada dirección espiritual, así se anotarán los progresos y las dificultades y se elegirán acciones concretas y medibles en el espacio de tiempo entre dirección y dirección.

D. Esquema del programa de vida

¿Cuántos de nosotros llevamos una vida espiritual, no a la deriva, sino programada según las necesidades espirituales del momento, de acuerdo con el director espiritual, y que no se reduce a la letra muerta, sino que continuamente es objeto de consideración y serio examen en su meditación, dirección espiritual, visitas, exámenes de conciencia? El trabajo espiritual tiene que ser uno y bien determinado, "non quasi aerem verberans" (I Cor, 9, 26b). El programa de vida es indispensable para conocernos mejor, y nos compromete de una manera más estricta en la supresión de sus defectos. De otra manera llevando una vida espiritual desarticulada, siempre estaremos caminando en la mediocridad.

Son muchas las formas y modelos de programas de vida, nosotros seguiremos el siguiente:

1. Ideal.

Recordemos nuestro destino: hacernos semejantes a Cristo. Por eso hemos buscado la pasión dominante, por ser la que más nos aleja de nuestro ideal: Jesucristo. Una vez descubierta la pasión se buscará alcanzar la virtud contraria, pero… a toda persona le cuesta luchar por adquirir una virtud, porque toda lucha es sacrificio, renuncia, esfuerzo, desgaste. La lucha se hace más atractiva y asequible si la virtud se ve encarnada en Aquél que es la razón de toda la existencia: Jesucristo. Él es el centro y modelo de toda vida cristiana y apostólica. En Cristo encontramos el modelo más acabado de todas las virtudes, el objeto de las complacencias del Padre Celestial. Solamente si nos parecemos a Cristo agradaremos a Dios nuestro Señor y viviremos plenamente las exigencias de nuestra vocación cristiana. Nos propondremos buscar no una virtud descarnada, sino vivida por Jesucristo, el modelo perfecto. No aspires a alcanzar una virtud por sí sola, no quieras una virtud por ella misma. Busca una virtud en la medida en que Nuestro Señor la haya vivido. Por tanto, al ponernos un ideal, no lo hacemos como los estoicos, que buscaban la virtud por la virtud, sino para imitar a la Persona que motiva a esa virtud. “Únicamente Cristo descubre al hombre quién es el hombre”, nos ha insistido en muchas ocasiones Juan Pablo II.

El ideal pues lo tendremos siempre en Jesucristo, modelo de vida de aquella virtud concreta a lograr. Por ejemplo:

Ideal: Jesucristo manso y humilde de corazón, sería un ideal excelente para la persona cuyos defectos vimos en el apartado anterior.

Otras sugerencias:
Jesucristo, luchador infatigable (para quien peca de pereza)
Jesucristo, en su amor desinteresado al Padre y a los demás (para alguien centrado en sí mismo).
Jesucristo, que vino a servir y no a ser servido (para quien necesita ser menos egoísta).
Jesucristo, líder de las almas (para quien tiene mucho respeto humano).
Jesucristo, obediente por amor (para doblegar la rebeldía).
Jesucristo, entregado a su misión (para quien tiene horizontes cortos).
Jesucristo, comprensivo y paciente (para quien se desespera con los demás).

2. Lema.

El lema consiste en una frase breve que motiva la vivencia del plan de vida y resume la virtud que se está forjando.

"He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra" si es un programa sobre la humildad.

Si es una persona muy materialista, aquella frase de Cristo: "¿De qué le vale al hombre ganar todo el mundo, si pierde su alma?". Si le cuesta el sacrificio por exceso de comodidad: "El que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame".Para una persona con un problema de rencor: "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen".

Otros ejemplos:
“Mi vida por Cristo”
“Hoy no dejaré de luchar y si caigo me levantaré enseguida”,
“Sé que contigo todo lo puedo”,
“Jesucristo ayúdame, Jesucristo dame fuerza, Jesucristo en ti confío”,
“Creo en el valor de mi pobre nada unida a Cristo”, etc

3. Pasión dominante (defecto dominante).

Especificar la pasión que más aleja del ideal. No conviene decir solamente «egoísmo», pues el egoísmo es el tronco principal que tenemos todos, de donde salen las dos ramas principales: soberbia y sensualidad.

4. Manifestaciones.

Brevemente enunciar las diversas actitudes en las cuales se manifiesta el defecto o pasión dominante. Para ello ayudará examinar los lugares, las circunstancias, los hechos, las situaciones donde se expresa con más fuerza esa pasión concreta. Esto va a servir para no perdernos en otros puntos menos importantes.
Se anexa un documento que describe algunas manifestaciones de la soberbia y la sensualidad y las virtudes a cultivar respectivamente para quien desee consultarlo.

Manifestaciones de la soberbia y la sensualidad

5. Virtud.

Simplemente se expresa el nombre de la virtud, del hábito, de la actitud a lograr: pobreza, generosidad, humildad, fortaleza, prudencia, orden, servicialidad, caridad, etc. pudiendo añadir algún adjetivo para especificarla, por ejemplo: caridad delicada y servicial.

6. Medios generales.

Se eligen virtudes que, de manera global, ayudarán a la vivencia de las acciones concretas que se realizarán en el programa. Así por ejemplo: espíritu de fe; capacidad de sacrificio y abnegación; amor personal a Jesucristo. Ciertamente no puede haber un plan de vida espiritual que no busque fortalecer el amor a Dios, la vida sacramental, la vida de oración, etc., porque sin Él no podemos nada. (Jn. 15, 5).

7. El plan de trabajo, o programa.

Equivale a las acciones o medios concretos para alcanzar el objetivo.

Medios concretos: Se procurará anotar acciones concretas que toquen el fondo de la cuestión y ayuden a combatir las manifestaciones concretas del defecto dominante. Un medio poco concreto no motiva ni transforma, porque se queda en el aire. Por eso se busca concretar. Como ejemplo, si una mujer con deseo de combatir la impaciencia y el enojo se propone: «voy a ser paciente», no logrará mucho. Le ayudará formular los medios más concretamente: “Ante los olvidos de mis hermanas en religión, sabré comprenderlas y me adelantaré a recordarles los detalles, fechas o todo aquello que pueda olvidárseles, etc.”, Cuando las demás dejen objetos fuera de su lugar, en desorden buscaré la acción más eficaz y caritativa en vez de enojarme”,

b) Medios adecuados: Los medios, además de específicos, deben adecuarse a las necesidades del dirigido para progresar en la virtud. Para cada defecto hay una respuesta, una curación, una medicina específica.

c) Medios realistas: El realismo se enmarca dentro de la vida espiritual como una virtud necesaria. Al seleccionar los medios adecuados debemos asegurarnos que éstos, en la etapa de vida de esta persona, son posibles.

d) Medios transformantes: A la hora de señalar los medios debemos mostrarnos generosos, magnánimos. Realistas, sí, pero igualmente proponerse medios que provoquen un verdadero cambio en la propia vida. Si a un dirigido le falta espíritu de sacrificio, hay poca generosidad, hay que ayudarle a proponerse pequeños sacrificios haciéndolos por amor a Cristo, a las almas, a la Iglesia Ha de sugerir el orientador espiritual algo provechoso, siempre en relación a los deberes de su vocación.

e) Medios incisivos: Medios que lleguen a la raíz de los defectos. Si al limpiar el jardín sólo se arrancan las hierbas, sin hacer el esfuerzo de sacarlas con su raíz, después de un poco de tiempo volverá a crecer la hierba. A veces los medios propuestos merman un poco el defecto, pero no le arrancan la raíz. Por tanto, medios incisivos; esto requiere sinceridad consigo mismo, pues a veces se saben las soluciones pero no se afrontan, y decisión para aceptar la renuncia que implican.

"Por desgracia nos hemos habituado excesivamente a admitir un catolicismo fácil, sin riesgos ni compromiso. Pero es hora ya de superar ese letargo que tanto daño ha causado. Es hora de ponernos en pie y de vivir un catolicismo integral, una vida cristiana que abarque y envuelva todas las facetas de la persona, de la familia y de la sociedad. Un catolicismo que conlleva necesariamente sacrificio y renuncia. No podría ser diversamente. La cruz es signo de autenticidad para los verdaderos seguidores de Jesucristo".

A algunas personas les ayuda ordenar los medios atendiendo a los diversos campos:

a) relaciones con Dios,
b) relaciones con los demás,
c) vida en la Congregación,
d) formación humana.

Estrictamente hablando, no hay necesidad de hacer esta división, quizás ayude más enumerarlos como se sugiere en la mayoría de los programas del anexo.


Si bien en el anexo sugerimos modelos de varios programas de vida, ejemplificamos ahora uno de alguien que ha preferido hacerlo atendiendo los diversos campos; así quedará más claro lo expuesto hasta ahora.


E. Ejemplos de programas de vida
ejemplo 1
Programa de vida basado en la virtud de la humildad

IDEAL: Cristo humilde.
LEMA: “Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón semejante al tuyo”.
VIRTUD A CONSEGUIR Humildad.
DEFECTO: Orgullo.
MANIFESTACIONES: Hago juicios temerarios; no saludo; no sé pedir disculpas; soy autosuficiente; me rebelo a lo que dice mi responsable; quiero tener siempre la razón; me alejo de la confesión.
MEDIOS GENERALES:
1. Cultivo de la vida de gracia sabiendo que sin Él nada puedo.
2. Apertura a los demás.
3. Caridad de juicio y de palabra.
PROGRAMA: (medios concretos)
a) Con Dios
• Me confesaré cada quince días recordando que Jesucristo me ama, me perdona y me ayuda a ser mejor.
• Cuando esté a punto de rebelarme repetiré mi lema para serenarme y aceptar indicaciones.

b) Con los demás
• En los trabajos de equipo buscaré aceptar la opinión de los demás y me sumaré a sus iniciativas.
• Pediré perdón cuando haya sido brusco.
• Buscaré una cualidad en los demás cada vez que me resalte un defecto.

c) En mi formación humana
• Haré buenos balances en la noche reconociendo en mi conciencia lo que no estuvo bien, y haré un propósito para el día siguiente.

d) En la Congregación (para religiosos)
• Apoyaré al responsable en sus iniciativas, y lo haré pidiendo a Cristo me ayude.
Ejemplo 2

Programa de vida espiritual basado en la virtud de la castidad
Ideal: Cristo motor y dueño de mi vida
Lema: “El que huye vence”
Virtud a lograr: Castidad
Medios:
Evitar cualquier ocasión de peligro: revistas, películas, lectura
Ante las imágenes que no puedo evitar
Tomar una actitud serena
Demostrar a Cristo que le amo y hacer todo esfuerzo para evitar cualquier deseo o pensamiento contrario a la castidad.
Saber que Cristo lucha conmigo y que cuanto con su gracia
Oración:
Valorar la amistad con Dios a través de los sacramentos especialmente la confesión y la Eucaristía
Pedir ayuda especial a la Santísima Virgen y seguir su ejemplo
Tener presente a Cristo a lo largo del día y especialmente en los momentos más difíciles
Sacrificio:
Pequeños sacrificios ofrecidos por la salvación de las almas y para formar la voluntad
Otros medios
Sinceridad con mi director espiritual
No dar tiempo al ocio, tener un horario exigente
Si caigo en el pecado: arrepentirme ante Cristo en la cruz y en la eucaristía, confesarme lo antes posible, confiar en Dios y no dar pie al desaliento, analizar las causas de mi caída y renovar mi propósito de vivir la castidad.
Ejemplo 3

Varios programas breves sobre diversas virtudes se basan en detectar el obstáculo o defecto dominante, elegir la virtud a trabajar y concretar 3 o cuatro medios que deben incluir, la vida de oración, sacramental y expresiones concretas de la virtud a conquistar.

Programa de vida para cultivar la Vida de Gracia

Ideal: Cristo fiel al amor del padre
Lema “Señor que tú crezcas y yo disminuya”
Virtud: Cultivo de la Vida de Gracia o de amistad con Cristo
Objetivo: mantener la amistad con Cristo en todo momento de mi vida.
Medios:
-guardar siempre el estado de gracia
-misa y comunión frecuente de ser posible diaria
- confesión quincenal
- dirección espiritual exigente y periódica
- meditación diaria
- balance o examen de conciencia antes de retirarme a descansar

Programa breve para trabajar la humildad

Defectos dominantes (obstáculos):
Poca profundidad en mis relaciones con l gente cercana, evito en muchas ocasiones su trato.
Constantes preocupaciones por mi vida y mis intereses
Medios:
Meditación semanal sobre la caridad como entrega total a los demás
Analizar mi actitud interior y mi trato con los demás todos los días en el balance de la noche
Pedir a Dios la gracia de la caridad y la generosidad
Buscar semanalmente el trato directo con alguna de las personas que conscientemente he evitado.

F. ¿Cuál es el mejor programa de vida?

El programa de vida espiritual es un medio para ayudarnos a vivir concretamente el camino hacia la santidad y hacer concreta la voluntad de Dios sobre nuestras vidas. La forma y los medios dependerá mucho de la personalidad del dirigido, aquí ayuda mucho los conocimientos de caracterología que el director espiritual posea y sobre todo la experiencia en el trato con las almas. Sin embargo, el director espiritual no debe pasar desapercibido el contenido de un programa de vida espiritual, que como mencionamos al inicio de este tema, consiste en:

Profunda vida de oración
Vida sacramental
Vivencia concreta de una virtud especialmente la caridad evangélica.
Apostolado (ya sea de oración o de acción)

El tema de la dirección espiritual nos interesa y compromete a todos. En este contexto iniciamos meses atrás todo un camino de profundización sobre este tema y hoy llegamos a su fin.

Invitamos a todos los participantes a continuar a leer, estudiar y asimilar estas ideas “porque lo que se deja de meditar, se deja de amar, y deja uno de comprometerse con ello”.

En el próximo envío se indicará como se procederá para la recuperación de algún tema, la revisión general de las tareas y la forma concreta de solicitar el diploma del curso.

Textos para consultar
¿Cómo hacer un programa de vida? Germán Sánchez Griese

Manifestaciones de la soberbia y la sensualidad

Programa para dominar el uso de la lengua

Caracterología y trabajo pastoral con el adolescente

Documentos de apoyo


Cuestionario y participación en los foros

Las siguientes preguntas son de uso personal, NO SE PUBLICAN EN LOS FOROS. Tiene el objetivo de analizar nuestras disposiciones para vivir en la práctica el camino de la perfección cristiana, contenido principal de la dirección espiritual.

¿Ocupa Jesucristo el primer lugar en mi vida? ¿Me esfuerzo por conocerlo a través de los evangelios y la frecuente recepción de los sacramentos, especialmente la penitencia y la eucaristía?

¿Quién es Jesucristo para mí? ¿Un personaje histórico, un amigo, un padre, un hermano? ¿Cómo es mi amor por él? ¿De sentimiento? ¿Superficial? ¿De fe y voluntad?

¿Hasta dónde influye en mí tener a Cristo como ideal de mi vida? ¿El amor a Cristo me lleva al sincero esfuerzo por no ofenderle conscientemente? ¿A cumplir con delicadeza y fidelidad su voluntad en mi vida? ¿A desear hacer algo grande con mi vida? ¿A hacer por medio de un apostolado concreto que muchas otras almas lo conozcan, le amen y quieran seguirle?

¿Al juzgar a las personas y los acontecimientos tengo como referencia a Cristo y los evangelios? ¿Busco imitar las actitudes que tuvo Cristo con los pecadores, los pobres, con los necesitados?

Mi esposa (o) y mis hijos ¿conocen a Cristo? ¿Aman a Cristo? ¿Busco contagiar a mi familia de amor por él?

¿Doy gracias a Dios cuando me da la gracia para realizar una buena acción o pienso que lo he hecho sólo por mis propias fuerzas, cualidades y valores? ¿Me doy cuenta de que todo lo bueno que hay en mí, no lo tendría si no lo hubiera recibido antes de Dios?

¿Cuáles son los hábitos, actitudes o apegos que necesito cambiar para aumentar la gracia en mi alma y seguir el camino de la santidad?

2.Hacer el programa de vida espiritual. Se recomienda usar la guía de manifestaciones de la soberbia y la sensualidad para detectar el defecto o pasión dominante (no se publica en los foros del curso).

3.Deja tus conclusiones del tema en los foros del curso
Guía de preguntas que pueden ayudarte para formular tus conclusiones ( si se publica en los foros)

¿Cuáles son los puntos importantes de esta sesión? ¿Los he comprendido?
¿Conocía estos principios? ¿Los he aplicado?
¿Qué resonancia han tenido en mi vida y en mi misión como director espiritual o de dirigido?
Al realizar el programa de vida ¿pude concretar un trabajo de vida espiritual serio y concreto?
¿Cuáles son mis conclusiones generales sobre este curso de dirección espiritual? ¿A qué me comprometo personalmente?

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